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Crusoe Treasure envejece sus vinos en el fondo marino en la costa de Vizcaya

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Crusoe Treasure

Saracho, experto buceador y consejero delegado de Crusoe Treasure, ayuda en las labores de izado de una barrica de 225 litros en la bahía de Plentzia (Vizcaya). Luis de las Alas

Javier Caballero · 16/08/2017
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A media milla de la costa de Plentzia (Vizcaya) 1.500 botellas de tinto numeradas se añejan en el fondo marino. La idea de este «atesoramiento» que aporta nuevos matices al vino es de la empresa vasca Crusoe Treasure. Para extraerlas, las botellas siguen un proceso de descompresión durante la subida similar al de un buzo.

Donde sólo suele haber polvo, telarañas y oscuridad, hay pulpos y lenguados curiosos, corrientes y oleajes. Donde sólo se escuchan los ocasionales pasos del enólogo o el viticultor para comprobar qué barricas y botellas siguen durmiendo, ahora burbujea carbónica y sideral la respiración del submarinista. No hay pasadizos lóbregos. No hay pétreos corredores con goteras. Sólo el mar, el fondo del mar. Donde apenas se filtra la luz del sol. En silencio e ingravidez. Aportando mística y salitre. A 18 metros de la superficie y tres atmósferas de presión. Temperatura: de 17 a 19 grados. Turbidez y paz. Así reposa el vino de Crusoe Treasure, apresado en 10 jaulones de 3 por 1,5 metros anclados al lecho marino. Recubiertas de plancton casi invisible, de residuos marinos y poesía, 1.500 botellas numeradas se añejan a media milla del litoral de Plentzia (Vizcaya), dando una vuelta de tuerca al proceso de envejecimiento del vino en pos de nuevos matices en boca, en nariz y en la memoria. «Preferimos decir que atesoramos vino, por aquello de que esto es un tesoro y porque es el concepto legal que por normativa europea podemos utilizar», comenta [Vitoria, 1 de julio de 1973], director general de la compañía, buceador consumado y auténtico galvanizador de un proyecto que lleva invertidos dos millones de euros.

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La empresa Crusoe Treasure añeja sus vinos en el fondo marino y el resultado es increíble

Clientes asiáticos y rusos

Su hijo menor (Íñigo, 3 años) dice cuando le preguntan en el colegio que su aita «saca botellas de vino del mar y se las vende a los chinos». Razonamiento infantil, que no errado. Hay clientela oriental. También árabes de turbante y petrodólares. O un multimillonario matrimonio de Sonora (California) que viaja por placer. Y muchos rusos de cartera enciclopédica. Coleccionistas, apasionados de las rarezas… «Nuestros principales mercados hasta ahora han sido Asia y Rusia. Ya hemos empezado fuerte con Suiza, Bélgica y Alemania. La exportación supone el 90% de la facturación, si bien estamos incrementando la distribución en España», desglosan. En la carta de vinos de Azurmendi (para Eneko Atxa atesoraron 300 botellas de chacolí), Martín Berasategui, Rekondo, Elkano, Arzak o el restaurante del hotel María Cristina no falta Crusoe Treasure. Los respectivos sumilleres estarán un rato detallando a la clientela todos los pormenores de vino tan singular. Como si contaran un fantástico relato de pecios, caballitos de mar y tesoros con taninos.

Este atesoramiento aporta nuevos matices al vino de la empresa vasca Crusoe Treasures, la primera denominación marina del mundo. Luis de las Alas

Hasta llegar a la alta restauración y al exclusivo público objetivo de esta compañía, Saracho y su tripulación (que incluye biólogos, enólogos y dotación de barco) han anotado en su bitácora muchas singladuras. Bajo el paraguas del Grupo INIT, con una división consagrada a la promoción de proyectos innovadores en el medio marino, ecodiseñados como les gusta decir y desarrollados en clave de sostenibilidad ambiental, Crusoe Treasure arrancó máquinas en 2007. «Empezamos con una inversión de 40.000 euros dentro del Plan E de Zapatero, en plena crisis. Tras la concesión de 500 metros de fondo marino en la bahía de Plentzia por parte de Fomento [y tras un estudio de hidrodinámica de la Universidad de Cantabria que recomendaba esas coordenadas marinas], colocamos nuestras dos primeras estructuras de hormigón de 7,5 toneladas llamados MEC, módulos de envejecimiento controlado únicos en el mundo, y dispusimos una serie de botellas y de sensores en el fondo del mar para ver qué iba ocurriendo, porque nuestra pretensión principal no era montar una bodega subacuática sino un laboratorio debajo del agua. Invertimos sobre todo dinero en analíticas, en un estudio conjunto con la Universidad del País Vasco. Invitamos a todas las D.O. de España a participar en nuestro proyecto. Nos contestaron 14″, explica Saracho.

