La bodega Hiruzta está ubicada en Hondarribia, dentro de la D.O. Getariako Txakolina.
Esta D.O. fue la primera en ser creada en el País Vasco, en 1989.
Inicialmente sólo podían producir txakoli los viñedos de Getaria, Zarautz y Aia.
A partir del 2007 se amplió a todos los pueblos de la provincia de Gipuzkoa.
La bodega se construyó en aquellos mismos años, a partir de 2007 y la primera vendimia que se vinificó fue la 2011.
En este enlace vemos cómo la familia Rekalde inaugura la bodega en marzo de 2012.
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La Hondarrabi zuri es la variedad principal de las 17 has. con las que cuenta la bodega.
Además de Hondarrabi zuri, hay una pequeña parcela de Gros manseng y otra de Hondarrabi beltza
La Gros manseng tiene unos racimos muy peculiares.
La parcela se sitúa justo a la entrada a bodega.
Sus principales características son una alta acidez y carga media en azúcares.
A estas alturas de julio, los granos y su evolución hablan de una vendimia algo anticipada con respecto a otros años.
Hiruzta se gestó en el año 2007 sobre las faldas del monte Jaizkibel, en plena Hondarribia, asentamiento emblemático.
Desde la primera cosecha, producida en el año 2011, el asesoramiento de Ana Martín y Pepe Hidalgo ha sido fundamental para la evolución del Txakoli Hiruzta
El nombre de Hiruzta es la suma de dos palabras en euskera.
Así surge el nombre de la bodega: Hiru – ren / de tres y Uzta / cosecha.
Es el homenaje de la familia Rekalde a esta tierra.
El padre y sus dos hijos.
Hiruzta es el proyecto que nació de la mano del aita, Asensio y sus dos hijos, Txarli y Ángel Rekalde, quienes consiguieron alcanzar el sueño de crear una bodega propia de txakoli en uno de los rincones más bonitos de Euskal Herria: Hondarribia.
La bodega ofrece varias opciones de visitas guiadas.
También dispone de una amplia terraza, winebar y posibilidad de comprar txakoli.
La oferta de visitas guiadas, winebar y restaurante con terraza conviven en el concepto de bodega Hiruzta
El panel con las parcelas y los viñedos ayuda a entender visualmente el proyecto de Hiruzta
El ciclo de la vid está representado en este panel de manera intuitiva
Poema de Jesús Mari Mendizabal, poeta natural de Hondarribia.
En este panel, se describen las características de las variedades que podemos encontrar en la D.O. Getariako Txakolina
El txakoli joven de año, aunque tenga un poco de carbónico, tiene un perfil de txakoli bizkaino.
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Es el 90% de la producción de la bodega.
A los pies del Jaizkibel se encuentra esta parcela especial, viñedo que en su día se etiquetaba como Parcelario nº3 y que hoy en día nutre el Hiruzta Berezia, crianza sobre lías, y la futura joya de la corona, el primer txakoli de la bodega criado en barrica y que saldrá en breve.
Son racimos que maduran para txakolis con más grado, cuerpo y estructura.
Los suelos sobre los que se asientan los viñedos y la bodega presenta estratos de composición calcárea.
Parte de la cantera exterior de la bodega Hiruzta.
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En este enlace se subraya la importancia que tuvo siglos atrás las cantera de Hondarribia
La sala de depósitos está excavada en la propia montaña.
La temperatura es constante durante todo el año.
Panel explicativo que resume los pasos de la vinificación de los vinos blancos
En el interior de la bodega vemos también los estratos de la montaña
Ésta es la sala de barricas para tintos, los espumosos en rima y los fudres para el txakoli crianza en barrica que verá la luz en breve
En la Hemeroteca recuperamos este artículo de Mikel Corcuera sobre Bodega Hiruzta · hacer click
La calidad en los detalles
La bodega cuenta con un restaurante realmente bueno, Sutan
Un detalle que no debéis pasar por alto es la terraza del restaurante Hiruzta, con vistas al parque natural de Peñas de Aia, rodeada de viñas y con una atención de primera.
El espumoso Brut nature (100% Hondarrabi Zuri), elaborado por el método tradicional.
La segunda fermentación de larga duración se realiza a baja temperatura, seguida de crianza sobre lías en las botellas de más de nueve meses y posterior decantación en pupitres con removido manual, siendo estas expulsadas también de forma artesanal y sin congelación del cuello.
No se usa licor de expedición, por lo que se trata de un vino espumoso natural, sin adición alguna de azúcar.
La burbuja es muy fina.
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DOCUMENTOS
El chacolí en el País Vasco y aledaños:
Bosquejo histórico y otras consideraciones
Conferencia dada en la Casa de Cultura de Vitoria-Gasteiz
Ricardo Cierbide Martinena
Consideraciones en torno a un vino olvidado:
El chacolí de Navarra
HUMBERTO ASTIBIA AYERRA
https://www.culturanavarra.es/uploads/files/03_CEEN59_0039-0054.pdf
Aitzol Lizeaga Otaño
https://oenopedion.net/wp-content/uploads/2018/02/presentacion-txakoli-terminado.pdf
- CHACOLI Navarra, Burgos, Cantabria
- Diferencias País Vasco, Euskadi, Euskal Herria
- Diferencias Clarete / rosado
Viticultura, txakolí y sidra – Bizkaia.Eus
Pliego condiciones Getariako Txakolina 2015
https://www.getariakotxakolina.eus/wp-content/uploads/2015/01/pdf/r83766_pliego-cr-gt.pdf
Pliego condiciones Bizkaiko Txakolina 2011
Pliego condiciones Bizkaiko Txakolina 2021
https://bizkaikotxakolina.eus/wp-content/uploads/Nuevo-Reglamento.pdf
Vinos típicos de Chile: ascenso y declinación del chacolí (1810-2015)
Chacolí mirandés
https://terminodemiranda.es/wp-content/uploads/2021/04/2021-03-20_Vermut_termino.pdf
Txakolines de Abando
https://www.bilbao.eus/bld/bitstream/handle/123456789/12520/pag42.pdf?sequence=1
El Txakoli y la cebolla morada de Zalla
https://www.visitenkarterri.com/default/documentos/33_es-0.pdf
https://datospdf.com/download/seleccion-e-implantacion-de-cepas-de-levadura-del-genero-saccharomyces-en-la-produccion-de-vinos-de-la-denominacion-de-origen-do-chacoli-de-vizcaya-bizkaiko-txakolina-_5a4b7494b7d7bcb74fb12e32_pdf
Identificación de poblaciones de vid silvestre y parras guiadas sobre las fachadas de los caseríos de la Cuadrilla de Ayala (Álava, España)
http://www.aranzadi.eus/fileadmin/docs/Munibe/mcn.2018.66.08.pdf
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Vermut de txakoli Garate

