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Trabajar la tierra para ofrecer el cielo en una copa

MANO del bodeguero brindado sobre sus viñas por el futuro del txakoli.
El bodeguero Jose Ángel Carrero, de Bodega Berroja, elige las palabras «guerrero» y “gladiador” para hablar de su lucha de 27 años por situar al txakoli en lo más alto, tanto en Euskadi como en el resto del mundo.

Atendiendo a uno de sus vinos, llamado Maddy en honor a la diosa principal de la mitología vasca que habita en las cumbres de las montañas de Euskadi, con su morada situada en la cueva del Anboto…
podríamos hablar de un personaje al que presentar como “alquimista telúrico” que defiende a capa y espada lo que piensa, con cuajo y criterio propio, un verso suelto en un mundo de rimas fáciles, tan generoso como auténtico.

JOSE Ángel Carrero Arketa, veintisiete años en Bizkaiako Txakolina.
“Teníamos que haber avanzado más”
Hemos subido por una carretera sinuosa de montaña, algo estrecha y empinada, de amplias regaderas a uno y otro lado del asfalto que serpentea hasta llegar al paraíso donde habita este ingeniero de montes nacido en Gernika.
Julio Flor / Muxika (Bizkaia)
Hasta aquí he llegado con la escritora y catedrática de Historia María Jesús Cava, cada cual en su coche. Por mi parte estoy encantado por muchos motivos, entre otros por compartir con ella una conversación abierta con este bodeguero de 72 años.

Sin embargo, María Jesús llegará a la cima algo alarmada por esa insuficiente herida de asfalto en la que un camión ha estado a punto de enviarla a un bancal. Pasado el susto, nos dirá que el lugar merece la pena.
Que las diferentes catas de txakoli de Berroja, que el almuerzo, que lo vivido durante más de cuatro horas, que la bodega donde se crían Agirrebeko, Berroja y la propia Maddy son “para repetir”, así expresado, pero con cuatro admiraciones.
“El txakoli no sólo es un producto vasco, porque también lo hacían en Cantabria, que tenía viñas en Villaverde de Trucíos… El txakoli es Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, pero es Cantabria, y es Miranda de Ebro (Burgos)”, nos dirá nada más encender la grabadora, cuando la entrevista no ha comenzado como tal.
La historia de este ingeniero de Gernika, con una bodega de viñas situadas en la ladera de la montaña, es la de un guerrero con un ejército de cepas de Hondarrabi Zuri situadas a seis kilómetros del mar enfrentado a la cruda realidad estructural del mundo del vino.

MARÍA Jesús Cava y Jose Ángel Carrero.
Vinos ante los que doblar la rodilla
En su cata vertical se observa el triunfo de la tierra y la enología. En ella muestra Jose Ángel su entusiasmo vital ante sus txakolis (alguno de ellos de 2008), vinos blancos con clase mundial ante los que doblar la rodilla para adorar vinazos con capacidad de guarda.
Pero al levantar la vista, más allá del horizonte de sus botellas, el bodeguero ve un sector con minifundismo, altos costes de producción por la orografía vasca y una dificultad enorme para competir en precios globales.
Cuando asegura que el txakoli tiene un futuro “muy incierto”, se refiere a que el modelo actual es difícil de sostener generacionalmente si no se valora como lo que es, un producto de auténtico lujo.

Pero que nadie se equivoque. Jose Ángel Carrero Arketa ama el oficio hasta el punto de indicar que si volviera a tener 40 años, se embarcaría de nuevo en el galeón de la bodega, pero de otra forma, más intensa y comprometida, ampliando su oferta enoturística…
En el VEINTICINCO aniversario de su bodega confiesa que ha disfrutado muchísimo de su trabajo, añada tras añada. Lo cortés no quita lo valiente, porque Jose Ángel es claro, muy claro, respecto al “mañana” del sector, por mucho que pretendas discutírselo.

PARECIERA que toca el piano con las diferentes añadas.
.- Respecto a Burgos y Cantabria, nos estás diciendo que la viña no tiene fronteras, ¿es eso?
Eso es, cojones. La viña la lleva el humano que la gestiona. ¿El txakoli es de Bizkaia, es de Santander, es de Burgos? Si tiene viña y se trabaja con pasión, y lo promocionas, ¿por qué ese vino no va tener un encaje mayor?
.- Ha sido hermoso verte abrir todas y cada una de las dieciséis botellas de txakoli, con tus diferentes líneas y añadas, con esa cara de satisfacción.
Es que abrir botellas de txakoli de 2008, de 2015… somos cuatro los que podemos presumir de ello, eh! Eso es porque hemos pensando y hemos creído que ese vino se puede guardar.

