Nace de la inquietud de elaborar un txakoli de máxima calidad con la variedad Hondarrabi zuri de nuestro viñedo mas adulto situado en Orduña.
Las uvas se recogen las últimas en vendimia buscando una mayor madurez de nuestro viñedo Gure Ahaleginak, buque insignia de la bodega.
Mirene es un txakoli amplio y complejo de los denominados vinos de guarda y que expresa el clima y rigor de las montañas que confiere la cuidad de Orduña.
Disponible En tienda online de la web, y en Vinos y Licores Nicolás.
Contacto 658 744 181.
«Mirene», acrónimo de sus dos hijas, Miren e Irene.
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Gorka Maiztegi y Delia Balmaseda en el Jantour
42 Zura 2018
Nuestra Hondarrabi Zerratia del viñedo de Urizar fermenta y se cría junto con sus lías en una tina de roble de 5.600 litros para dar vida a 42 ZURA. Un txakoli diferente, que gana en complejidad con el paso del tiempo. La añada de 2015 fue galardonada como Mejor Vino Blanco por el Concurso Mundial de Bruselas 2019.
Bodega Gorka Izagirre (Larrabetzu). Web gorkaizagirre.com. Disponible En tienda online, enotecas y tiendas de alimentación. Contacto 946742706.
Aguirrebeko 2019
Vino joven con personalidad propia, exponente de la singularidad de los viñedos de Bodega Berroja, en pleno corazón de la Reserva de Urdaibai. Con un 90% de Hondarrabi Zuri y un 10% de Riesling. Aromas de fruta blanca y cítricos, piña y miel. Amarillo verdoso, equilibrado, fresco y con volumen en boca.
Bodega Berroja (Muxika). Web bodegaberroja.com. Disponible En tienda online y varias plataformas online. Contacto 944106254.
Doniene 2019
Blanco de hondarrabi zuri procedente de voñedos muy especiales de Bakio. El vino refleja en cata su procedencia cercana al mar: las notas minerales y herbáceas en nariz se conjugan con una boca amplia y refrescante. El tiempo en botella le confiere elegancia y sapidez. Versatil como acompañante gastronómico: aperitivos, pescados azules.
Bodega Doniene Gorrondona (Bakio). Web donienegorrondona.com. Disponible En tienda online, venta directa y enotecas. Contacto 946 194 795.
Ieup! 2019
Ieup! es un Txakoli elaborado en Lezama y al 100% con la variedad Hondarrabi Zuri. Seleccionamos nuestras mejores cepas de una parcela de viñedo para crear un txakoli fresco, versátil, equilibrado, muy gastronómico y elegante.
Bodega Magalarte Lezama (Lezama). Web magalartelezamatxakolina.com. Disponible En tienda online y venta directa. Contacto 672 249 868.
Itsasmendi nº7 2018
Un txakoli que comenzó en 2003 como una idea en la cabeza y termina en el corazón, como un sentimiento de mostrar la diversidad de Bizkaia. El respeto al origen y la esencia del territorio en una época en la que fue necesario hacer las cosas de otra forma mediante una vitivinicultura artesanal y vanguardista. Txakoli con una gran capacidad de guarda en botella.
Bodega Itsasmendi (Gernika). Web bodegasitsasmendi.com. Disponible En tienda online, venta directa y enotecas. Contacto 946270316.
Lapazaran 2019
Perfecto para su consumo inmediato o en un futuro, hasta 3 años. Este txakoli luce un amarillo pajizo con tonalidades verdosas en capa fina. Limpio, cristalino, desprende intensas notas afrutadas y frescas, muy limpio en aromas. Muy atractivo al paladar, fresco, deja un gusto muy agradable. Se observan sabores a fruta blanca verde y fresca. Es de viva acidez, pero equilibrado. 90% Hondarrabi Zuri y 10% Riesling.
Bodega Lapazaran (Muxika). Web lapazaran.com. Disponible En venta directa. Contacto 630 099 053.
Magalarte Zamudio 2020
Elaborado mediante técnicas enológicas vanguardistas y con la Hondarrabi Zuri como variedad principal. Sincero, elegante y persistente, avalado por el pasado y el presente de 6 generaciones. Aromas frutales, cítricos, pomelo y piña. Entrada fácil, glicérico, y con volumen de boca final equilibrado.
Bodega Magalarte Zamudio (Zamudio). Web bodegamagalartezamudio.com. Disponible En tienda online, supermercados, tiendas de alimentación y venta directa con envío a domicilio. Contacto 944521431.
Mendraka 2019
Elaborado con uva Hondarrabi Zuri Xerratie, y producida en viñedos propios situados en un paraje privilegiado por su orientación, su pendiente y su tipo de suelo: el barrio Mendraka en Elorrio, en la ladera norte del valle del Duranguesado, y frente a la preciosa crestería de Anboto, Alluitz, Mugarra… Un txakoli único y con carácter.
Bodega Elizalde (Elorrio). Web mendraka.com. Disponible En supermercados y tiendas de alimentación. Contacto 635730345.
Mirene 2018
Nace de la inquietud de elaborar un txakoli de máxima calidad con la variedad Hondarrabi zuri de nuestro viñedo mas adulto situado en Orduña. Las uvas se recogen las últimas en vendimia buscando una mayor madurez de nuestro viñedo Gure Ahaleginak, buque insignia de la bodega. Mirene es un txakoli amplio y complejo de los denominados vinos de guarda y que expresa el clima y rigor de las montañas que confiere la cuidad de Orduña. Criado sobre lías en barrica y un año en botella.
Bodega Gure Ahaleginak (Orduña). Web gureahaleginak.com. Disponible En tienda online de la web, y en Vinos y Licores Nicolás. Contacto 658 744 181.
MS Bikandi 2019
Bodega familiar con más de 50 años de experiencia produciendo y elaborando txakoli en el valle del Duranguesado. MS Bikandi es un txakoli creado para el consumidor que busca frescura y juventud. Es afrutado, ligeramente ácido, fresco, redondo y persistente en boca. Perfecto para beber en buena compañía.
Bodega Bikandi (Durango). Web bikanditxakolina.com. Disponible En venta directa con envío a domicilio. Contacto 679658284.
Señorío de Otxaran 2019
Esta bodega de Zalla echa a andar en los 80, aunque sus orígenes se remontan al s. XVII. Este txakoli se obtiene de una selección especial de uva y mosto de flor. Amarillo paja, limpio y brillante, en nariz resulta franco y potente con aromas a fruta blanca madura y ligero toque especiado de finas hierbas.
Bodega Virgen de Lorea (Zalla). Web bodegasvirgendelorea.com. Disponible En tienda online, venta directa, supermercados y tiendas de alimentación. Contacto 944242680.
Torre de Loizaga Bigarren 2019
Es un vino con una fermentación más compleja trabajando las lías de dos a cinco meses. Amarillo pajizo con tonos verdosos limpio y brillante. Franco,intenso y elegante. Aromas de cítricos, finas hierbas y anises. Su paso en boca es fresco y amplio reapareciendo aromas complejos. Temperatura de servicio entre 8º y 10ºC. Ideal para acompañar con pescados,mariscos, verduras…
Bodega Bodegas de Galdames (Galdames). Web vinasulibarria.com. Disponible En tienda online, supermercados y venta directa. Contacto 627 992 063.
Txabarri Extra 2019
Txakoli elaborado con variedades Hondarrabi Zuri (80%), Sauvignon Blanc (15%) y Riesling (5%) procedentes de los viñedos que esta bodega de Zalla tiene en Enkarterri. Muy aromático, afrutado y agradable. Reconocido con Bacchus de Oro 2020 y 4 de Plata anteriormente, lo cual avala su calidad.
Bodega Txakoli Txabarri (Zalla). Web txakolitxabarri.com. Disponible En tiendas de alimentación, venta directa y tienda online. Contacto 658 728 865.
Uriarte 2019
Tan antiguo como la historia del País Vasco es el txakoli. Este txakoli suave, joven y afrutado que se produce en la Bodega Txakoli Uriarte desde 1867 es el resultado de la sabia combinación ante la tradición vitivinícola y los modernos métodos enológicos. Tonalidad amarillo pajizo, a veces con matices verdosos de manzana. Matices variados en nariz predominando el aroma afrutado y a manzana. Sensación agradablemente fresca en paladar con la presencia constante de un alegre, enriquecedor y placentero verdor que perdura.
Bodega Uriarte (Gamiz-Fika). Web txakoli-uriarte.com. Disponible En supermercados y venta directa con envío. Contacto 659674595.
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Garate Txakolina
El pasado 9 de diciembre 2020, Iratxe y Jonan se acercaron a visitar la bodega Gárate (Llodio), perteneciente a la D.O. Arabako txakolina.
Los viñedos se hallan resguardados en un pequeño valle que se forma detrás de uno de los laterales del caserío Garate.
280 metros de altitud para llegar a esta conocida cima, cuyo nombre, Garate, nos ofrece pistas inequívocas sobre su ubicación.
Así, etimológicamente podemos dividir esta palabra en gara ‘alto, elevado’y ate ‘puerta, paso’, obteniendo con ello el significado de ‘paso en la altura’ o ‘puerto de montaña’.
Y en cuanto a su acentuación, decimos Gárate, aunque a la hora de escribirlo en euskera nos refiramos a Garate.
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Para acceder a la bodega (inaugurada en 2006) existe acceso desde la propia carretera.
Una vez allí, puede observarse todo el viñedo, al cual sus propietarios identifican por diferentes parcelas, cuyos nombres están relacionados con la toponimia del lugar:
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Lezao, Barranca, Aldapa, Supikando, Zugatzu y Andetxaga
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Esta última es una ampliación del terreno utilizado, y constituye una apuesta seria de futuro, ya que en ella se han empleado 4.000 plantas nuevas, que estarán listas para dar su fruto en unos tres años.
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Con todo ello, el viñedo tiene una superficie total de casi cuatro hectáreas
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La incorporación de Egoitz (2007), ha supuesto una remodelación total de la bodega, dándole un enfoque comercial a su actividad tradicional.
Anteriormente a esa fecha, llevaban la uva a la marca Xarmant de Amurrio.
Pero tras la construcción de la bodega, y con la ayuda de las nuevas tecnologías, producen, elaboran y etiquetan su propia marca, Txakoli Garate, hasta el momento sólo distribuida de manera directa a bares y restaurantes.
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La Denominación de Origen Arabako Txakolina abarca los municipios de Aiara, Amurrio, Artziniega, Okondo y Laudio/Llodio.
Elaboran dos tipos de Txakoli, uno blanco que se comercializa, y el tradicional, el Ojo de Gallo, que sólo puede degustarse en visitas a bodega.
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· Imágenes cedidas por la bodega Gárate ·
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Respecto a las variedades de uva empleadas, utilizan Hondarribi Zuri y Hondarribi Zuri Zerratia para el blanco; y Hondarribi Beltza y Mune Mahatsa para el Ojo de Gallo.
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Texto de Jon Andoni Rementería
9 de diciembre 2020
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» Segunda semana consecutiva visitando bodegas de la DO Arabako txakolina . Esta vez nos dirigimos a Llodio al alto de Garate , donde está ubicada la BODEGA GARATE. Una bodega muy pequeña con tres hectáreas de viñedo .divididas en hondarrabi zuri 80% ( Courbu ) , hondarrabi i zuri zerratia ( petit courbu ) y riesling .
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La mayor parte de los viñedos con 20 años de edad .
Altitud 280 metros .
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Un Chateau : las tres hectáreas están al lado de la bodega. Unos viñedos muy bien situados y muy bien protegidos por los montes que lo rodean .
Una zona que se están plantando viñas desde 1874 .
Así podemos encontrar viñas plantadas de entonces , vides prefiloxericos!!!!
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Un patrimonio que no se debería perder .
Hablando con ellos , no saben decirme los nombres de las variedades . Eso si , unas 100 plantas son teinturuer. ( el mosto tiene color ) . Serán garnachas tintoreras ?? Serán gamay freaux ??, será la dunkelfelder?? Incluso la saperavi?? Todas ellas son teinturier y no hay muchas más !!!!
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Sería interesante que la diputación foral de Álava las tuviese censadas e identificadas . Yo creo que es bueno saber que es lo que plantaba en 1870. No por escritos sino porque físicamente existen !!!
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Nada más llegar nos están esperando Egoitz Zubiaur y su padre Jesus Mari Zubiaur .
Se palpa la inquietud por mejorar e innovar .
Me encanta que haya familias cómo los Zubiaur que hayan transmitido este arte de generación en generación. Así, desde Egoitz Zubiaur podemos remontarnos a Jesús Mari Zubiaur, que lo aprendió de su padre Jesús Zubiaur, y este a su vez de José Laureano Zubiaur.
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Primeramente catamos depósitos , viendo los diferentes perfiles de cada uno de ellos .
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Deposito 1: bastante neutro . Recuerdos a hierbas . El más terroso y mineral .
Deposito 2: expresivo . Toques de manzanas ácidas .
Depósito 3: muy buena nariz y buena boca .
Depósito 4: necesita trasiego , una boca muy agradable . Muy fácil de beber .
Deposito 5: el más completo , muy buena nariz y muy buena boca .
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Barrica 1: buenísimo
Barrica 2: buenísimo
Barrica 3 : buenísimo
Buen trabajo con las barricas . Muy Ricos .
con muy buena nariz, la madera muy integrada , boca con un pequeño toque ahumado. y con mucho futuro.
Chapeau!!!!!
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Garate cosecha 2019.
Txakoli con prácticamente 1 Año en botella con muy muy buena nariz.
!!!!Garate cosecha 2008!!!!!!! . Una botella que Egoitz nos permitió abrirla . 12 años en botella !!!
Que nariz!! , impresionante , todavía mostrando notas de juventud !!
En boca vivo, aquí si se nota ese punto de evolución, recuerdos amielados.
Nos quedamos todos sorprendidos gratamente . Vaya suerte el poder catar esta joya.
Txakoli garate Rosado : un rosado top.
Muy buena nariz con esos frutos rojos , estructura , amable , equilibrado .
Un rosado 2016 sin sulfitos añadidos: otra joya que nos descorchó Egoitz .
vermouth Garate . Un vermouth elaborado con hondarrabi zuri Que está buenísimo . Me encanto .
Primera añada que va a salir a la luz .
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Vermut de txakoli
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Elaborado con hierbas autóctonas. Color ámbar oscuro, nariz intensa y amplia. Aromas de hierbas aromáticas, toques especiados y notas balsámicas.
En boca suave con sabores frescos, aromáticos y un final amargo agradable y equilibrado
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CONTACTO
Egoitz · Bodega Gárate · Alto de Garate (Llodio) ·
659 060 391
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Y para finalizar aguardientes de hondarrabi zuri .
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Es una satisfacción que haya gente como Egoitz y su padre que tengan esas ganas de hacer muy buenas elaboraciones . Siempre queriendo aprender y mejorar. «
Una selección de 5 txakolis 100% alaveses para esta Navidad
El txakoli es un vino especial vinculado desde siempre al pueblo vasco. En el caso de Álava, este territorio cuenta con viñedos que suman más de 100 hectáreas y produce aproximadamente 500.000 botellas.
Los primeros testimonios escritos sobre la producción de txakoli en Álava aparecen en el siglo IX. Era una práctica generalizada entre los agricultores del Valle de Ayala, particularmente entre Amurrio, Llodio y Ayala. El documento más antiguo aparece en el cartulario de Valpuesta con una referencia del año 864 sobre viñas en Retes de Tudela (Artziniega) bajo el reinado del rey asturiano Ordoño I. En los síglos XIII, XIV y XV la plantación de viñedos de txakoli se extendía por toda la Comarca de Ayala.
En junio de 1998 se creó la Asociación alavesa de productores artesanos de txakoli – Arabako txakolina, una denominación de origen que se circunscribe geográficamente a la Comarca de Ayala -que se compone de 5 municipios: Aiara, Artzienaga, Amurrio, Laudio y Okondo-, y que se fundó para mejorar tres objetivos fundamentales: incrementar la superficie de plantación, aunar criterios de producción y elaboración y obtener un producto natural de calidad. Una persona muy importante en la denominación de origen Arabako txakolina es su gerente, José Antonio Merino, trabajador incansable que día a día da impulso a todas las áreas de desarrollo comercial, implantación y conocimiento de todas las bodegas que pertenecen a la asociación.
Txakoli Tantaka
Juanjo Tellaetxe elabora este txakoli con la variedad Hondarribi Zuri en los viñedos del Valle de Arrastaria. Una variedad autóctona cultivada en suelos aluviales y arcillo-calcáreos a 330 metros de altitud sobre el nivel del mar de forma respetuosa con el entorno, con agricultura ecológica y mínima intervención.
Una vez en bodega, las uvas fermentan en depósitos de acero inoxidable con levaduras autóctonas y a temperatura controlada. Después, el vino reposa sobre sus lías a lo largo de cinco meses. Los nuevos proyectos de Tellaetxe se centran en consolidar los vinos, la bodega, y dar continuidad por la línea de calidad por la que ha apostado.
Vinoteca
Elabora tres líneas de txakolis:
– Tantaka de añada: con Hondarrabi Zuri y unos 8-9 meses de lías.
– Tantaka Diapiro: con Hondarrabi Zuri 80% y un 20% de Zerratia, también con 8 meses en sus lías.
– Tantaka Tinto: con 9 meses de barrica francesa de 225 lts. y una producción en la añada 2018 de apenas 280 botellas.
DATOS DE CONTACTO
Dónde
Artomaña. Valle de Arrastaria
Teléfono
656 714 709
Email
info@tantaka.eus
Txakoli Txikubin
La torre de Murga, del siglo XIII es una construcción imponente rodeada por dos palacios de los siglos XV y XVI que forman un conjunto espectacular. Estos nobles edificios se enmarcan en un entorno natural excepcional con amplias praderas y bosques de robles autóctonos que ha sido testigo del paso del tiempo manteniendo intacta la autenticidad de este bello paraje del Valle de Ayala.
En las praderas que rodean la torre están las viñas que dan vida al Txakoli Txikubin con denominación de origen Txakoli de Álava y exclusivo Brut Nature Trece Estrellas, ambos de venta en la propiedad. Además, la Torre de Murga ofrece el alquiler de sus espacios, venta de productos locales y visitas guiadas.
Vinoteca
– Txakoli Txikubin: elaborado exclusivamente con uvas de la variedad local Hondarrabi zuri, muy afrutado y aromático. Se debe de beber frío (8º-10º) Su grado depende de las vendimias, pero suele estar en torno a los 12,5º.
– 13 Estrellas Blanco: el Brut Nature 13 Estrellas de Salazar, elaborado artesanalmente con el método tradicional a partir de la misma uva del chacolí, es muy apreciado por los expertos, de hecho, Robert Parker le dio 90 puntos. Otras variedades de este txakoli son el 13 Estrellas Blanco, el 13 Estrellas Gran Reserva y el 13 Estrellas Rosado.
Encuadrada dentro de la denominación de origen Txakoli de Álava, la singularidad del viñedo cultivado y la tecnología de elaboración utilizada logran unos vinos de acusada personalidad y excelente calidad.
Los vinos de Astobiza se elaboran exclusivamente con uva producida en este viñedo, con un desarrollo de la explotación cerrado, es decir, contando con una bodega dimensionada solamente para elaborar la vendimia producida en el viñedo propio. Estando por lo tanto considerada su producción como vinos de pago o de finca.
Vinoteca
– Txakoli White Wine: selección por parcelas, vendimia a mano en pequeñas cajas, segunda selección en mesa, despalillado y maceración en frío previa al suave prensado, desfangado estático del mosto, fermentación a temperatura controlada, proceso inertizado, estabilizado y microfiltrado. Variedades de uva: Ondarrabi Zuri 90% y Ondarrabi Zuri Zerratie 10%.
– Txakoli Malkoa: es un txakoli especial denominado de finca o pago, auténtico, genuino y con una vida en botella mucho más larga a lo hasta ahora elaborado. Elaboración: con uva muy madura de Ondarrabi Zuri de una parcela de su propio viñedo y cultivado con una viticultura de producción integrada, respetuosa con el medio ambiente. Este txakoli permaneció durante 20 meses en depósito ovoide de hormigón, donde sus lías (levaduras) se mueven continuamente de forma espontánea dentro de un espacio sin aristas y con ayuda de la oscilación térmica diaria entre el día y la noche.
– Txakoli Rose: selección por parcelas, vendimia a mano en pequeñas cajas, segunda selección en mesa, despalillado y maceración en frío previa al suave prensado, desfangado estático del mosto, fermentación a temperatura controlada, proceso inertizado, estabilizado y microfiltrado. Variedades de uva: Ondarrabi Zuri 50% y Ondarrabi Beltza 50%.
– Vendimia tardía: un otoño excepcionalmente soleado permitió madurar y vendimiar una parcela de viñedo de Izkiriota (Gros Manseng). Con esta exigüa vendimia tardía de granos intensamente dorados y seleccionados con esmero de forma manual, conseguimos este singular vino dulce de marcado carácter atlántico. Variedades de uva: Izkiriota (Gros Manseng) 100%.
En el alto de Garate, lindado con el pueblo vecino de Okendo, aparace el caserío Garate. Hace aproximadamente 200 años que en estos terrenos se produce txakoli.
Los viñedos se distribuyen en varias parcelas que actualmente sobrepasan 4 hectáreas. La bodega de Txakoli Garate , fundada en 2006, es fruto de una larga tradición familiar heredada de José Laureano Zubiaur (Laudio-Llodio 1874), dedicada al cultivo de la vid y elaboración de Txakoli.
Siguiendo esa misma larga tradición hoy se dotan de la tecnología más moderna para la recepción y elaboración del txakoli.
La vendimia se realiza a principios de octubre, cuando la uva se encuentra en el punto más algido de maduracion. Se lleva a cabo de forma manual en cajas de 10 kilos, con la maxima atencion a fin de evitar oxidaciones no deseadas con los procesos de despalillado, prensado y vinificacion a temperatura controlada.
Desde la incorporación de Egoitz en el año 2007 se ha remodelado toda la explotación, dándole un impulso y un enfoque comercial que se precisaba, pero sin descuidar claro esta la cultura del lugar y su tradición. Tras la construcción de la bodega y con la ayuda de las nuevas tecnologías, producen, elaboran y embotellan su propia marca denominada Txakoli Garate y hasta el momento solo distribuida de manera directa a bares y restaurantes.
Respecto a las variedades de uva empleadas, se utilizan Hondarribi Zuri y Hondarribi Zuri Zerratia para el blanco, y Hondarribi Beltza y Mune Mahatsa para el Ojo de Gallo.
Vinoteca
– Txakoli Garate: composición varietal, Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Zuri Zerratia (Petit Courbu). Para la elaboración de este txakoli se sigue el método tradicional que incluye los procesos de despalillado, estrujado y prensado, pasando después a fermentar el mosto a temperatura controlada con el fin de mantener intactos los aromas característicos asociados a las variedades empleadas. Cata: txakoli de color amarillo pálido brillante con aromas frutales e intensos. En boca resulta fresco y persistente.
– Txakoli Garate Ojo de Gallo: composición varietal, Hondarribi beltza y Hondarrabi Zuri Zerratia (Petit Courbu). Para su elaboración se sigue el método tradicional que incluye los procesos de despalillado, estrujado, macerado (a fin de obtener el color que aporta las uvas negras) y prensado, pasando después a fermentar el mosto a temperatura controlada con el fin de mantener intactos los aromas y color característicos asociados a las variedades empleadas.
– Vermut de txakoli: fruto de la inquietud por innovar nace el vermut de txakoli, Garate. Elaborado con hierbas autóctonas. Color ámbar oscuro, nariz intensa y amplia. Aromas de hierbas aromáticas, toques especiados y notas balsámicas. En boca suave con sabores frescos, aromáticos y un final amargo agradable y equilibrado
Hace más de 5 años un emprendedor incansable en busca de la excelencia por hacer las cosas bien, Txema Gotxi, creó y promocionó la sociedad cooperativa Goianea, propietaria de la marcar de Txakoli Bat Gara.
Txema elabora el txakoli con la mente abierta y con criterio, y de esas ‘rarezas’ tan bien acompañadas en su manera de entender las crianzas y los procesos de envejecimiento en diferentes maderas, tinajas, polímeros, tiempos y factores sale el vino final.
Todas las viñas que se establecen alrededor del caserío respetan y miman cada uva, ya que la filosofía de esta bodega es obtener vinos elegantes que expresen las características de cada suelo y añada.
Las variedades que se cultivan en sus más de seis hectáreas son: Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Zuri Zerratia, distribuidas a partes iguales, con un pequeño porcentaje de Riesling, cerca de media hectárea como variedad mejorante, hasta completar las 6 hectáreas de la bodega.
Mientras la Hondarrabi Zuri es más aireada y da más vigor, es con la Zerratia con la que Txema está más a gusto. Racimos más compactos y una proporción hollejo-pulpa que dan un peor rendimiento pero una mejor calidad en el mosto.
En vendimia, el rendimiento en la prensa vertical es del 55%, por lo que estamos hablando de una producción muy cuidada y selectiva.
Con respecto al terreno se trata de parcelas situadas a 340 y 400 metros de altitud, entre Lezama y Aiara, en suelo arcilloso-calcáreo y arcilloso con piedra de arena.
Vinoteca
Cada txakoli de Bat Gara tiene su propia personalidad. Cada uno nos cuenta su historia, transmitiéndonos su origen desde la tierra, sus variedades, su clima y su carácter para hacernos disfrutar.
– Txakoli UNO: color amarillo pajizo brillante. Aromas a piña, naranja, heno… En boca redondo, con volumen, ligero sabor a frutas tropicales, manzana madura,… y una acidez que le aporta frescura. Mineral y elegante
– Txakoli Urtaran: color amarillo pajizo brillante. Aromas a frutas maduras, heno seco y un toque de brezo con vainilla de fondo. En boca redondo, con gran volumen, largo ,acidez bien integrada y notas a frutas maduras. Mineral, elegante y con un leve toque a madera.