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Vermut de txakoli
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Bodega fundada en 2007, como culminación de una gran tradición vitivinícola familiar.
Está situada en el Alto Garate de Laudio (Araba), rodeada de 4 has. de viñedo.

Alto de Garate
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Los viñedos se encuentran situados en laderas alrededor de la bodega con buen drenaje y en pendiente sur.

El Vermut Garate es de los Grandes Vermuts del País Vasco
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Elaborado con base de vino blanco 100% txakoli Garate y macerado con hierbas autóctonas que lo hacen especial y diferente
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Elaboración
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Elaborado con Txakoli Garate de la parcela Sugesu.
Vendimiado a mano en cajas de 10 Kg.
Despalillado, macerado y prensado a baja presión.
Fermentado en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada para la máxima extracción de todas las características de los viñedos de Garate.

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Notas de cata
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El Vermut Garate es de color ámbar oscuro, nariz intensa y amplia con aroma de hierbas aromáticas.
Toques especiados y notas balsámicas.
En boca resulta suave, con sabores frescos, aromáticos y un final dulce, amargo y equilibrado.
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Bengoetxe
La bodega Bengoetxe fue fundada en 2001 por Iñaki Etxeberria.
Está ubicada en el municipio de Olaberria, en el interior de la provincia de Gipuzkoa.

La comarca del Goierri está situada en el sureste del territorio histórico de Guipúzcoa, limítrofe con Navarra y Álava.
Es una región montañosa, que abarca los valles del Oria y del Urola, y alterna paisajes rurales con centros industriales.
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El término Goierri o Goiherri significa ‘pueblo alto’
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En sentido estricto el Goierri es la comarca que engloba la cuenca alta del Valle del río Oria y la cuenca alta del Valle del Urola.
Lo forman 18 municipios con una población de 42.318 habitantes (2014) y posee una extensión de unos 350 km².
Limita al sur con Álava, al sureste con Navarra, al oeste con el Alto Deba y al norte con las comarcas de Urola-Kosta y al noreste con Tolosaldea.

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Encontramos en su cercanía pueblos como Legorreta, Isasondo, Ordizia, Beasain, Olaberria, Segura y Zegama, Lazcao y Ataun, Ormaiztegi o Zaldibia, entre otros.
Fuente: Wikipedia
Iñaki Etxeberria plantó viñas en 2001 cuando aún no estaba permitido elaborar como Denominación de Origen Getariako Txakolina.
`No lo ha tenido fácil.
Incluso en algún momento llegaron a peligrar las propias vides, ya que recibió orden de arrancarlas.
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En 2004 recogimos la primera cosecha.
No teníamos permiso todavía para elaborar txakoli, pero sí vino de mesa. No teníamos mucha idea de cómo hacerlo…
Además, todavía no teníamos toda la infraestructura necesaria en casa, así que tuvimos que llevar la uva a la prensa de una sidrería de Olaberria.
Volver a traerla a los depósitos aquí.
Pensamos que tanta vuelta no le sentaría bien al caldo, pero la verdad es que quedó bastante bueno, asegura.´
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Fue su empeño, constancia y perseverancia, por lo que se puede hoy en día reconocer que la Gipuzkoa interior también tiene su espacio en la D.O. Getariako Txakolina tras demostrar que en Olaberria ha habido viñedo desde hacía muchísimos años.
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Hay que recordar que sólo a partir de 2007 se amplió el triángulo de producción Getaria-Zarautz-Aia a toda la provincia.
Anterior a esa fecha, no se podía etiquetar como Getariako Txakolina.
Es uno de los pocos productores que no se encuentra en la costa

Antigua imagen del caserío familiar, cuyos orígenes se remontan al s.XV
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El caserío en la actualidad
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La actividad principal del caserío eran las vacas. Cuando el suegro vio que se hacía mayor y cesó en la actividad, se plantearon elaborar txakoli.
Trajeron cepas de Hondarrabi zuri y zerratia de la zona de Irouleguy, también de Gros manseng y decidieron plantar viña en ecológico.

La zona tiene un clima atlántico suave, con temperaturas medias y altas precipitaciones.

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Por este motivo, el viñedo se localiza en las laderas mejor soleadas, bien ventiladas y terrenos suficientemente drenados, en suelos arcillosos en su superficie y roca caliza en el subsuelo.


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El cultivo desde el inicio fue de forma orgánica y en el año 2007 fue la primera bodega de la provincia en lograr la certificación ecológica

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Las variedades que cultiva en las 4 has. de viñedo son Hondarrabi zuri y Zerratia, principalmente, y un 5% de Gros manseng (racimo de abajo)

Tras la vendimia, cuando los racimos han llegado a su punto óptimo de maduración y de equilibrio entre los azucares y la acidez, la elaboración empieza con un suave prensado, una maceración a 10ºC durante 24 horas para conseguir una mayor complejidad e intensidad aromática.

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La fermentación alcohólica se lleva a cabo de forma lenta con levaduras autóctonas en depósitos de inox. de 3000 litros a una temperatura de 16º.

El txakoli “Berezia” hace una crianza estática sin removido de lías durante 10 – 12 meses, dependiendo de la añada.

No se filtran ni clarifican y los niveles de SO2 se mantienen muy bajos.
El resultado es un txakoli con mucho más volumen de lo habitual en Gipuzkoa, y también menos carbónico, con una estructura y volumen extraordinarios y una acidez muy bien balanceada.