Llegaron muestras embotelladas de Ribera de Duero, Rioja, Rueda, Somontano, Jumilla, Lanzarote, Málaga… Cada tres meses venía el enólogo de cada denominación a hacer una cata a ciegas de su vino. En la primera cata, nadie notó diferencia alguna de aroma, color o sabor. De repente, a los seis meses, eureka. El matiz cambió. Para mejor. Prácticamente todos los expertos preferían el sumergido. No daban crédito. El primer sorprendido fue Antonio Palacios, hoy enólogo de la compañía, y al que habían llamado para que diera su parecer desde su laboratorio microbiológico enológico en Logroño. «Yo era el primer escéptico. Cuando me contaron el proyecto, buscaban la colaboración y el dictamen de un laboratorio para constatar la calidad de este tipo de crianza. Pedí muestras hermanas, de tierra y de mar, para comprobar con un panel de catadores expertos si había diferencias. Y sí, había muchas, y en la mayoría la preferencia era la crianza submarina. Me convertí y me enrolé rápidamente».

Classic añada de 2010, extraído del mar en diciembre de 2012.

Quizá sacrílegos para el sector más tradicionalista, visionarios para los que abogan por nuevos vientos, Crusoe es empresa pionera para todos. ¿Pero qué aporta el mar? ¿Sólo misterio, terror pelágico y extravagancia? El mágico efecto del océano, aparte de transmitir un paisaje profundo y mágico, pivota sobre todo a nivel de cinética, de olas, corrientes y masas, cambios bruscos de presión… Una química mucho más inestable que la terrestre, en la que hay «polimerización de taninos, permeabilidad de gases a través del corcho [natural, extraído en Extremadura], que sigue respirando [también a través del lacrado] y que provoca que el vino aguante y mejore. Las botellas bailan literalmente con el mar. Conseguimos vinos diferenciales. Eso sí, los hemos preparado en superficie, dándoles un esqueleto potente, maduro, unos buenos andamios para que el empuje marino sea un beneficio. Los vinos ligeros el mar se los merienda. Tienen que tener una buena madurez fenólica y gran estabilidad microbiológica», recuerda Palacios, que agrega que «el mar no es el paraíso eterno de los vinos. No podemos ir más allá de dos años de atesoramiento porque creemos que se malograrían».

También hay lugar para barricas de roble americano de 225 litros, selladas herméticamente con una resina especial que evita cualquier porosidad y subida de presión y para que la sal no se cuele por ósmosis. Además de tintos, han envejecido ron, chacolí, destilado de vino, espumosos, champagne… «Es increíble cómo se da la segunda fermentación en botella bajo el mar», recuerda Palacios. Llegaron incluso a atesorar en ánforas, pero aquel retruécano no salió bien. «A nivel sanitario era inviable. El plomo no pasaba al vino, pero la evolución no era buena. Mandamos un pedido a China y pensaban que habíamos expoliado fondos marinos», detallan.

Uva de Rioja y Ribera

Indiscutible vino de autor, el de Crusoe Treasure estaría encantado de ser catalogado bajo la primera denominación marina del mundo. Compran uva «a millón» según juran -en Rioja y Ribera de Duero para sus referencias Classic y Passion respectivamente- a pequeños viticultores de calidad. Sin embargo, por ley ambas pierden la D.O. en cuanto la uva sale de las lindes de su terruño. Y eso que en Crusoe Treasure elaboran como los demás, siguiendo el protocolo al uso de una bodega en superficie. Los vinos pasan seis meses en madera y se embotellan en un almacén de Bilbao. Allí se lacran para su inmersión en Plentzia sin dilación.

Borja Saracho, 44 años, sobre una barrica antes de ser embarcada en el «Crusoe Treasure». Luis de las Alas

En su puerto les aguarda el encantador Crusoe Treasure, un barco de madera que fue mejillonero en Rianxo, La Coruña. La embarcación sale de la ría con parsimonia, sabedora de la delicada carga de su cubierta. A 700 metros del litoral, en frente de la playa de Muriola (en el municipio de Barrika, otra curiosidad) y Txitxarro Punta, el barco echa el ancla junto a un arrecife natural que se ha creado en esta década gracias a los módulos submarinos, que pesan 7,5 toneladas. Un ecosistema poblado por erizos, estrellas de mar, sargos, huevas de tiburón, salmonetes, nécoras, lechugas de mar, miles de quisquillas… Una milla más allá, un volcán submarino, cuevas y galerías recónditas. No sopla galerna, mar en calma. Dos submarinistas (muchas veces acompañados de un cámara) se sumergen donde marcan las coordenadas del puente de mando. Con tiento y mimo, la grúa sumerge los jaulones al tiempo que los buzos los guían para que encajen en sus módulos.