– Txakoli Bat Gara Aromas del sur: color amarillo pálido. Aromas a frutos secos, tostados y fruta madura. En boca entrada potente inundándola de notas a cereza picota, pan con nueces y un fondo cítrico perdurando los sabores. En nariz recuerda a un Jerez.
El pasado 9 de diciembre, parte del equipo de laguiadeltxakoli.com se acercó a visitar la bodega Gárate (Llodio), perteneciente a la D.O. Arabako txakolina.
Se halla esta plantación resguardada en un pequeño valle, que se forma detrás de uno de los laterales del caserío Garate.
280 metros de altitud para llegar a esta conocida cima, cuyo nombre, Garate, nos ofrece pistas inequívocas sobre su ubicación.
Así, etimológicamente podemos dividir esta palabra en gara ‘alto, elevado’ y ate ‘puerta, paso’, obteniendo con ello el significado de ‘paso en la altura’ o ‘puerto de montaña’.
Y en cuanto a su acentuación, decimos Gárate, aunque a la hora de escribirlo en euskera nos refiramos a Garate.
Para acceder a la bodega (inaugurada en 2006) existe acceso desde la propia carretera. Una vez allí, puede observarse todo el viñedo, al cual sus propietarios identifican por diferentes parcelas, cuyos nombres están relacionados con la toponimia del lugar: Lezao, Barranca, Aldapa, Supikando, Zugatzu y Andetxaga.
Esta última es una ampliación del terreno utilizado, y constituye una apuesta seria de futuro, ya que en ella se han empleado 4.000 plantas nuevas, que estarán listas para dar su fruto en unos tres años.
Con todo ello, el viñedo tendrá una superficie total de casi cuatro hectáreas. Y es que la incorporación de Egoitz (2007), ha supuesto una remodelación total de la explotación, dándole un enfoque comercial a su actividad tradicional.
Anteriormente a esa fecha, llevaban la uva a la marca Xarmant de Amurrio. Pero tras la construcción de la bodega, y con la ayuda de las nuevas tecnologías, producen, elaboran, y embotellan su propia marca, denominada Txakoli Garate, hasta el momento sólo distribuida de manera directa a bares y restaurantes.
La Denominación de Origen Arabako Txakolina abarca los municipios de Aiara, Amurrio, Artziniega, Okondo y Laudio/Llodio.
Elaboran dos tipos de Txakoli, uno blanco que se comercializa, y el tradicional, el Ojo de Gallo, que sólo puede degustarse en visitas a bodega.
Respecto a las variedades de uva empleadas, utilizan Hondarribi Zuri y Hondarribi Zuri Zerratia para el blanco; y Hondarribi Beltza y Mune Mahatsa para el Ojo de Gallo.
· Imágenes cedidas por la bodega Gárate ·
Jon Andoni Rementería, 9 de diciembre 2020:
» Segunda semana consecutiva visitando bodegas de la DO Arabako txakolina . Esta vez nos dirigimos a Llodio al alto de Garate , donde está ubicada la BODEGA GARATE. Una bodega muy pequeña con tres hectáreas de viñedo .divididas en hondarrabi zuri 80% ( Courbu ) , hondarrabi i zuri zerratia ( petit courbu ) y riesling .
La mayor parte de los viñedos con 20 años de edad .
Altitud 280 metros .
Un Chateau : las tres hectáreas están al lado de la bodega. Unos viñedos muy bien situados y muy bien protegidos por los montes que lo rodean .
Una zona que se están plantando viñas desde 1874 .
Así podemos encontrar viñas plantadas de entonces , vides prefiloxericos!!!!
Un patrimonio que no se debería perder .
Hablando con ellos , no saben decirme los nombres de las variedades . Eso si , unas 100 plantas son teinturuer. ( el mosto tiene color ) . Serán garnachas tintoreras ?? Serán gamay freaux ??, será la dunkelfelder?? Incluso la saperavi?? Todas ellas son teinturier y no hay muchas más !!!!
Sería interesante que la diputación foral de Álava las tuviese censadas e identificadas . Yo creo que es bueno saber que es lo que plantaba en 1870. No por escritos sino porque físicamente existen !!!
Nada más llegar nos están esperando Egoitz Zubiaur y su padre Jesus Mari Zubiaur .
Se palpa la inquietud por mejorar e innovar .
Me encanta que haya familias cómo los Zubiaur que hayan transmitido este arte de generación en generación. Así, desde Egoitz Zubiaur podemos remontarnos a Jesús Mari Zubiaur, que lo aprendió de su padre Jesús Zubiaur, y este a su vez de José Laureano Zubiaur.
Primeramente catamos depósitos , viendo los diferentes perfiles de cada uno de ellos .
Deposito 1: bastante neutro . Recuerdos a hierbas . El más terroso y mineral .
Deposito 2: expresivo . Toques de manzanas ácidas .
Depósito 3: muy buena nariz y buena boca .
Depósito 4: necesita trasiego , una boca muy agradable . Muy fácil de beber .
Deposito 5: el más completo , muy buena nariz y muy buena boca .
Barrica 1: buenísimo
Barrica 2: buenísimo
Barrica 3 : buenísimo
Buen trabajo con las barricas . Muy Ricos .
con muy buena nariz, la madera muy integrada , boca con un pequeño toque ahumado. y con mucho futuro .
Chapeau!!!!!
Garate cosecha 2019.
Txakoli con prácticamente 1 Año en botella con muy muy buena nariz.
!!!!Garate cosecha 2008!!!!!!! . Una botella que Egoitz nos permitió abrirla . 12 años en botella !!!
Que nariz!! , impresionante , todavía mostrando notas de juventud !!
En boca vivo, aquí si se nota ese punto de evolución, recuerdos amielados.
Nos quedamos todos sorprendidos gratamente . Vaya suerte el poder catar esta joya.
Txakoli garate Rosado : un rosado top.
Muy buena nariz con esos frutos rojos , estructura , amable , equilibrado .
Un rosado 2016 sin sulfitos añadidos: otra joya que nos descorchó Egoitz .
vermouth Garate . Un vermouth elaborado con hondarrabi zuri Que está buenísimo . Me encanto .
Primera añada que va a salir a la luz .
Vermut de txakoli
Elaborado con hierbas autóctonas. Color ámbar oscuro, nariz intensa y amplia. Aromas de hierbas aromáticas, toques especiados y notas balsámicas.
En boca suave con sabores frescos, aromáticos y un final amargo agradable y equilibrado
CONTACTO
Egoitz · Bodega Gárate · Alto de Garate (Llodio) ·
Teléfono
659 060 391
Y para finalizar aguardientes de hondarrabi zuri .
Es una satisfacción que haya gente como Egoitz y su padre que tengan esas ganas de hacer muy buenas elaboraciones . Siempre queriendo aprender y mejorar. «
Eskerrik asko y hasta la próxima !!!
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«Los del sector primario somos los primeros olvidados»
IKER ULIBARRI ES UNO DE LOS ASIDUOS A LA FERIA DEL DOMINGO DE GORDEXOLA, CANCELADA POR EL CORONAVIRUS
ELIXANE CASTRESANA/GORDEXOLA 05.12.2020 |
Llega otra cita imprescindible a la que este año no se puede acudir. La plaza Molinar no se llenará de puestos ni se testará el estado del asno autóctono de las Encartaciones ni se podrá convocar la monográfica de vaca frisona en la feria de San Andrés y la Inmaculada de Gordexola, que iba a celebrarse el domingo, 6 de diciembre. El evento añade otro episodio a su dilatada historia, que se remonta al siglo XVIII y antaño se prolongaba entre el 30 de noviembre y el 8 de diciembre.
Desde la suspensión de la de San José de Güeñes al inicio del estado de alarma de marzo persisten la incertidumbre y preocupación en torno a la situación sanitaria que se ha llevado por delante otros grandes eventos en la comarca. Este nefasto 2020 se finalizará sin el Ogi Eguna de Galdames en Nochebuena.
Las cancelaciones están causando un notable perjuicio en el sector primario. «Somos los primeros olvidados», define Iker Ulibarri que, junto con su hermano Asier, sigue la estela de sus padres en la producción de queso y txakoli adscrito a la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina y contaban con un stand en San Andrés y la Inmaculada bajo la marca Ulibarri Artzaiak.
Se ha desatado la tormenta perfecta, en la que «cierran las ferias de venta directa de los pueblos, que nos repercuten en gran medida al constituir el principal canal de venta de los quesos» y, por otro lado, «sin hostelería baja la demanda de consumo de txakoli». Aunque con la bebida «hemos abierto otras vías de comercialización, con el queso tenemos un stock que no sabemos por dónde va a salir». Gordexola, Zalla, Sopuerta, Santo Tomás de Bilbao, Plentzia.
Eran numerosos los escaparates de venta al aire libre que «para la gente significan diversión, pero para nosotros, trabajo». Por eso, pide a las instituciones que calibren las consecuencias de cancelar este tipo de eventos y pensar posibles alternativas «para dar salida a los productos, aunque no despachemos lo mismo que en circunstancias normales y, por supuesto, con las normas de seguridad en vigor».
Tras el primer confinamiento «algo repuntaron las ventas» al retomar la hostelería a una normalidad lejos de ser plena porque «hay algo de exportación y volvimos a tomar un poco de inercia». Con el cierre perimetral y las limitaciones de movilidad entre municipios las ventas han vuelto a desplomarse.
«Tocamos puertas que antes no tocábamos, llamamos a gente que no conocíamos. Formamos parte de la plataforma de venta on line BBK Azoka, pero no está saliendo el producto. Representa una mínima facturación mensual que bienvenida sea, y sin embargo no representa la solución», expone Iker Ulibarri. Y es que «pagamos nóminas, seguridad social, impuestos como si no pasara nada cuando hay un producto parado sin vender».
«Nos han dado 3.500 euros de ayuda para el covid-19, pero con esa cantidad desde mayo no me llega ni para dos meses». Argumentan que «los animales comen y debemos atenderlos, por lo que la actividad continúa sí o sí».
«¿Qué hacemos? ¿No podamos las viñas? ¿No embotellamos el vino?», cuestiona.
La inquietud llega al punto de «cuestionarnos la campaña siguiente de queso, que empezaría en marzo». «Un país no puede permitirse que bajen la persiana muchos negocios mientras se dice que entre todos salimos porque no es verdad», zanja.
Haciéndose cargo del legado familiar elaboran queso con ovejas latxas. Más tarde incorporaron el txakoli con sello ecológico que se ha alzado victorioso en ferias como la zallarra de Gangas Eguna y cultivan en más de dos hectáreas de viñedos. Txakoli fermentado en roble francés nuevo, no estabilizado ni tampoco filtrado, para conservar mayor potencial y un mejor envejecimiento con un mínimo de crianza en botella de seis meses. Concluida la vendimia, las ovejas ocupan los terrenos en otoño e invierno, equilibrando el pastoreo con la producción vinícola.
En la feria de Gordexola, con el recinto ferial con la plaza Molinar y el entorno del frontón Beraskola como principales escenarios se hubieran distribuido alrededor de medio centenar de puestos de alimentación: agrícola, chacinería, dulces, miel, pan, pastel vasco, repostería, hortalizas, queso, paté, txakoli, sidra, mermelada o fruta, así como maquinaria agrícola y el trabajo de 46 artesanos.
El caserío txakoli Larrazabal fue el escenario del discurso de Sabino Arana, que cambió la historia del Pueblo Vasco. Ahora se ha sabido que lo pronunció desde el balcón
Las tardes buenas de primavera y al salir de la fábrica, era un gran solaz nuestro el Chacolí de Isidro (…) ¡qué tardes tan preciosísimas y encantadoras! ¡Qué casa la de Isidro, con su hermosa parra, rodeada de perales en flor, surcada por los canalillos que la regaban y saneaban; detrás, las huertas, y más lejos, Archanda y Banderas iluminados y dorados por el cálido sol de la tarde. ¡Eran fondos de cuadros de Guinea! La mesa, puesta debajo de la parra y junto a la campa, con sillas rústicas y seranes para asientos. En uno de los extremos el jarro, rodeado de vasos forales (…) Cada uno, al llegar, viniese de Zorroza o de Bilbao, saludaba y probaba un vaso, mirando al trasluz antes, y, paladeando, después, daba su opinión.
Esta descripción que hacía José de Orueta del txakoli de Isidro, en Deusto, sirve también para hacernos una idea, dos siglos después, de cómo podía haber sido el ambiente en el txakoli de Larrazabal en Begoña, aunque por su emplazamiento a mayor altura las vistas podían ser todavía mejores, no existiendo aún allí edificios altos que las limitaran.
En el txakoli de Larrazabal es conocido que ocurrió un acontecimiento de trascendencia en la Historia de nuestro País como fue la primera exposición en público por parte de Sabino de Arana de su programa político, que fue el origen de la primera organización efectiva del nacionalismo vasco en defensa de la supervivencia del Pueblo Vasco frente a las voces que animaban a su desaparición en beneficio de la construcción de un Estado-nación español.
Vendrían muchos acontecimientos posteriores a este. El propio Sabino de Arana apenas sobreviviría diez años a este hecho que se conoció como Juramento de Larrazabal, pero el lugar donde lo pronunció se convirtió en una referencia, en un Lugar de Memoria, como diríamos en 2020. Año tras año se conmemoraría allí aquel 3 de junio de 1893 por los cada vez más numerosos seguidores del proyecto político que en este txakoli había comenzado.
Andando el tiempo y muchos años después, ya pasada la Guerra Civil e impuesta la dictadura franquista el edificio del txakoli acabó siendo derribado en torno a 1957. Su recuerdo, sin embargo, se resistía a desaparecer y en el primer número de Irrintzi, revista nacionalista vasca en el exilio venezolano, dirigida por Manuel Fernández Etxeberria, Matxari, se daba la noticia del derribo con una fotografía que los lectores de DEIA pueden hoy ver aquí.
NUEVOS DATOS
Más de medio siglo después Iñaki Anasagasti, abertzale e historiador, rescató esa imagen y la hizo pública en las modernas redes sociales. Y ocurrió que la vieron los familiares de quienes aparecen en la fotografía y le respondieron añadiendo nuevos datos que hasta hoy eran desconocidos.
Uno de ellos, respecto a la propia memoria, es que cuando se derribó hubo personas que guardaron tejas de recuerdo y una, el balcón. Un comportamiento semejante al que se produciría poco tiempo después cuando se derribó la casa natal de Sabino de Arana, Sabin Etxea, de la que también se conservaron tejas, ladrillos y un balcón, que actualmente puede verse dentro del moderno edificio que el Partido Nacionalista Vasco que fundara construyó posteriormente en el mismo solar.
La noticia del derribo del txakoli de Larrazabal afectó profundamente a quienes habían vivido allí. No pudieron impedirlo. «Un constructor de la zona ayudado de su hermano que trabajaba en el Ministerio de la Vivienda nos negó el derecho a comprarlo. Mi amama cuando se enteró de que lo iban a comprar se disgustó tanto que le dio un ictus del que no sobrevivió ni ocho días».
También facilitaron una fotografía aérea que aquí se puede ver con la localización precisa del lugar en el que estuvo el txakoli. «En este solar se construyó un grupo de viviendas Viviendas de Vizcaya aunque el grupo de al lado tiene una plaza que se llama Caserío de Larrazabal porque se construyó también en sus terrenos».
La historia del txakoli contada por Ana Mari Etxebarria dice que tras la última guerra carlista el caserío, bombardeado, quedó semiderruido y mis bisabuelos, ella natural de Ea, y él de Abando, que vivían en otro caserío cerca de lo que hoy es la Vía Vieja de Lezama, lo reconstruyeron para que sus hijos Juan Urrutia y Patricia Urrutia fueran a vivir a la vivienda renovada. El otro hijo Esteban se casó al caserío Trauko a 200 metros de distancia hacia Uribarri.
Como el caserío era también txakoli se abría al público todas las primaveras hasta acabar la cosecha. Se servían además del txakoli, cazuelas de bacalao, cordero y hasta angulas que se pescaba en la ría de Bilbao.
Aquel año del discurso, estaba encargada una afari-merienda y subieron a Begoña al Camino de Trauko, que es donde estaba el caserío, Sabino Arana, su hermano Luis y un grupo de gente con renombre en Bilbao. La cena la sirvieron mi amama Patricia Urrutia y su hermano Juan Urrutia que aún estaban solteros. Terminada la cena Sabino subió al balcón y echó un discurso hablando del Pueblo Vasco y expresó sus ideas nacionalistas que no fueron bien acogidas. De regreso a Bilbao, Sabino dicen que lloró y que solo le acompañaba su hermano Luis. Después se supo que aquellos que no le aceptaron acudieron a él unos días después.
Sabemos así gracias a este testimonio que la afari-merienda no se realizó en el interior del caserío como hasta ahora se había pensado y representado sino en el exterior, de la manera que comentaba Orueta en el texto con el que comienza este artículo, en una mesa bajo la parra. Ana Mari Etxebarria me confirmó que nunca servían las comidas dentro de la casa, sino fuera.
Y se aporta un dato más que ayuda a conocer de forma precisa como se desarrolló la escena del primer acto público protagonizado por Sabino de Arana. Leyó su juramento tras la cena desde el balcón que se ve en la primera planta en la fotografía, ocultado parcialmente en su parte inferior por las hojas de la parra. La fachada estaba orientada al este y la iluminación que pudo recibir sería escasa a aquella hora pero la silueta del caserío aquel día de junio pudo muy bien tener como contorno un cielo al atardecer de los que pintara Guinea, compuesto de azules muy claros, blancos, naranjas y rojos. Y frente y bajo ese bucólico marco, sentados a la mesa, los asistentes al acto escucharon a Arana pronunciar desde el balcón un discurso rotundo, radical e inesperado:
‘TODO PARA BIZKAYA’
¡Bendito el día en que conocí a mi Patria, y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas! (…) yo no quiero nada para mí, todo lo quiero para Bizkaya; ahora mismo, y no una sino cien veces, daría mi cuello a la cuchilla sin pretender ni la memoria de mi nombre, si supiese que con mi muerte había de revivir mi Patria.
Así respondía el joven Sabino de Arana a la amable invitación que le habían hecho para que explicara el fundamento de su recién publicado librito titulado Bizkaya por su independencia. La reunión no acabó bien, como es sabido y el propio relato de la familia que atendió a los asistentes recuerda, sin ignorar tampoco que aquel hombre subido al balcón de su caserío acabaría liderándolos a todos en la difícil misión de impedir que el Pueblo Vasco desapareciera para siempre.
Como Manu Egileor escribiría: Bajo el cielo estrellado de aquella noche cruelmente bella, Sabino y Luis de Arana volvieron solos y en silencio por las veredas dormidas a la orilla de los campos en fecundación, volvieron a su casa de Abando a reanudar sus paseos y pláticas, rebosantes de unción patriótica, en el jardín forjador de empresas generosas, en la galería abierta al despertar del sol (…) A pesar de todo algunos muchachos vocearían por las calles de Bilbao el nombre de un nuevo periódico, Bizkaitarra, tan solo cinco días después. Desde el balcón del caserío reconstruido tras la última guerra carlista había comenzado el nacimiento de una nación. Desde un balcón en Larrazabal.
El Pliego de una Denominación hace Paisaje y País.
Decía el otro día un viticultor que “con una DO propia no nos habrían estafado con el reparto de las nuevas plantaciones o no hubiéramos tenido que tirar millones de kilos de uva, al gestionar mejor nuestros excedentes”. Es una opción para algunos, para otros sería resucitar el PASE FORAL, impidiendo la aplicación de normitas contrarias a los intereses de Álava y una tercera opción más sencilla sería redactar bien los Pliegos de la Denominación.
Por ejemplo, hubiéramos evitado el bochorno de las uvas tiradas con el mero hecho de que en el Pliego, al hablar de los rendimientos máximos de uva, hubieran puesto una frase que dijera algo así: “Estos límites podrán ser modificados al alza por el Consejo Regulador en aquellas campañas en las que concurran favorables circunstancias excepcionales siempre que las partidas de uva excedentaria sean de excelente calidad y superen los 13º de grado probable”.
Para comprender cómo un humilde Pliego de una DO, apenas unos folios, puede condicionar el presente y el futuro económico de cientos de familias hay que repasar algunos conceptos básicos:
PORTADA del libro de Miguel Larreina de los años noventa.
1.- Una Denominación vínica es un nombre geográfico escogido y registrado por un pequeño número de vitivinicultores de una región concreta que dicen confiere al vino en ella producido unas características singulares. Es un nombre con el que esperan mejorar sus ingresos, porque una DO es, en definitiva, una oportunidad, una expectativa de generar mucho dinero extra.
2.- Esos “Padres fundadores de la Denominación” deciden el nombre del vino, el territorio concretamente amparado, las viníferas autorizadas, el tipo de vino a producir así como sus características analíticas mínimas o máximas (grado, acidez total, color, polifenoles totales, volátil, SO2…), exigencias que incorporan a un Pliego de Condiciones a modo de normativa interna básica.
3.- Las Denominaciones interesan en muchos apartados (vitícola, enológico, sociológico, económico…) y a muchas Administraciones (la Comisión Europea, el Ministerio de Agricultura, el Gobierno Autónomo y, en nuestro caso concreto por la LTH, las Diputaciones) y el estudio del Pliego o sus modificaciones interesan a todas, especialmente a las Diputaciones por estar más próximas.
4.- Esos miembros fundadores de la DO nombran entre ellos a un pequeño grupo que se convierte en el controlador y regulador de esas exigencias, en el Consejo Regulador de la DO, cuyas funciones son: regulación de la oferta y la demanda de uva y vino, control y vigilancia de los viñedos, las uvas, los vinos y las bodegas , defensa de la Denominación y aplicación rigurosa del Pliego y del Reglamento derivado.
Así que los Pliegos son para los Consejos Reguladores como “las Tablas de la Ley”, cosa que tiene sus riesgos. Por ejemplo, si los “padres fundadores” redactan un texto no bien meditado y dejan plantar en terrenos muy productivos puede que muchos viticultores se vean obligados en años excepcionales a tener que tirar decenas de millones de kilos de uva excelente y en los años normales llevar a la clandestinidad a decenas de millones de litros de vino. Hay como mil pliegos en la UE y entre ellos los hay muy permisivos como el Rioja, en el que caben hasta bajas graduaciones en las uvas (10º5-11º) como si fueran a hacer chacolí, y los hay restrictivos que, por ejemplo, sitúan el listón mínimo en los 12º5-13º sin tener en cuenta que en uno o dos de cada diez septiembres, por una climatología adversa, se pueden no alcanzar ese mínimo en algunas parcelas y en algunas localidades.
Los problemas en la redacción del Pliego surgen, bien porque en DO grandes hay muchas personas opinando y las minorías no se tienen en cuenta o bien porque en DO pequeñas son cuatro los que se ven forzados a tomar las decisiones. De ahí la importancia de la Administración en esta primera fase para evitar tanto las vaguedades permisivas como los planteamientos oligárquicos excluyentes, habida cuenta que luego ya no se puede hacer apenas nada y el Consejo Regulador se convierte en plenipotenciario. Es la Administración más próxima la que debe vigilar que la redacción del Pliego, tanto en su primera redacción como en las pequeñas modificaciones siguientes, sea legal, inteligente, veraz, generosa con las minorías, elástica, abierta, con visión de futuro, pensando en todos los vitivinicultores de la región, en los inicialmente interesados y en los que se puedan incorporar en el futuro.
Y aquí estriba el difícil papel que juega la Administración: si no se controlan las cosas a priori, si no se defiende el interés general desde el principio, el pliego puede generar distorsiones importantes a medio e incluso corto plazo. Me ha tocado estar cerca de algunos casos que ilustran lo que quiero decir:
1.- Por ejemplo, el caso de la vieja reivindicación (años ochenta) del viñedo de Zambrana y su incorporación a la DO Rioja, a la que el Consejo Regulador siempre les ha dicho que nones, a pesar de que esta localidad históricamente ha tenido viña a dos kilómetros del término municipal de Labastida e incluso en el Catastro del INDO (1978) aparecía con 11 hectáreas de Tempranillo, mucho más que ciertos municipios de La Rioja que se incorporaron por aquellas fechas a la DO, tras modificar el Pliego .
2.- En las tres DO de Chacolí tenemos varios ejemplos de restricciones y modificaciones del Pliego. Así, la DO “Bizkaiko Txakolina” inicialmente estaba restringida a ciertas localidades concretas, si bien en 2006 se abrió a toda la Bizkaia agraria. El cambio fue fácil precisamente por el nombre de la DO.
3.- Más difícil fue, precisamente por el nombre, el caso de la DO “ Getariako Txakolina”. Unos pocos viticultores de Guetaria y Zarauz , los que habían mantenido el cultivo en la posguerra, crearon esta DO en los años ochenta y cuando, hacia el año 2.000, otros pueblos vecinos (Zumaya, Deva, Orio, Hondarribia… que siglos atrás también habían producido mucho chacolí) solicitaron su incorporación a la DO, los miembros del Consejo Regulador se negaron inicialmente, defendiendo sus lógicos intereses personales y colectivos. Ante ello la Administración Vasca no podía hacer nada, no podía contravenir el Pliego de la DO. Al final (2008), los propios miembros del Consejo, en una muestra de generosidad graciosa, introdujeron en el pliego una ingeniosa frase de ampliación que desatascó el problema.
LOS PLIEGOS de las DO condicionan el Paisaje y propician la “Paradoja Alavesa”.