Fruta fresca de pera y manzana verde en el joven de año.
Ligerísimo carbónico en boca.
Frescura sería la palabra que mejor define este txakoli joven.
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Unas 15.000 – 20.000 botellas de media por cosecha.

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Ligeros toques minerales con un fondo cítrico y salino rematan la paleta de sabores en el Berezia.

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4000 botellas en una buena añada para el Bengoetxe Berezia · crianza en lías ·

Pudimos apreciar la evolución del txakoli en diferentes añadas …

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Charlar tranquilamente con Iñaki de la evolución del txakoli en la zona, los duros comienzos vividos y catar junto a él sus txakolis es toda una experiencia …

Eskerrik asko, Iñaki
por dedicarnos tiempo, compartir conocimiento y tus buenos txakolis …
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Hasta la próxima !!!
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Txakoli Izaki
Txakoli IZAKI
VIÑEDO
4,0 Has en el paraje “Los Atravesados” de la zona Castillo La Piedra, a 200 metros de altitud, con orientación sur y un 25% de pendiente media. Suelos pobres franco-arenosos.
Plantación con formación en lira abierta, orientada a la obtención de pequeños racimos de madurez completa y homogénea, con rendimientos en torno a 5000 kg/Ha. Intensos trabajos manuales de cara a preservar un buen estado sanitario sin aplicación de tratamientos sistémicos.
100% Hondarrabi Zerratia (Petit Courbu)
ELABORACIÓN
Se ha hecho una selección de su viñedo de 20 años, de los rodales más pobres y, con una leve prensada, únicamente el mosto flor fermenta espontáneamente en barricas usadas seleccionadas.
IZAKI permaneció en barricas (usadas previamente en SO Francia) de roble durante un año entre la fermentación alcohólica y malolactica así como su crianza en lías (sin batonnage).
NOTAS DE CATA
Se trata de un vino muy equilibrado, amable y complejo, donde las sensaciones vegetales maduras se integran junto con una suave evolución sobre lías. En boca es amplio y sápido.
Se intuye una buena evolución en botella en los próximos años.
Para el embotellado, en esta cosecha, se hace una mínima adición de sulfuroso.
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Bengoetxe
Txakoli Bengoetxe
Página web
El txakoli es un vino especial, vinculado desde tiempo inmemorial a la cultura del pueblo vasco. Un vino blanco joven con muchos siglos de existencia.
Bengoetxe txakolina es la primera bodega de Txakoli D.O. Getaria, implantada en el Goierri. Además cuenta con la certificación de producción enológica y el premio «estrella de bronce» en el Concurso nacional de vinos elaborados con uva ecológica 2010
Spanish wine lover
Situada en el balcón del Goierri, en el interior de Gipuzkoa, Bengoetxe toma el nombre del caserío familiar, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Iñaki Etxeberria es quien gestiona esta pequeña bodega, ubicada en la antigua cuadra del caserío, y las cuatro hectáreas de viña propia que rodean la propiedad.
La decisión de elaborar vino surgió después de que su suegro, el propietario de Bengoetxe, optara por quitar las vacas que tenían en la finca de Olaberria. Dudaron si plantar frutales, pero al final se decidieron por plantar viña en ecológico. Trajeron cepas del País Vasco-Francés —hondarrabi zuri principalmente, aunque ahora también tienen hondarrabi zuri zerratie (petit courbu) y unas 500 plantas de gros manseng.
Los comienzos no fueron fáciles; la Denominación de Origen de Getaria solo se extendía por unos pocos pueblos de la costa por lo que se enfrentaron a muchos problemas burocráticos y hasta la Diputación de Gipuzkoa les llegó a exigir que arrancaran las plantas. Fueron años de incertidumbre para Iñaki y su familia en los que tuvieron que elaborar vino de mesa hasta que finalmente, y tras demostrar que en Olaberria ya había viñedo hace 100 años, entraron dentro de la DO Getaria en 2008.
Es una zona con suelos arcillosos sobre pizarra, altas precipitaciones y temperaturas un poco más elevadas que en la costa, donde está el grueso de los productores de esta denominación. Las viñas de Bengoetxe, todas en espaldera, están en laderas orientadas al sur y bien ventiladas, por lo que maduran siempre con un grado más que en la costa, asegura Etxeberria.
Desde sus comienzos, Etxeberria tenía claro que quería hacer un vino blanco “diferente y sin química” por eso usa dosis mínimas de sulfuroso y trata con cobre y caldo bordelés solo cuando es necesario. Para la vendimia utiliza una máquina pequeña de segunda mano que compró en Cognac con la que finaliza la recogida en cuatro días. “Otros se compran una Harley, pero yo estoy encantado con la vendimiadora; es difícil encontrar gente para recoger la uva”, asegura Etxeberria, que trabajó durante 20 años en la cercana fábrica de autobuses Irizar.
La producción total de Bengoetxe ronda las 20.000-25.000 botellas, según la añada, y se divide en dos txakolis que destacan en calidad y personalidad sobre la mayoría de las versiones ligeras, afrutadas y con carbónico que se encuentran en el mercado.