La dificultad se acrecienta si se trata de una extracción porque las botellas han de ir haciendo descompresión durante la subida. «Antes las subíamos haciendo retenidas con unas boyas globo que levantaban la carga. Coges el jaulón, y subes un metro, dos metros, reteniendo cada vez, esperando, reteniendo… Esto lleva mucho tiempo, una mañana entera, dos barcos, un follón. Ahora la grúa te hace la descompresión, porque si subes rápido el vino llora», razona Saracho, que además de haber trabajado seis años para una naviera ha buceado en algunos de los mejores fondos del mundo. También existe la posibilidad de bajar a ver la bodega y el hábitat generado si se tiene el certificado de buceo (el célebre PADI homologado internacionalmente). «Junto a un touroperador explotamos la parte turística de la bodega. Hacemos maridajes a bordo, menús especiales, lo que el cliente pida. Hemos tenido gente de todo tipo. Desde parejas que celebran bodas de oro hasta una comitiva budista que bendijo el lugar y el vino, dando su OK a un empresario chino a que nos hiciera un gran pedido», recuerdan en Crusoe, mientras martillo en mano, rompen el lacre de una botella borgoñona y dan a probar su producto. Color de juventud, aroma muy frutal, seda en boca, amabilidad, taninos integrados… Un vino, como se dice en el sector, muy bebible, sin complicaciones, rico y goloso. Lo ha probado hasta Richard Branson, magnate de Virgin, cuando invitó a la empresa a conocer la isla Necker, su propiedad caribeña.

Passion 2011 con pequeños moluscos y otros restos marinos tras un año bajo el mar.

Existen otros proyectos subacuáticos sumergidos en Calpe (Vina Maris, Bodegas Enrique Mendoza), Cádiz (Luis Pérez, Garum Submarino), y La Palma (Bodega Palmera Castro y Magán, Vinos Tendal). En el plano internacional, hallamos una en Chile (Viña Casanueva), en Golfo Paradiso, Italia, (Bisson) en California (Mina Winery Ocean), y en Santorini, Grecia (Gaia). Puntualmente, marcas como Louis Roederer o Chateau Larrivet Haut-Brion han experimentado el afinamiento bajo las aguas. Los historiadores del vino dicen que este entusiasmo se despertó con el descubrimiento por parte de Jacques Cousteau de ánforas de época romana con vino (aún) en buenas condiciones tras dos milenios. Y con el naufragio, hace un siglo en aguas del Báltico, y posterior extracción, de 70 botellas de champagne Veuve Clicquot por el que dicen que un magnate pagó 200.000 dólares la botella.

En el horizonte más inmediato, Crusoe Treasure tiene sus propios planes. Ambiciona llegar a las 50.000 botellas anuales y en 2018 sacará otras nueve referencias al mercado (con un albariño que promete). Ni una más. No quieren morir de éxito. Ya ha habido intentos de compra y de franquiciarse. Se niegan a plegarse al mejor postor. Quieren consolidar la marca, disfrutar y ver crecer el arrecife y la cuenta de resultados. No descartan sacar una referencia terrestre, así como montar una casa frente al mar, acodado en la playa de Plentzia, en lo que sería el primer château del mar del mundo. Y todo empezó con Borja Saracho, siendo crío, leyendo la aventura de Tintín El tesoro de Rackham el Rojo, donde había naufragios, pecios, monstruos marinos…, y botellas espirituosas en el fondo del mar.

Notas de cata

  • CLASSIC. Añada de 2010, extraído del mar en diciembre de 2012. Ensamblaje de 85% de tempranillo, 10% de mazuelo y 5% de graciano de uvas riojanas (Cenicero). Ha pasado un año en crianza en roble americano (matices de coco y vainilla, tabaco y canela) y otro año de atesoramiento marino. Ofrece en nariz fruta roja madura y en compota, ecos mentolados, de eucalipto y romero, y notas de, trufa y regaliz. Vino fresco, goloso, dulce y carnoso, de suaves taninos, que destaca por su equilibrio. En 2016 ganó la Medalla de Plata en el Challenge International du Vin de Burdeos. Edición limitada de 3.200 botellas. Sólo quedan 500 dejadas más de cinco años bajo el mar excepcionalmente a modo de experimento y que se subastarán en un futuro.
  • PASSION 2011. Cosecha de 2011 extraída del mar en septiembre de 2013. Un monovarietal elaborado con tinta del país de Ribera de Duero (Peñaranda de Duero, Burgos) un vino rojo cardenalicio, mucho más divertido y desenfadado, con una presencia marcada de fruta roja, caramelo y golosina. Es muy dinámico. Ha tenido seis meses de roble y un año bajo las aguas de Plentzia. Es robusto y juvenil, con los aromas de vainilla y la madera aún presentes. Con pronunciadas notas de chocolate bombón, mora, ahumados, de tueste y canela, en boca es licoroso, redondo y g raso, con los taninos muy integrados y dulzones. Al final regresan la vainilla, los frutos secos y los recuerdos minerales. Precio: 75 euros.