4.- Otro ejemplo es el la DO “Chacolí de Álava”. Unos pocos chacolineros de Amurrio-Llodio, con apenas una decena de hectáreas entre todos, constituyeron a finales de los noventa la nueva DO y tomaron no el nombre de Amurrio o la Comarca de Ayala, sino de todo Álava, aunque restringieron el área protegida a solo Ayala. Cuando en los pueblos limítrofes de “Valles Alaveses”, alguno de ellos con amplia tradición chacolinera hasta la filoxera, se animaron a poner viña se encontraron con un muro insuperable, el Pliego de la DO “Chacolí de Álava” no les permitía plantar chacolí en Álava. Y se generó la “Paradoja Alavesa”: en los tiempos de la liberalización de plantaciones y del cambio climático que permite plantar viña hasta en Inglaterra, cuando toda la superficie agraria de los Territorios vecinos de Guipúzcoa, Vizcaya o Navarra es susceptible de ser plantada con viña, nos encontramos que en la mayor parte de Álava no se puede plantar viña: por el norte no son Chacolí de Álava y por el sur no son Rioja Alavesa. He aquí como los Pliegos de las Denominaciones pueden condicionar todo el Paisaje de Álava.
Y ojo, que el territorio incluido en una DO es el menor de los problemas, hay docenas de exigencias del Pliego que si no se calibran bien se traducen en trampas inesperadas, como hemos comentado al hablar de los rendimientos máximos o las graduaciones mínimas.
En resumen: el Pliego es un documento importantísimo que marca el futuro de una comarca o un Territorio Histórico. Estamos en momentos de cambio de pliegos en Rioja y de nuevas redacciones. Este es el momento de estar muy atentos desde Diputación, de evaluar cada propuesta de cambio de coma, de estudiar bien cada detalle para que redunde en beneficio de todos los viticultores.
Visitamos Talai berri, una de las bodegas más clásicas y con tradición de Getariako Txakolina.
Onditz Eizagirre nos abrió las puertas de la bodega, que generación tras generación, ha ido perpetuando la tradición txakolinera hasta nuestros días.
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El legado familiar … quinta generación en la elaboración y defensa del txakoli
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Bixente Eizagirre, aita de Onditz e Itziar, fue promotor e impulsor de la iniciativa para lograr el reconocimiento de la Denominación de Origen Getariako Txakolina para un producto en el que habían trabajado sus antecesores y él mismo.
En 1.989, el Gobierno Vasco reconoce y legisla la Denominación de Origen.
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La bodega es acogedora.
La recepción predispone a probarlo todo …
Desde los ventanales, podemos ver parte del viñedo.
Las ovejas ayudan y hacen su trabajo en silencio.
Limpian y abonan. Impagable su labor.
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Viñedos en terrazas próximos al mar y que rodean la bodega.
Suelos arcillo calcáreos.
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Hondarrabi zuri y beltza
Las variedades de Talai Berri
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La sala de máquinas, con etiquetadora incluida, está lista para embotellar en cualquier momento …
La bodega también cuenta con un pequeño txoko bien iluminado con unas vistas del viñedo espectaculares.
La terraza de la que disponen tiene un mirador desde el que se puede ver el camino de Santiago que atraviesa el viñedo y que da nombre a su etiqueta y vino de parcela «Jakue».
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Suelos arcillo calcáreos próximos al mar y orientados al sur, protegidos de los vientos del Cantábrico.
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Bixente Eizaguirre, hijo de una familia con gran tradición vinícola y fundador de la bodega Talai-Berri, contaba ya antes de su creación, con una larga experiencia profesional en la elaboración de txakoli.
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Tras muchos esfuerzos por lograr la Denominación de Origen para un producto en el que habían trabajado sus antecesores y él mismo (de hecho fue promotor e impulsor de la iniciativa), decidió crear esta bodega.
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La bodega se sitúa en Zarautz, en las laderas más soleadas del monte Talai Mendi, rodeado de 12 hectáreas de viñedo propio.
En los primeros años de la bodega se comenzaron a incorporar nuevas plantaciones a viñas que eran ya centenarias, hectáreas de viña con uvas autóctonas en espaldera y se buscaron nuevas orientaciones a las plantaciones en lugares en los que ya hace más de cien años había habido viñas y que, por una causa u otra, habían ido desapareciendo.
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La capacidad de producción de la bodega que se ideó fue de cien mil litros por año: el propósito era sacrificar cantidad por calidad.
Talai Berri tiene todas las particularidades de una bodega familiar.
Trabajan en ella tres miembros de la familia (dos enólogos y un titulado en gestión de empresas), así como un ingeniero técnico agrícola y dos trabajadores fijos para los trabajos de viticultura.
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Construida en 1992, se comenzó con una producción modesta, 25.000 botellas.
Bixente Eizagirre Aginaga pertenece a la cuarta generación familiar que elabora txakoli a partir de sus viñedos.
Sus hijas Itziar y Onditz son la quinta generación.
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Las hermanas Itziar y Onditz Eizagirre han certificado la bodega con producción integrada desde 2000 .
La humedad es el enemigo número uno en esta zona, por lo que los esfuerzos están dirigidos a combatirla con un trabajo inmenso en viñedo: eliminación de hojas, raleo de brotes, limpieza de malezas.
Cuentan con el pequeño ejército de ovejas de su vecino para “mantener la hierba bajo control y hacer un buen trabajo en la eliminación de hojas; a las ovejas no les gustan las uvas agrias, así que ignoran los racimos y se comen las hojas ”, dice Itziar.
De las 12 hectáreas de viñedo, tres hectáreas son de Hondarrabi Beltza (pioneros en vinos tintos de la zona) plantadas en una hondonada que suele registrar temperaturas de 2 ºC por encima de la norma.
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“Tenemos un microclima diferente cada 200 metros”, señala Itziar.
Se vinifica con levaduras propias.
La producción oscila entre 70.000 y 80.000 botellas.
Talai berri elabora tres txakolis blancos, un tinto y un rosado.
También completan la gama con vermouth blanco y rojo, así como aguardientes y vinagres.
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Visita realizada el 9 de noviembre 2020 por
Iratxe Rementería
Jon Andoni Rementería
Agustín Gus
Asier García
Javi Calzada
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Zorionak Erdikoetxe !
La revolución silenciosa de Oxer
Oxer Bastegieta, que se inició en el mundo del vino a través del txakoli, se cuela en el ‘top ten’ de la Guía Parker para Rioja con su tinto Kalamity, a 100 euros la botella
Se inició en el mundo del vino hace 25 años a través del txakoli, con una hectárea de viñedo plantada por su padre junto al restaurante familiar en la localidad vizcaína de Kortezubi. «Acababa de volver de Boston», recuerda, y no tenía conocimientos en la materia.
Ahora sigue produciendo esos blancos –algunos de ellos muy reconocidos–, aunque la verdadera pasión de Oxer Bastegieta (Gernika, 1975) está en Rioja Alavesa, donde lleva afincado desde hace una década. La «llamada» de la comarca le llegó en 2005 a través del Máster de Viticultura y Enología de Laguardia. «Fueron dos años maravillosos». En 2009 ya hizo su primera vendimia, en 2010 compró una viña «y juntos hemos ido creciendo mis vinos y yo».
Esa trayectoria acaba de recibir un espaldarazo a través de Luis Gutiérrez, el catador oficial en España para The Wine Advocate, auténtica biblia para los enólogos y aficionados al vino que lidera Robert Parker, el crítico más influyente del mundo.
Bastegieta se ha colado en el ‘top ten’ de los vinos más puntuados de Rioja, junto a otros de autores o bodegas ya consolidados como Telmo Rodríguez (Labastida), Álvaro Palacios o López de Heredia.
El tinto Kalamity de la añada 2018 elaborado por Oxer –97 puntos Parker– «es una de las consagraciones del año», ha asegurado Gutiérrez, refrendando así la opinión de otro ‘gurú’ del vino en el mundo, Tim Atkin, que recientemente reclamaba «atención para la revolución silenciosa» del bodeguero de Laguardia.
«Siempre he sido de perfil bajo», admite, pero apuesta por innovar y le concede una importancia «vital» a la biodinámica en el tratamiento del viñedo, «priorizando en todo momento la salud» y que las enfermedades no se conviertan en un problema. «El suelo es algo esencial y desde que llegué a Rioja Alavesa he tratado de conocerlo mejor.
Es un privilegio, al igual que el microclima o las variedades de uva. Estamos hablando de una de las zonas nobles del vino en el mundo. Por eso vine aquí», confiesa.
Pero su condición de revolucionario también se le puede atribuir por el precio de algunos de sus vinos, por ejemplo el reconocido Kalamity. A 100 euros la botella. «Sí, asumo que habrá mucha gente que no lo pueda pagar. Pero otros sí». Es su producto ‘estrella’ dentro de un catálogo de once vinos –35.000 botellas en total– que elabora bajo el amparo de la Denominación de Origen Calificada Rioja pero también en Toro, en Navarra y los txakolis, que fueron su punto de partida.
En 2005 hizo el Máster de Viticultura y Enología en Laguardia. «Supuso una llamada para mí». En 2009 fue su primera vendimia
El mercado internacional es el principal destino de sus botellas, en un porcentaje superior al 75%. Países como Noruega, Finlandia, Alemania, Francia, Bélgica o Italia, en el continente europeo, además de Estados Unidos, Japón, China e incluso Kazajistán «son buenos clientes», mejor que los más cercanos. «Cuesta ser profeta en tu tierra», señala Bastegieta, «y no se por qué».
Les sucede a muchas bodegas de Rioja Alavesa, que sufren para introducir con éxito sus vinos en Bizkaia o Gipuzkoa. «Es una realidad. Igual ha tenido que ver el marquismo de grandes firmas o la ignorancia propia de creer que lo de fuera es mejor. ¡Y a mí me jode mucho, de verdad! Yo aposté por el mercado internacional y gracias a ello puede pagar mis facturas» y seguir invirtiendo con lo que le da el vino.
Proyecta una bodega junto a su casa, enterrada en el suelo y con un ‘wine-bar’ que mire a las murallas y a la Sierra de Cantabria
Cuenta ahora con 6,5 hectáreas de viñedo repartidas en Laguardia, Elvillar, Leza, Navaridas y también en la localidad riojana de San Vicente de la Sonsierra, donde elabora en una bodega de alquiler.
Pero ya tiene en proyecto contar con su propia instalación, junto a la vivienda que tiene a las afueras de Laguardia. «Aunque con la incertidumbre surgida por la pandemia he echado el freno de mano» y quizá no sea hasta 2022 cuando tenga lista una bodega «enterrada y de la que saldrá apenas un metro y medio de altura. Será pequeña, de unos mil metros, y quiero elaborar unas 65.000 botellas». Y contará con un ‘wine-bar’ con vistas a la muralla de Laguardia y la Sierra de Cantabria.
Al bodeguero le apasiona pasea por los viñedos de Laguardia. /IGOR MARTÍN
«Creo más en los productores que en las denominaciones de origen»
Oxer Bastegieta considera que el salto que necesita dar Rioja Alavesa es «conceder mayor protagonismo a todos estos productores que están haciendo un trabajo fantástico y unos vinos maravillosos». Él cree más «en estas personas que en las denominaciones de origen», que a su juicio, «me da la sensación de que a veces tienen fecha de caducidad». Aunque él forma parte de la DOC Rioja, pero «creo que deberían cambiar muchas cosas, recuperar por ejemplo la clasicación de tierras porque la ecuación viña viejo igual a buen vino no es cierta».
Los movimientos que hay en la comarca por tratar de diferenciar más Rioja Alavesa «son totalmente entendibles. Es lícito que los alaveses pidan su sitio y quieran ordenar su casa porque no se la están ordenando bien», dice en alusión al Consejo Regulador. «Hay vacíos muy grandes y se parchean muchas cosas».
El bodeguero de Laguardia cree que tanto quienes apuestan por seguir en la Denominación Rioja como los que prefieren salir –a través de la iniciativa ‘Viñedos de Álava-Arabako Mahastiak’– «tienen su parte de razón». Pero lamenta la politización que se ha hecho al respecto «porque aquí lo importante es la diferenciación por el suelo, por el microclima, por los productores que son los artífices del éxito».
En Rioja Alavesa también es seña de identidad la proliferación, en los últimos años, de jóvenes bodegueros –se denominan viñadores–, «algo que quizá no ocurra en el resto de Rioja. Esa convivencia con las grandes firmas, que hacen país y crean mucho empleo, es muy enriquecedora».
Cata de vino en la Alhóndiga organizado por Diputación de Araba y el Jantour de El Correo.
Un encuentro a través de Arabako Txakolina y vinos de Rioja Alavesa dirigido por Iñaki Suárez.
Iñaki estructuró la cata en tres bloques a través del terroir, del terruño y sus cuatro elementos a través del lenguaje sensorial:
La geología del suelo (factor estable)
El clima (factor dinámico)
La variedad de uva
El factor humano
La primera parada de este viaje es el Valle de Ayala · Llodio, Amurrio, Artzeniega, Goiuri, Izarra, el salto del Nervión …
1º vino. Kiriki 2019, el proyecto de Artomaña dentro la D.O. Arabako Txakolina (D.O. que en 2019 elaboró aproximadamente 400.000 botellas, este año 2020 sobre 600.000 botellas)
Vino blanco de color amarillo con capa media, media-alta. Matices dorados con reflejos dorado verdosos.
A copa parada, aromas propias de la variedad, fruta blanca, manzana madura, compotada (80% hondarrabi zuri y 20% petit manseng)
Si agitamos la copa, notamos lágrima densa, una cierta graduación alcohólica (9 meses en contacto con sus lías).
En nariz, intensidad alta y perfil aromático de carácter herbáceo y cítrico, mandarina, pomelo e hinojo (balsámicos). Largo. Vino con estructura y recorrido para acompañar multitud de platos.
A escasos 30 km. de la ciudad de Bilbao, cerca de la villa medieval de Orduña y en un paraje rústico de gran belleza natural, se encuentra Artomaña Txakolina, una bodega gestionada por la familia precursora de la Denominación de Origen Arabako Txakolina – Txakoli de Alava.
En los años 90, de la mano de D. Eugenio Alava, la familia Alava-Ugarte impulsó la recuperación de la actividad txakolinera del valle, que habiendo sido un pilar económico de la zona se había ido debilitando hasta casi su extinción.
Apoyados sobre el sólido pilar de la experiencia y la tradición, y con un espíritu de innovación y mejora continua, de las 20 ha. de viñedo que rodean el caserío familiar Artomaña Txakolina en Amurrio, la bodega continúa con sus txakolis Xarmant, Eukeni y Kiriki.
Nos dirigimos ahora a Rioja Alavesa
“Hablar de Rioja Alavesa es hablar de la Sonsierra navarra …” nos comentaba Iñaki. Desde muy antiguo es la comarca que abasteció durante muchos siglos de vino y que ejerció durante muchos siglos de frontera y defensa del Reyno de Navarra (hasta el S.XV).
Desde el punto de vista geológico y geográfico, la Sonsierra unitaria se fue subdividiendo.
Vimos con más claridad la interpretación del concepto de terroir con el apoyo de un mapa de Rioja Alavesa.
Clima ( colores diferentes )
Zona baja · 350-450 mts. de altitud y que es el sector semiárido.
Zona media · 450-600mts. Sector seco
Zona alta · con temperaturas más frescas
Entramos en Labastida, en la parte alta del pueblo, bodega entroncada por dos caseríos del S.XV en cuyos bajos se elaboran los vinos de «Tierra», anteriormente conocida como «Agrícola Labastida».
Carlos Fernández, autor de `Tulonio´
Iñaki ha elegido este vino por dos motivos:
1. Por diferenciación en su composición: Mazuelo blanco 100%.
2. Por el método de elaboración: Fermentación con grano completo en tinaja de cerámica.
Iñaki hizo una recomendación para poder interpretar mejor el concepto de mineralidad.
El trabajo de Antonio Palacios en el que aborda esta idea, en este enlace.
Iñaki subrayó la importancia que tiene la actividad microbiana en el suelo y cómo influye ese trabajo sordo, muchas veces denostado, despercibido en esos primeros 30 cms de suelo, que influye directamente en la capacidad enológica de la planta, y que unido al factor variable del clima más el factor humano, hacen de los vinos `seres´ únicos y diferenciados.
Rioja Alavesa nos transmite fundamentalmente “matiz”
Vinos de zona, vinos de municipio, vino de pueblo …
Cata:
Amarillo pajizo con reflejos metálicos.
En olfación estática es un vino que cuando llega, es tímido. Es un vino que necesita su reposo y su aireación.
Aromas nobles, sensación de limpieza.
Agitamos la copa. Aparece fruta ácida, de pomelo rojo y flor seca. herbáceos y un final con recuerdo terroso, de tierra húmeda.
En boca, llena el paladar. Vino fresco pero con cuerpo y volumen, curioso. Vino que puede ir muy bien con salados, ahumados.
El concepto de terroir proviene de «gusto a tierra», en su origen con un sentido peyorativo. Hoy en día ha cambiado mucho su connotación.
Esta zona de Labastida es de areniscas limosas con una complementación calcárea y dan lugar a este tipo de vinos.
Los dos siguientes vinos tienen su origen en lagunas, en los humedales de las afueras de Laguardia. Es el resultado de la elevación del suelo desde hace miles de años cuando era mar. Esto ha generado una sedimentación con un alto índice de salinidad.
3º vino. Carravalseca maceración carbónica 2019. Casa Primicia.
Finca Carravalseca, elaborado con la técnica tradicional de maceración carbónica.
La técnica consiste en vinificar con el racimo entero, en ausencia de oxígeno. se produce una fermentación de dentro hacia afuera del grano, se van rompiendo las bayas mientras se genera la fermentación alcohólica. Las levaduras transforman el azúcar en CO2 y alcohol en una reacción exotérmica – se genera calor.
La temperatura de fermentación se controla, a fin de que no sea muy elevada y a la vez sea lenta, para poder extraer todo el potencial de la uva.
Este vino, de vendimia 2019, aparece con un color rojo picota con matices violaceos, capa alta, muy cubierto, violáceos, limpio, brillante. Mucha carga fenólica, mucho antociano.
En su propio agitar transmite cuerpo, en nariz, fruta roja muy madura, frambuesa, fresa, gominola, intenso, regaliz.
En boca es goloso, sensación de volumen. Astringencia vegetal suavizada pero presente, balsámicos en retronasal.
Suelos de marga caliza y restos de salinidad que afecta al vino en su recorrido en el paladar.
La esencia del vino joven
Iratxe nos lo recomendó con verduras, con pencas rellenas y con tomate en ensalada (acompañado de ventresca ?) … pura delicia !
4º vino. Las Salinas de Luberri 2018 beltza, último proyecto de Florentino
Presentado en las redes sociales desde la página oficial de facebook el 18 de agosto de 2020:
Las Salinas Beltza 2018
» Os presentamos la nueva incorporación de la familia de vinos Luberri. Las Salinas tinto es un vino muy especial, variedad tempranillo.
Despalillado grano a grano sin utilización de bombas, criado en barricas nuevas de roble francés tipo borgoña durante 12 meses y dos meses más en un huevo de hormigón. Lo completan 6 meses de botella hasta su salida al mercado.
Procedente de la fina Carravalseca, sita en Laguardia a 550m de altitud y rodeada de lagunas de agua salada. Vendimia manual a principios de octubre de 2018.
Con las Salinas Beltza hemos querido reinventarnos aprovechando las técnicas de siempre creando un vino con muy buena estructura, manteniendo intacta la identidad afrutada de los vinos de Luberri pero con un toque sofisticado que hace de él un vino muy especial.»
56 años haciendo vino en Rioja Alavesa.
Su amigo Gerárdo Méndez, cuando vio esta finca le dijo a Florentino » … si no haces vino aquí, es que estás loco »
Cepas de tempranillo de una edad media de 50 años y una crianza de 12 meses en barrica nueva francesa.
Aspecto visual atenuado aunque de capa alta no tan cereza picota como el anterior.
Intensidad en nariz, secuencia de terciarios, chocolate, café, toffee, se nota bastante la presencia de los tostados. Fruta envuelta por barrica. Especiados.
En boca, goloso, sedoso, suavidad, cálido, en retronasal balsámicos. muy agradable.
Suelos con margas, areniscas y fondos minerales de salitre. Lo que nos aporta valor de matiz. Recursos y variedad.
Juan del restaurante Boroa lo asoció a caza mayor, asados y sobre todo con ese chorizo que saca en su txoko …
Proyecto de Arturo y Kike en Baños de Ebro. En una zona parcelaria donde los niveles de cal eran muy superiores a los de alrededor, viñedo difícil de cultivar.
80% de tempranillo y 20% de graciano
Suelos de margas, calizas que permiten un buen drenaje. 500 mts. de altitud, con un clima continental, pero con aires mediterráneos.
En aroma, todo lo mejor de la fruta negra y roja en armonía con una envoltura de barrica y tostado fino.
En boca, … astringencia sutil, eléctrico, vertical, ligeramente terroso … eran las aportaciones de los compañeros
Para mí, el más elegante y el vino más increíble de esta cata.
6º vino. Phinca El Vedao 2015 de David Sampedro. Elvillar
Influencia atlántica. Suelos expuestos a una condición más fresca dentro de Rioja alavesa.
Garnacha de Elvillar elaborada con principios de biodinámica. Interpretación de los ciclos lunares y laboreo sin tratamientos de síntesis en uno de los viñedos más antiguos de esta variedad en Rioja Alavesa.
Color más apagado que sus antecesores, rojo cereza de capa media.
En aroma, caramelo de fresa y el carácter balsámico característico.
Areniscas profundas con margas ligeras y expuesto a temperaturas más frescas que en el conjunto de Rioja Alavesa. Entra sutil, sedoso, deja un tránsito ligeramente secante y un final pelín terroso. Se nota el carácter biodinámico.
7º vino. Finca Zarzamochuelo 2015 de Zugober en Lapuebla de Labarca
Lapuebla de Labarca
Las margas calizas son más «pedregosas» que en los viñedos anteriores.
El suelo cambia respecto a los otros vinos.
80% de tempranillo y 20% de graciano.
16 meses mínimo de crianza de roble francés.
El paso del tiempo se nota en este vino para bien, para sacar esos matices que le hacen expresarse en color, aroma y sabor. Su paleta cromática nos habla de un vino entrado en años.
En nariz a copa parada, mucha intensidad. Salen terciarios, torrefactos, fruta roja como envoltura final.
En boca se percibe un tanino maduro, estructurado, alcohólico, poderío, vino redondo, retronasal muy intensa, sensación de ahumados, tostados. Mucho y bueno !
Un placer poder asistir a catas tan interesantes en un lugar tan especial, la Alhóndiga de Bilbao (Azkuna Zentroa).
Eskerrik asko, Iñaki, por este recorrido por Rioja Alavesa con tan buenos vinos extraordinariamente explicados y compartidos !!!
«Los vinos de Álava son parte indispensable del patrimonio gastronómico de Euskadi»
Ramiro González se convierte en embajador de las etiquetas alavesas en Bizkaia y reclama mayor presencia en bares y cartas de restaurantes
El diputado general de Álava, Ramiro González junto a Íñigo Barrenechea, director general de EL CORREO(centro), acompañados de Zuriñe Ortiz de Latierro (directora de EL CORREO Álava), Elena Unzueta (Medio Natural de Diputación de Bizkaia), Eduardo Aguinaco, diputado foral de Agricultura de Álava y el sumiller Iñaki Suárez. / MAIKA SALGUERO
Ramiro González, diputado general de Álava, escogió el lunes las dependencias de Azkuna Zentroa, el antiguo almacén de vinos en el corazón de Bilbao, como escenario para presentar en Bizkaia, y de la mano de EL CORREO, la pujante y variada producción vinícola del territorio plasmada en etiquetas de Rioja Alavesa y de la DO Arabako Txakolina.
En ese escenario «se tejió una bonita y fructífera alianza entre Bilbao y Rioja Alavesa que hoy vuelve a quedar patente», aseguró ante cerca de medio centenar de sumilleres y profesionales del vino que pudieron disfrutar de siete etiquetas seleccionadas y comentadas de forma brillante por Iñaki Suárez.
Ramiro González aprovechó su intervención para recordar que los vinos alaveses «forman parte de nuestro patrimonio gastronómico» y solicitó para ellos una mayor presencia tanto en las barras y bodegas de bares y cafeterías como en las cartas de los restaurantes y asadores vascos.
De hecho, en la actualidad apenas uno de cada cinco vinos que se consumen en la hostelería vizcaína proviene de la provincia vecina.
«Los vinos de Rioja Alavesa están presentes en todos los mercados del mundo, en las cartas de los mejores restaurantes y en las vinotecas más exclusivas. Y lo están porque son únicos y se identifican como vinos de calidad.
Estamos empeñados en la diferenciación, en lograr vinos con identidad, con la identidad propia de cada pueblo de Rioja Alavesa», subrayó el diputado general.
«Esta crisis sanitaria nos ha hecho ver la importancia de lo cercano, de lo esencial, de lo pequeño» y la necesidad de volver los ojos hacia Euskadi para «conseguir que los vinos de Rioja Alavesa sean y se sientan como propios por los consumidores y restauradores de toda Euskadi», resaltó el diputado general que acudió a Bilbao acompañado por su diputado foral de Agricultura, Eduardo Aguinaco, por la directora de Agricultura, Mari Asun Quintana y por su directora de gabinete, Elena Ferreira.
Elena Unzueta, diputada foral de Sostenibilidad y Medio Natural de Bizkaia, ejerció de anfitriona junto a Íñigo Barrenechea, director general de EL CORREO.
Patricia Aguirre (Clover House) observa el color dorado del Tuloño 2018, de Tierra Agrícola.
De viaje por pueblos y parajes
A ese «viaje por los pueblos, parajes y parcelas» de esta cuadrilla de apenas 316 kilómetros cuadrados y 12.000 habitantes donde residen 2.000 viticultores que dan vida a cerca de 500 bodegas que producen 80 millones de botellas de vino, se entregó con pasión el sumiller Iñaki Suárez, guía de la cata sensorial de siete vinos alaveses (un txakoli y seis Rioja alaveses).