Bengoetxe (18.000 botellas, 9 €) está elaborado con un 95% de hondarrabi zuri y un 5% de gros manseng. El vino fermenta con sus propias levaduras en depósitos pequeños de acero inoxidable y se embotella, según demanda, tras un ligero filtrado. Bengoetxe Berezia (4.000 botellas, 12 €) solo se hace en añadas buenas y permanece con sus lías finas unos 12 meses antes de embotellarse. Es un vino con notas almendradas y cítricas, más graso y envolvente que otros txakolis y que tiene una buena evolución en botella. Su color dorado y la ausencia de sensación de carbónico es una pega en la DO Getaria. “Dicen que no tiene tipicidad así que no sé si este año pasaremos la calificación organoléptica”, asegura Etxeberria. Si es así, se verá obligado a salir de la denominación y quitar la palabra txakoli de sus etiquetas, que se destinan principalmente al mercado exterior.
La cosecha 2017, además de ser la más temprana que recuerda Etxeberria, está marcada por la granizada del 27 de junio, que arrasó buena parte del viñedo, y el mildiu como consecuencia de la humedad y las altas temperaturas posteriores. Por esta razón no habrá Bengoetxe Berezia en esta cosecha mientras que la producción del Bengoetxe de entrada se limitará a unos 9.000 litros.
Regalarvino.com
VIÑEDO
La bodega Bengoetxe se encuentra localizada en el balcón de Goierri, contando así con unas características climatológicas muy favorables para el Txakoli.
La zona disfruta de un clima Atlántico suave, con temperaturas medias y altas precipitaciones. Por este motivo el viñedo se localiza en las laderas mejor soleadas, bien ventiladas y terrenos bien drenados, y adopta formas emparradas. La tierra es arcillosa.
ELABORACION
La vendimia se realiza de modo manual y en 10 minútos está en la bodega, sin la mínima oxidación
En la bodega comienza el proceso con un prensado, después una maceración a 10º C durante 24 horas, obteniendo así mayor complejidad e intensidad aromática.
Fermentación alcohólica: en depósitos de acero inoxidable, a una temperatura controlada de 16º C.
Una característica de la elaboración del txakoli de Getaria es que tras la fermentación descansa con sus lías y no se lleva a cabo ningún trasiego para conservar el pequeño burbujeo; el vino se clarifica por sedimentación natural en el propio tanque.
CATA
Vista: color amarillo verdoso, tiene un aspecto muy luminoso y expresiva burbuja fina.
Nariz: aromas muy complejos con reminiscencias frutosas y notas de hierba fresca.
Boca: vino seco, equilibrado y con estructura. El retrogusto nos devuelve notas frutales.
Elsumiller.es
Txakoli Bengoetxe 2016
D.O. Txakoli de Getaria, Euskadi – Hondarribi Zuri (Courbu Blanc) y la Petit Corbu (Hondarribi Zuri Zerratua en euskera) que supone el 95% de viñedo y Gros Manseng (Izkiriot Haundi en euskera) el 5% restante.
La elaboración comienza el proceso con un prensado, después una maceración a 10º C durante 24 horas, obteniendo así mayor complejidad e intensidad aromática.
La fermentación alcohólica se lleva a cabo de forma lenta con sus levaduras autóctonas depósitos de acero inoxidable de 3.000 l., a una temperatura controlada de 16º C.
El vino realiza una crianza estática con sus lías durante 1 año sin removido de lías. No se filtra ni clarifica y los niveles de SO2 se mantienen muy bajos.
El resultado es un txakoli con mucho más volumen de lo habitual en Gipuzkoa, y también menos carbónico, una fruta de hueso muy bien definida, un volumen y una acidez en perfecta armonía, mineral, salino, profundo y muy equilibrado.
Nos parece un blanco con un relación calidad-precio de escándalo, un vino honesto que refleja extraordinariamente ese peculiar terruño. Recomendado por El Sumiller.
Bodegas Bengoetxe fue fundada en el año 2001 y está ubicada en el municipio de Olaberria, en el interior de la provincia de Gipuzkoa. Es uno de los pocos productores que no se encuentran en la costa.
La zona disfruta de un clima atlántico suave, con temperaturas medias y altas precipitaciones. Por este motivo, el viñedo se localiza en las laderas mejor soleadas, bien ventiladas y terrenos bien drenados, y adopta formas emparradas en suelos arcillosos en la superficie y roca caliza en el subsuelo.
El cultivo y cuidado de las viñas, lo realiza paciente y escrupulosamente, Iñaki Etxeberria durante todo el año.
La vendimia se efectúa con la llegada del otoño cuando los racimos hayan llegado a su punto óptimo de maduración y de equilibrio entre los azúcares y la acidez. La vendimia se realiza mimando el fruto y de manera mecánica lo que nos permite recoger la uva sana con el grado de madurez necesario y de forma rápida, clave en una zona donde la amenaza de lluvia es constante evitando la pérdida de la calidad de las uvas.
El cultivo desde el inicio fue de forma orgánica y en el año 2007 fue la primera bodega de la región en lograr la certificación ecológica.
La añada 2016 se caracterizó por un verano seco lo que provocó que las plantas sufrieran estrés hídrico. Las abundantes lluvias de comienzos de septiembre corrigieron la situación lo que provocó una excelente cosecha.
Consumo óptimo: 2017-2018.
Armonías: aperitivos, anchoas, pescados, mariscos, ensaladas, jamón serrano, quesos poco curados…
Txakoli Izaki
En el paraje “Los Atravesados” de la zona Castillo La Piedra, Balmaseda , a 200 metros de altitud, con orientación sur y un 25% de pendiente media nace esta joya de txakoli

