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El chacolí es un cuento
El biólogo Rafael Ocete y el ilustrador Ricardo Dulanto colaboran en un libro que combina la ciencia y la historia con el humor para explicar la vinculación del chacolí con la ciudad
El chacolí es un cuento
Foto: G.A.T.
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Algunos dicen que eso del chacolí de Miranda es un cuento. Pues desde mañana van a tener razón.
La tendrán porque uno de los investigadores que más ha trabajado en los últimos años en la materia, el catedrático de Biología de la Universidad de Sevilla Rafael Ocete, y el dibujante mirandés Ricardo Dulanto, han unido sus esfuerzos para publicar Las parras de los gnomos.
La epopeya del chacolí mirandés, que mañana a las 21.30 se presentará en el Samuel.
Un libro en formato de cuento de medio centenar de páginas y 25 ilustraciones que combinando lo científico con una historia imaginaria sobre los gnomos expone con detalle histórico y documental la vinculación del chacolí con Miranda.
De esta forma desean trasladar lo que durante años han investigado. «Empezamos a estudiar las variedades que componían el chacolí de la zona de Burgos, buscando en archivos y documentación, lo hemos plasmado en varias publicaciones del sector e incluso lo llevamos al Foro Mundial del Vino», comenta Ocete.
Y ahora, esas conclusiones e investigaciones se publican con la compañía de una entretenida narración que incluye a los gnomos como elemento «para hacer más amable y accesible la parte científica».
Que sean gnomos no es casual, ya que en esta investigación se ha tenido bastante contacto con el responsable de viticultura del Ministerio de Agricultura de Georgia, donde existen el testimonio más antiguo de la viticultura y enología.
«Hemos pensado que los gnomos habían traído la viticultura aprovechando las parras silvestres de los bosques de ribera, seleccionando variedades hasta dar con las hermafroditas, que son las que han llegado al hombre», dice.
Para Dulanto el trabajo ha sido gratificante, ya que además de las ilustraciones ha colaborado en la parte no científica de la narración.
«Era algo que se podía convertir en un cuento, porque estos personajes son los conocedores del interior de la tierra», dice el dibujante, afirmando que así se ha conseguido «dar un contrapunto al tema más serio».
Además ha usado referentes por él conocidos para ilustrar el cuento: «Recuerdo la parte vieja de antes, gentes mayores, ambientes costumbristas, una zona de alternar en los chacolís, porque así se llamaban los bares; hay personajes que he llegado a conocer y recuerdo yo mismo haber bebido en esos chacolís… incluso en mi familia por parte materna se hacía chacolí».
Ocete cree que a este vino «hay que llamarle por su nombre de pila, que es chacolí», y respecto a la legalidad cree que «el Tribunal de Estrasburgo ha sido dice que el chacolí no se puede adscribir a un territorio, es una tipología de vino, y está claro que empieza en la Bureba y acaba en el Cantábrico».
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