«Esta crisis sanitaria nos ha hecho ver la importancia de lo cercano, de lo esencial, de lo pequeño»
RAMIRO GONZÁLEZ | DIPUTADO GENERAL DE ÁLAVA
Suárez condujo a los asistentes entre las evidentes singularidades que hacen únicos a los vinos de la comarca, remarcando el concepto de ‘terroir’, palabra que sirvió en su día para designar el gusto a tierra y que hoy podemos definir como territorio, terreno, identidad… «Hay cuatro factores fundamentales en un vino: las condiciones geológicas del suelo, el clima, que es un elemento no estable, la variedad o variedades de uva que intervienen en la elaboración del vino y el factor humano», resaltó.
«Rioja Alavesa es una joya única en el mundo y ofrece matices para que sus vinos resalten grandes platos»
IÑAKI SUÁREZ | SUMILLER DE LA CATA
Suárez definió a Rioja Alavesa como «una joya única en el mundo» y animó a los sumilleres y restauradores presentes a buscar entre los cientos de vinos nacidos en sus 13.200 hectáreas los «elementos empáticos que ligan comida y bebida» y a abrirles un hueco cada vez mayor en sus bodegas porque, dijo, son etiquetas que ofrecen conexiones inverosímiles entre comida y vino.
Maceración carbónica, único
«En Álava se ha hecho ya un muy buen trabajo. Hay vinos de estilo único, como los de maceración carbónica. Y vinos de origen, vinos de paraje y parcela, fundamentales para entender la tremenda variedad y el valor de la región. No es lo mismo un vino de Labastida que otro de Laguardia. Y un vino de Laguardia tiene poco que ver con uno de Viñaspre. Creo que es el momento de dar valor institucional a los pueblos. Ya no me conformo con pedir un Rioja Alavesa. Hoy ya quiero un vino de Lapuebla, o de Leza» argumentaba Ismael Álvarez, sumiller en Nerua Guggenheim y un apasionado de estos vinos singulares.
«Ha llegado el momento de que pidamos vinos de pueblo. Un vino de Leza no tiene nada que ver con uno de Elvillar o Lapuebla»
ISMAEL ÁLVAREZ | SUMILLER DE NERUA
Sandra Orama, de Lalu Sumilleres (Leioa) valoraba el buen hacer de las nuevas generaciones de viticultores «que desean volver a la tierra, al origen. Hemos catado vinos sorprendentes».
«Los jóvenes han vuelto a la tierra, al origen»
SANDRA ORAMAs | LALU GASTROBAR
Zuriñe Ortiz de Latierro, directora de El Correo de Álava, María Goti, gerente de Álava y la directora comercial Maite Maqueda resaltaron el alto nivel de la cata de vinos alaveses y la presencia de algunos de los mejores sumilleres y cocineros de Euskadi en la Alhóndiga. Ahora toca pedir o descorchar un Rioja Alavesa para beberse el paisaje embotellado de una comarca única.
Jon Andoni Rementeria observa como le sirven el txakoli Kiriki 2019 de Artómaña que abrió la cata.
Siete vinos, siete historias de paisajes y bodegueros únicos
Álava conforma un universo propio capaz de ofrecer vinos dispares. Iñaki Suárez escogió muy bien entre las miles de etiquetas para mostrar un abanico donde los suelos, la microbiota («esos 30 cm que diferencian los vinos»), el clima y la mano del viñador se muestran con todo su poderío. «El vino no miente», resaltó.
Abrió la cata Kiriki 2019, txakoli de Artómaña y le siguió una de las 500 botellas de Tuloño 2018, Mazuelo blanco 100% que hace Carlos Fernández de Tierra Agrícola en Labastida.
Un maceración carbónica Carravalseca (¡con más de un año en botella!) mostró los perfiles salinos de las lagunas de Laguardia trabajados por la familia Madrid en Casa Primicia.
Ese mismo paraje en manos de Florentino Pérez (animado por Gerardo Méndez) da un volatín en Finca Las Salinas 2018.
Finca de los Locos 2018 de Artuke dio paso a Finca El Vedao 2015 (Bilhar, otro gran nombre y «un vino de seda») y cerró la cata un enorme Zarzamochuelo 2015 de Lapuebla.
Ismael Álvarez, Mikel Bengoa, Antonio Martín, Eloísa Fernández, Daniel García, Ricardo Pérez y Salva García.
Javier de la Cruz, Txomin Méndez, Sandra Orama, Álvaro y Adrián Cardoso.
Zorion Arruti, Iñaki Cámara, Juan Cobo, Virginia Ortiz de Zárate y Patxi Larrauri.
Patricia Aguirre y Ainara Arce.
Guillermo Miranda, Ciro Carro, Ainhoa López y Alberto Pérez.
Cristina Charro, Carlos Sánchez, Aitor Díez y J. Guerrero.
Teresa Guilarte, Iratxe y Jonan Rementeria.
Txakoli: una guía para productores y vinos
VINOS RECOMENDADOS
Dado el reducido tamaño de las tres DO de txakoli, en ninguna de ellas hay grandes productores. Las más importantes se encuentran en Gipuzkoa (DO Getariako Txakolina), pero la producción anual no supera las 600.000 botellas en ninguna de ellas; en Bizkaia (DO Bizkaiko Txakolina) y Álava (DO Arabako Txakolina) la cifra desciende hasta las 300.000 botellas.
La mayoría de ellos son empresas familiares, pero también nos hemos encontrado con productores individuales que elaboran vinos exclusivamente con su propia uva. La producción sustentable y orgánica no está muy extendida, evidenciando los desafíos que enfrentan los productores en una zona con altos niveles de lluvia y humedad.
Amaya Cervera y Yolanda Ortiz de Arri | 20 de octubre de 2020
DO Getariako Txakolina
Txomin Etxaniz
Para muchos consumidores, el vino ampliamente disponible de Etxaniz (600.000 botellas producidas) podría haber sido su primer contacto con el txakoli spritzy . Incluso si las uvas se cosechan a mano, la vinificación está impulsada por la tecnología.
Esto incluye las clasificadoras ópticas, que son especialmente útiles para vinos especiales o en años difíciles; prensados rápidos (suelen incluir una pequeña cantidad de uvas tintas) que duran algo más de una hora y homogeneización de mostos antes de la fermentación con levaduras comerciales o seleccionadas de sus viñedos (se utilizan cuatro tipos diferentes en total).
Con alrededor de 4-5 gramos de azúcar residual, los vinos tienen un atractivo comercial más amplio. Para preservar el dióxido de carbono del vino, las tinas se sellan después de la fermentación a baja temperatura y el embotellado se realiza a -2ºC.
Además del txakoli insignia, Txomin Etxaniz produce un rosado y el TX envejecido en roble, todos los cuales vienen en botellas del Rin. Otras especialidades incluyen un vino dulce ligero con alrededor de 80 g de azúcar que funciona bien como aperitivo y los dos vinos espumosos Eugenia , un blanco y un rosado. Con muy poca azúcar residual en ellos, se sienten secos y equilibrados.
Txomin Etxaniz sigue siendo una bodega familiar. Rodeada de viñedos, la finca ofrece impresionantes vistas al mar . En los viejos tiempos del abuelo, los vinos se elaboraban en el corazón de Getaria, junto a la iglesia. La familia está orgullosa de un documento de 1649 en el que su antepasado Domingo de Echaniz pignoraba su viñedo como garantía de un préstamo.
Ameztoi
Situado a escasos metros de la colina de Txomin Etxaniz, Ameztoi es el otro gran actor de Getaria con similares cifras de producción y superficie de viñedo (alrededor de 50 hectáreas). Un pequeño hotel de cuatro habitaciones y una sala de degustación con una fabulosa terraza con vistas al mar dan la bienvenida a los visitantes de este año.
El rosado Rubentis (100.000 botellas, Ameztoi fue pionero en la categoría) juega un papel especial en la gama, pero se vende casi en su totalidad en los EE. UU. Como es el caso de las pocas botellas del Stimatum rojo ligero, fresco y fácil de beber.
No es casualidad que ambos vinos estén sellados con tapones de rosca. Durante nuestra visita también degustamos las hierbas Extra Brut Hijo de Rubentis 2016, un método tradicional espumoso que se sentía joven y con poca evolución que confirma el tremendo potencial de esta categoría en la zona. Más info .
Gaintza
Situada en el barrio de San Prudencio de Getaria, Gaintza destaca por embotellar por separado una de sus parcelas más antiguas, plantada con viñas de más de cien años. Merece la pena degustar Aitako Cepas Centenarias por su extra concentración y sus marcadas notas saladas y salobres, sin apartarse del característico estilo spritzy de Getaria.
La tradición vinícola familiar se remonta a 1923 cuando se construyó la antigua masía o caserío. Actualmente, la finca incluye también una bodega y un pequeño hotel. Este vídeo en el que la tercera y cuarta generación habla en castellano y euskera sobre su tierra y su trabajo es una gran introducción a su filosofía y también a la tradición vitivinícola en esta zona costera de Gipuzkoa donde se asienta.
Viticultura sostenibleagrega confiabilidad al proyecto. Lea aquí sobre este productor y sus vinos. La foto muestra a Joseba Lazkano.
Jon Goenaga
Goenaga fue pionero en el cultivo de uva ecológica en Gipuzkoa , plantó una hectárea con pérgola hace 30 años y está certificada ecológicamente desde hace 20 años. El vino estaba elaborado para consumo doméstico hasta que empezó a embotellarlo hace unos años.
Es un firme defensor de la agricultura ecológica. “No veo otro futuro para la agricultura”, dice después de haber sido testigo de cambios dramáticos en la agricultura desde los días de su abuelo y la introducción de productos químicos por parte de la generación de sus padres.
Aplica métodos orgánicos a su jardín, a su casa, que él mismo construyó con materiales reciclados, y a su vida, lo crea o no, no tiene teléfono móvil. Su único secreto como cultivador es «ser feliz con poco».
La principal amenaza en la zona es el mildiú, y como el cobre es limitado en la agricultura ecológica, suele aplicar preparaciones de suero, ortiga o cola de caballo. Goenaga produce un solo vino, el cítrico, fuerte G 1200 en dos versiones diferentes: filtrado y sin filtrar. La producción total no supera las 4.000 botellas.
Talai-Berri
Las hermanas Itziar y Onditz Eizagirre están certificadas para producción integrada desde 2000 . También probaron el cultivo orgánico, pero se dieron cuenta de que se necesitaba demasiado cobre y decidieron no obtener la certificación. La humedad es su enemigo número uno, por lo que los esfuerzos están dirigidos a combatirla: eliminación de hojas, raleo de brotes, limpieza de malezas.
Cuentan con el pequeño ejército de ovejas de su vecino para “mantener la hierba bajo control y hacer un buen trabajo en la eliminación de hojas; a las ovejas no les gustan las uvas agrias, así que ignoran los racimos y se comen las hojas ”, dice Itziar. Cultivan 12 hectáreas de viñedo, incluidas tres hectáreas de Hondarrabi Beltza (pioneros en vinos tintos de la zona) plantadas en una hondonada que suele registrar temperaturas de 2 ºC por encima de la norma.“Tenemos un microclima diferente cada 200 metros”, señala Itziar.
Las levaduras naturales son la norma aquí. La producción oscila entre 70.000 y 80.000 botellas. Aparte del tinto, la gama incluye dos txakolis blancos y un rosado, todos ellos con el característico carácter espumoso de Getaria . Todos sus vinos son ligeros y fáciles de beber con alcohol moderado y acidez vibrante. Los lotes menos interesantes se utilizan para hacer vermú blanco y tinto, y los vinos ácidos y de bajo contenido alcohólico encuentran una nueva vida como vinagre.
Basa Lore
Visitar este productor en Zarautz es viajar a la época en que se elaboraba el txakoli en las masías familiares o caseríos aunque ahora se hace con los depósitos de acero inoxidable alojados en el antiguo establo.
En 1925, se arrancaron los robles que rodeaban la casa y se plantaron vides, por lo que aquí se produce vino desde 1930. Desde entonces se han conservado las tradiciones: vides en pérgola, variedades autóctonas (Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Beltza) y el toque spritzy en los vinos. El txakoli envejecido con lías se presenta en una botella con forma de Burdeos cubierta por la misma malla que se utiliza para los vinos clásicos de Rioja de crianza prolongada.
En 2019 intentaron replicar los vinos de sus antepasados y produjeron 1.000 litros de Zero , quees posiblemente el primer txakoli guipuzcoano sin sulfitos que llega al mercado . Jon y Nerea, en la foto, son la cuarta generación de productores de txakoli.
K5
Propiedad del famoso chef Karlos Argiñano con algunos amigos de la infancia, la bodega está dirigida por su hija Amaia junto con el enólogo Andrea Vargas. K5 está escondido en Aia, el pueblo más interno de la zona costera de Gipuzkoa. Un camino estrecho y sinuoso que sube 300 metros cuesta arriba conduce a una propiedad de 30 hectáreas con partes iguales de bosques y viñedos.
Todos los vinos proceden de viñedos propios, plantados entre 2006 y 2010. Asesorados por la enóloga Lauren Rosillo (Sedella, Familia Martínez Bujanda), su objetivo siempre ha sido elaborar un txakoli sin spritz, envejecido con sus lías de 10 a 12 meses y capaz de desarrollarse con el tiempo.
K5 fue el único vino de la gama hasta el lanzamiento del K-Pilota de nivel de entrada en la añada 2015, un txakoli añejado con sus lías durante cinco meses que ofrece un valor excepcional. K5 brindó una de las mejores catas verticales que tuvimos la oportunidad de disfrutar este verano.
Todos los vinos comparten un carácter herbal y se desarrollan francamente bien. Para resaltar esta fortaleza, la bodega ha comenzado a vender añadas pasadas a consumidores privados y lanza magnums desde la añada 2017.
Hiruzta
Hiruzta devolvió la tradición del vino a Hondarribia, un pueblo que dejó de cultivar uvas mucho antes de la llegada de las enfermedades fúngicas en el siglo XIX debido a las batallas transfronterizas y disputas con Francia.
Propiedad de la familia Rekalde, los viñedos se trabajan en producción integrada y rodean una moderna bodega con restaurante. Los vinos más interesantes son los embotellados especiales, en especial el mono viñedo Nº 3 .
Elaborado con uva Hondarrabi Zuri envejecida sobre sus lías en depósitos de acero inoxidable durante tres años, ofrece buena definición y persistencia. También hay un rosado interesante, fresco y jugoso y dos vinos espumosos animados de 2016que se sienta joven. Ambos se elaboran con uvas recolectadas temprano de viñedos destinados al rosado y al Berezi, un blanco con lías.
Su txakoli tinto consigue combinar un perfil atlántico con taninos redondos y bien integrados. Leer más sobre Hiruzta aquí . A continuación se encuentran Txarli Rekalde y la enóloga y consultora Ana Martín.
Bengoetxe
Iñaki Etxeberria , de 64 años, es otro productor que fue pionero en el cultivo ecológico desde que plantó sus dos viñedos en 2000 y 2001 en Olaberria, un pueblo del interior de Gipuzkoa que perdió su creciente tradición. Simplemente pensó que usar productos químicos lo dañaría primero.
Los vinos se fermentan con levaduras naturales (nunca ha tenido problemas para iniciar el proceso) y los sulfitos están limitados por debajo de 50 mg / litro .
Hondarrabi Zuri es la variedad principal, pero también cultiva Hondarrabi Zuri Zerratia y algunas plantas de Izkiriota (Gros Manseng). Las uvas se cosechan mecánicamente y los tanques de acero inoxidable son los únicos recipientes a la vista. Produce dos vinos; el Bengoetxe estándar y animado y el Berezi más plenoque está envejecido con sus lías.
La producción total ronda las 25.000 botellas. Actualmente Iñaki está rehabilitando la antigua masía del siglo XV para albergar la bodega. Lea más sobre este personaje único aquí .
Urkizahar
Los socios Luis Javier Oregi e Igone Arruti comparten muchas características con Bengoetxe. Ambos cultivan viñedos ecológicos en parajes aislados junto a los caseríos donde viven en el interior de Gipuzkoa, pero el paisaje es mucho más accidentado en el caso de Urkizahar, con desniveles de 100 metros en tan solo 2,5 hectáreas.
Dadas las condiciones extremas del sitio, la pareja supo que debían diferenciar sus vinos de los txakolis costeros. Con una producción que oscila entre las 6.000 y las 11.000 botellas, Urkizahar es un blanco austero, pero puro, sencillo y de marcada acidez.
En la añada 2017, se envejeció en barrica un pequeño lote y se lanzó como edición limitada en l, 200 botellas con forma de Borgoña. Vermás info .
Upaingoa-Marqués de Riscal
Elaborar txakoli en su ciudad natal de Oñati (Gipuzkoa) fue el último sueño de Juan Celaya , el empresario propietario de Cegasa, una empresa de baterías vasca. A principios de la década de 2000, plantó viñas en las inmediaciones de la magnífica masía de Upaingoa y se embarcó en la aventura de elaborar un vino blanco que aguantara el paso del tiempo -presentó sus vinos a la prensa de Madrid con una cata vertical de los primeros cuatro añadas (2009-2012).
Su sueño ha encontrado ahora continuidad gracias a una alianza con Marqués de Riscal para consultar y comercializar los vinos. El enólogo Luis Hurtado de Amézaga utiliza toda su experiencia como productor de vino blanco en Rueda para impulsar la calidad. «No usamos herbicidas para preservar la microbiota del suelo, pero el mildiú velloso causa muchos problemas y es difícil de controlar solo con cobre, ya que se requerirían muchos tratamientos y no son buenos para el suelo», dice.
Se están estudiando las levaduras para trabajar con fermentaciones espontáneas, y se están centrando en la crianza de las lías para ganar untuosidad.
Se producen dos vinos: el Upainberri de entrada (alrededor de 8.000 botellas), un nuevo lanzamiento en la añada 2019, y Marqués de Riscal (alrededor de 15.000 botellas), que se elaboró por primera vez en la cosecha anterior.
Según Hurtado de Amézaga, las siete hectáreas plantadas por Celaya pueden producir alrededor de 35.000 botellas.
DO Bizkaiko Txakolina
Itsasmendi
Gran embajador de los blancos de Bizkaia y pionero de la crianza con lías en la región, Itsasmendi ha contribuido notablemente a descubrir las múltiples caras del txakoli gracias al trabajo en profundidad que se lleva a cabo en los diferentes terruños de la provincia . Desde hace algún tiempo, estos sitios se vinifican por separado.
Como resultado, el buque insignia Itsasmendi 7 pasa a ser una selección de algunas de estas parcelas mientras que el top Artizar pretende reflejar las particularidades de una añada concreta y hay una nueva gama de vinos de un solo viñedo con marcadas diferencias entre ellos.
La nueva y espaciosa bodega, construida en un paraje natural cercano al polígono industrial que fue su hogar hasta hace poco tiempo, sin duda fortalecerá este enfoque, además de propiciar experiencias con una variedad de vasijas de crianza (ánforas, hormigón, tanques en forma de huevo, foudres, tinas de roble …) y mejoran el estilo de vinos como Batberri, que comenzó como un blanco de maceración carbónica y ahora se acerca más al estilo de un vino de naranja.
La foto muestra al copropietario y director técnico Garikoitz Ríos. Vea más información aquí .
Gorrondona
Ubicado en Bakio, es un productor líder en Bizkaia y el mejor ejemplo de txakoli de costa en esta provincia. La confiable gama de vinos incluye blancos que pueden evolucionar maravillosamente con el tiempo y experiencias pioneras con vinos espumosos y txakoli sin sulfitos.
Han recuperado con éxito los vinos tintos tradicionales producidos en Bakio. Lea este artículo en profundidad publicado recientemente en SWL y conozca a todo el equipo.
Gorka Izagirre
La destacada actuación de algunos de sus vinos en concursos internacionales ha aportado una exposición adicional a esta bodega, una de las más importantes de la provincia. Originalmente diseñado para brindar servicios de vinificación y almacenamiento a pequeños productores, ahora se centra en sus propias marcas.
Solo hay dos excepciones: los vinos de Aitor Atutxa , un productor con viñedo distintivo en Dima, a medio camino entre los parques naturales de Gorbea y Urkiola (vale la pena probartanto su Garena de entrada como su Geroa con lías), que también vende uva a Gorka Izagirre y el Vino Atlántico elaborado por Península Viticultores, su socio en Bodegas Badiola en Rioja, que mencionamos en nuestro artículo la semana pasada.
Izagirre trabaja principalmente con Hondarrabi Zuri Zerratia (Petit Corbou), que representa el 60% de sus 40 hectáreas de viñedo. Es su variedad preferida para txakolis con cierta crianza, como la G22 con lías y la 42 Zura (antes denominada 42 por Eneko Atxa), envejecida en tinas de roble.
La novedad de este año es el lanzamiento del Ilun rojo (oscuro en euskera y también el nombre del Dios de la Noche). Las uvas Hondarrabi Beltza se obtienen de un viñedo de uva blanca injertado con esta variedad tinta en 2017; sólo un tercio del vino se envejeció en barricas de 300 litros. En la foto aparecen Bertol Izagirre y el enólogo José Ramón Calvo.
Oxer Bastegieta
Productor autodidacta, gran melómano, lector de Nietzsche («no sólo para intentar ser cool») y enemigo de dogmas y protocolos, Bastegieta está detrás de algunos de los txakolis más originales del mercado.
Comenzó a hacer sidra en 1996, pero le fue mejor con el txakoli que hizo para el restaurante familiar en Kortezubi de un viñedo de una hectárea que su padre había plantado cerca de las cuevas de Santimamiñe.
Algunas de estas uvas todavía se utilizan hoy para Marko, el txakoli de la familia, y otras para Loretxoa , su vino envejecido bajo un velo de flor en botas de jerez. El seductor y equilibrado Gure Arbasoak y Marko Late Harvest , con uvas recogidas en diciembre, son sus otros vinos, que se elaboran en la bodega Bizkai Barne en Orozko.
A diferencia de la mayoría de los productores de txakoli y en su «búsqueda de la pureza», todos los vinos de Bastegieta se someten a fermentación maloláctica. También deja oxidar los mostos una noche después de la vendimia «como se hace en Borgoña, para evitar que se oxiden después de la fermentación».
Confiado en el potencial de la zona, Bastegieta sigue plantando vides en esta parte de Kortezubi donde ya posee 7,5 hectáreas, ahora con el sistema keyline, muy utilizado en permacultura y que retiene el agua y combate la erosión. Además del txakoli, Bastegieta elabora vino de sus propios viñedos en Rioja Alavesa , su casa desde 2009, y recientemente ha comprado un viñedo en Toro con la intención de lanzar su propia gama de vinos.
Alfredo Egia
Aunque es uno de los cuatro socios de Bizkai Barne, y elabora sus vinos en su bodega de Orozko, Alfredo Egia elabora su propia gama de vinos de viñedos en Balmaseda., zona limítrofe con el Valle de Mena en Burgos y zona tradicional de cultivo de txakoli hasta principios del siglo XIX. En su sitio, llamado Egi Enea, cultiva dos hectáreas orientadas al sur a una altura de 225 metros.
Se dividen en tres parcelas plantadas en 2001 principalmente con Hondarrabi Zuri Zerratia más algo de Hondarrabi Zuri e Izkiriota Ttipia (Petit Manseng). La sección más vigorosa es la adiestrada en lira, buscando mayor calidad con mayor número de racimos pero de menor tamaño, y manteniendo rendimientos entre 6.500-7.000 kg / ha.
Egia lleva cinco años sin utilizar herbicidas («el viñedo debe adaptarse al entorno», dice) y busca enfatizar la personalidad del viñedo en sus vinos trabajando con levaduras autóctonas, con las lías y utilizando azufre solo durante el embotellado .
Además de Egia Enea, su vino insignia elaborado con Hondarrabi Zuri Zerratia, Egia también produce Lexardi, su txakoli fermentado en barrica que mezcla un poco de Petit Manseng con su variedad favorita. Es un vino que resiste el paso del tiempo, -la añada 2013 que probamos junto a sus viñas todavía tiene una acidez fresca.
Admirador de David Bowie, Egia ha llamado a su nuevo vino Rebel Rebel . Producido bajo principios biodinámicos, este coupage de Zerratia y Petit Manseng muestra muy buena acidez y notas de semillas tostadas. Se fermenta en barrica y ánfora con fermentación maloláctica parcial antes de continuar su proceso oxidativo en acero inoxidable.
La forma en que está hecha no difiere mucho de Hegan Egin, un txakoli agudo y sápido del mismo viñedo que Rebel Rebel, que elabora con sus amigos Guillermo Iturriondobeitia de Bizkai Barne e Imanol Garay , un productor vasco que vive en el lado francés de la frontera.
Ulibarri
La principal ocupación de los hermanos Iker y Asier Ulibarri es el queso. Junto a sus 250 ovejas de raza Latxa, viven a medio camino entre Okendo (Álava) donde elaboran quesos ecológicos de temporada , y Gordexola en Bizkaia, donde elaboran txakoli.
En el año 2000, compraron los pastos que habían estado alquilando durante algún tiempo en Gordexola y su caserío acompañante y decidieron restaurar el viñedo que había sido arrancado hace mucho tiempo (algunas botellas viejas que se cree que datan de los años sesenta y setenta descansaban en un viejo armario encontrado en la casa). Plantaron algo más de dos hectáreas de Hondarrabi Zuri Zerratia (la uva dominante) y Hondarrabi Zuri.
No tener conceptos erróneos previos y ser orgánico desde el principio ha sido bueno para ellos , dice Iker, quien está a cargo de la elaboración del vino. Se formó en Irouleguy, escuchó los consejos de consultores de Burdeos y leyó mucho sobre biodinámica. «Me gusta mucho observar la naturaleza y comprender su comportamiento.
No creo en hacer las cosas mecánicamente a menos que tengas un buen maestro a tu lado», dice. Pero el respeto por la naturaleza también implica grandes variaciones de rendimiento en función del cuajado (de 4.000 a 7.000 kg / ha) y de los niveles de alcohol que alcanzaron un 15% vol. en 2014 y 2018. «En cosechas cortas con mala floración, las uvas pueden madurar mucho pero la acidez puede llegar hasta los ocho gramos por litro», explica Iker.