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Suelos de cayuela; franco-arenosos en superficie
Sistema de formación en lira abierta, orientada a la obtención de pequeños racimos de madurez completa y homogénea, con rendimientos en torno a 5000 kg / ha.
Intensos trabajos manuales de cara a preservar un buen estado sanitario sin aplicación de tratamientos sistémicos.
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100% Hondarrabi Zerratia
(Petit Courbu)

Selección de viñedo de 20 años, con una leve prensada, únicamente el mosto flor fermenta espontáneamente en barrica usada.
Mínima adición de sulfuroso.
El vino permanece con sus lías, sin battonage, durante 1 año.
Se trata de un vino con equilibrio, una acidez muy integrada, sensaciones de fruta bien madurada, textura de vino sin filtrar y evolución sobre lías.
Izaki significa en euskera
ser, entidad, criatura …
En boca es amplio y sápido
Extraordinaria evolución en botella
Añada 2020
FERIA AGRÍCOLA DE MUSKIZ
FERIA AGRÍCOLA DE MUSKIZ

La Plaza de San Juan de la localidad de Muskiz se vistió de gala para celebrar el pasado domingo, 18 de septiembre, la última edición de su Feria Agrícola y Ganadera.
Las nubes cubrían el cielo de la localidad minera y hacían presagiar un día de fiesta pasado por agua, pero el tiempo aguantó y los asistentes llenaron desde primera hora de la mañana los cerca de cien stands preparados para la ocasión.
La de Muskiz es una feria que destaca por la gran variedad de productos expuestos y la diversidad de actividades programadas.
En esta edición, la trigésima sexta, un total de 61 baserritarras vizcaínos hicieron gala de su género, combinando artículos clásicos de la huerta con otros más atípicos como el chocolate, el vermú de txakolí o la cerveza artesanal.
La oferta de productos agrícolas comparte escenario en Muskiz con una exposición de ganado, procedente casi en su totalidad de productores muskiztarras y que esta edición congregó a 118 reses entre ganado vacuno, ovino y caprino.
A medida que pasaban las horas, las exposiciones fueron dejando su lugar a otras actividades como exhibiciones de perros pastor y concursos de txakolí y caballos, copando la atención en las horas centrales del día.
El anual concurso comarcal de caballos congregaba a multitud de curiosos y amantes del ganado equino, deseosos de disfrutar de las mejores puras razas y razas cruzadas de la región minera.
Mientras tanto, el recinto ferial presenciaba el acto más importante del día, el tradicional concurso Gran Premio del Txakolí, que reconoce a los mejores productores de ese caldo con denominación de origen Bizkaiko Txakolinaen sus diferentes variantes.
Los galardones cayeron este año en manos de la Bodega Txabarri-Abeitxa, de Zalla, en la categoría de blancos.
La bodega larrabetzuarra Sasine, por su parte, se llevó el premio de mejor txakolí rosado, conocido popularmente como ojo de gallo. Mientras, la bodega Erdikoetxe, de Lezama, cerraba la entrega de galardones alzándose con el premio al mejor blanco. Los productos de esta explotación están disponibles en nuestra tienda online.
La de Muskiz se ha convertido en una fecha ineludible para baserritarras, ganaderos y pastores de diferentes lugares del territorio histórico de Bizkaia y reclamo para todos aquellos que se desplazan a este tipo de citas con el sector primario.
San Joan Plaza, Muskiz
La Plaza de San Juan de la localidad de Muskiz se vistió de gala para celebrar el pasado domingo, 18 de septiembre, la última edición de su Feria Agrícola y Ganadera.
Garate
La bodega de txakoli Garate pertenece a la D.O. Arabako Txakolina
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Egoitz junto a su aita, Jesús Mari
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Egoitz Zubiaur está al frente de la bodega desde 2007.
Tradicionalmente se ha ido elaborando txakoli blanco clásico y rosado ojo de gallo.
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Ahora prepara dos nuevas incorporaciones que saldrán en breve al mercado:
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Un txakoli con riesling, muy floral en nariz y con estructura en boca, y otro con hondarrabi zerratia fermentado en barrica y crianza de 6 meses también en barrica.
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Toda la vida se ha hecho txakoli aquí, en el caserío de los aitites, en Llodio, donde nació el aita de Egoitz.
El nombre de Garate es la unión de dos palabras en euskera: gara ‘alto, elevado’ y ate ‘puerta, paso’, obteniendo con ello el significado de ‘paso en altura’ o ‘puerto de montaña’.
Y en cuanto a su acentuación, decimos Gárate, aunque a la hora de escribirlo en euskera nos refiramos a Garate.
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El viñedo se recoge en un pequeño valle, que se forma detrás de uno de los laterales del caserío Garate.
La bodega es inaugurada en 2006.

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El viñedo en su conjunto es un poco más de 4 has. con variedades
Hondarrabi zuri, zerratia, riesling, hondarrabi beltza, sauvignon blanc, folle blanche y otras
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A Egoitz le encanta la Petit courbu · Hondarrabi zuri zerratia. Da vinos más largos, de mayor concentración.
La Zerratia mantiene el nervio y la tensión en el vino de una manera más prolongada.
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Intenta vinificar por parcelas en diferentes depósitos.
La vendimia suele durar de 7 a 10 días.
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La producción por hectárea es de 6.000 – 7.000 kilos.
No es un lugar de excesiva producción
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Se identifican diferentes parcelas, cuyos nombres están relacionados con la toponimia del lugar:
Lezao, Barranca, Aldapa, Supikando, Zugatzu, Andetxaga, El Manzanalico …
Los viñedos de Txakoli Garate se asientan sobre un terreno donde antes había pinares.
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Son pendientes pronunciadas, terrazas y bancales con orientación sur aprovechando al máximo la insolación.
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La bodega está ubicada dentro del caserío familiar, depósitos y barricas de roble francés
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5 barricas Taransaud de segundo año.
En estas barricas va la Petit courbu más madura, última de las variedades en ser vendimiada.
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La bodega va creciendo en estilos de vino.
Además del joven y del ojo de gallo tradicionales, Egoitz va a sacar en breve un Riesling realmente bueno, muy personal …
Una hondarribi zerratia fermentada en madera y seis meses en barrica francesa con toques de vainilla, fruta madura y orejones, muy estructurado.
Más adelante un txakoli vinificado con levaduras propias.
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El txakoli Garate es fresco, con todos los atributos de un buen txakoli joven, de año.
Tiene un color amarillo brillante, muy limpio.
Aromas a fruta blanca, de intensidad media. Ciertos toques minerales y fondo cítrico.
En boca destaca por su equilibrio, por tener sustancia y cuerpo, más que la media de los que hemos probado considerados jóvenes.
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Muy agradable. Nos ha gustado !
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Probamos vinificaciones muy peculiares …
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En breve veremos novedades en Garate
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La Dama de la perla
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Nuevos txakolis …