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Vino de Mar… que nació Tierra adentro

Oct 30, 2018

Maridaje entre la bodega submarina “Crusoe Treasure” del alavés Borja Saracho y la novela “Robinson Crusoe”, del inglés Daniel Defoe.

Crusoe Treasure

HAY 15.000 botellas de vino a 18 metros de profundidad en la bahía de Plentzia.

Crusoe Treasure

LA NOVELA de Daniel Defoe, en dos portadas de diferentes editoriales.

Conversación en el barco con Borja Saracho, visitando en la Bahía de Plentzia (Bizkaia) la Bodega submarina “Crusoe Treasure”, que ahora mismo tiene 15.000 botellas de vino que envejecen bajo el mar en un calado submarino.

Crusoe Treasure

BORJA Saracho (a la izq.), abogado alavés que lidera un proyecto que tiene un poderoso relato.

Crusoe Treasure

MEJILLONERO gallego que lleva a los visitantes a conocer la bodega submarina.

A media milla de la costa de Plentzia (Bizkaia), en mitad de la bahía, miles de botellas de vino numeradas duermen y se añejan en el fondo marino. La historia nació como un proyecto de investigación en 2008, queriendo conocer la aportación que el oleaje marino podía otorgar al vino.

El proyecto tenía por entonces tan solo el relato poderoso y literario de un tesoro submarino… Hasta que la bodega consiguió que el enólogo Antonio Palacios pasara del escepticismo a la confianza y el entusiasmo.

Crusoe Treasure

MILES de botellas bailan en el fondo de la bahía de Plentzia al ritmo que marca el oleaje.

Hoy se ha convertido en un negocio que da trabajo y exporta sus botellas a medio mundo… aunque a nivel de Euskadi no ha recibido aún el espaldarazo de los consumidores. “Ya se sabe -explica Borja Saracho-, uno nunca es profeta en su tierra”.

Un día de octubre de 2018 el Blog inició una aventura singular. Por un lado me acerqué hasta Plentzia por la mañana, para visitar la bodega submarina, enrolado en un barco mejillonero de pesca -que en el pasado perteneció a la flota gallega-, para conocer el lugar en el que duermen, a 18 metros de profundidad, las botellas de la Bodega submarina Crusoe Treasure (el Tesoro de Crusoe).

Crusoe Treasure

EL pasado 16 de octubre la Ría de Plentzia y el Mar Cantábrico mantenían la quietud.

Por otra parte, aquella misma tarde de mediados de octubre de 2018 comencé a releer la novela Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, considerada la primera gran novela inglesa (1719).

Crusoe Treasure

UNA de las muchas portadas de la novela de DANIEL DEFOE.

“Las olas se elevaban como montañas y nos abatían cada tres o cuatro minutos; lo único que podía ver a mi alrededor era desolación. Dos barcos que estaban cerca del nuestro habían tenido que cortar sus mástiles a la altura del puente, para no hundirse por el peso…”

Ese texto puede leerse en la novela, que es la autobiografía ficticia del protagonista, un náufrago inglés, Robinson Crusoe, que pasará 28 años, 2 meses y 19 días en una remota isla desierta, no muy lejos de la isla de Trinidad.

Alternaré en este artículo la conversación real sobre cubierta, en un día soleado y con la mar en calma, con algunos pasajes de la novela “Robinson Crusoe”.

Crusoe Treasure

EL ‘Crusoe Treasure’ levanta un tonel por encima del mar, frente a la playa de Barrica.

La bodega submarina nació como un proyecto de investigación en 2008.

Quería ser un laboratorio submarino de envejecimiento de bebidas.

No se trataba de crear una bodega, se trataba de investigar si el mar y su oleaje aportaban algo al vino. 

En ese estudio participaron 27 bodegas de un total de 13 Denominaciones de Origen de toda la península y algunas islas, aportando vinos jóvenes, crianza, reserva, tinto, blanco, con sidra, con txakoli, y con vino dulce.