Producen 8.000 botellas. Una parte del vino se fermenta y se guarda en depósitos de acero inoxidable sin lías, otra parte se cría con sus lías y el tramo final se fermenta en barrica. Mientras que el blanco básico se embotella como Ulibarri, Artzai resulta de mezclar los otros dos.
Los vinos son claramente puros, aunque las evidentes diferencias entre las cosechas pueden molestar a los consumidores menos aventureros. Artzai es el vino para depositar; Probamos un magnífico 2014, pleno y vibrante, a pesar de su 15% de volumen.
Vinos Hasi Berriak
New Beginnings es la traducción al inglés del proyecto de Dabit Zabala y Arkaitz Gabantxo , dos ingenieros que se ganan la vida con su profesión pero cuya gran pasión y vocación es el vino, al que dedican todo su tiempo libre.
Cultivan dos solares en las inmediaciones de Gernika, uno en Errigoitia (2 Ha), a 400 m sobre el nivel del mar y que madura más tarde, y otro en Mendata (1,6 Ha), al otro lado del valle, plantado por el padre de Dabit en 1998 en la tierra de su abuelo. Hondarrabi Zuri es la variedad dominante, seguida de Hondarrabi Zuri Zerratia, más algunas Hondarrabi Beltza, Riesling y Chardonnay.
Están asesorados por Iñaki Kamio, consultor con considerable experiencia en bodegas de Getaria, pero que en el día a día Arkaitz se ocupa del viñedo mientras Dabit pasa sus horas en la bodega-garaje de Ibarrangelua, un pueblo costero del Parque Natural de Urdaibai, cuya «sala de catas» es un mirador exterior con espectaculares vistas al mar Cantábrico y la isla de Izaro.
El vino insignia y más joven de Hasi Berriak es Menpe , un coupage fresco y limpio de las dos principales variedades cuya etiqueta, diseñada por ellos, es un homenaje al padre de Dabit, que siempre lució una gorra de béisbol como la que adorna las botellas.
Nekazari es un txakoli original y equilibrado envejecido durante 10 meses en acero inoxidable y en un pequeño ánfora de arcilla francesa, mientras que Baserritar se envejece con sus lías en tinas de acero inoxidable y roble para conseguir una oxidación y volumen controlados.
Arotz , envejecido en barricas de segundo uso, completa la gama de cuvées de producción limitada junto a un espumoso ancestral fresco y penetrante, aún sin nombre y reposando en botella, lo que confirma el potencial de la costa vasca para producir vinos espumosos de calidad.
Hasi Berriak es un proyecto joven e interesante que vale la pena seguir.
Otro productor interesante es Berroja , que elabora txakoli de un solo viñedo en el enclave natural de Urdaibai. El blanco homónimo envejecido con sus lías se desarrolla maravillosamente con el tiempo.
DO Arabako Txakolina
Astobiza
Aunque la bodega no se construyó hasta 2007, los viñedos que producen los vinos de Astobiza se plantaron por primera vez en 1996 en Okondo , un pueblo a unos 30 kilómetros al suroeste de Bilbao en el Valle de Ayala. Hoy trabajan con 14 hectáreas: siete de ellas en los alrededores de la bodega , sobre suelos arcillo-calcáreos y arena, y otras siete en los pueblos cercanos de Olabezar y Menagarai, donde también compran uva a pequeños productores.
La vinificación -unos 90.000 botellas en total- se encomienda a la enóloga vasca Ana Martín, que cuenta con una dilatada experiencia en las tres denominaciones de txakoli, domina la variedad Hondarrabi Zuri, pero también cultivan Hondarrabi Zuri Zerratia y algo más de media hectárea de Gros Manseng manipulado de la forma más sostenible posible, sin herbicidas y manteniendo los tratamientos al mínimo. Toda la cosecha se realiza a mano.
Astobiza es el principal txakoli de la bodega y busca transmitir las características varietales de Hondarrabi Zuri, mientras que Malkoa , que se cría en huevos de cemento, es su vino para depositar. Está en proyecto una nueva versión de Malkoa -este nuevo vino terminará su crianza en barrica y saldrá a la venta como Malkoa Colección Privada.
Gracias a la inquietud de Jon Zubeldia , gerente y miembro de la familia propietaria de Astobiza, la bodega también elabora un rosado, una vendimia tardía así como un vermú y una ginebra . Lea más sobre este productor en este enlace .
Bat Gara
Uno de los productores más dinámicos de la más pequeña y joven de las tres zonas de producción de txakoli, Bat Gara (We Are One, en euskera) posee seis hectáreas de viñedos rodeados de bosques de robles y pinos en Lezama, un pueblo entre la Sierra Salvada y el estribaciones del monte Gorbea en Álava.
El clima es atlántico -aunque con cierta influencia continental- y las precipitaciones son abundantes (alrededor de 900 mm). Inicialmente asesorado por Roberto Oliván (Tentenublo, Rioja Alavesa), Bat Gara es propiedad de José Cruz Guinea, copropietario del restaurante Bideko en Amurrio, y del agricultor y viticultor Txema Gotxi , que también se encarga de la elaboración del vino.
Su vino estrella es Uno , un txakoli que destaca por su buena evolución en botella. Está elaborado con las tres variedades cultivadas por Bat Gara: Hondarrabi Zuri, Hondarrabi Zuri Zerratia y Riesling. Como en el resto de vinos, cada parcela se fermenta por separado y con sus propias levaduras.
La crianza se realiza en una variedad de recipientes que incluyen barricas de acero inoxidable y castaño, roble y cerezo. Bajo la marca Bat Gara, Gotxi produce vinos experimentales y ediciones limitadas de una o dos barricas. De momento ha elaborado un espumoso ancestral, dos blancos (uno de ellos oxidante), un vino tinto y uno naranja. Lea más sobre este productor en este enlace .
Vinos Tantaka
Procedente de cuatro viñedos familiares en Artomaña y Delika, junto a la impresionante cascada del río Nervión en el Valle de Arrastaria , el sacerdote Juanjo Tellaetxe lanzó Tantaka (Gota a Gota, en euskera) en 2017. No le faltaba experiencia: antes de embarcarse en su solitario proyecto, Tellaetxe era socio en Bat Gara.
Sus cinco hectáreas de viñedo, el más antiguo de diez años, están plantadas principalmente con Hondarrabi Zuri y Zerratia, así como con algunos Riesling y Chardonnay, y una hectárea de Hondarrabi Beltza, variedad que Tellaetxe recuerda haber visto en la casa familiar y que crece. bien en esta zona más seca, donde el 60% del valle estaba bajo viñedo a mediados del siglo XIX.
Tellaetxe trabaja con un tractor aunque cosecha a mano, corta la cubierta de hierba a mano y trata sus viñas con cantidades limitadas de cobre, azufre, cola de caballo y sauce. Los rendimientos (6.000 a 7.500 kg / ha) son bajos para lo permitido en la zona (13.000 kg / ha).
En su bodega de un polígono industrial de Amurrio, Tellaetxe elabora un interesante tinto envejecido en roble francés (apenas 300 botellas) y tres blancos. Tantaka es un Hondarrabi Zuri fresco, como los de interior, sin spritz y con lías, mientras que el Tantaka Selección, más untuoso, está elaborado con Hondarrabi Zuri y 20% Zerratia.
Pronto estará en el mercado otra Selección, con una cápsula verde. Esta nueva cuvée sustituye a Zerratia por Riesling, adquiriendo una interesante dimensión aromática.
Fuera de la denominación
Izar-Leku
Un nuevo proyecto en la zona, Izar-Leku se centra exclusivamente en los vinos espumosos. Detrás del proyecto están Zapiain y Artadi , dos productores de sidra y vino de referencia respectivamente, que lanzaron su primer burbujeante en la añada 2015.
Han llegado a un acuerdo con el propietario del txakoli Santarba en Zarautz, que acaba de jubilarse, para utilizar su local y finca de 1,2 hectáreas de viña en pérgola plantadas en tres parcelas de la ruta norte del Camino de Santiago. Por falta de espacio, la crianza se realizó en la bodega Artadi en Laguardia hasta 2019, pero a partir de esta añada se espera que los vinos lleven el sello DO Getariako Txakolina .
Mikel Zapiain y Juan Carlos López de Lacalle han tenido que aprender rápido sobre la viticultura atlántica . Su objetivo es obtener la certificación orgánica como el resto de bodegas de Artadi. Por el momento, han dejado de usar herbicidas y ahora están tratando de fortalecer las defensas de las vides para poder pasar a los orgánicos.
Con el francés Raphäel Bérêche de Champagne como consultor , Izar-Leku está ganando finura y claridad. A cargo de la mezcla de los vinos desde la cosecha 2016, Bérêche sorprende especialmente por la salinidad de las uvas y los altos niveles de ácido málico , hasta el punto de hacer fermentaciones malolácticas parciales.
Una porción del vino base, que nunca supera el 40%, se fermenta y envejece en barricas de roble francés curado. Por ahora, el vino tiene una crianza con sus lías durante 18 meses, pero el plan es aumentar a 24 meses..
El caso es que hay mucha tensión y vivacidad para soportar periodos más largos. Probar un vuelo de las añadas 2015, 2016 (actualmente en el mercado), 2018 y 2019 no solo demostró la alta calidad que pueden tener los vinos espumosos en las regiones de txakoli, sino que también reveló un carácter fuerte, absolutamente distinto a los vinos espumosos mediterráneos producidos en Cataluña.
Su primer viñedo es plantado en 1925. Hoy sus racimos van destinados al Basa Lore lías Igartzeta.
Basa Lore es una de las 5 bodegas históricas que se juntan para impulsar la creación de la D.O. Getariako Txakolina en 1989.
La bodega produce 4 líneas:
Txakoli joven
Txakoli rosado
Txakoli con 10 meses de lías Igartzeta
Txakoli sin sulfitos añadidos
Los viñedos y la bodega están situados muy cerca de la playa de Zarautz.
Los parrales clásicos cerca de la bodega
Txakolis que Jon nos sirve a un palmo de altura, lo justo para romper el punto carbónico y para que se airée.
Gesto importante que se hace diferenciar, tradición de sidra que convive con el txakoli.
El rosado
60% de hondarrabi beltza y 40% de hondarrabi zuri.
Basa Lore lías · Igartzeta
Crianza sobre lías de 10 meses (unas 8000 botellas en añada normal)
Conjunta la gracia del carbónico con un paso en boca más estructurado.
El txakoli tradicional Basa Lore, clásico y ligero con su punto de carbónico.
La antigua etiqueta de Igartzeta
Eskerrik asko, Jon y familia por vuestro tiempo y acogida !
Muchas gracias por la visita, volveremos cuando pase este tiempo convulso para ver esas cepas centenarias …
Hasta pronto Basa Lore !!!
La cata de Jon Andoni
» Visita el lunes a una bodega de la DO Getariako Txakolina. La primera DO de Txakoli en Euskadi . Creada en 1989, por dos Bodegaa de Zarautz y 3 bodegas de Getaria. Posteriormente se unió el pueblo Aia y actualmente lo pueden elaborar en toda la provincia de Gipuzkoa.
La bodega se llama BASA LORE y está ubicada en Zarautz .
una página en la que se podrán encontrar y comprar los mejores Txakolis de las tres DO .
Actualmente la bodega la gestiona la cuarta generación , José Manuel Lazkano Iruretagoiena
Iñigo , Begoña y Nerea .
Nos estuvo esperando Jon Oliden . Que nos enseñó la zona de vinificación además de la sala de catas .
Una bodega que comienza en 1925 y que en 1930 sale la primera botella de Txakoli con el nombre de Igartzeta .
Una producción de 85.000 botellas aproximadamente .
El viñedo compuesto por Hondarrabi zuri ( courbu ) en un 60% y hondarrabi Beltza ( cabernet Franc ),
6 hectáreas con el sistema tradicional que es espectacular : EL EMPARRADO.
Todo el viñedo está en parras , que hace que los racimos estén más sanos , ya que el movimiento del aire , protege del mildiu .
Viñedos de 100 años !
100 años,dando anualmente sus frutos .
Catamos :
BASALORE ROSADO 2019
hondarrabi zuri y hondarrabi Beltza .
Muy poco grado , 10,5 . Carbonico presente , un aroma de fruta blanca madura . Intensidad aromática media baja . Y en boca agradable muy fácil de beber , en la que el carbonico se hace notar en boca .
BASALORE IGARTZETA
Cosecha 2018
10 meses sobre sus lías
Tiene un poquito de azúcar residual que hace que la acidez esté escondida .
En nariz tiene notas más maduras , menos carbonico que el anterior , acidez mucho más domada .
Me ha gustado mucho .
BASALORE JOVEN 2919
El pequeño de la casa , es el más clásico de la bodega , poco alcohol 10,5 , carbonico presente y acidez presente .
El vino más Atlantico de los tres . Recuerdos vegetales , notas frescas .
Fácil de beber .
Y finalmente no Pudimos catar el cuarto vino que era el BASALORE 0
Un Txakoli natural sin sulfitos
Que estaba agotado .
Muy pocas botellas y que en breve saldrán al
Mercado .
Muchas gracias a los componentes de Basa Lore por enseñarnos la bodega y los Txakolis. «
LA APUESTA POR UNOS MARIDAJES MÁS GASTRONÓMICOS Y POR EL ENOTURISMO HA CAMBIADO LA FORMA DE VER (Y DISFRUTAR) DE ESTAS BODEGAS.
Javier Zori del Amo
14 DE OCTUBRE DE 2020
En la esquina de la calle Santa María con la calle Pelota, en Bilbao, una pequeña hucha llama la atención de todo aquel que pasea por el Casco Viejo. Se trata de una imagen en miniatura recientemente restaurada de la Virgen de Begoña con una ranura donde los txikiteros vaciaban lo que les sobraba del bote tras haberse ido de vinos durante aquella época en la que afterwork y networking no eran tecnicismos modernos.
La costumbre aún sobrevive gracias al poteo, esa maravillosa costumbre de irse de vinos (con pintxo, claro) que precede toda comilona o cena en la capital vizcaína y que con el tiempo se ha sofisticado convirtiéndose casi en una liturgia ineludible en toda visita a esta ciudad.
Pero volviendo al txikiteo; la gasolina y causa de toda ebriedad era el txakolí, principalmente vizcaíno, que corría a raudales por su bajo coste. Al fin y al cabo, tanto etimológicamente como culturalmente el término estaba asociado al vino de consumo casero, al etxeko ain, (lo justo para casa).
Eso sí, este concepto evolucionó hasta convertirse en un producto comercializado, sobre todo por los caseríos que marcaban la disponibilidad de comida, bebida y vino excedente con un laurel en el cruce de los caminos. De ahí a los bares y a las leyes proteccionistas que, sobre todo a principios del siglo xx, obligaban a las tabernas vender primero todo el cupo de txakolíantes de abrirse a otras referencias.
Tanto los usos y costumbres como esa discriminación positiva ha hecho que, incluso en nuestros días, se asocie el txakolí a una liturgia de tapeo y a un chispazo de vino. Y sin embargo, la labor de una Denominación de Origen inquieta, unida a la pasión puesta por varios viticultores valientes está logrando que poco a poco su fama cambie.
Todo ello impulsado por el enoturismo con el que se borra por completo aquella imagen de tradición anquilosada. Aquí las raíces están muy presentes, sí, pero también las ganas de elaborar vinos más modernos. Y la mezcla resulta irresistible.
La promesa de viñedos y catas puede esperar. Al menos una horita. Es lo que merece este coqueto museo ubicado en la entrada a Bakio. Esta localidad costera se empeña en retrasar su playa al viajero con estímulos como este centro de interpretación ideado con mucho cariño.
Y también con mucha tecnología, ya que gracias a varias proyecciones entretenidas el visitante puede viajar a lo largo de las historia de esta localidad y su relación con un vino que ha hecho propio.
No en vano, Bakio podría considerarse una mini capital del Txakolí por sus bodegas y, sobre todo, el viñedo que preludia el mar.
Eso sí, la diversión no termina en sus vídeos y pantallas interactivas, ya que con el precio de la entrada (desde 3,50€) está incluida la degustación de un txakolí. Visita redonda.
ENTRE VIÑAS
El museo comparte edificio con la oficina de turismo local, un coqueto mostrador atendido con simpatía en el que se afanan por mostrar lo heterogéneo que es Bakio. Y claro, para descubrirlo mejor no hay nada como pasearlo gracias a un itinerario diseñado de unos 5,5 km que permite conquistar las onduladas colinas que acaban en el mar entre ermitas, miradores y otros hallazgos.
Pero el verdadero encanto de este recorrido es dar con sus viñas y percibir con todos los sentidos lo antes prometido en el museo. Eso sí, no hace falta poner el cuentakilómetros en marcha para acabar en Doniene Gorrondona,un caserío de los de toda la vida… o no.
EL CASERÍO CON ALAMBIQUES VISTOS
Según se mire, este portentoso edificio tiene varias caras. La primera, la principal, la de un caserío con hechura media, fachada portentosa y entrada acogedora. Si se accede por aquí, lo que espera es un recibidor donde brilla la madera y una barra que invita a la cata. Pero antes, merece la pena asistir a una de sus visitas guiadas, descubrir el fotogénico viñedo anexo que espera tras la pared sur y percartarse de la preciosa destilería que espera detrás de un cristal en la parte posterior del edificio.
Esta circunvalación es necesaria para disfrutar más de la degustación, comprender la historia de unos jóvenes viticultores que allá por 1996 decidieron poner en marcha un proyecto para elevar la calidad del txakolí de Bakio y comprender por qué producen unos aguardientes entre los cuales sobresale una tipología única: el de algas.
EL NEO-CASERÍO
El origen de Bodega Zabala está también en un caserío. En este caso, llamado Basigo, un château familiar que formaba parte del dreamteam de edificios históricos de Bakio. Sin embargo, los tiempos modernos obligaron a la propiedad a mudarse a las afueras, apostar por la vinificación ecológica y mostrar sus vinos modernos (sobre todo su sorprendente tinto) en un flamante edificio donde la madera evidencia su conexión con el pasado… y sus ganas de más. Cuando el tiempo acompaña, las visitas guiadas terminan en una coqueta terraza desde donde Bakio parece un paraíso clorofílico.
Y A LO LEJOS, SAN JUAN DE GAZTELUGATXE
Pasear por Bakio evitando el magnetismo del islote de San Juan de Gaztelugatxe es como jugar al Tabú. Sobre todo, porque se ha convertido en una de las puertas de entrada más concurridas a este monumento. Sin embargo, antes de que Daenerys Targaryen conquistara este peñón, en Zabala apostaron por ponerle a una de sus referencias el nombre de este lugar. La excusa no era marketiniana, era que los viñedos de Ondarrabi Zuri y Riesling usados están emplazados en una loma alta desde donde asoma este icono. Por eso, la promesa de vislumbrarlo entre viñas es aliciente más para recorrer los dominios de esta bodega.
CATA A BORDO
Este entretenido rejuvenecimiento del Txakolí no se circunscribe solo a labor de las bodegas, también de otros protagonistas como Ales Rueda, un enólogo capaz de crear catas improbables… a la vez que muy enriquecedoras. En su creativo portfolio de experiencias destaca la degustación a bordo del catamarán de Bay of Biscay Sailing en una ruta que parte del puerto de Bermeo y que, dependiendo de la mar, puede ir hasta San Juan de Gaztelugaxte, rodear el islote de Ízaro o adentrarse en la ría de Urdaibai.
Sea cual sea el itinerario, la vivencia acaba resultando entretenida y poco forzada. Es decir, no es estrambótica porque sí. Es, una mezcla de salitre y taninos en la que se descubre la heterogeneidad de matices del txakolí a la vez mientras que se descubren rincones míticos desde otro punto de vista. En definitiva, una manera magnífica de borrar de un golpe de timón cualquier topicazo, ya sea vitivinícola o paisajístico.
LA INQUIETUD HECHA BODEGA
La historia de Itsasmendi es la de una cooperativa con ganas de mambo. Fundada en 1989 por varios viticultores independientes, su evolución es la metáfora perfecta de lo que ha sucedido con toda la D.O. de Txakolí de Vizacaya: del «¿por qué no?» a la experimentación exitosa. Un relato que hasta 2020 no ha podido tener su guinda en forma de novísima bodega abierta en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Con todo lo que ello supone. Pero antes de entrar en esta nueva sede, la visita se recrea en un entorno poderosísimo, clorofílico y lleno de naturaleza y tradición. Como el pequeño almacén que encabeza el camino que da acceso a la bodega. Allí se guarda como oro en paño las fotografías artística con las que asocian cada añada a un concepto y con las que identifican las etiquetas de cada año.
NO ES UN GUGGENHEIM MÁS
Lo apasionante de este flamante edificio es que no lo acapara todo, pese a que su diseño elegante y sostenible es carne de Instagram. Es, más bien, un reclamo en torno al que pivota una visita en la que el entorno está muy presente. Y es que alrededor de este complejo hay, por supuesto, viñedos, pero también un bucólico bosque de ribera, una ermita centenaria y hasta un antigua prensa. Por eso, conocer esta bodega es sumergirse en el microcosmos natural y etnográfico de Urdaibai sin que los vinos pierdan protagonismo.
EL LABORATORIO TOTAL
Dentro de la bodega, Itsasmendi se exhibe como un lugar de experimentación en el que no se obvia ni el entorno ni la tradición. La arquitectura de la bodega, de hormigón pintado, trata de sumergir el edificio en el entorno mientras que en el interior la magia y las sorpresas se despliegan en un no parar muy excitante.
Pero, entre pasillos fotogénicos, salas de catas con vistas y ventanales voyeurs destaca la pequeña tienda donde tienen previsto recibir a todo tipo de curioso. Ahí, como cuarta pared, asoman las barricas, tinas, huevos de hormigón y otros artilugios donde se trastea con el futuro. Y todo ello con un fondo en el que la tierra de este pago de Gernika se exhibe, tras un vidrio, como la conexión definitiva entre raíces e ilusiones. Y sin forzar.
UN BALCÓN SOBRE URDAIBAI
La carretera que da acceso a Bodega Berroja serpentea por las laderas hasta conquistar el mirador. Ahí, entre las cepas, asoma un edificio elegante, soberbio pero no invasivo, concebido como un enorme balcón desde el que se domina Urdaibai.
Es inevitable que los primeros compases de la visita guiada a este espacio sea una lluvia de fotos, elogios y epítetos sobre un paisaje en el que las viñas no son las únicas protagonistas. Y aquí, frente a un monte vertiginoso rodeado de bosques, es imposible no pensar que se está ante el viñedo más bonito de toda España.
SABROSO PAISAJE
Y claro, ante este espectáculo natural es inevitable que cualquier experiencia tenga ese plus panorámico. ¿La más exitosa? Las comidas que se sirven con reserva previa en la que se afanan por maridar sus txakolís redondos con conservas, carnes y otros manjeres locales. Más auténtico, imposible.
El trabajo de campo que hemos hecho este verano las dos vascas que estamos detrás de SWL nos ha hecho redescubrir nuestra propia tierra y la nueva geografía del txakoli, que es tanto física como mental. La física se reparte por cada vez más territorios de sus tres denominaciones de origen, una por cada una de las tres provincias del País Vasco: Bizkaia (DO Bizkaiko Txakolina), Gipuzkoa (DO Getariako Txakolina) y Álava (DO Arabako Txakolina). La mental tiene más que ver con los nuevos estilos que se llevan gestando en los últimos años, a los que ahora se suma la voluntad de elaborar vinos que puedan aguantar en botella.
El viaje es muy recomendable, tanto para los locos del vino como para quien quiera descubrir la región y disfrutar de sus impactantes paisajes de mar y montaña y de su rica gastronomía. Hay mucho donde elegir entre los viñedos que miran al mar en las localidades costeras de Getaria y Zarautz, las carreteras serpenteantes y angostas de la Gipuzkoa profunda, los pequeños valles entre montañas de Bizkaia o los “otros” viñedos de Álava, verdes, salvajes y un tanto alejados de la ordenada postal de Rioja Alavesa con la Sierra de Cantabria al fondo.
Comer y beber van de la mano en el País Vasco
Desde un punto de vista puramente hedonista, la logística es perfecta para rematar las visitas a bodegas con una buena comida. Muchos de los productores que hemos visitado tienen cerca algún buen restaurante que, además, mima el vino. Más allá de la obviedad de Getaria, con dos templos como Elkano y Kaia-Kaipe que son destinos habituales de wine lovers, el televisivo cocinero Karlos Argiñano con restaurante en Zarautz, es uno de los socios del txakoli K5 en el municipio de Aia; e Hiruzta, en Hondarribia, ofrece la posibilidad de comer in situ de la mano del restaurante local Alameda. Sin salir de la provincia de Gipuzkoa, pero adentrándose hacia el interior, el caserío y los viñedos ecológicos de Bengoetxe en Olaberria quedan muy cerca de Zezilionea, la mejor dirección de la comarca del Goierri para beber nacional y extranjero.
En Bizkaia se puede elegir entre Azurmendi, el tres estrellas Michelin de Eneko Atxa situado en Larrabetzu junto a la bodega de su tío Gorka Izagirre; el asador Remenetxe de Gernika, donde oficia Jon Andoni Rementería, mejor sumiller de España en 2018, a escasos metros de Itsasmendi, o, en un plan mucho más informal, la pollería familiar Marko en Kortezubi, rodeada de los viñedos en los que Oxer Bastegieta realiza prácticas biodinámicas y de donde salen algunos los txakolis más inclasificables del momento. El recorrido podría concluir muy bien en Bat Gara, en Álava, y en el cercano restaurante Bideko (foto superior), que ocupa un precioso caserío situado en mitad del monte y regentado por uno de los socios de la bodega.