Frida Khalo

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Ana M. Onzain, exaltación de la diferencia. Por Luis Cepeda
Irradia sabiduría a los cuatro vientos del vino y su versatilidad atrapa aciertos más científicos que intuitivos. Repudia la rutina, se crece en el reto, enmienda el futuro y la respaldan créditos insospechados como Guitian, Traslanzas, Itsasmendi o Cuzcurrita; sabores disparejos pero indispensables ya en la reciente vitivinicultura española.
– La llaman enóloga itinerante y todoterreno, dos calificativos algo controvertidos…
-Efectivamente soy enóloga titular en algunas bodegas y en otras soy asesora, como en Casa Gualda, aunque me llamaron para platificar su línea nueva de vinos, los CJ y dedicarme exclusivamente a su bodega. Pero sólo estuve fija durante dos años en Terras Gauda y me meto ahora en la misma bodega durante todo el día y me muero. Cada cual tiene su proyección y el carácter condiciona el enfoque de sus actividades. Desde que empecé tuve predilección por la modalidad de las asesorías, un poco por curiosidad y carácter inquieto, nada complaciente, y bastante por la influencia de Pepe Hidalgo, mi maestro y primer socio, que ha demostrado con el ejemplo cómo se puede perseverar en proyectos consolidados como el de Bodegas Bilbaínas y, simultáneamente, elaborar textos, dar clases, asesorar puntualmente a otros enólogos o emprender iniciativas propias como la de Toro, que es de lo más admirable. Todo el universo del vino me interesa, es muy atractivo, con sus buenos y malos momentos. Siempre he trabajado en mil sitios y en mil tareas. Comencé como consultora, una actividad donde debes ser aún más exigente que tu cliente, pero, en todo caso, mi trabajo siempre fue mi hobbie.
– Lo que indica una vocación muy honda
– Pues no es el caso. De hecho la curiosidad por el vino me llegó por la casualidad y luego por rebelión. No me lo planteaba cuando estudiaba químicas en la Universidad de Lejona, pero cuando acudí al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de Madrid para preparar mi tesina de fin de carrera se me ocurrió efectuar un comparativo a partir de ciertos compuestos sobre dos variedades de uva, la Albariño y la Riesling, cuya equiparación fue siempre polémica y medio legendaria. Me trabajé a fondo el tema animada por un magnífico director de tesis que me adoctrinó en el vino y su importancia. Pero cuando presenté la tesina ante el tribunal de la universidad en Bilbao me di cuenta de que el vino no era precisamente su tema preferido, no tenía conocimiento ni interés, lo debieron considerar un tema menor, indigno de su autoridad. No me entendieron, ni siquiera tuve un objetante que cuestionara mi tesis, lo que no les impidió calificarme con un triste aprobado que me pareció injusto.
– Qué contrariedad
– Pues la contrariedad fue providencial, porque consideré entonces que la carrera de químicas no me iba a deparar de momento mejor destino que el de impartir clases y decidí optar a una beca para estudiar enología en la escuela de agrónomos Madrid, inscribirme en un medio-master que había en el CSIC y también en las clases de la Escuela de la Vid, en todo lo relacionado con el vino que había, una especie de huida de aquel tribunal escéptico del País Vasco, gran consumidor de vino de mesa y taberna pero poco devoto entonces de su conocimiento y su excelencia. Era el año 85 y cuando marché nunca hubiera pensado que volvería a trabajar en el País Vasco. ¿Quién me iba a decir que años más tarde yo iba a dirigir cursos y conferencias divulgativas sobre vinos en aquella misma universidad con la presencia de algunos de los profesores que examinaron mi tesis como alumnos? ¿O que íbamos a conseguir situar al txakolí Itsasmendi 20 años después entre los vinos predilectos de los grandes restaurantes de Nueva York o de California?
– Es que ha cambiado el concepto del txakolí y usted tiene mucha culpa
– El txakolí era un vino triste y menor, un producto entrañable por ser autóctono y tradicional en Euskadi, pero con defectos e inconveniencias que no le dejaban prosperar. Eran turbios, ácidos y sin grado. Ahora casi todo el txakolí que se produce se vende, tiene demanda, está muy bien, pero es que por fin se comprende que no se puede hacer txakolí en cualquier sitio, porque para que madure una uva tan especial se necesita su terreno oportuno, buena climatología, correcta orientación y el País Vasco es pequeño y está muy explotado. No se puede instalar un viñedo en huertas como equivocadamente se hizo aquí y en otras regiones con variedades nobles. El txakolí parte de una uva difícil, la hondarribi zuri, que a veces se redondea con reisling o folie-blanche, pero que proporciona una plenitud de aromas herbáceos, frutos verdes, sensaciones carbónicas y cítricos muy elegantes cuando madura bien, como nos ha ocurrido en Guernika con los Itsasmendi, un vino con volumen en boca fácil, sincero y sutil, un vino competente.
– Porque su objetivo es hacer vinos competentes, vinos con mercado
– Me alarman los experimentos y las obsesiones por hacer vinos para que gusten o asombren a los críticos. Lo más inquietante y absurdo es que esas supuestas originalidades se reiteran y mimetizan con su moda triunfal avalada por las puntuaciones, pero al final se uniforman. Se hacen vinos de doble pasta que se sobrevaloran, con mucho color y cuerpo, con mucha densidad y, ¡hala!, a hacer doble pasta todos, porque no deja de ser un procedimiento al alcance de todos, con lo que no estás demostrando nada porque luego el público no se acaba las botellas. Serán buenísimos, pero no se beben. Así podemos volver loca a la gente. No hay consumidores preparados para ese tipo de vino, ni comidas, ni platos, ni estilo de vida. Lo que más me gusta de los vinos en los que intervengo es que todo el mundo los disfruta. Vinos con más ética que estética. Igual no son de los de 95 puntos en las guías, pero los beban tanto los que saben mucho como los que no saben.
– Sí, al final ese es el objetivo, que sientas que la botella se acaba y que la disfrutas.
– Lo que también me gusta, es que los vinos que hacemos tiran de la zona, son representativos. Hablas de Itsasmendi y es el más conocido y característico de los txakolis de hoy; Translanza ha consolidado la potencialidad de los tintos de Cigales; no hay quien beba Guitián y no le guste y lo asocie con la esencia de Galicia. Luego puede ser que sean mejores por el año o cualquier circunstancia puntual, pero no defraudan a nadie. Ahora elaboro un vino en el Castillo de Cuzcurrita, que está cerca de Haro y mi objetivo es hacer un rioja con personalidad propia y criterios actuales. Por el contrario veo los últimos vinos, todos modernos, y reconozco que son vinos muy buenos, muy elaborados pero que al final todos tienen las mismas barricas. Viajas por bodegas y lo vas comprobando. Parece que todo fuera cuestión de tener medios, macerar mucho y tener una buena uva. El resultado es demasiado similar. Así se pierde la identidad de cada zona, se deja de manifestar la diferencia y se defrauda al consumidor que lo que quiere son expresiones diferentes y auténticas.