Durante dos años y medio organizaron -cada tres meses- diversas catas a ciegas con los enólogos de las diferentes bodegas “para saber cómo evolucionaban debajo del agua marina los vinos que nos habían enviado gratuitamente”.

Crusoe Treasure

UNA de las fuertes estructuras que protegen la bodega submarina.

Navego en un mejillonero con el alma mater del proyecto, Borja Saracho, licenciado en Derecho por la Universidad de Deustoque en 2008 no sabía nada del mundo del vino.

Nacido y criado en Vitoria, donde estudió en los Marianistas, inició su camino profesional con una empresa de buceo en la costa.

.- Borja, ¿desde cuándo sabéis qué aporta el fondo marino al vino?

Los enólogos no vieron diferencia alguna en los tres primeros meses.

Pero con seis meses apreciaron una diferencia clara en los vinos tintos (y eso se fue repitiendo durante dos años y pico). 

En más del 90% de los casos, los enólogos de la bodega preferían el vino submarino a su homólogo terrestre.

.- ¿Qué pasó entonces?

Crusoe Treasure

DESDE la cabina del barco, Borja echa una mano con la barrica que llevan a bordo.

Durante aquel tiempo conocí a Antonio Palacios, uno de los muchos enólogos que participaron en las catas. 

En un principio dijo que no quería venir al entender que lo nuestro era ‘marketing, un absurdo’.

Entonces le envié 17 botellas de vino tinto con sus homólogos terrestres (34 en total) y me contestó al de cuatro días que no daba crédito, que las analíticas eran diferentes y que en cata eran vinos distintos.

.- ¿Por qué en un 9o% de los casos eran preferidos los vinos submarinos?

En aromas eran más potentes. Los colores iban a tonos más azulados, más violáceos, y en cata eran súper redondos, vinos bien ensamblados, muy bien integrados. Eso es lo que más les sorprendía. Mantenían las características del vino joven, y al mismo tiempo mantenían lo bueno de una gran vino de larga crianza.

Crusoe Treasure

OTRAS dos portadas de la novela inglesa «Robinson Crusoe».

“Encontrándome a salvo en la orilla, elevé los ojos al cielo y le di gracias a Dios por salvarme la vida en una situación que, minutos antes, parecía totalmente desesperada. Creo que es imposible expresar cabalmente, el éxtasis y la conmoción que siente el alma cuando ha sido salvada, diría yo, de la mismísima tumba”,

El protagonista de la novela relata sus sentimientos el día que se salvó del naufragio.

Con seres humanos no se puede hacer una investigación así. Salvo la que plantea el escritor inglés en su novela. No es lo mismo vivir tranquilo, rodeado de gente, en un país como el nuestro. A sobrevivir luego en solitario, en condiciones inhóspitas, en las que tienes que solucionarte la vida día a día y noche a noche en una isla abandonada.

No es lo mismo que el vino duerma tranquilo y en reposo, en total silencio de una bodega terrestre, a que envejezca en un mar de agitación, de cambios de presión y temperatura en el fondo marino.

Crusoe Treasure

TRES de las botellas que han criado su vino respirando en un mar de agitación.

.- Borja, ¿esa investigación es pionera a nivel mundial, o había otras partes del mundo con proyectos similares?

Ahora hay algún otro lugar del mundo que sumerge los vinos, pero nosotros fuimos los pioneros en el estudio que realizamos.

En el complejo proyecto que tenemos montado aquí, con miles de botellas, con estructuras, con barco, con registro sanitario, con sensores y demás… Con 500 metros cuadrados de autorización bajo el mar, con diez vinos en el mercado, no hay nada igual. Hoy somos una bodega más. Así que no hay nada en el mundo como Crusoe Treasure.

Crusoe Treasure

.- El enólogo Palacios pasó de su escepticismo a convertirse en el enólogo del proyecto, eh!

Exacto. Él pasó de un cierta hostilidad a la curiosidad, para finalmente ser hoy un convencido de los beneficios del proyecto. Cuando alguien tiene alguna duda, siempre está Antonio Palacios detrás con sus datos científicos.

.- Cuando él decía que le parecía “Marketing”, tú ya sabías que ese podía ser uno de los puntos flacos del proyecto, que tiene un relato potente, pero lo más interesante es qué pasaba con los vinos bajo el mar

Crusoe Treasure

BORJA Saracho consiguió que el enólogo de la bodega dejara atrás su escepticismo.