Un viñedo pequeño, un vino local
Con poco menos de 1.000 hectáreas cultivadas entre las tres denominaciones de origen, el txakoli tiene poco peso cuantitativo, pero un fuerte apego al territorio. Su cultura está asociada a la venta en tabernas y a los caseríos, las propiedades rurales vascas. El propio nombre (viene de etxeko ein, hecho para casa) evoca una tradición de consumo muy local. En la obra El viñedo español de 1975 se describe de hecho como un vino que se elaboraba para el placer propio y no como negocio “justificándose la continuidad por el gusto que tiene el vasco de consumir chacolí por tradición”. Entonces apenas se contabilizaban 50 hectáreas de viñedo en Bizkaia y 25 en Gipuzkoa. Álava ni siquiera figuraba en la relación.
Sin embargo, en su época de mayor esplendor, la viña llegó a estar presente en toda la costa vasca desde Hondarribia a Portugalete y continuaba por Santander. En Bizkaia se cultivaba ampliamente en el interior, en Encartaciones, así como en las comarcas limítrofes de Ayala (lo que hoy se corresponde con la DO Arabako Txakolina) y el valle de Mena en Burgos. El vino ácido, delgado y con poca capacidad de conservación que se producía en todas estas zonas se desarrolló al amparo de medidas proteccionistas que no permitían la venta de vinos de fuera hasta que se hubieran consumido los locales. El viajero Christian August Fischer, poco impresionado por su calidad, habló en su Voyage en Espagne aux années 1797 et 1798 de “una bebida ligera que los habitantes locales llamaban chacolí y que sirve más para refrescar que fortificar”.
Esta política proteccionista, que funcionó activamente desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX, está muy bien documentada en Vignobles et Vins du Nord-Ouest de l’Espagne de Alain Huetz de Lemps y en la obra de Mikel Corcuera y Manolo González Chacolí Txakolina donde también se recoge la “pirámide de calidad” de la época. En la base estaba la sidra, luego aparecía el txakoli y, por encima los vinos de fuera (Rioja y Navarra sobre todo, pero también Burdeos, blancos de Castilla, tintos de Toro…). En la cúspide, ribadavias y jereces a los que se les concedían incluso propiedades curativas.
Evolución del viñedo del País Vasco según Alain Huetz de Lemps.
No puede decirse, por tanto, que el txakoli fuera un vino de alta calidad, demandado o que haya viajado (para eso se necesitan excedentes y mercados). Pero tras su despertar moderno como blanco de bajo grado, marcada acidez y característico punto de carbónico sí fue capaz de conquistar los paladares norteamericanos, intrigados por su perfil atlántico que ofrecía una imagen totalmente nueva de España. Este patrón, sin embargo, solo domina ya en la provincia de Gipuzkoa, especialmente en su zona costera. El carbónico ha desaparecido prácticamente de Bizkaia y en Araba los productores más interesantes ni siquiera lo someten a consideración. Bertol Izagirre, de la bodega Gorka Izagirre en DO Bizkaiko Txakolina resume muy bien este sentir cuando dice: “Queremos ser partícipes de la evolución del txakoli para que no se vea solo como un vino joven y fresco que bebemos en el País Vasco”.
La geografía del txakoli
En realidad, el nombre de txakoli o chacolí en su grafía castellana se dio también a los vinos de regiones colindantes. Según Humberto Astibia de la Universidad del País Vasco, además de las ya comentadas, se incluían los vinos de la zona vascofrancesa, entre ellos los de la actual AOC Irouléguy con la que comparte numerosas variedades, los de la parte oriental de Cantabria (los viñedos que quedan en la zona se aglutinan actualmente en la IG Costa de Cantabria), los de la cuenca de Pamplona (ese txakolingorri que reivindican hoy productores como Luis Moya con su tinto Ostoki) y elaboraciones de Miranda de Ebro en Burgos. Estos dos últimos, sin embargo, por su ubicación en la cuenca mediterránea, se elaboraban con variedades propias del valle del Ebro como garnacha y tempranillo. Por eso tiene todo el sentido quedarse con el carácter puramente atlántico de las viñas cultivadas en valles cuyos ríos vierten sus aguas al Cantábrico.
Esta perspectiva permitiría plantearse incluso una única denominación de txakoli con distintas subzonas tal y como proponía Ana Martín, enóloga con amplia experiencia en las tres denominaciones, en un post publicado el año pasado en el blog de Vila Viniteca.
Probablemente, la entidad más homogénea del txakoli se encuentre en la costa guipuzcoana, en el corazón de la DO Getariako Txakolina, antes de la ampliación de su zona de producción al resto de la provincia en 2007. Este cogollo, formado por los municipios de Getaria, Zarautz y Aia (en la foto), está marcado por la cercanía del mar e incluso en Getaria varios productores recalcaron durante nuestra visita que los mejores viñedos están ubicados entre el monte Gárate y la costa. El cultivo se realiza en laderas que pueden llegar al 20% de inclinación y en las que dominan abrumadoramente los emparrados (la conducción tradicional lógica para alejar las uvas de la humedad del suelo en una zona en la que la pluviometría puede alcanzar los 1.600 mm. anuales).
Las zonas de interior son mucho menos uniformes como pudimos comprobar en nuestras visitas a Bengoetxe en Olaberria (menos lluvia, alrededor de 900 mm., noches más frías y más probabilidad de recibir borrascas desde Navarra que de la costa), Urkizahar en Beizama (más verde y montañosa, con abundantes nieblas en el valle y viñedo por encima de los 450 metros, pero a donde llega más la influencia del mar y con pluviometría similar a la de la costa), y Upaingoa-Marqués de Riscal en Oñati (perfil más continental, menor altitud y unos 1.000 mm. de lluvia anuales). Los tres proyectos arrancan en los 2000 con una apuesta clara por viñedos en espaldera y rendimientos más bajos que los emparrados de la costa.
En Bizkaia, las zonas con mayor personalidad y arraigo son Bakio, en la costa, y Balmaseda, en la comarca de las Encartaciones, aunque en la actualidad el viñedo se reparte por numerosos municipios de la provincia. Aunque en general siempre se buscan orientaciones que protejan de la influencia del norte, la variabilidad de suelos y microclimas es muy grande y la pluviometría oscila entre los 1.000 y 1.300 mm. anuales. En Itsasmendi, bodega que tiene viñedos repartidos por toda la provincia y que está inmersa en una clasificación por comarcas y parajes, su socio y director técnico Garikoitz Ríos nos decía que hay años que necesitan hasta 30 días para completar la vendimia. Trabajan con tres estadios de maduración: primera semana en municipios como Leioa o Erandio que aportan estructura, segunda semana en la zona de Urdaibai donde buscan elegancia y complejidad, y tercera semana sobre todo en viñedos de altitud de Morga y Durango que son su particular fuente de acidez.
En Álava, donde el viñedo llegó a alcanzar las 550 hectáreas en 1877, la zona de cultivo se sitúa en la cuenca alta del Nervión, el río que desemboca en Bilbao. Se corresponde con la antigua “tierra de Ayala”, una región que se diferenciaba administrativamente de Álava y Bizkaia hasta que en 1841 se integró en la primera de estas provincias. En cierto modo, podría considerarse la prolongación hacia el interior de los viñedos de Bizkaia. Aunque se mantiene la influencia atlántica, desciende la pluviometría (unos 900 mm.) y, según Txema Gotxi de Bat Gara, la brotación es más tardía, lo que permite retrasar la vendimia y que el málico caiga en viña, pero manteniendo acideces por encima de los ocho gramos por litro. Aunque esto pueda descolocar a algunos, en su bodega probamos vinos de hasta 15% vol.
Del carbónico a las lías y más allá
¿En qué se parece esto a un txakoli de 11% vol., que a menudo se sigue escanciando en vaso de cristal? Como colofón de la visita a muchas bodegas de Getaria, se regala un escanciador para el servicio del vino y hasta puntualizan que, a diferencia de la sidra, debe hacerse a aproximadamente un palmo distancia. No hay que olvidar que, sobre todo en Gipuzkoa, sidra y vino han convivido históricamente; ambos productos forman parte de la herencia cultural y también del folclore de la provincia.
Iñaki Kamio, de la empresa de consultoría AZ3 Oeno, que ha trabajado en la DO Getariako Txakolina desde su fundación cuenta que el vino “se elaboraba como se había transmitido de generación en generación”. Y añade: “Era un producto complementario de la actividad del caserío, que era sobre todo ganadera. La uva se solía coger a partir del Pilar congraduaciones de 9,5-10% vol., fermentaba en kupelas o bocoyes viejos, los sedimentos precipitaban y cuando se veían los vinos limpios se embotellaban manualmente sin filtrar. Ocurría que muchos vinos acababan de fermentar o hacían la malolática en botella y se generaba el carbónico. Y cuanto más carbónico tenían, más gustaban”.
Bizkaia también ha tenido su dosis de txakolis con carbónico, pero la situación de desventaja de la que partía su viñedo (dominado por una variedad poco cualitativa como la folle blanche) impulsó la investigación varietal y la vía del blanco tranquilo de calidad.
En función de su edad y experiencia personal, los propios consumidores vascos pueden discrepan notablemente a la hora de caracterizar el txakoli. Una antigua compañera de universidad de Getaria insistía en que se trata de un vino seco (con crítica implícita para los productos más comerciales del mercado), con carbónico y para tomar en el año. Pero mi experiencia en Bizkaia es que la elección del blanco “de poteo” transita entre la amabilidad de un verdejo o un rioja y el perfil más ácido (y sin carbónico) del producto local.
Más allá del txakoli básico, la primera vía para explorar territorios más complejos fue el envejecimiento con lías, una práctica muy extendida ya por las tres DOs, a menudo recalcada con el término berezi (especial) en las etiquetas. Garikoitz Ríos de Itsasmendi, bodega pionera en este campo con su Nº7, señala con optimismo que “cada vez va a haber más uva para hacer crianza sobre lías porque vamos controlando más los sitios y lugares donde la uva madura mejor”.
El cambio climático beneficia a las regiones septentrionales y las hace también más atractivas para pesos pesados del vino español como Marqués de Riscal, que ha llegado a un acuerdo para asesorar y comercializar los vinos de Upaingoa en Oñati (Gipuzkoa). Con su larga experiencia en Rueda, Luis Hurtado de Amézaga ve recorrido para elaborar grandes blancos en la región, valora trabajar con una variedad local como la hondarrabi zuri y hace una apuesta clara por las lías para ganar untuosidad.
De la tradición a la tecnología
Otra visión externa interesante es la del equipo de Masters of Wine que está detrás de Península Viticultores y que han conocido la zona de la mano de Gorka Izagirre, su socio de Bodegas Badiola en Rioja. Para Andreas Kubach MW, “el problema de un txakoli tradicional es que no va más allá de un muscadet o un vinho verde de baja graduación; no puede expresar el terroir porque por su ciclo se elabora con uvas que no alcanzan la madurez”.
La afirmación podría ser discutible (ahí está un vino ligero como el Gaintza de Getaria que expresa el terroir por la vía de la acidez y la salinidad), pero lo cierto es que las elaboraciones más ambiciosas de las tres denominaciones vascas parten de una búsqueda de concentración en viña que normalmente se corresponde con rendimientos moderados y maduraciones plenas. Itziar Insausti de Doniene Gorrondona en Bakio (Bizkaia) considera clave poder obtener una buena estructura en mosto y en vino y cree que con rendimientos de más de 9.000 kg/ha los vinos cambian mucho. En Itsasmendi, Garikoitz Ríos prefiere hablar de una viticultura atlántica en la que lo importante es encontrar el equilibrio de la planta y asegura que, dentro de una horquilla de producciones potenciales de entre 6.000 y 11.000 kg/ha, se puede conseguir la máxima calidad en todos los casos. Todo dependerá de la aptitud, características y ubicación de los viñedos.
Tintos, rosados y ¡atención a los espumosos!
El abanico de estilos se ha ampliado notablemente en los últimos años. La madera sigue siendo minoritaria y no siempre se consigue el equilibrio adecuado, pero la tendencia es hacia formatos de mayor capacidad e incluso foudres. Tiene sentido porque los txakolis antiguos se elaboraban y guardaban en toneles similares a los de la sidra (se pueden ver algunos todavía en Bodegas Ameztoi en Getaria; foto inferior). Quizás la experiencia más cercana a esos vinos del pasado sea Údico, una idea de Roberto Oliván (Tentenublo, Rioja) de trabajar con uvas de Álava en toneles de castaño que se elaboró una sola vez en la cosecha 2014. “Como había pocos medios, debían ser fermentaciones largas sin desfangado y con crianzas cortas”, deduce. Oliván, que en su día asesoró a Talai-Berri, Bengoetxe o Bat Gara, está convencido de que se pueden hacer vinos serios y de peso en las tres denominaciones vascas.
Y, como en cualquier región vinícola del país, se empieza a experimentar con todo tipo de recipientes y elaboraciones. Aunque el acero inoxidable siga dominando de forma abrumadora, en nuestras visitas también hemos visto tinajas, huevos de cemento, fudres o botellas en rima; y hemos probado txakolis con pieles, un vino sin sulfitos a cargo de Basa Lore y hasta ejemplos bajo velo de flor como Loretxo de Oxer Bastegieta u oxidativos como Aromas del Sur de Bat Gara.
Bizkaibarne, bodega polivalente con vinos comunes y proyectos individuales de algunos de sus socios como Alfredo Egia y Oxer Bastegieta, es todo un cluster de experimentación con elementos de biodinámica en viña, vinos de mínima intervención y limitación en el uso de sulfuroso, lo que lleva en ocasiones a una práctica tan poco habitual en la zona como son las fermentaciones malolácticas. Gure Arbasoak (Oxer) y Rebel Rebel de Egia o el Hegan Egin que este último elabora junto a Imanol Garay, un vasco del otro lado de la frontera, son algunos ejemplos de ello.
Aunque muchos productores sigan manteniendo una gama clásica con un txakoli básico y otro de lías, las bodegas con más capacidad o inquietud pueden añadir un blanco con madera y/o un parcelario. Pese a que a la superficie de uvas tintas es casi residual, la categoría cada vez genera más interés. Además de marcas consolidadas de Bizkaia como Beltza (Gorrondona), Eklipse (de Itsasmendi con pinot noir en la mezcla) o el original y escaso Filoxera (Gure Ahaleginak), Gorka Izagirre acaba de lanzar Ilun; y en Álava Tantaka también se ha animado a elaborar un tinto.
En Gipuzkoa, en los viñedos tradicionales, la mayoría de uvas de hondarrabi beltza suelen estar intercaladas en el viñedo y se prensan junto con las blancas o se destinan a los rosados. Iñaki Kamio recuerda que esto se ha ido perdiendo al cambiar los marcos de plantación para poder meter tractores y trabajar con mayor comodidad y que las nuevas plantaciones son 100% de blanco. “Por eso se ha perdido la cultura del txakoli rosado. En realidad, el vino tenía un tono de blanco manchado y había partidas que salían más blancas y otros más rosadas. Hoy en día se considera que el txakoli de Gipuzkoa es blanco y el rosado se hace para fuera”. Efectivamente, elaborados habitualmente con un 50% de uva tinta y un 50% de blanca, los rosados actuales son todo un fenómeno comercial desde que Ameztoi lanzara Rubentis por petición de su importador americano De Maison Selections. La mayor parte de la producción de rosados se destina al mercado norteamericano.
Los ejemplos tintos son más escasos. Además de Talai-Berri, pionera en la provincia, Ameztoi elabora Stimatum casi en exclusiva para Estados Unidos y también tuvimos oportunidad de probar el tinto de bodegas Hiruzta. Los puntos de maduración y los equilibrios pueden ser más complicados que con los blancos, pero es un campo interesante de desarrollo.
Otra especialidad escasa que prueba la versatilidad de la zona son los dulces de vendimia tardía que elaboran bodegas como Itsasmendi (Urezti), Gorka Izagirre (Arima), Txomin Etxaniz (Uydi) o Astobiza. Gracias al clima atlántico están libres de pastosidad, consiguen fácilmente un buen equilibrio entre acidez-alcohol y resultan cítricos y delicados. Es un perfil radicalmente diferente al de la concentración y la pasificación dominante en una mayoría de regiones vinícolas españolas.
Los espumosos merecen una mención especial. Aunque en cantidades muy reducidas empiezan a ser incorporaciones habituales a la gama, a menudo en versión blanca y rosada, especialmente en Gipuzkoa. Es una opción lógica teniendo en cuenta los altos niveles de acidez y de málico que caracterizan a la zona. Hay varios elementos positivos en todos los que probamos, independientemente de eligieran el método tradicional o ancestral: las variedades locales parecen muy adecuadas para este tipo de elaboraciones; responden bien a crianzas superiores a un año y su evolución es bastante lenta. Fuera de DO, Izar-Leku, el proyecto conjunto de Artadi y el referente de la sidra vasca Zapiain tiene ya unos niveles de calidad muy notables y cuenta además con asesoramiento del elaborador francés de Champagne Raphäel Bérêche . El potencial de la zona para espumosos ya lo vio el viajero Alexandre de Laborde a principios del XIX, quien, según recoge Alain Huetz de Lemps, criticaba la mala elaboración de los txakolis y sugería: “Si se hicieran con cuidado, su dureza se corregiría con la madurez de la fruta, y una fermentación adecuada les daría fuerza para convertirse en espumosos casi análogos a los vinos de Champagne”.
Qvo vadis, txakoli?
Con diferencias de estilo tan llamativas, particularmente en las gamas medias y altas del mercado, probablemente, el nexo común más claro de todos los txakolis que hay en el mercado es la acidez. Y quizás en este punto cabría plantearse si la propia palabra txakoli no actúa como un lastre para las elaboraciones más ambiciosas. La RAE, como bien se encargaba de recordar Ana Martín, no ha cambiado su definición de “vino ligero y algo agrio que se hace en el País Vasco, en Cantabria y en Chile” (sic).
El Master of Wine Pedro Ballesteros sugirió en un encuentro celebrado en Bizkaia hace un par de años que quizás el término txakoli debiera limitarse a las elaboraciones más tradicionales, sin perjuicio de que se diera alas a los elaboradores más aventureros. No hay duda de que desde fuera se percibe una cierta confusión que se manifiesta también en el plano visual. Sarah Jane Evans MW, por ejemplo, criticaba en The Wines of Northern Spain que, como en otros vinos de alta implantación local, la imagen estaba muy lejos de dar un mensaje uniforme. “Hay vidrio verde, marrón, la mayoría en botella rin, aunque los productores más ambiciosos usan el formato borgoña. Son las clásicas dificultades iniciales, pero resultan un tanto molestas mientras duran”.
Que en medio de este panorama las tres denominaciones de origen sigan presentándose como unidades aisladas tampoco ayuda demasiado. Se entendería mejor un discurso común construido sobre la historia, la tradición del cultivo y las características de los distintos territorios como base para explicar su diversidad y complejidad. La estructura productiva de la zona, por otro lado, está muy atomizada. Las bodegas más pequeñas tienes evidentes dificultades para dar a conocer sus vinos fuera de un ámbito local, muchas veces a pesar de tener productos realmente interesantes.
Si a esto se añade un crecimiento naturalmente limitado por la orografía, la dificultad de conseguir autorizaciones de plantación y el alto precio de la tierra (se piden 200.000 € la hectárea por viñedos en buenas ubicaciones de Getaria), el futuro más brillante al que puede aspirar el txakoli es consolidarse como un gran blanco español.
La DO Bizkaiko Txakolina, que siempre ha sido más abierta a explorar y ha marcado indirectamente el ritmo a Álava, está preparando modificaciones en su reglamento para crear una categoría de txakolis de guarda con unos períodos mínimos de envejecimiento y calificación a partir de junio del año siguiente a la fecha de cosecha. “Se trata de reconocer de forma oficial la existencia de estos txakolis para que pasen a ocupar la posición que les corresponde en el mercado”, señala el secretario del Consejo Regulador Antón Txapartegi.
La mejor carta actual de presentación del txakoli como vino blanco serio es la capacidad de envejecimiento de la que pueden presumir ya productores de las tres denominaciones. Lo pudimos comprobar en las catas verticales que hicimos en Bizkaia con el N7 y Artizar de Itsasmendi, y los Doniene y Beltza de Doniene Gorrondona; en Gipuzkoa con el K5, y en Araba con Txakoli Uno 8Bat Gara).
En el futuro también hará falta una mayor transparencia y claridad sobre el trabajo en la viña y los retos de un cultivo sostenible en el difícil camino hacia lo ecológico. Son muy pocas las bodegas certificadas: Urkizahar, Jon Goenaga y Bengoetxe en Gipuzkoa y únicamente Ulibarri en Bizkaia. Iker Ulibarri, quien a principios de los 2000 dio de alta su terreno en el Consejo de Agricultura Ecológica antes incluso de plantar la viña, no tuvo dudas porque “en Iroulegy se hacía ya desde hace años y en el interior (él está en Gordexola, en la frontera con Álava) era más fácil”, pero reconoce que hay que estar muy pendiente.
Estas dificultades son inherentes a la condición del txakoli como “vino atlántico”, pero es también ahí donde radica su atractivo. No hay que sorprenderse de que, haciendo gala de su gran visión internacional, los Masters of Wine de Península Viticultores tuvieran muy claro que esas dos palabras eran las que tenían que figurar con mayor tamaño en la etiqueta.
LAS VARIEDADES DEL TXAKOLI
No hay demasiada documentación histórica sobre este punto, pero lo que sí parece claro es que hasta el siglo XVI el txakoli era fundamentalmente un vino blanco; luego se produce un cambio de gusto hacia el clarete y el tinto y, de hecho, en alguna cita de principios del XVIII se le describe como un vino rojizo.
Alain Huetz de Lemps habla de “un vino ligero y ácido elaborado con variedades diversas, muchas de ellas importadas de Francia hace un siglo” y menciona gascón y seña, que son uvas tintas, junto al cultivo de moscateles de grano pequeño como el de Frontignan y albillas que se consumían como uva de mesa. También alude a la paulatina desaparición de la gascón por su alta sensibilidad al oídio (el hongo llega a España en 1850) y su sustitución por la “parra francesa”, una variedad blanca que resultaba mucho más resistente. ¿Sería quizás la folle blanche? Porque las hondarrabi zuri y beltza de los viñedos costeros de Gipuzkoa sí se vieron muy afectados por el hongo.
El libro de la Exposición Vinícola de Madrid de 1877 no aclara este punto. Dice que en Bizkaia la blanca francesa “constituye la mayor parte de las cepas antiguas conservadas y la casi totalidad de las nuevas”. Entre las variedades tintas cita bartolomesa, graciana, prieta, seña y verdeja. La reseña de Gipuzkoa es bastante negativa: “La industria vinícola no tiene importancia alguna en esta provincia; sólo en una reducidísima extensión se cultiva una uva de muy inferior calidad, que no llega á madurar por completo, de la que se obtiene el vino llamado Chacolí, de escasa potencia alcohólica y no muy buen sabor”. En Álava se citan moscateles y variedades tintas propias del valle del Ebro.
En la mayor parte de tratados ampelográficos del siglo XX (García de los Salmones en 1914 o Marcilla en 1954) se recogen tanto la hondarrabi zuri como la beltza, pero es significativo que, en fecha mucho más reciente (El Viñedo Español, 1975), se hablara simplemente de zuria (blanca) y beltza (tinta) aunque se reconociera que, pese a su escasa importancia vitivinícola, las provincias de Bizkaia y Gipuzkoa contaban con “unas variedades autóctonas muy características”.
Las castas empleadas actualmente en la elaboración del txakoli coinciden con muchas de las francesas que se cultivan al otro lado de la frontera. Las preferentes en todos los casos son la hondarrabi zuri (courbu blanc) en blancas y hondarrabi beltza en tintas, aunque también existen plantaciones experimentales de pinot noir en Bizkaia. La hondarrabi beltza es descendiente de la cabernet franc y pertenece por tanto a la misma familia que las cabernet sauvignon, merlot o carmenère. Sin embargo, tiene muy poco peso en el viñedo; apenas ocho hectáreas en Bizkaia, dos en Álava y en Gipuzkoa ni siquiera la contabilizan.
En blancas, la siguiente variedad en importancia es la hondarrabi zuri zerratia (petit courbu). A menudo aparece mezclada en la viña con la hondarrabi zuri, lo que prueba que el material vegetal no siempre se diferenció claramente. En viñedos más recientes sí que hay plantaciones específicas de esta casta que se distingue por su hoja más oscura y rugosa, racimo más pequeño y apretado, y parece que también por sus menores rendimientos. Muchos elaboradores la prefieren por su producción más regular y mayor complejidad aromática, aunque el comportamiento, al menos en Bizkaia, parece ser bastante diferente en zonas de costa e interior, donde funcionaría mejor. El Consejo Regulador de esta provincia está ultimando su paso de variedad recomendada (con participación limitada a un 20%) a preferente, lo que no viene sino a refrendar la realidad del mercado.
De izda. a dcha: Hojas de hondarrabi zuri, hondarrabi zuri zerratia y riesling.
La izkiriota tippia (petit manseng) es bastante minoritaria, pero a productores como Oxer Bastegieta les gusta particularmente porque tiene la piel gruesa y eso favorece el trabajo en ecológico (la utiliza, por ejemplo, para su vendimia tardía). Permite obtener mucho grado y acidez, por lo que es una candidata seria para quienes buscan más concentración. “Se muestra a partir de 13% vol.” señalaba Alfredo Egia de Bizkaibarne.
La izkiriota (gros manseng) también está autorizada en todas las DOs. De las internacionales, todas incluyen la riesling, pero Gipuzkoa y Bizkaia añaden además la chardonnay y Bizkaia, la sauvignon blanc. De éstas, la riesling es la más utilizada, sobre todo en Álava y Bizkaia, donde aporta complejidad y agradables notas florales en los ensamblajes.