– Si practicas la uniformidad, no estás divirtiendo a nadie
– Eso creo. Con el Guitián no sólo reivindicamos la excelencia del godello, como variedad autóctona, sino su versatilidad sirviéndolo en tres opciones: original, sobre lías y con crianza en barrica. Cada cual expresa un tono. Traslanzas es un bonito proyecto en el que estoy asociada, lo que me permite intervenir en todos las vertientes del producto, desde la campo a la etiqueta, lo que me divierte y me aproxima al consumidor. En Castillo de Cuzcurrita, donde también estoy muy involucrada, estamos haciendo un rioja que concierta la tradición y la modernidad. En Ribas del Cua vamos perfilando el alcance de la mencía, una uva digna de recuperarse. Con la vendimia tardía y la crianza en roble del Itsasmendi hemos obtenido el primer txakolí dulce de la historia. El vino y el aburrimiento no deben conciliarse.
– ¿Qué hay de bueno y que hay de malo en la enología volante?
– Entiendo que toda asesoría es positiva si existe ética profesional y un código de trabajo previo. Nunca hago dos vinos o dos bodegas en la misma zona. Si hago un rioja hago sólo un solo rioja; si hago un txakolí, lo mismo. Me implico en el proyecto porque me gusta y no se trata sólo de controlar el vino. Cuando hago un vino pongo algo de mí, no solo hago vinos; si tengo contactos para exportar, por ejemplo, también me implico en ello. Todos los proyectos que hago son pequeños, porque me interesa más su concepto y poder garantizarme su seguimiento. Soy un poco arregla-todo; más que elegir yo, me han ido buscando. Como cuando llamas al médico. Aunque mi perfil es más de elegir el paciente. Si veo que un proyecto no me interesa puedo decirles perfectamente que no. He rechazado cosas porque no he visto una base detrás o por sus promotores, directamente. No soy de “me gusta hacer vino en Valencia y conozco esta zona y voy a ir allí”, no, no soy así; soy más profesional. Si decido atender una bodega sitio, garantizo que me voy a responsabilizar de ello y pongo mis condiciones. Si hay un enólogo de planta, para mí es importante que quiera que yo esté ahí, porque tengo que tener buen rollo con él, porque yo voy a llamarle todos los días. Aunque lleve muchas bodegas no puedo vivir pensando que si el depósito ha bajado la densidad o no, le tengo que llamar y le obligo a que me llame, y por eso siempre me tengo que llevar bien, y la persona que está ahí tiene que querer que haya una persona que le oriente. No soy un asesor que acude, cata y se va. Ahora puedo decirte perfectamente como están todos los vinos de las bodegas que llevo.
-¿Cuál es el factor más determinante de un buen proyecto bodeguero?
-Defiendo, ante todo, el profesionalismo. No puede hacer vinos cualquiera, que es la última moda, e igual que yo no me meto en actividades para las que no estoy formada preferiría que en la elaboración del vino no participaran sino profesionales. Quiero que lo ponga. Mejor o peor, pero soy una profesional del vino y al igual que el intrusismo en la medicina y en otras actividades es delito, delito me parece que se frivolice nuestro oficio, no porque te quite el pan, sino porque se pierde el respeto al tema, se dan pasos atrás y se perjudica la visión de una actividad y un producto. Para mí, el vino es mi mundo, he estudiado, me he equivocado,… pero he aprendido y me cuesta aceptar improvisaciones, elaboradores que no sean enólogos o agrónomos, que no tenga una formación y un fundamento con el que abordar proyectos. Que la gente invierta en el vino me parece perfecto, pero que busquen un asesor. Yo no invertiría en bolsa sin un asesor.
– La viticultura, la enología y la tecnología, ¿cómo concuerdan?
– La viticultura estuvo muy desconectada de la enología. En la enología ya hay muchos profesionales, pero la viticultura todavía carece de profesionales suficientes. En las zonas que controlo, contamos yemas y racimos, marcamos cada 10 cepas para controlar la viña y tener unas referencias: saber si estás equilibrado en tu carga, o si no lo estás. Tenemos planos y llevamos cada año tres referencias históricas. Y eso es parte de la aproximación entre el viticultor y el enólogo, pero el agricultor también ha de ser profesional, porque el vino se engendra en la viña. Y la tecnología moderna ha sido el gran cambio. Ahora se están haciendo los vinos como se hacían antiguamente las cosas pero sabiendo por qué se hacen. Y así se pueden acelerar, controlar y enmendar los procesos. Instintivamente ya se estaba haciendo, pero lo estamos racionalizando, aplicando avances tecnológicos.
– ¿Cuál es el papel actual de las mujeres en el vino?
– Personalmente considero que no he tenido problemas y he alcanzado un rango porque he trabajado siempre por mi cuenta, pero es evidente que las mujeres destacadas en el mundo del vino suelen ser dueñas de bodegas, pero ¿qué gerente hay o quién es directora técnica de una bodega? Es cierto que el mundo del vino, influido básicamente por la agricultura, mantiene una inercia masculina y todavía cuesta admitir que una mujer ejecute el mando en una bodega, pero es tiempo de que se trasladen responsabilidades mayores a las muchas mujeres preparadas que regresan de las escuelas de agrónomos y de enología en España.
Ha conseguido llevar como primicia a las páginas de New York Times al txakolí, el vino insólito del País Vasco, del que surtió con 6.000 botellas a Nueva York y 100 cajas a California, en su primer año en el mercado. Encarna el vigor y la sensibilidad de la mujer vascongada, aunque se formó enológicamente en Madrid, anticipándose hace más de 25 años a la trascendencia actual del vino español con cursos de cata, comercialización y asesorías en la primera consultoría del vino que se abrió en España. Ha participado en los proyectos de docenas de bodegas como técnica vinícola y sus marcas han obtenido centenares premios en certámenes internacionales. Cinco destinos peninsulares del vino, Guitián en Galicia, Traslanzas en Cigales, Cuzcurrita en Rioja, Rivas del Cua en El Bierzo e Itsasmendi en Euskadi y uno insular e incipiente, patrocinado por Schwarzkopf, el magnate de la cosmética, en Mallorca, además de iniciativas más recientes en Toro y en Cantabria comprenden su rigurosa actualidad de enóloga pragmática que imparte doctrina, “porque si enseñas trabajas menos”.
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Nave de microvinificación con 20 depósitos de 500, 1000 y 2000 lts.




















































