.- ¿Has hecho balance de los 25 años que cumple ahora tu bodega?
Sé lo qué preguntas, pero yo estoy como cuando empecé, porque te diría que no ha habido evolución dentro del sector.
«El txakoli es un vino de comer»
.- ¿Cómo que no?
No, porque seguimos pensando que el txakoli es para txikitear, que no es un vino para comer. Y hoy habéis visto lo bien que marida con la comida. El txakoli es un vino de comer.
MARÍA JESÚS: ¿Estás seguro de eso?
¿Cómo que si estoy seguro de eso?

CARTELES en la montaña para los viajeros del mundo.
MARÍA JESÚS: Desde mi humilde visión de consumidora, como “bon vivant”, cuando voy a comer con señoras adineradas que saben comer y beber, se come cada vez más con txakoli… y buen txakoli!
Eso está empezando a pasar ahora, pero hasta hace poco ¿qué ha sido el txakoli? Que te estoy hablando desde hace 25 años para aquí…
.- Yo te estoy preguntando por un amplio balance de 25 años.
Eso te digo, que hemos avanzado poco. Teníamos que haber avanzado mucho más, Julio. Mucho más.
MARÍA JESÚS: Hacer autocrítica me parece importante.
Teníamos que haber avanzado la hostia.

MARÍA Jesús Cava con una de las botellas de la bodega.
«Empecé cuando nadie conocía Berroja»
.- ¿Hablas a nivel general?
Hablo a nivel personal y, en cierta manera, a nivel general. Sé bien dónde estaba y sé bien dónde estoy.
.- ¿Dónde empezaste tú este viaje profesional con el txakoli?
Empecé en la taberna / taberna. Y, eso sí, ahora sé que Berroja suena. Nadie conocía entonces Berroja, que Berroja era una aldea, un barrio que depende de Muxika, Urdaibai, que es el tercer municipio más grande de Bizkaia. Y ahora…
Ahora puedes hablar de Berroja en el mundo.
.- Joder, Jose Ángel, entonces qué estás diciendo.
Estoy diciendo lo que he dicho, que apenas hemos avanzado.

ESTOS días pastan dos rebaños de ovejas en los 22,76 ha de viñas.
.- Vayamos a los orígenes. Tú eres de Gernika. ¿Cómo llegó el txakoli a tu vida?
En 1983 compré este caserío, con una tierra llena de pinos. Y al txakoli llegué por circunstancias. En 1987 ya estaban plantadas todas estas viñas… si bien hasta 2001 no empiezo a funcionar como bodega, sacando entonces mi primera añada.
«El mundo del vino está en crisis total»
.- ¿Qué te ha dado la bodega en estos 25 años?
He disfrutado como un enano. No he ganado un duro, pero que me quiten lo bailado. Eso sí, he pagado todo, los caseríos, las tierras… No tengo deudas.
“Eso es muy importante”, estima María Jesús.
Esa es mi gran logro respecto a bodegas de txakoli que tienen grandes inversiones. Porque digámoslo: el mundo del vino está en crisis total, total, eh! Digo el mundo del vino y digo el mundo del txakoli. Porque si no se bebe vino, tampoco se bebe txakoli, ni blanco ni tinto.

.- ¿Qué es lo más positivo que hoy nos vas a decir, pensando en el txakoli?
Que siempre hay que pensar que hay futuro, como a ti te dicen algunos bodegueros de Rioja Alavesa. Si hablo por mí yo no tengo futuro, pero quiero pensar que lo hay para otros.
MARÍA JESÚS. Hasta cierto punto resultas algo derrotista pensando que tus vinos, después de haber comprobado que son de gran calidad, no encajan con los gustos del mercado.
Ese es el problema.
«Eres implacable, Jose Ángel»
MARÍA JESUS: Ya sé que ese es el problema, pero frente a eso la apuesta por la calidad siempre hará que vinos como el tuyo sobrevivan.