Bizkaia planea autorizar la cabernet franc (berde saria en euskera) tras documentar su presencia en los viñedos de la provincia. A fin de cuentas, parece ya evidente que esta variedad se originó en nuestro lado de los Pirineos.
De las castas citadas en textos históricos, existe material vegetal de señá en la Estación Enológica de Zalla. Esta variedad, que aparece recogida por Abela en 1855, se está recuperando en Santander, donde también se cultivaba históricamente. En cuanto a la gascón, la obra Variedades de vid en España la contempla como sinonimia de la gallega espadeiro.
Nuestro grupo de cata, Bizkaiko drink team, se reunió en la casa de Erdikoetxe para celebrar una cata de txakolis.
Lunes 5 de octubre 2020, tarde nublada, entorno bonito, bonito de verdad, aquí al lado, casi pasando desapercibido, como muchas de las cosas que nos suceden en general.
El encuentro, el turismo Rural de Erdikoetxe cerca de Erletxes. Estuvimos todos, más el invitado de la cata, José Luis Lejonagoitia, que vino con bastón y se lo olvidó allí … ni se acordó de él !
Sólo cuando llegó a casa lo echó de menos.
Creo que rejuvenecimos todos unos 20 años.
La cata, ciega.
El grupo, enchufado; los aciertos, plenos …
Fito, Teresa, Ira, Jonan, Guille, José Luis, Javitxu, Andoni clavando y matizando los distintos perfiles de los vinos con precisión y exactitud.
Cuatro tandas de txakolis de diferentes zonas, diferentes elaboraciones y muy diversos.
Cata muy instructiva.
1. Zudugarai 2019 D.O. Getariako Txakolina
2. Ieup! sobre lías de Magalarte Lezama Magnum 2018. D.O. Bizkaiko Txakolina
3. Malkoa 2015 D.O. Arabako Txakolina
4. Marqués de Riscal 2018 D.O. Getariako Txakolina
5. Artzai 2012 D.O. Bizkaiko Txakolina. Txakoli ecológico. Gordexola
6. Artzai 2018 D.O. Bizkaiko Txakolina. Txakoli ecológico. Gordexola
8. Skin Contact de Oxer 2018. D.O. Bizkaiko Txakolina
9. Erdikoetxe 2018. D.O. Bizkaiko Txakolina
10. Azkorrene (sin especificar añada). Txakoli de Górliz
11. Ama 2015 de Gorka Izagirre. D.O. Bizkaiko Txakolina
12. Doniene XX 2017 de Doniene – Gorrondona en Bakio. D.O. Bizkaiko Txakolina
Luego abrimos también el Apardune espectacular, un Oletxe de Butroi y varios tintos y rosados de Erdikoetxe durante la sobremesa …
Eskerrik asko Andoni y familia por abrirnos las puertas, por vuestro cariño y generosidad y al equipo del Bizkaiko Drink Team por hacer encuentros inolvidables como éste !
Animo, … !!!
Erdikoetxe
Los txakolis de Andoni siempre están arriba en las catas, con una regularidad impresionante. Sea una añada ideal o difícil, de mucha o poca producción, cálida o fría, los vinos están entre los mejor puntuados y valorados, no sólo de la zona del Txorierri sino de los txakolis de la D.O. Bizkaiko Txakolina.
Es una bodega que se deja ver en la mayoría de ferias locales: Getxo, Lezama, Muskiz, último lunes de Gernika, Santo Tomás …
Hace poco, en febrero de este mismo año, estuvimos visitando tanto la bodega como el precioso Turismo Rural que se encuentra en Galdakao y que es ahora el lugar de encuentro de esta cata de txakolis del Bizkaiko Drink Team.
Erdikoetxe en «El Correo» · 5 agosto 2001
Artículo en «El Correo» · 31 agosto 2002
Artículo en «El Correo» · 31 agosto 2003
5. Turismo rural
Cómo controlar la acidez del txakoli
Cómo controlar la acidez del txakoli
Un TFG de la UPV/EHU diseña el protocolo más adecuado para intervenir en la fermentación malo-láctica del tradicional vino vasco
INVESTIGACIÓN
24/08/2020
Aritz Mokoroa Garmendia. Foto: UPV/EHU.
El origen del proyecto reside en los problemas generados en las bodegas al realizar fermentaciones malo-lácticas en el txakoli con el fin de obtener un producto con diferentes líneas dirigido al mercado actual, y no obtener protocolos que den un resultado fiable y repetitivo. En la investigación se han analizado diferentes métodos de trabajo, primero a nivel de laboratorio y, después, a nivel de bodega, para definir un protocolo que obtenga resultados fiables y repetitivos.
En la producción vinícola actual se pueden analizar muchos nuevos avances en comparación con la vinificación tradicional. Esos avances, además de tecnológicos, han sido también químicos y bioquímicos, diseñando nuevos procesos efectivos para la producción del vino. Y en el txakoli también se han dado esos avances, permitiendo a los bodegueros locales trabajar de una manera más efectiva en sus procesos y, con ello, aumentar la calidad del producto final.
Entre esos avances, uno de los campos investigados ha sido el control de la acidez del txakoli. Ese campo ha llamado la atención de investigadores, enólogos y bodegueros, ya que la acidez es una de las características más destacadas del txakoli, por lo que su control se ha hecho imprescindible para garantizar la calidad del producto.
En este Trabajo Fin de Grado (TFG) ‘Bideratutako hartzidura malo-laktikoak txakolinaren elaborazio prozesuan’ (Fermentaciones malo-lácticas canalizadas en el proceso de elaboración del txakoli), realizado por Aritz Mokoroa Garmendia y dirigido por Unai Ona Ugalde y Ane Bordagaray de la Facultad de Química de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, se ha estudiado un proceso bioquímico que altera la acidez del txakoli, la fermentación malo-láctica. Ese proceso se realiza a partir de bacterias de origen láctico. Dichas bacterias transforman el ácido málico en ácido láctico, obteniendo como consecuencia un producto de menor acidez. Algo importante a estudiar en la elaboración del txakoli, ya que se considera un vino de alta acidez.
Proceso fiable
Para obtener un proceso fiable que lleve a cabo la fermentación malo-láctica en el txakoli, se han llevado a cabo cuatro protocolos distintos, en los que se han estudiado dos diferentes métodos de inoculación de la bacteria láctica: la co-inoculación y la inoculación secuencial. Además, en cada uno de los protocolos de diferentes métodos de inoculación, se han hecho dos repeticiones, en las cuales se ha llevado a cabo la adición de precursores aromáticos para analizar sus efectos sobre la fermentación. Los precursores aromáticos son compuestos muy trabajados a nivel de bodega y analizar su influencia es imprescindible para conseguir un producto de calidad.
Como resultado de la aplicación de esos protocolos cabe destacar que se consiguió dominar el proceso de la fermentación malo-láctica en la producción del txakoli en bodega. Por otra parte, al analizar los resultados de los protocolos que se han utilizado, parece que la adición de precursores aromáticos no ha interferido en el desarrollo de la fermentación malo-láctica. Además, en el análisis sensorial se ha observado que la adición de precursores aromáticos ha reportado importantes beneficios al txakoli, compensando los posibles errores organolépticos producidos en la fermentación malo-láctica.
Del mismo modo, analizando mediante análisis sensorial los indicios que ofrece la fermentación malo-láctica en el txakoli, se puede afirmar que no es adecuada para obtener un txakoli de distinta línea que se planteaba inicialmente. En el perfil organoléptico dado al vino por esa fermentación se pueden observar indicios contrarios a los que se pretenden obtener en los txakolis. A pesar de ello, se ha estudiado que la fermentación malo-láctica es una técnica adecuada para el control de la acidez del txakoli, ya que muestra beneficios frente a la desacidificación química, una técnica muy utilizada actualmente por los bodegueros.
Como conclusión, el trabajo plantea que el protocolo más adecuado para llevar a cabo la fermentación malo-láctica en el txakoli es el que se ha realizado por co-inoculación y añadiendo el precursor aromático Stimula Chardonnay, tanto por sus facilidades en la aplicación a nivel de bodega como por las características que ofrece al vino.
“La idoneidad de los lugares para plantar la viña está cambiando”, dice la enóloga Itziar Insausti en medio de Irimingorrieta, la finca adquirida en 2009 junto a los otros tres socios que componen Doniene Gorrondona: su hermano Egoitz, el ingeniero técnico agrícola Julen Frías y el periodista Andoni Sarratea.
Quizás menos mediática que otros nombres de la DO Bizkaiko Txakolina, Doniene es una de las casas veteranas de la región, responsable de txakolis de expresión nítida y sincera e interesantes incursiones en productos de nicho como espumosos, blancos con madera y, más recientemente, vinos naturales. La bodega se enclava en la localidad costera de Bakio, famosa por su playa surfera y por el pintoresco islote de San Juan de Gaztelugatxe sobre el que se creó el Rocadragón de la séptima temporada de Juego de Tronos. El proyecto actual arranca a comienzos de los noventa con la compra de una bodega instalada en el viejo caserío Gorrondona que data de 1852.
Una parte importante de la gama se elabora con uvas cultivadas en Bakio, distinción que se constata con acierto en sus etiquetas. Cuando a mediados de los años setenta solo quedaban medio centenar de hectáreas de viña en Bizkaia, una decena de ellas estaban concentradas en este municipio que tenía fama de elaborar “txakolis más secos y de mayor graduación al gozar de un clima más cálido que el del interior”, según se constataba en la obra de 1975 El Viñedo Español. Hoy, los vinos de Doniene Gorrondona se distinguen por su amabilidad. La acidez no es necesariamente menor, pero se percibe más madura y bien integrada en el vino.
Nuevas fronteras
La compra de Irimingorrieta fue una apuesta arriesgada pero firme en plena crisis de finales de los 2000. El objetivo fundamental era evitar la dependencia de terceros. Aunque contaban con plantaciones propias realizadas en 1995, el grupo de socios no tardó en descubrir la escasa viabilidad de alquilar parras antiguas del pueblo, tanto por la pequeña extensión de los cultivos como por la dificultad de mantener la relación con los proveedores. Hoy trabajan con apenas cuatro viticultores, el más lejano en Artxanda, en uno de los montes que rodean la ciudad de Bilbao. Todas estas uvas van a Gorrondona, su txakoli básico envasado en botella rin.
Irimingorrieta es otra historia. Situada en una pendiente bastante pronunciada en zona de monte, ocupa ocho hectáreas y media con cinco plantadas de viña. A 250 metros de altitud, “no es un lugar en el que tradicionalmente haya habido viña”, señala Itziar. A diferencia de Getaria, en Bakio los viñedos se han plantado de espaldas al mar o buscando una cierta distancia. Itziar describe la localidad como una cubeta con bastante acumulación de sedimentos en su zona baja, y un horizonte limitante de arcilla que redunda en un mayor vigor. “Pero a medida que se asciende”, explica, “los suelos se hacen más complejos; aparecen esquistos y yesos, y las raíces pueden profundizar más”.
Los de Irimingorrieta, pobres y ácidos, se asientan en roca arenisca. “Ha costado mucho que enraizara la viña. Aramos para romper la tierra porque las raíces estaban cómodas en la zona más superficial. Hemos utilizado milenrama y otras hierbas para fortalecer la planta porque hasta hace unos años veíamos que las hojas empezaban a amarillear en agosto”, cuenta Itziar.
Los primeros resultados están compensando el esfuerzo. “Al ser una viña tan aireada nos permite usar menos sistémicos y nos sirve de finca piloto para probar otras prácticas en campo. Este año el mildiu ha hecho estragos en las fincas menos aireadas”. Los rendimientos en este terreno, por otro lado, son particularmente bajos para la región: 3.000 kilos por hectárea frente a los 6.000 a 8.000 kilos con los que trabajan habitualmente. “De 9.000 kilos en adelante cambia mucho el perfil de los vinos”, advierte Itziar. “Las uvas no maduran bien y el grado rara vez va más allá de los 11% vol. Para tener estructura en mosto y vino necesitamos moderar los rendimientos”.
Muchas de las uvas de Irimingorrieta se destinan a Doniene, su txakoli de Bakio con trabajo de lías, pero el vino que mejor expresa el potencial de esta plantación es el parcelario Iri, una hondarrabi zuri criada con sus lías y sin sulfitos añadidos. Se nota la mayor concentración y madurez (la cosecha 2019 tiene 13,5% vol.), con notas melosas y de cítricos confitados, y un paladar con bastante profundidad pese a la juventud del viñedo, bien delineado por la acidez. Se elaboraron 200 botellas de manera experimental en la cosecha 2017 y a partir de la añada 2018 se incorporó a la gama.
Hondarrabi zuri
Otro elemento que caracteriza a los txakolis de Doniene Gorrondona es el dominio de la hondarrabi zuri(courbu blanc) frente a la convivencia creciente de esta variedad con la hondarrabi zuri zerratia (petit courbu) en los viñedos de Bizkaia. Aunque ambas variedades son de la misma familia, el comportamiento es diferente e Itziar considera que la hondarrubi zuri funciona mucho mejor en zonas costeras. La zerratia es más sensible al corrimiento y el viento del mar parece afectarla durante la floración. Por eso su presencia en los viñedos de la bodega no alcanza siquiera una hectárea.
“En Bizkaia, lo que más había era folle blanche y en Bakio dominaba la uva tinta”, recuerda la enóloga vasca. Según explica, la folle blanche da vinos de 8% vol. que se ajustan bastante a la descripción de los txakolis de antaño de graduaciones muy bajas, pero ha desaparecido prácticamente del viñedo de la provincia en las últimas tres décadas. La poca que tienen la utilizan en su espumoso (en torno al 20%) para aportar nervio y perfilar la acidez cítrica muy vertical que caracteriza a este vino.
La expresión de la hondarrabi zuri de costa hay que buscarlo en el txakoli con lías Doniene, el blanco de municipio que combina uvas de distintos viñedos de la localidad y que ofrece un interesante desarrollo en botella. Pude comparar cuatro añadas en una mini-vertical (2019, 2018, 2016 y 2014) y comprobar cómo con el tiempo se acentúan las notas salinas (muy marcadas en el 2014). Además de esa acidez madura y bien integrada característica de la casa, la variedad se expresa con notas balsámicas y herbáceas que van de los hinojos y anisados a recuerdos de laurel. Itziar constata que el trabajo con levaduras indígenas ha ampliado la expresión herbácea de la variedad. “Aún tenemos mucho que aprender de la fermentación con las levaduras de cada finca”, nos contaba.
Las uvas de suelos de mayor personalidad (perfil calcáreo, yeso rojo) se destinan a Ondarea, un blanco fermentado y criado en barrica durante tres a cuatro meses que sale al mercado con más de un año de botella. La cosecha 2017 en curso es amplia, equilibrada y vibrante, aún joven y con buen potencial de desarrollo en botella. Si la preferencia por las barricas usadas mantiene la presencia de la madera bajo control, la acidez deja claro el origen atlántico. Muy activos a la hora de explorar las posibilidades de la zona y sus variedades, Itziar confiesa que no le gusta sobrepasar “la barrera de que el producto no parezca txakoli”. El problema es que la percepción actual de lo que es o no el txakoli dista mucho de ser uniforme.
Un modelo de txakoli tinto
Otro de los vinos emblemáticos de esta casa es el tinto Gorrondona, que desde la añada 2018 se denomina simplemente Beltza (negro en euskera). Itziar lo lleva elaborando durante más de 20 años recogiendo la tradición de la relativa abundancia de cepas de uva tinta en la zona de Bakio. Empezaron utilizando los viejos emparrados del municipio, algunos centenarios, que, por desgracia, han ido desapareciendo paulatinamente. Desde la cosecha 2014 ya queda muy poca viña vieja en el ensamblaje y se surten sobre todo de un viñedo que plantaron junto a la bodega con material vegetal de parras viejas y de la parte de tinto plantada en Irimingorrieta. En la parcela se colaron algunas plantas de cabernet franc, lo que, en cierto modo, prueba la convivencia en la región de estas dos variedades que están emparentadas y que pertenecen a la misma familia que las cabernet sauvignon, merlot o carmenère. Según Wine Grapes, la cabernet franc es la progenitora de todas ellas, aunque en el caso de la hondarrabi beltza se desconoce la identidad del segundo progenitor.
Fue muy interesante poder hacer una mini-vertical de las cuatro últimas añadas del Beltza. Mi favorita fue la 2016 por el perfil atlántico del vino, los taninos sedosos y la complejidad aromática de trufa y tierra mojada que había desarrollado en botella. También aparecieron de manera recurrente notas herbales y de pedernal, sobre todo en las cosechas 2017 y 2019. Si la 2018 se desmarcaba con una madurez frutal algo alta, la 2019 se presentaba firme y con un futuro prometedor.
El nicho del txakoli tinto es realmente pequeño (solo ocho de las 428 hectáreas existentes en la denominación vizcaína están plantadas con hondarrabi beltza), pero no hay duda de que existe un contexto de tintos atlánticos al alza en España en el que podría y debería integrarse.
Según Itziar Insausti, el txakoli ha corrido mucho para hacer en pocos años el trabajo que a otras zonas les ha llevado mucho más tiempo. No hay duda de que la gran variedad de estilos que han surgido en poco tiempo puede desconcertar al consumidor y hacerle dudar sobre cuál es la identidad real del vino. En este contexto de ebullición y transformación, la prioridad de la bodega es mantener el nivel de calidad y tener los pies en el suelo. Su objetivo: “Hacer cosas diferentes, pero también reproducibles”.
6th Aug 2020 / The Wine Advocate / August 2020 week 1
No me pregunten por qué no he escrito sobre Txakoli desde 2014. No tengo una explicación real para esto, aparte de que las pequeñas regiones fuera de lo común tienden a quedar entre las grietas. He estado varias veces en San Sebastián, ya que es una de las mecas de la gastronomía y las tapas, pero como suelo centrarme en las zonas más grandes, populares o emergentes, esto me ha impedido probar la luz. vinos del País Vasco.
He publicado algunas notas, básicamente porque los vinos sobre los que escribí fueron elaborados por cultivadores de Rioja que también hacen Txakoli, y me mostraron los vinos cuando probé sus Riojas.
Se trataba de Oxer Bastegieta, que elabora blancos vinosos y ahora bastante experimentales, y Artadi, que elabora un blanco espumoso propiamente bueno y sorprendentemente referido en botella, en un estilo diferente de Txakoli. ¡Me aseguraré de añadir el País Vasco a mi agenda y de no tardar otros seis años en informar sobre los vinos! Lo primero que hice, por supuesto, fue releer lo que escribí en mi último artículo en 2014, que puede ser de interés para los lectores ya que contiene algunos antecedentes.
No ha cambiado mucho desde entonces en cuanto a denominaciones, uvas, zonas e incluso volúmenes, pero hay algunas novedades en las bodegas, un puñado de nuevos nombres, mejoras en la calidad de algunos vinos y estilos más diversos, que serán el foco. aquí.
El txakoli y su grafía castellana chacolí , solía ser un vino blanco ligero elaborado en el norte de España, País Vasco, Cantabria (Santander), Asturias e incluso Burgos. En la actualidad, el Txakoli se produce en tres denominaciones de origen, cada una en una de las provincias vascas y, por tanto, más sobre el origen que sobre el estilo. En Getaria, puede que sean más quisquillosos con el vino que recibe la denominación Getariako Txakolina, pero en Bizkaiko Txakolina y Arabako Txakolina tienden a ser más permisivos.
La comarca vitivinícola de Álava es básicamente la ribera del río Nervión en el noroeste de la provincia, al sur de la parte más occidental de la denominación de origen Biskaiko Txakolina de la provincia de Vizcaya. Es la más interior de las tres denominaciones de Txakoli y, por lo tanto, la más cálida / seca y más continental, pero aún con influencia del Mar Cantábrico.
La comarca vitivinícola de la localidad costera de Getaria en la provincia de Donostia (cuya capital es San Sebastián) es la más compacta de las tres denominaciones (aunque en principio las vides podrían plantarse en cualquier lugar de la provincia) si no la más pequeña. , ya que comprende 430 hectáreas de viñedo.
Tiene un clima verdaderamente costero con una fuerte influencia del mar que modera las temperaturas, pero ciertamente un clima fresco con lluvias más que suficientes, recibiendo alrededor de 1.600 litros al año.
Desafortunadamente, mucha lluvia y los bajos precios del vino a menudo significan una mala viticultura. Tuve que seleccionar mis fotos con cuidado, ya que una gran cantidad de viñedos aparecen quemados por herbicidas, la espantosa franja amarilla debajo de las enredaderas. Pero, afortunadamente, algunos están cambiando y ya he recibido algunos vinos certificados como orgánicos. Gente como Gaintza y Urkizahar eran lo suficientemente conscientes como para usar buenas cajas de cartón e incluso tiras adhesivas no plásticas para empacar sus muestras.
¿A qué saben los vinos?
La mayoría de las veces, el Txakoli es un vino blanco ligero con alcohol moderado y acidez notable, tradicionalmente con un toque alegre pero no del todo espumoso. El Txakoli tradicional tiene entre 9% y 11% de alcohol, fuerte, ligeramente gaseoso, con tímidos sabores cítricos y de manzana verde y un final salado y fresco. Si nunca ha probado uno, tal vez la comparación más cercana podría ser un Muscadet del Loira, un vino que puede envejecer muy bien en botella incluso si la mayoría de la gente lo considera como algo para beber ostras y cosas así.
También puede parecerse a algunos de los vinos Vinho Verde en Portugal. El txakoli también se bebe joven, pero se puede desarrollar en botella, desarrollando un perfil más serio, poniendo en primer plano la mineralidad tenue, ganando peso y complejidad. Los rumores dicen que algunas de las grandes marcas han agregado gas carbónico, convirtiéndolos en un producto manufacturado,
Probé varias añadas anteriores, una señal de que los productores creen en el potencial de envejecimiento de sus vinos, pero los consumidores locales quieren el estilo joven y fresco del Txakoli, y los apostadores por botellas añejas son limitados. Hay un pequeño porcentaje de vinos tintos que tienden a compartir un carácter herbal y un tanto rústico / salvaje que hace que algunas personas hagan comparaciones con un Cabernet Franc de clima frío. La familia de uvas Cabernet parece haberse originado en algún lugar del País Vasco, y la variedad tinta tradicional, Hondarribi Beltza, podría formar parte de esa familia.
Pero estos son los vinos más tradicionales, y hoy en día hay mucho más que eso.
¡Un montón de experimentos en marcha!
Algunos productores modernos están experimentando con nuevos estilos, incluida la crianza con levaduras de flor a la Jura y más a menudo con vinos espumosos, siguiendo los métodos ancestrales o champenoise de segunda fermentación en botella.
Izar-Leku Mahastiak es una UTE entre Artadi y Zapiain, productores de sidra del País Vasco, en la zona de Getariako Txakolina, para la elaboración de vinos espumosos referidos en botella, elaborados a partir de tres hectáreas de uva blanca local Hondarribi Zuri.
Todos estos nombres vascos son imposibles, ¿no? Parecen encontrar un buen uso para todas las letras que no usamos: la z, la x, la k… ¡Txakoli!
Elaboran el vino en una pequeña bodega del pueblo de Zarauz. El primer vino que salió al mercado fue el Izar-Leku 2015 que estuvo un año con las lías, un tercio en barrica de roble, luego fue embotellado a referencia y permaneció allí durante 18 meses.
A partir de 2016, cuentan con la ayuda de Raphäel Bérêche de la fama de Champagne, y yo diría que se nota de inmediato la mejora en la textura y el tamaño de las burbujas. La idea de seguir adelante es mantener el vino base en barrica con las lías durante casi un año y luego dos años en botella.
La influencia del mar en los viñedos de Getaria es evidente en esta foto.
Afortunadamente, la mayoría de las denominaciones solo controlan el origen y no el estilo de vino, y los estilos casi experimentales también reciben denominación de origen. Entonces, no es solo el estilo tradicional, sino que hay una amplia gama de vinos, muchos de ellos espumosos y dulces / de cosecha tardía. Los vinos espumosos solían estar fuera de la denominación y ahora están incluidos.
Los productores modernos están más preocupados por el potencial de envejecimiento de sus vinos que los tradicionales, por lo que tienden a recolectar más tarde. La madurez más alta y el alcohol tienden a trabajar con las lías para producir blancos más redondos y completos. El estereotipo de la gama puede incluir un blanco joven, uno añejado con lías, uno barricado , posiblemente un tinto y un blanco dulce de cosecha tardía también.
Me alegro de que aparezcan cada vez más nombres de calidad, y probé vinos de un puñado de nuevos productores o personas que, por alguna razón, no se habían probado antes. Esta es una guía breve, estrictamente en orden alfabético:
Bat Gara es solo una de las siete bodegas de la pequeña denominación de origen Arabako Txakolina. Es el proyecto de dos amigos, Txema Gotxi y José Cruz, que tienen cepas jóvenes plantadas en 2008 y 2009 en el pueblo de Lezama, donde tienen su pequeña bodega.
Gaintza Txakolina es un productor tradicional de Getaria que muestra el estilo del Txakoli ligeramente efervescente. Me impresionaron tanto sus vinos que los ubicaría entre los mejores dentro del estilo más tradicional.
Jon Goenaga elabora uno de los pocos vinos ecológicos de la denominación Getariako Txakolina. El vino se elabora con uva Hondarribi Zuri de una hectárea de viña plantada en San Prudencio de Getaria.
Tantaka Wines es el proyecto de Juan José “Juanjo” Tellaetxe y una nueva bodega en la muy pequeña denominación Arabako Txakolina creada en 2017.
Ulibarri es el único viñedo ecológico certificado de la denominación Bizkaiko Txakolina.
Urkizahar es una incorporación bienvenida a la denominación Getariako Txakolina, ya que trabajan de forma ecológica y sus viñedos y vinos están certificados como tales, una rareza en la zona.