Txakoli G – 1200
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Txakoli G-1200
Jon Goenaga es un enamorado de los productos ecológicos.
En su caserío del barrio de San Prudencio en Getaria cultiva todo un repertorio de hortalizas que son delicatessen en las cocinas y mesas de los mejores restaurantes del País Vasco
Jon ha crecido en el ambiente del baserri.
Las parras han acompañado y convivido desde siempre en este entorno.
El viñedo lo plantó al menos hace 30 años. Hacía txakoli para casa y amigos, el resto de uva la vendía a bodegas como Ulacia,…
En casa, ama iba al mercado de la Bretxa a vender verdura y aita siempre trabajaba en las labores del campo.
Desde hace 22 años (la edad de su hija Libe) está en este caserío, hecho por él mismo.
Las piedras de la casa están traidas de Zarautz, la madera es reciclada, la construcción es una ensalada de mil historias.
La zona era un zarzal.
El caserío está levantado con sus propias manos… seis años desde que empezó hasta terminar.
Nos enseñó la huerta, orientada al Cantábrico, bien aireada, con una variedad y vigor increíbles.
Cuidada con esmero y con pasión, allí planta calabazas, acelgas, pimientos, piparras, tomates, lechugas, …
El ratón de Getaria y el mar Cantábrico.
Jon distribuye a muchísimos restaurantes, tanto de Gipuzkoa como de Bizkaia.
En la costa gipuzkoana se asientan la mayoría de las bodegas de Getariako Txakolina.
Jon distribuye su hectárea de viñedo en dos zonas.
Visitamos una de ellas, en parral y con orientación sur.
La variedad es hondarrabi zuri
En ecológico, la cantidad que suele recoger está alrededor de los 3000 – 4000 kilos por hectárea en un buen año.
Los tratamientos básicamente se reducen al caldo bordelés, sulfato de cobre básicamente, e infusiones de cola de caballo principalmente.
La sanidad de los racimos es más que evidente.
Este año la cosecha viene buena y abundante.
La cubierta vegetal también ayuda al ecosistema y a regular la humedad del suelo.
Una vez dimos la vuelta por la huerta y el viñedo, nos sentamos a charlar y probar varias añadas del txakoli.
Un vecino que tenía una prensa le animó a embotellar ese txakoli para familia y amigos,… 1200 botellas!
El nombre inicial del txakoli iba a ser Lahardi, como el baserri, pero había otro nombre muy parecido que estaba registrado y patentado en Madrid, el mítico restaurante Lhardy.
Por su semejanza, decidió ponerle G-1200.
La G por el apellido, Goenaga, y el 1200 por ser el número de botellas con las que inició el proyecto.
Cuando iba a llevar la verdura a los restaurantes, les dejaba una de esas botellas aún sin etiqueta para probar, de regalo.
Victor y Agustí Peris del Etxebarri le animaron a dar el paso de etiquetar, de certificarse como ecológico y poner en valor lo que hacía.
Una de las cuestiones y dudas que surgieron entre su enólogo y él fue la de añadir o no carbónico al txakoli.
En Getaria, la mayoría de los txakolis llevan este añadido, a diferencia del txakoli bizkaino o alavés.
Decidió respetar al máximo el resultado final y no añadir txinparta. Fue una decisión valiente, consecuente.
Lo único que hizo fue filtrar un poco, sin más.
Era la primera añada, 2014.
Esta añada 2019, sin filtrar, nos pareció extraordinaria.
Tanto a Jon Andoni como a mí nos pareció uno de los txakolis mejor elaborados que hemos probado últimamente.
Los aromas varietales de manzana madura, pera y fruta blanca estaban entrelazados con sutiles notas florales.
En boca, la entrada es ligeramente dulce con un pelín de carbónico natural, el paso es suave, frutal y mineral, con estructura, peso y anchura, dando más recorrido y volumen que la mayoría de los Getariako Txakolina.
El final es súper agradable, con un ligero amargor, típico de la variedad y unos matices sobresalientes muy bien expresados.
El txakoli como vino de año y vino de guarda en perfecta armonía.
El que sea sin filtrar hace que sea más expresivo y puedas percibir con más intensidad aromas y sabores innatos en la variedad.
La añada 2020 es una continuación de la 2019.
Seguro que un año en botella le va a servir para evolucionar y desarrollar ese enorme potencial de guarda.
Qué espectáculo de verduras y hortalizas, … !!!
Mi amigo «Chuck» no nos quitaba ojo. Creo que quería sumarse a la cata.
No quería perderse detalle!
Extraordinario txakoli que gana en botella y al que el tiempo engrandece aún más.
Añada 2019 excepcional
Un 2020 más suave y ligero, pero con esa marca de la casa de acidez muy bien resuelta e integrada.
Txakoli que es a la vez fácil de beber y que en todos los segmentos de la cata pasa con gracia, soltura y elegancia.
Da gusto encontrarse con txakolis tan bien elaborados y productores que creen en lo que hacen.
Salimos encantados !!!
Un fuerte abrazo por compartir la maravillosa tarde que pasamos juntos.
Eskerrik asko Jon, Libe, … familia !!!
Visita realizada el lunes 9 de agosto por Jon Andoni Rementería y Javi Calzada