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Bodegas Itsasmendi recibe este reconocimiento como un respaldo a un proyecto construido paso a paso durante años y entiende el galardón no solo como un reconocimiento a su trayectoria con el txakoli, sino también al trabajo de todas las personas del sector vitivinícola.
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¿Qué supone para Bodegas Itsasmendi recibir este reconocimiento dentro de los Euskadi Sariak y qué representa para el proyecto de la bodega?
Para nosotros es un reconocimiento muy especial, porque pone en valor una bodega y un proyecto que empezó prácticamente de cero y que hemos ido construyendo día a día.
Desde el principio hemos seguido una hoja de ruta muy clara, trabajando y tomando decisiones que poco a poco han ido dando sus frutos.
Que ahora se reconozca ese recorrido es algo que agradecemos enormemente. Más allá del premio a una bodega concreta, entendemos que también se está reconociendo una manera de hacer las cosas, un proyecto que ha necesitado mucho trabajo, constancia y compromiso.
Hemos ido construyendo Itsasmendi paso a paso, intentando aportar valor y consolidar un modelo de bodega ligado a nuestro territorio.
Que ese esfuerzo tenga ahora este reconocimiento supone una satisfacción y, al mismo tiempo, un impulso para seguir trabajando en la misma dirección.
¿Cómo interpretáis que un premio de estas características ponga el foco en el trabajo que se realiza desde Euskadi en torno al vino y al producto local?
Creemos que es muy importante porque el sector primario donde nos encontramos ha estado durante mucho tiempo en un segundo plano o incluso un poco abandonado. Nuestro objetivo siempre ha sido dignificar esta profesión y poner en valor todos los trabajos y a todas las personas que forman parte de ella.
Tenemos que conseguir que quienes trabajan en este sector tengan unas condiciones dignas y que su trabajo sea reconocido socialmente.
Por eso creemos que reconocimientos como este ayudan a poner el foco en una actividad que tiene mucho que aportar y que merece tener una mayor consideración.
También es importante entender que el desarrollo de un producto local no depende únicamente de una bodega. Necesitamos trabajar conjuntamente y construir entre todos un sector fuerte.
En nuestro caso, el txakoli es una marca colectiva y debemos conseguir que tenga el lugar y el brillo que se merece.
¿Creéis que este reconocimiento puede contribuir a dar mayor visibilidad a la denominación de origen Bizkaiko Txakolina y al txakoli fuera de Euskadi?
Sin duda. Todo lo que ayude a consolidar el txakoli como una marca reconocible beneficia al conjunto del sector.
Tenemos que trabajar juntos para que el consumidor entienda que detrás de una botella de txakoli existe un territorio, una forma de trabajar, unos profesionales y un producto con unas características propias.
Nuestro objetivo es consolidarlo como marca y darle una mayor proyección más allá de Euskadi. Tenemos un producto de nicho, con una personalidad muy definida, y eso también puede ser una fortaleza.
En ese sentido, este reconocimiento nos ayuda porque pone el foco en lo que hacemos y nos da visibilidad. Pero también creemos que el camino debe ser colectivo.
¿Qué retos os planteáis para seguir innovando y representando al sector vitivinícola vasco?
El principal reto está ahora en seguir avanzando en la comercialización. Tenemos que conseguir que todo el trabajo que se realiza detrás del producto se traduzca también en un mayor reconocimiento en el mercado.
El txakoli es un vino de nicho y eso implica que debemos trabajar especialmente bien su posicionamiento y explicar cuál es su valor añadido.
También tenemos que seguir apostando por la rentabilidad y por unas condiciones de trabajo dignas para las personas que forman parte del sector.
No podemos hablar de futuro si no somos capaces de conseguir que la actividad sea sostenible económicamente y que quienes trabajan en ella puedan desarrollar su profesión en unas condiciones adecuadas.
Por eso, los próximos años tienen que estar marcados por la consolidación de todo lo que hemos construido.
Este premio es un estímulo para continuar trabajando y para conseguir que el txakoli tenga cada vez más reconocimiento, más valor y el lugar que merece dentro y fuera de Euskadi.
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