Buff, pero yo ya soy consciente de que tengo muchos años y las ideas bastante claras respecto al futuro. Y diré más, el entorno que me rodea no tiene esas ideas. Sino que necesita pagar las inversiones que han hecho para sobrevivir.
MARÍA JESÚS. Eso es ley de vida, porque es la ley del mercado.
Sí, pero se están olvidando de la segunda parte y se quedan en la primera.
MARÍA JESÚS. Pero tú has confesado que una de tus líneas de txakoli la exportas a Estados Unidos.
SÍ. Yo tengo mercado, y tengo clientes, no te puedes ni imaginar. Pero lo que no tiene futuro es el concepto del txakoli global. No mi bodega, que si la coge alguien con cabeza y tal…
.- “No tiene futuro el concepto del txakoli global”, dices. Eres implacable, Jose Ángel.
MARÍA JESÚS. Eso me parece a mí.
«Tú no puedes ir con 5 ha a Japón»
Tal y como está planteado, no.
.- Entonces, según tú ¿cómo debe plantearse?

Es a lo que voy. Que no vale lo pequeñito. La mentalidad que yo veo y que observo es que son proyectos pequeños, muy reducidos, de poca entidad para lo que está en frente. Tú no puedes ir con dos hectáreas al mundo. No puedes ir con 5 hectáreas a Japón. No puedes ir con 7 ha a América.
Tienes que ir con 40 hectáreas. Y si me apuras, tienes que ir con 200 hectáreas.
.- ¿Hay bodegas de txakoli de 40 hectáreas?
Con viñas en alquiler, hay una o dos en Bizkaia.
MARÍA JESÚS. ¿Cuáles son?
Itxasmendi, que tiene las hectáreas repartidas en medio Euskadi. Y Gorka Izagirre que puede andar con ese número de hectáreas. Luego hay otra en Zalla…
.- Las que no tienen futuro, según tú, son las pequeñas.
El futuro es muy incierto porque el txakoli está repartido en muchas manos, en manos muy pequeñitas, con poca visión global.


DOS de sus caseríos, que forman parte de la finca.
«Falta cultura enológica en el consumidor»
.- Esto que dices del “futuro incierto”, es otra cosa. Eso puede ser digerible.
Pero si hablamos del mundo… no podemos hablar de 2, 3 o 5 hectáreas. Tenemos que hablar de volumen y de calidad. Hoy me han llamado desde Noruega para pedirme 140 cajas de txakoli beltza, de vino tinto. Y no hay. No las tengo.
MARÍA JESÚS. Me interesa conocer la manera diferente de elaborar txakoli entre guipuzcoanos, vizcaínos y alaveses.
Son tres denominaciones distintas. Son vinos diferentes.
.- ¿Sería bueno que el consumidor vasco supiera diferenciar entre los diferentes txakolis?
Eso es fundamental. Y saber por qué son distintos.

.- ¿Se sabe?
No se sabe. La gente dice que el txakoli es igual en todas partes, y así nos pasa lo que nos pasa.
MARÍA JESÚS. Hay falta de cultura enológica en el consumidor, que todavía existe ese prejuicio de la baja calidad del txakoli, y prefiere a lo mejor un Godello o un Chardonnay antes que un txakoli.
Cuando voy a beber txakoli a los bares, siempre pregunto qué txakoli tienen, que yo funciono con marcas, porque conozco a cada uno. Y según lo que tienen digo “dame un Godello”. Prefiero un Godello desconocido que ciertos txakoli conocidos.
Un maceración carbónica de Hondarribi Zuri
.- ¿Qué tal salida tiene tu txakoli?
Funciona en Bizkaia y en el mundo.
MARÍA JESÚS ¿Te puedo preguntar qué vale una botella de Maddy?
Dieciocho euros en Internet.

HOMENAJE a la diosa vasca Mari de las montañas de Euskadi.
MARÍA JESÚS. Lo vale, y más tenía que valer.
Lo que pasa es que tienes que pelearte con el PVP del contexto. Pero Maddy no es mi txakoli más caro. Hago otro que vale 30 euros, que es una maceración carbónica del que saco 700 botellas.
.- Una maceración carbónica de Hondarrabi Zuri.
Ese es muy especial. Es retornar la manera artesanal, es acudir al origen de cómo se elaboraba el txakoli. Así es como se empezó a elaborar en el pasado remoto. Hoy somos tres tontos los que lo seguimos haciendo.
.- Jajaja (reímos a la vez María Jesús y yo)
Y los que lo meten en madera, vamos, eso es pura mentira. La madera lo único que hace es cambiar el sabor que la uva te trae.