Lo lógico era pensar eso: que lo nuestro era puro marketing. Cuando me metí en esto no tenía ni idea de vinos. Nosotros éramos una empresa de buceo que vendía material para bucear bajo el agua marina. En 2008 estábamos en plena crisis y me dije que había que hacer algo. Entonces vimos la posibilidad de hacer un estudio. Conseguimos algo de dinero del Gobierno Vasco y del Ayuntamiento de Plentzia y así iniciamos el estudio.

.- Ocho años después de concluido el estudio, ¿qué es hoy la Bodega Crusoe Treasure?

Es una empresa en la que trabajan diez personas. Tenemos además una contrata con gente de una Fundación de otras diez personas con discapacidad que trabajan en el almacén de vinos en Bilbao. Y hoy vendemos vino en muchos países del mundo. Suiza, Alemania, Dinamarca, Suecia, China, Corea del Sur…

.- ¿Qué crees que les ha convencido a tus clientes del mundo?

Crusoe Treasure

BORJA comienza con pasión la explicación de su proyecto con un vídeo.

Primero fue la curiosidad, que es lo que te puede permitir hacer una primera venta. Pero para repetir la venta tu vino ha de tener calidad. Eso es fundamental. Y luego como producto de regalo, como producto diferencial, es algo más que vino. Un producto numerado para coleccionistas, que tiene, además, un mensaje medioambiental y social.

“Diario. 30 de septiembre de 1659. Yo, pobre y miserable Robinson Crusoe, habiendo naufragado durante una terrible tempestad, llegué más muerto que vivo a esta desdicha isla a la que llamé la Isla de la Desesperación, mientras que el resto de la tripulación del barco murió ahogada”.

Es uno de los primeros escritos en el diario de Robinson Crusoe, cuando todavía le quedaban 28 años de permanencia en esa isla de la Desesperación

Crusoe Treasure

.- ¿En qué momento decidisteis ponerle el nombre de “Crusoe Treasure”?

Fue a finales del 2010, cuando vimos que era posible crear una marca. Hicimos una presentación en China a la prensa, en Shanghái.

.- ¿Qué significa el nombre “Crusoe Treasure” para ti?

Inicialmente era sólo Tesoro, pero tuvimos que poner un sobrenombre porque detectamos un problema en China con una marca americana que tenía un producto con ese nombre.

Para evitar problemas pusimos Crusoe, evocando la novela y la literatura del náufrago inglés, el amor a lo desconocido, el descubrimiento de una nueva ilusión…

.- Conoces la mala imagen que tiene para los marinos la palabra “náufrago”.

Lo sé. Pero Robinson Crusoe es un náufrago que sobrevive.

Crusoe Treasure

EL ENÓLOGO Antonio Palacios cata vinos envejecidos en el fondo marino.

.- ¿Has encontrado a otros enólogos con la misma actitud positiva que Antonio Palacios?

En su momento todos pensaron que estábamos pirados, que esto era una locura y un absurdo. Lo más importante es que cuando vienen y catan los vinos se quedan muy sorprendidos.

Crusoe Treasure

PARA descorchar las botellas hay que utilizar un martillo especial para romper el lacre.

.- ¿Cuáles fueron las zozobras, los miedos incluso, cuando ya habíais sumergido los jaulones con el vino?

Todos los años tenemos el mismo miedo de qué va a pasar durante el invierno. Si va a venir un tsunami o qué. Lo digo porque cada año los oleajes van a más en el Cantábrico.

.- ¿Qué altura máxima han registrado las olas en este 2018?

Hemos llegado a contar olas de 10 metros de altura. Es una burrada. Hay que tener en cuenta que el vino se encuentra a 17 o 18 metros de profundidad.

.- Pero ahí las olas pasan muy por encima, ¿no?

Crusoe Treasure

TEMPORAL de olas en el muelle de Plentzia, en noviembre de 2010.

Sí, pero olas tan grandes generan un movimiento bestial, por lo menos de doce metros de profundidad hacia abajo. Es una corriente brutal

“Aparte de los cofres, encontré un pequeño barril lleno de licor, de unos veinte galones, que llevé hasta mi bote con gran dificultad… El tonel de licor contenía una especie de ron…. Mas cuando abrí los cofres, hallé muchas cosas de gran utilidad, como, por ejemplo, una caja de botellas extraordinarias…”.

Robinson Crusoe lo escribió en su Diario cuando llevaba 23 años en la isla, el día que se registró un nuevo naufragio -éste sin supervivientes-, que le trajo un tonel de ron y una caja de botellas.

Crusoe Treasure

.- A 18 metros de profundidad, supongo que está todo muy bien sujeto.

Está sobre su propio peso. Las estructuras del fondo marino pesan seis toneladas cada una. Aún así, con un fuerte oleaje todo se mueve.

.- ¡El gran poder del mar!

Su bravura es brutal.