«Intento ser primitivo, originario»
.- Hay bodegas de txakoli que la utilizan, por supuesto.
Sí, Y encima alardean de la grandeza de hacerlo en una cuba de madera. Iros a tomar por rasca.
Si me dicen “lo hago en ánfora de barro”, me parece cojonudo. O me dicen “lo hago en un depósito de hormigón”, me parece cojonudo. O de acero inoxidable… Pero por favor, no lo metas en madera, que la madera se come todo el sabor que tiene la uva.
.- ¿Estás respondiendo con tu trabajo a una manera tradicional y patrimonial de elaborar vino en Euskadi?
Así es como lo siento. Yo intento ser primitivo, originario. Para mí eso es importante
.- Tú eres ingeniero de montes, un ingeniero que ha acabado arrancando pinos y plantado viñas en un monte para elaborar un txakoli con el nombre de la zona.
Tiene su lógica. En el fondo estoy trabajando con vegetales, que es lo que yo he estudiado y trabajado cómo funcionan, la fisiología, la anatomía, toda la físico química…

LA mesa se llenó de palabras, de al pan, pan; y al vino, vino.
Uno de sus hijos, máster en Enología
MARÍA JESÚS: Con un componente de cierta locura creativa, que es lo que necesita una persona de tu perfil.
Yo soy un guerrero de todo esto.
MARÍA JESÚS: Sin embargo tu saga no va a seguir con la bodega.
Mis hijos son farmacéuticos y arquitectos. ¿Qué haces con esos oficios?
.- Oye, farmacéuticos hay unos cuantos dirigiendo bodegas.
Sí, sí, lo sé. Y uno de mis hijos es un máster en enología que lo hizo porque quería quedarse aquí en la bodega, pero luego vio lo que venía y tararí que te ví.
.- Vio lo que venía, dices.
Y se dijo “¿Cómo?”

VIÑAS de montaña, con la bodega en el centro de la imagen.

ACERCANDO algo más la imagen de la bodega (Archivo Blog).
.- ¿Cuánto de romanticismos hay en ti?
Mucho, pero porque mi mujer Josune me ha aguantado. Si ella hubiera dicho otra cosa esto se va a la mierda hace un pilón de años.
El abuelo marino de Bermeo
.- ¿Has sido tú quien en estos años se ha echado todo esto a la espalda?
Así es.
MARÍA JESÚS. Tienes mérito, y más habiendo pasado tiempos muy difíciles, como nos has contado.
Bueno, aquí entré como entré. Tuve un abuelo marino, bermeano, Francisco Arketa, que decía: “cuando hay temporal, proa a la ola dura la mitad”. Eso es lo que he aplicado en mi vida.
.- Hoy te has referido a ti como un “guerrero”. Y esa palabra te define. Un guerrero de cara a la vida, contra la adversidad.
Soy luchador, un gladiador si quieres, como los que vivían de la lucha.

TRABAJAR la tierra para ofrecer el cielo en una copa.
.- Esta bodega se acaba contigo, según dices. ¿Qué cariz le da ese final a todo esto? ¿Tiene su épica después de haber aguantado durante 25 años?
Soy una persona pragmática. Nada de nostalgias. Esto ha servido para lo que ha servido. He disfrutado como un loco y que me quiten lo bailado.
MARÍA JESÚS: Esa es una buena filosofía, y más cuando la gente se empecina en que su obra no va a tener transcendencia. Y si muere eso no es un fracaso. Muere porque todo tiene que morir.
«Soñar es para los que duermen»
Lo tengo muy claro. Yo he hecho lo que he sabido y he podido hacer. Punto pelota.

JOSE Ángel en abril de 2018. (Archivo del Blog).
He luchado como un cabrón para hacerlo. ¿No hay más? Pues no hay más… Que viene otro por detrás y le interesa continuar con todo esto. Bien, yo le transmitiré todo lo que yo tengo.
.- Ese “si viene otro por detrás” ¿significa que estás soñando?
¿Soñar? Soñar es para los que duermen.
.- Jose Ángel, se puede y se debe soñar despierto.
Yo no. Yo he luchado y como tal he obtenido muchas satisfacciones. Gente que vive el txakoli, gente que nos conoce y canta maravillas de mi vino. Esa satisfacción de tus clientes no se paga con dinero.