Crusoe Treasure

QUÉ mejor manera de catar su ‘vino de mar’ que con una sopa de pescado!

.- Pero… a lo mejor, cuanto más oleaje, más rico está el vino, Borja. Más cinética cambiante, otra química.

Seguramente. Lo que pasa es que hasta que no ves cómo han quedado las botellas tras los temporales, hasta que sacas las botellas, estás aterrado. Mira, ahí está la bodega -dice señalando un punto de la bahía, desde el barco-, bajo esa boyas de colores. Si te fijas está en la línea del cabo Txitxarro Punta y el espigón de San Valentín. En esa línea confluye la corriente y luego tenemos las mareas cada seis horas.

.- Hoy el mar está tranquilo, como una balsa.

Sí pero el mar se mueve, y el vino también se mueve ahí abajo… Baila con el mar.

Crusoe Treasure

ALGAS marinas se adhieren al vidrio, como si éste fuera parte del fondo marino.

.- ¿Se os ha roto alguna botella por el efecto del fuerte oleaje?

Nos ha pasado alguna vez. El mar mueve piedras, que en la fuerza del oleaje alcanzan mucha velocidad. Tenemos estructuras que tienen ventanas y alguna botella se ha roto perdiéndose el vino. Pero son pocas.

El sitio es espectacular. La bahía de Plentzia, porque su ría es la que da nombre a la bahía. El otro lado de la bahía está la punta de Astondo, y lo que está sobre la punta se le conoce como “el castillito”… no sé si la ves, pero ahí tenemos una plataforma de piedra donde estaba aposentado un antiguo faro que se encendía con fuego para guiar de noche a los barcos.

En esta playa de Barrica, al otro lado, se grabó Juego de Tronos. Frente a nosotros están Plentzia y Gorliz.

.- ¿Qué tal se llevan los jaulones, las estructuras de la bodega, con la mar?

La bodega marina está generando una gran biodiversidad, con un gran incremento de vida. Hace quince días vinieron un grupo de delfines a comer peces que están aquí abajo.

Crusoe Treasure

BAHÍA DE PLENTZIA en un día de mar tranquilo.

.- ¿De dónde procede la uva de todos los vinos que están bajo el mar?

Tenemos Syrah que lo traemos de la zona del Pirineo, en Huesca, de un viticultor que es un fuera de serie.  Tenemos Maturana y Tempranillo que elaboramos en San Vicente de la Sonsierra. Tenemos Garnacha gris. Garnacha Blanca de la zona de Tarragona. Pero la mayoría es Syrah, Maturana y Tempranillo. Lo más que hacemos de una referencia son 2.500 botellas.

.- Seguro que os habéis presentado a algunos concursos

Nos hemos presentado a un par de concursos. En Burdeos y Londres. En Burdeos sacamos medalla de plata con el vino que mandamos, el primer vino que hicimos, un classic que era de origen Rioja, un coupage de Tempranillo, Graciano y Mazuelo. Y en Londres nos dieron bronce con el mismo vino. Y luego mandamos el de Ribera de Duero a Londres, que era cien por cien uva tinta y sacamos también bronce. Eso fue el espaldarazo de “Crusoe Treasure”

Crusoe Treasure

UN calendario de una entidad bancaria publicó esta imagen de Borja el pasado mes de enero.

Es sabido que en la novela, Robinson encontró por fin una persona con quien pudo hablar por primera vez en 25 años. Con esta emoción escribe en su diario aquel momento:

“…Unas palabras que no pude comprender pero que me sonaron muy dulces, ya que era la primera voz humana, aparte de la mía, que escuchaba en más de veinticinco años”

Crusoe Treasure

CHEFS como Eneko Atxa y Martín Berasategui han venido a conocer la bodega marina.

.-Antes de subir al barco, me has dicho que no vendéis vuestro vino en el mercado nacional.

Aquí todo el mundo conoce bodegas, todo el mundo cuestiona el vino que se envejece de otra manera, y no se tiene la mente suficientemente abierta a cosas distintas.

.- ¿No habéis suscitado curiosidad y reconocimiento en vuestra propia tierra?

El enoturista que viene a vernos es extranjero en un 95%. No es barato venir a conocer el proyecto, eso es cierto. Visitar una bodega hoy en día vale 12 euros, y aquí cuesta diez veces más la opción más barata. Pero tenemos turistas de medio mundo, fundamentalmente de Estados Unidos. Este año 2018 está siendo el año más diverso, con más de 300 visitas en los diez primeros meses del año.

.- ¿Cuál ha sido la curiosidad de Euskadi por el proyecto?