.- ¿De momento en 2026 volverá a salir tu próxima añada?
Esperemos. Del 25 han salido 80.000 botellas, que los años son los que son.
Y ahora digo que “ojalá podamos vender txakoli a 45 euros la botella”, que ese es el ratio del que yo hablo.
Arrancar de nuevo con la bodega si tuviera 40 años
.- Un sueño. Un sueño necesario. Oye, por cierto, ¿sabiendo lo que sabes, volverías a arrancar de nuevo con esta bodega?
Si yo tuviera ahora 40 años… se caería el cielo.
.- Jajaja (reímos María Jesús y yo)
Porque no haría sólo una bodega, no. Haría bodega, hotel, haría la hostia en este entorno.

MIENTRAS hablamos podemos observar el paraíso.
La gente no es consciente de que no es sólo el vino, que sí, porque el vino trae gente, pero la gente te trae hospedaje, el hospedaje te trae la restauración, y toda esa gente trae empresa, trae negocio.
Sé bien lo que estoy viviendo. Ahora mismo tenemos 48 citas con americanos, que por semana tenemos tres días cerrados para una empresa que trae gente de visitas.
.- ¿Cómo llegan a ti en lo alto de esta montaña por una carretera que en tantas ocasiones es para un solo vehículo?
Es mi gran virtud, que sin hacer redes sociales ni nada por el estilo, funciona el boca a boca. Yo tengo clientes letones, que de Letonia me vienen cuatro grupos todos los años.
Aquí vienen australianos, neozelandeses, japoneses cada dos por tres, y rusos que vienen con sus guías.

GERNIKA, Urdaibai, Montañas, Cepas, Mar… Qué panorámica!
«No he aportado nada, salvo mi trabajo»
.- ¿Qué es para ellos el txakoli?
Vino blanco. Aquí les explicamos que es un vino local, de Bizkaia, muy típico y tradicional.
.- ¿Qué has aportado al txakoli?
Nada, salvo mi trabajo. Intentando ponerlo en valor. Pero eso es lo que nos toca hacer como bodegueros, porque estás en ello. No es un mérito, sino una obligación.
MARÍA JESÚS: Julio, al conocer hoy el sitio que aquí tiene, lo primero que le he preguntado es si tiene hospedaje.
.- A pesar de la carretera empinada por la que has subido, María Jesús.
Ahí está el secreto -dice José Ángel-. Esa carretera es la que hace que venga más gente todavía.
MARÍA JESÚS: Ave María Purísima!

VENTANAS de la bodega donde se refleja el Paisaje.
Sí, porque los de fuera están acostumbrados a viajar por autopista a todas partes.
«Para jóvenes que quieran meterse en la aventura»
MARÍA JESÚS: Pero si a mí se me mete una rueda hoy en un bancal, te mato, jajaja.
Saldrías del bancal, porque llamarías y alguien te ayudaría. Mira, todos los que vienen están encantados. Todos.
.- Y María Jesús también, digo yo.
MARÍA JESÚS: Eso es verdad.

Tú no sabes lo que sufren los autobuseros que suben y bajan por esa carretera –reconoce José Ángel-. Algunos se acojonan, “Joder, ¿dónde vamos?”, pero llegan.
MARÍA JESÚS. Eres un personaje. Te lo tengo que decir.
Tampoco creas eso. Lo que sí es única es esta experiencia de subir y visitar Bodega Berroja. Eso es lo que queda en las mentes de los viajeros, que cuando vuelven a su casa, o a su país, hablan y lo cuentan. “Joder, hemos estado en una bodega situada en la punta del monte, la hostia…”.

.- Y quienes les escuchan quieren vivirlo en primera persona.
Mira, Julio, me llaman del Domine en Bilbao, o del María Cristina en San Sebastián, que “tenemos aquí a dos norteamericanos que quieren ir a su bodega, ¿cómo hacemos?”. “Pues métanles en un taxi y envíeles aquí”.
MARÍA JESÚS. Hay que decir al ayuntamiento de Muxica que te arreglen la entrada.
Que no, que no merece la pena.
.- ¿Animas a los jóvenes que quieran meterse hoy en el mundo del txakoli?
Aquí hay trabajo para seis jóvenes que quieran meterse en la aventura.
Tres para un hotel, recomponiendo los caseríos; otros tres o cuatro para la restauración. Alguno más para el turismo. Por lo demás, la viña está ahí, ahí está la bodega para otros tres o cuatro.. Así que harían falta unos 12 ó 14 jóvenes.
¿Currar? Sí, es verdad, hay que currarlo y lucharlo mucho. ¡Y a vivir!
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