Crusoe Treasure

SUS vinos van en un Pack Dúo: una envejecida en la bodega terrestre, la otra bajo el mar.

Se cumple eso de que nadie es profeta en su tierra. Vienen algunas personas, pero pocas. Este sábado tenemos una cata popular, a un precio muy reducido, y viene muy poca gente. 

Hemos salido mucho en los medios, pero la gente no nos conoce. Y muchos pensaran que es una curiosidad, sin más. Tiempo al tiempo. El primer año vinieron muy pocos a vernos. Y este año hemos batido todos los récords.

.- Dime con detalle lo que hay bajo el mar, lo que puede ver alguien que bucee.

Primero las estructuras de hormigón y acero, los módulos de envejecimiento y control. Todo está recubierto de algas, de laminarias. Dentro están las jaulas, completamente colonizadas, como un tesoro, como si un barco se hubiera hundido.

.- ¿Cuántas botellas de vino hay bajo el mar ahora en octubre?

Crusoe Treasure

EL abogado alavés se ha convertido en el capitán de un proyecto que navega bajo el mar.

Ahora mismo habrá bajo el mar 15.000 botellas. Tenemos sensores que miden temperatura, presión, corriente. Todo eso se almacena y cada cierto tiempo sacamos esos sensores y recuperamos los datos. Tenemos datos de cuáles han sido las condiciones marinas de la bodega.

.-¿Te has emocionado con esta historia que presides?

Muchas veces. Cuando ves que alguien disfruta, cuando alguien te da las gracias por el vino, cuando ves que la gente alucina con la calidad de nuestros vinos. O cuando nos han dado los premios.

.- ¿Qué mensajes portan tus botellas?

El mundo todavía está por explorar, y el mundo marino aún más. En este proyecto confluye lo más básico de la tierra, la viña, la uva -algo muy arraigado en nuestra civilización- con la mar, que es lo desconocido. 

Es un proyecto novedoso, pero con muchas bases reales. Ahora por fin podemos decir que todo es posible. En un mundo tan estabilizado con el vino todavía se pueden hacer cosas interesantes.

 

6 respuestas a “Vino de Mar… que nació Tierra adentro”

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    Hay informaciones que son didáctica pura. Las crisis son una oportunidad. El carácter emprendedor. La implicación de instituciones y Fundaciones, con sensibilidad. El encuentro de un relato interesante, con creatividad. Hacer posible lo que parecía imposible. Innovar, sí, pero con la profesionalidad por detrás. Y para concluir, un comunicador que sepa entender lo que se pretendía. Enhorabuena a todos!

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    Me sorprende mucho que el movimiento del mar mejore las cualidades del vino, y que en el 90% de los casos la comparativa juegue a favor del «vino de mar» sobre el que evoluciona en la tranquilidad de la bodega terrestre.

    No quiero decir que tenga la puerta cerrada a nuevos planteamientos que, por otra parte, sean bienvenidos si nos hacen reflexionar y plantear nuevos proyectos.

    Lo que se cuenta de la resistencia el enólogo Palacios a lo que parece un buen planteamiento de marketing, es algo que también me pasa a mí, que hasta ahora nada sabia de la bodega submarina que preside este alavés.

    De cualquiera de las maneras… me hace pensar, y eso ya es positivo. Lo más importante, que los protagonistas de la historia creyeron en el proyecto, y que lo han llevado al mundo.

    La presencia de Atxa y Berasategui también es un puntazo.

    Zorionak!

  3. Karmele dice:
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    ¡Pero qué interesante! Es precioso el nombre de esos vinos sumergidos y me ha parecido que estaba leyendo de nuevo Robinson Crusoe, inmersa en la aventura del náufrago y la de esas botellas a merced de las mareas y del oleaje.

    Claro que tiene que saber diferente ese vino. No se marea por lo que veo, es lo me ha venido a la cabeza porque como yo sí lo hago..

    Preciosas las fotos con ese barco tan bonito. Me han encantado las botellas, hasta la caja y me preguntaba cómo podían mantenerse impermeabilizadas hasta que he leído lo del lacre que hay que romperlo con un martillo especial.

    Mucho éxito con ese vino marino, me encantaría poder bucear para observar ese tesoro. Ni qué decir tiene que probarlo tiene que ser toda una experiencia. Qué rico con la sopa de pescado, eso sí que es un lujo que envidio de verdad.

    • Blog Rioja Alavesa dice:
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      Muchas gracias, Karmele. Qué bien que el reportaje te incite a varios deseos. Está elaborado a mitad de camino entre la bahía y el puerto, para que llegue a los sentidos, para que o… nos salgan escamas o vayamos detrás de la aventura. Saludos cordiales.

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