Traditonal, moderno e intermedio
Sé que la simplificación es la madre de todos los líos. Pero he estado hablando de productores tradicionales y modernos, y creo que la gente podría necesitar una clasificación corta y más limpia de los estilos. Los vinos tradicionales tienden a venir en botellas Rhin de aspecto barato y los modernos en botellas más elegantes, a veces demasiado pesadas y cerradas con cera. Al mirar la botella y la etiqueta, puede adivinar lo que obtendrá.
Como en la mayoría de las regiones, hay varios enólogos y consultores que ayudan a las diferentes bodegas. Aquí aparecen dos nombres con más frecuencia que otros: Fabiola Soto, que parece especializarse en el estilo más tradicional, y Ana Martín, que tiende a producir vinos más modernos. Pero si esto aún no está lo suficientemente claro, ¡soltemos los frijoles!
Productores de estilo tradicional:
· Ameztoi
· Gaintza
· Jon Goenaga – G1200
· Katalin Iturzaeta
· Txomin Etxaniz
· Ulibarri
· Urkizahar
· Zudugarai
Productores de estilo moderno:
· Astobiza
· Bat Gara
· Gorka Izagirre
· Hiruzta
· Itsasmendi
· Izar-Leku Mahastiak
· Vinos Tantaka
· Oxer Bastegieta
Productores intermedios:
· Doniene Gorrondona
· K5
Sé que mucha gente, incluidos algunos productores, podría no estar de acuerdo, pero esa es mi opinión sobre el arriesgado negocio de la simplificación.
Sidra con Rosie / Iñaki
Una gran cantidad de Txakoli tradicional se embotella en botellas baratas de Rhin y se cierra con tapones de conglomerado, muy similar a gran parte de la sidra de la región.
De hecho, los vinos tradicionales tienden a tener algo de dióxido de carbono (gas) disuelto y, como resultado, algunas bodegas promueven el uso de un vertedor que airea el vino y elimina el gas. El mismo vertedor se utiliza para la sidra, pero en el caso de la sidra, se utiliza para poner aire en la sidra.
De todos modos, realmente no entiendo el punto de deshacerme del gas de ese estilo de Txakoli, ya que creo que es parte de la textura del vino, y junto con la alta acidez y el alcohol moderado, crea una característica sensación de hormigueo. en el paladar.
Pero lo que quiero decir es que la sidra y el vino van de la mano en el País Vasco. Era reacio a probar Malus Mama, una sidra helada dulce que está tan alejada de la sidra como puedo pensar. No tiene gas y tiene un 11,5% de alcohol, con una acidez extremadamente alta, y se produce más como un vino, como un vino helado, porque en realidad es una sidra helada. El proceso comienza concentrando el jugo congelándolo para eliminar el agua y luego envejeciéndolo en barril durante un año y medio. Posteriormente se conserva en botella hasta unos siete años después de la vendimia, cuando su creador, el enólogo Iñaki Otegi, cree que la acidez se ha integrado y lo hace más agradable de beber.
Entonces, su producto estrella no es técnicamente un vino porque está hecho con manzanas, pero es como si fuera un vino dulce de clase mundial. De hecho, lo he puesto en las mesas sin decir nada y nadie ha comentado que no es un vino, sino que ha admirado su personalidad, calidad y acidez refrescante, que actúa como un perfecto contraste para equilibrar su dulzor.
En las masías vascas, caseríos, se elaboraba un poco de vino y sidra para consumo doméstico. “Los niños pequeños se criaron mojando el pan en una copa de vino a partir de los tres o cuatro años. Todo el mundo bebe vino y sidra desde pequeños ”, me dijo Otegi hace un tiempo.
La sidra tiene naturalmente entre 5% y 6% de alcohol, por lo que para obtener una sidra dulce con alrededor de 11,5% de alcohol y cerca de 150 gramos de azúcar, es necesario concentrar mucho el jugo. ¡Mucho! Concentrar el zumo es sacar mucha agua y, por tanto, concentrar todo el resto, eso sí, incluido el azúcar, que se convertirá (parcialmente) en alcohol pero también en sabores y… acidez. La acidez es realmente importante en los vinos dulces (o cualquier bebida dulce) para dar equilibrio, de modo que no sean demasiado dulces, lo que los haría empalagosos. La sensación de frescor equilibra la dulzura y hace que el vino, o la sidra, sea dulce sin ser enfermizo.
Enólogo y sidrería Iñaki Otegi, creador de Malus Mama
La verdad es que no sé nada de sidra ni de manzanas. Sé un poco sobre uvas y viñedos, y eso es todo, además no nos convertiremos en The Cider Advocate., incluso si sé que mi colega Mark Squires no se quejaría, ya que le encanta la sidra y a veces ha escrito sobre ella en estas páginas. Otegi lo dice claramente: “Es exactamente lo mismo con las manzanas que con las uvas. La edad del árbol marca la diferencia, la variedad de manzanas es importante y el lugar donde se plantan también es importante «.
Al final del día, un manzano es una planta, al igual que una vid, por lo que todo pasa a la fruta. La planta equilibrada y sana es tan importante para la sidra como para el vino; en realidad, es igual para todas las frutas. El ciclo natural también es similar y la fruta se cosecha aproximadamente al mismo tiempo. De hecho, hay muchos paralelismos entre el vino y la sidra, entre viñedos y huertos. Pero deberíamos dejarlo ahí.
De todos modos, él hace esta sidra helada increíble, experimenta con el Txakoli, y consulta por algunas bodegas en Ribera del Duero y León. Su proyecto se llama Makatz Mama, pero también tiene una pequeña empresa conjunta con una bodega de Txakoli bajo el nombre de Arregi-Kiztelu. Es un fabricante de vino y sidra “todoterreno”… Y Malus Mama es algo que debes experimentar al menos una vez en tu vida. Es un jugo verdaderamente de clase mundial.
Reporte del clima
Es posible que algunos de ustedes ya sepan que no me entusiasman las generalizaciones antiguas. En este caso, estamos hablando de tres denominaciones distintas en las que se producen vinos blancos, rosados y tintos con un 11% a un 15% de alcohol. Algunos son espumosos, otros son dulces, un vino se madura en un barril de cereza sin rellenar, otro tiene flor y también hay un vino de naranja elaborado en ánfora. Y «sólo» probé 100 vinos, así que con esos pocos vinos y este nivel de diversidad es bastante difícil sacar conclusiones o hacer generalizaciones de la vendimia. Pero de todos modos, hablemos del clima.
Es posible que ya se haya dado cuenta de que el clima en el norte y el sur de España es muy diferente. Como suele ocurrir en el hemisferio norte, el norte es más frío y lluvioso y el sur más cálido y seco. El País Vasco tiene el mejor clima del norte. Las añadas aquí son muy diferentes a las del resto de España. Si 2018 ha visto a muchos productores elaborando sus mejores vinos en otras regiones y el año ha sido más fresco y una gran oportunidad para ofrecer vinos más frescos, aquí la gente habla de un 2018 un poco más cálido y continental . Y los vinos son más maduros y redondos, con menos acidez.
Rodaballo entero (y amigo) para acompañar con un buen Txakoli
2017 y 2019 han sido desafiantes en muchas regiones, con muchos vinos marcados por heladas y granizo, exceso de calor y sequía. Bueno, no fue así para el Txakoli. Juanjo Tellartxe de Tantaka Wines habla de más fresco, más atlántico 2017 y 2019 , y los vinos son potentes y frescos. Sin duda, 2019 parece una muy buena añada, con buena madurez pero manteniendo una viva acidez. Hablan de añadas atlánticas (aunque su mar es el Cantábrico…) refiriéndose a años más fríos como el citado 2019 y 2017.
2016 fue un año muy desafiante. Tienes que darte cuenta de que esta es una zona lluviosa, con más de 1,100 litros por año. Pero a veces se producen grandes vinos en circunstancias adversas y he encontrado algunos 2016 que hoy son muy expresivos y frescos.
En ocasiones, las añadas cálidas y secas dan buenos resultados en lugares más frescos y lluviosos, como parece haber sido el caso de 2015 en las diferentes zonas del País Vasco , País Vasco. La característica distintiva fue un final de temporada más fresco, que ralentizó la maduración y permitió que la uva madure por completo manteniendo muy buena frescura.
También probé un puñado de vinos añejos, 2014, 2013, 2012 e incluso un 2010 muy sorprendente de K5, la primera cosecha de un pequeño proyecto de tres amigos: Iñaki Burutxaga, Juanjo Landa y Karlos Arguiñano, un conocido chef famoso de la televisión. Los vinos están bajo la supervisión del enólogo Lauren Rosillo, también de Martínez Bujanda (Rioja) y Sedella (Málaga), por lo que la calidad del vino no es casualidad.
Gastronomía en su máxima expresión
Para muchos y para mí, el País Vasco se trata de comer (¡y beber!). Si Cataluña es conocida por la experimentación, El Bulli y Ferran Adrià, aquí lo que importa es la comida sencilla con ingredientes prístinos. Asar a la brasa es una especialidad vasca, y hay varios asadores , asadores, que preparan carnes rojas o pescados enteros. Y luego está Etxebarri, donde asan TODO. ¡Y cuando digo todo, me refiero a mantequilla, mozzarella, caviar, angulas Y HELADO! Literalmente, ¡TODO!
Incluso el mismo Robert Parker comió allí en 2012 , pero han recorrido un largo camino desde entonces, y en mi ranking personal, están entre mis cinco restaurantes favoritos en España. El restaurante está en el medio de la nada, pero claramente vale la pena el viaje, si sabes a lo que me refiero …
En Getaria, en el corazón de la región del Txakoli, mi lugar favorito es Elkano. Allí, Aitor continúa la tradición de su padre, el mítico chef Pedro Arregui, que fue el primero en poner un cuello entero de rodaballo o merluza directamente a la parrilla. Ese rodaballo increíble, sobre todo a principios de junio cuando el pescado está rico y grasoso, es inmejorable. Y en cuanto al vino, solía estar bien, pero ahora con el sumiller Nico Boise a cargo, la lista de vinos es de clase mundial y contiene muchas gemas a precios razonables.
Kokotxas
Si puedes aprender una palabra más en euskera, toma kokotxas . Las kokotxas son un producto único y excepcional. Es el músculo que se encuentra debajo de la barbilla de cada pescado, y esto significa que cada merluza tiene solo una kokotxa . Entonces, si vas a comer una docena de ellos, ¡necesitas doce merluzas! El nombre que se le da en todo el mundo es vasco, por lo que no hace falta explicar de dónde viene esta tradición. Las kokotxas son un bocado intenso y gelatinoso que debe estar lo más fresco posible y cocerse rápidamente para conservar todo su sabor y textura. Las brasas son el mejor método de cocción. Tanto la versión de Etxebarri como la de Elkano son para morirse.
He estado viviendo estos meses de COVID-19 indirectamente a través de fotos antiguas de los viñedos, el mar y los restaurantes de mi casa en Madrid. Pero ahora el bloqueo ha terminado (con suerte para siempre), ¡así que pronto regresaré a Etxebarri! Puede que te cuente un poco más pronto, quién sabe …
Las bodegas y el número de muestras enviadas y analizadas por Luis Gutiérrez
Puntuaciones
Ameztoi
Arregi
Astobiza
Bat Gara
Bizkaibarne
Bodega K5
Doniene-Gorrondona
Gaintza
Gorka Izagirre
Hiruzta
Itsasmendi
Izar Leku
Jon Goenaga
Katalin Iturzaeta
Makatz Mama
Oxer Bastegieta
Tantaka Wines
Txomin Etxaniz
Ulibarri Artzaiak
Uriarte
Urkizahar
Zudugarai
Al mal tiempo, un buen txakoli …
producción total de 147.350 litros
LOS PRODUCTORES DE LAS CUATRO BODEGAS DE BAKIO PRESENTAN LA NUEVA COSECHA DE 2017, UNA PRODUCCIÓN TOTAL DE 147.350 LITROS, EN EL MARCO DE LAS FIESTAS DE SAN JOSÉ, ACOMPAÑADOS DE LA TRADICIONAL FERIA AGRÍCOLA CELEBRADA EN LA CAMPA DE ZUBIAURREALDE
CARLOS ZÁRATE 05.02.2020 |
Una exhibición de danzas acompañó la puesta de largo de la nueva producción.Fotos: Carlos Zarate
Los productores de las cuatro bodegas de Bakio presentan la nueva cosecha de 2017
EN una jornada plomiza y fresca, la mejor forma de entrar en calor ayer en Bakio fue degustar un buen txakoli. Como cada año, la localidad celebró la festividad de San José brindando con la última cosecha de sus singulares caldos, esos que le han dado el sobrenombre de cuna del txakoli en Bizkaia. Así, fruto de esta fecha tan destacada, la localidad se volcó para arropar a los productores locales, protagonistas de esta cita, con motivo de la presentación de la nueva añada de txakoli en la carpa de Zubiaurrealde, que acogió también la tradicional feria agrícola. De este modo, los asistentes tuvieron la ocasión de catar la cosecha de 2017 de las cuatro bodegas de la localidad -Gorrondona, Abio, Basarte y Zabala-.
En conjunto, los productores bakiotarras presentaron una producción total de 147.350 litros de distintas variedades. Así, la nueva cosecha mantiene los mismos estándares de calidad y se ha conseguido «disminuir la graduación y acidez» de los caldos, según explicaron durante la presentación en sociedad. Y todo ello, pese a tener que combatir las inclemencias meteorológicas. «Este año presentamos una menor producción que el año anterior pero no ha afectado a la calidad. El problema ha sido que el mal tiempo ha dañado muchísimo a la uva. Aún así, estamos muy satisfechos con el resultado», destacó Rubén Gaubeka, que junto a su socio Asier Alcibar-Arichuluaga, son los responsables de la bodega Abio, de Basigo Basetxea. En concreto, su producción asciende a 45.000 litros de la variedad Hondarribi zuria, cien litros de la gorria y otros cien de beltza. «Hoy hemos traído cuarenta cajas -480 botellas- para que el público pueda probarlo», detalló Gaubeka.
Por su parte, la bodega Zabala presentó una cosecha de 15.000 litros de zuria y 350 de beltza. «A la gente le está gustando el resultado», manifestó satisfecho Igor Lopategi, responsable de la bodega, quien dispuso de alrededor de 180 botellas para que los asistentes pudiesen degustar de su nueva producción.
En cuanto a la bodega Ados Basarte, de las hermanas Zabala, Marijo y Arantza, la producción de zuria ha sido de 8.000 litros y la de beltza de 800. Además, las responsable de Basarte cuentan con un txakoli muy especial. Bajo el nombre de Dona, se trata de un proyecto muy personal de recuperación del txakoli tinto que durante siglos se ha producido en Bakio y en el caserío Basarte. Asimismo, se trata también de «un tributo a todas las mujeres que luchan cada día por seguir adelante», precisaron.
FERIA La jornada comenzó a las 10.30 horas con la puesta en marcha de la feria agrícola en la carpa de Zubiaurrealde, en la que se ofrecieron productos típicos del país como quesos, patés, conservas, miel, hortalizas, embutidos, etc. Uno de los habituales a esta cita es el productor local Jon Ander Zalduegi, de Ekorlegi horticultura ecológica. Su destacada labor de producción de hortalizas ecológicas se fundamenta principalmente en una agricultura ecológica, biológica u orgánica como sistema de producción de alimentos que mantienen y mejoran la salud y la fertilidad natural de la tierra, los ecosistemas y las personas. Así, en sus propias huertas, prepara cestas semanales y abastece a mercados locales. Los productos que ofreció ayer en la feria fueron muy bien recibidos por el público a pesar del tiempo. «Es una pena. El año pasado hizo un día espléndido y esto estaba a rebosar», recordó. A pesar de ello, los que se acercaron hasta su puesto adquirieron verduras de temporada, legumbres, alubia de Gernika, distintas variedades de calabaza, acelgas arcoiris o, incluso, la exótica mizuna japonesa. «Es como una especie de escarola muy apreciada para hacer ensaladas», explicó. Al mismo tiempo, este agricultor bakiotarra se mostró satisfecho con la producción de este año, en parte, gracias al nuevo invernadero del que dispone para poder llevar a cabo sus apreciados cultivos. Denominado Jeurizar, por su nombre autóctono, y por estar situado en las laderas del caserío que la da nombre, esta nueva infraestructura le permite «mejorar los cultivos sin depender de las inclemencias meteorológicas», desveló. «También me sirve para poder extender el ciclo de cultivo del verano», añadió.
Sobre esta línea, los asistentes pudieron escoger entre una gran variedad de productos del agro vasco como los que ofrecieron en los puestos de Errigoitiko Bizkaigane elkartea y sus productos lácteos, los dulces de Sarrikola Ogitegia de Larrabetzu o los de Iturbaltza Artisau Elikagaiak, entre otros. Además, como complemento perfecto al txakoli, también se ofrecieron pintxos de cerdo, así como el tradicional talo con chorizo, morcilla o chistorra, para poder disfrutar de un maridaje perfecto y llenar el estómago contra el frío.
Posteriormente, sobre las 13.00 horas, se llevó a cabo la presentación de la nueva añada, un acto que siempre suele estar amadrinado o apadrinado por un rostro conocido. Este año dicho honor recayó en la actriz basauritarra, Itziar Ituño, conocida, entre otras, por su participación durante años en la serie Goenkale y por su más reciente participación en la serie La Casa de papel, entre otros muchos trabajos. Ituño, que tomó el relevo a Abel Barriola, se mostró encantada de ser la madrina este año y afirmó que se trata de todo un «honor». Así, tras la presentación, alzó su copa para animar a todos los asistentes a brindar por la última producción de los exquisitos caldos bakiotarras.
PROGRAMACIÓN Después de la presentación de los caldos, la jornada se prolongó con el teatro musical Bualá en la carpa a las seis de la tarde. Posteriormente, hoy lunes, día de San José, los interesados en conocer de primera mano cómo se lleva a cabo la elaboración del txakoli podrán disfrutar de una visita guiada a las 10.00 horas al Txakolingune, al municipio y a una de las bodegas de la localidad. Por su parte, los más pequeños podrán disfrutar de deportes rurales en el frontón a las 11.00 horas. Una hora más tarde, se podrá degustar un pequeño maridaje de pintxos y txakoli en el frontón y también del talo que elaborarán simultáneamente los niños y niñas en un taller. Para finalizar la jornada se ha organizado una comida popular a cargo de Gure Etxea en su local, que tendrá lugar a las 14.30 horas. Asimismo, la jornada se cerrará a las 21.00 horas con una velada del clásico campeonato de Idi Probak.
Entre viñedos. Pintxo Lehiaketa.
El tema del maridaje es muy subjetivo. Aunque hay reglas más o menos de sentido común, creo que es un campo muy abierto a la percepción personal.
Los ingredientes, la paleta de sabores que se mezclan en el paladar pueden dar lugar a un juego que haga que sume el pintxo al txakoli y viceversa.
Todos ellos tienen muy buena pinta, desde los sencillos a los más elaborados, los más creativos y los de toda la vida …
De los pintxos propuestos, me han atraído varios, especialmente dos de ellos, que creo van a armonizar perfectamente con el txakoli Zabala y con el Gaztelugatxe por varios motivos.
1. Txakoli Zabala con el pintxo Itsasbirji (Birjilanda). 2. Txakoli Gaztelugatxe con el pintxo Urzabal (Urzabal).
El primero de ellos, propuesto para el txakoli Zabala, sería el …
Tartar de tomate de Bakio, crema de aguacate, bonito de Bermeo maridado y cebolla caramelizada …
La acidez del tomate, suavizada con la grasa del aguacate pueden ir de maravilla con el ligero final amargo del txakoli y con la fruta y acidez propias de este txakoli de año, joven y fresco.
Al bonito, como ingrediente principal, creo que le va a venir muy bien la cebolla caramelizada. Su paso en boca va a salir reforzado por la complicidad de la cebolla, que lo va a hacer más jugoso y fácil de saborear.
Para el Gaztelugatxe, el pintxo elegido es, …
Láminas de bacalao sobre mermelada de tomate de bakio con su pil-pil de txakoli.
El crianza sobre lías, su versatilidad, armoniza de maravilla con un pintxo cuyo ingrediente base sea el bacalao. Clásico y directo, pintxo de los de toda la vida, eterno.
El reto de hacer compatibles platos de nuestra cocina tradicional con txakolis más elaborados como este Gaztelugatxe, sucede como en el pintxo anterior: hacen que la parte sólida sume a la parte líquida de la comida y viceversa.
Un guiño a la gastronomía de mesa y mantel, el de acompañar platos de nuestro recetario con nuestros vinos más maduros y complejos, llenos de matices.
La estructura y complejidad del Gaztelugatxe refuerza y limpia la boca para el siguiente bocado del pintxo. Hace que sea un manjar y una experiencia gastronómica de altura.
La acidez, la longitud y el final ligeramente amargo, pero muy agradable de este txakoli, suman y mucho en el maridaje con este pintxo. Todo un acierto !!!
Para el tinto, las propuestas son dos:
3.1 Txakoli Zabala tinto con Basigo (Egia)
Para este txakoli, que es pura golosina y vino de raza al mismo tiempo, los pintxos propuestos son dos:
El primero de ellos es un pintxo de huerta elaborado con patata cocida, tomate de Bakio, queso de Txorierri, pimiento rojo y piparra.
Aquí se potencia la esencia del vino joven, la del tinto de añada, la fruta y la variedad. Lo básico, lo esencial.
Vino fácil de beber, sin excesivo grado alcohólico, suave pero muy agradable, de los que gusta ser bebido y apetece una segunda copa.
Combina perfectamente con los productos de huerta.
3.2 Txakoli Zabala tinto con Askada Bao (Askada)
La otra opción es la del único pintxo que lleva carne … costilla al txakoli de Bakio con crujiente de bacon y queso con salsa especial en pan bao.
No podíamos dejar pasar la opción carne con el tinto.
Si ese bacon está en su punto de sal, este maridaje puede ser ideal.
Un saludo, Iratxe e Igor.
Espero que os haya gustado !!!
Animo !
Baquio: El último herrero es el mejor productor de chacolí
Artículo de «El Correo» 12 de febrero 1969
La Universidad del País Vasco ha estudiado el proceso de cambio de acidez del txakoli
Aritz Mokoroa Garmendia ha cursado su proyecto de fin de carrera
Paul Picado Domingo, 30 de agosto de 2020
Controlar la acidez del txakoli es fundamental. De hecho, la calidad del producto puede garantizarse en consecuencia . También llama la atención para investigadores, enólogos y enólogos, ya que la acidez es una de las principales características del txakoli.
Consciente de ello, Aritz Mokoroa Garmendia ha estudiado el proceso bioquímico que cambia la acidez del txakoli en su trabajo de fin de carrera.
Tenemos este trabajo, “Fermentaciones malolácticas dirigidas en el proceso de elaboración del txakoli”, que examina el efecto de los fermentos malolácticos sobre la acidez del txakoli. Este proceso de fermentación lo realizan bacterias de origen láctico . Estas bacterias convierten el ácido málico en ácido láctico, lo que da como resultado un producto de menor acidez.
Para obtener un proceso confiable que lleve a cabo esta fermentación maloláctica en txakoli se han desarrollado cuatro protocolos , y en estos cuatro protocolos se han estudiado dos métodos. Al final, llegaron a la conclusión de que el protocolo más adecuado era el de coinoculación.
La mayoría de enólogos utilizan hoy en día la desacidificación química principalmente para controlar la acidez del txakoli, pero a través de este estudio de Aritz Mokoro, han comprobado que la fermentación maloláctica también es una técnica adecuada. Además, aporta varios beneficios frente a la desacidificación.
El trabajo de fin de carrera de Aritz Mokoro ha sido dirigido por Unai Ona Ugalde y Ane Bordagaray de la Facultad de Química de la Universidad del País Vasco, que han estudiado diferentes métodos de trabajo en laboratorio y en bodega.
Puntuaciones de Luis Gutiérrez para Wine Advocate · Agosto 2020
Vinos catados por Luis Gutiérrez para Wine Advocate · Junio 2014
La palabra ‘txakoli’ podría tener origen en un ritual judío de bendición
Txakoli. La producción y la exportación en datos
¿Qué son las calicatas y para qué sirven?
En pocas palabras una calicata es una pequeña excavación que se hace en el suelo para ver de qué está compuesto. Éste es el único método que permite ver y examinar un perfil en estado natural
Los tamaños varían dependiendo el lugar que se analice, pero generalmente arrancan de 1 metro cúbico (un metro de ancho, por un metro de largo, por un metro de profundidad). Claro que, mientras más grande y más profundo, mejor panorama nos dará sobre el suelo que estamos estudiando.
¿Para qué nos sirve esta información?
Cada aspecto que podamos observar nos ayudará a un mejor manejo del suelo y de lo que hagamos en él
Contenido de humedad
Grado de compactación del terreno
Profundidad
Composición por capas y estructuras de las mismas
Definición del perfil del suelo
Actividad radicular de las plantas
¿Las distancias entre calicata y calicata responde a alguna fórmula o métrica?
Al tratarse de terrenos y lugares en donde existe una gran variabilidad de componentes debido a que durante el paso de mucho tiempo estos se han ido moviendo y arrastrando (suelos heterogéneos) lo ideal es guiarse con varios factores como es la conductividad, estudios previos, muestras preliminares de suelo.
Y es que así pudimos ver, había calicatas que estaban mas cerca de otras y sin embargo la mayoría de las veces veíamos perfiles diferentes, respondiendo siempre a ciertas lógicas geológicas.
¿El trabajo empieza y termina dentro de la calicata?
Para nada. El análisis dentro de la calicata es solo recopilar una parte de la información que luego servirá para una etapa más compleja que es la del análisis. Porqué pasa lo que pasa, porqué el suelo es así, cómo responden las plantas y el agua a él, etc.
Si el perfil se ve todo igual, ¿cómo podemos determinar las capas de cada componente suelo?
Rompiendo. Si bien en algunos casos a primera vista se puede observar una pared sólida de tierra compacta, una manera de ver si el material es todo el mismo es con la punta de un pico de mano, formamos un surco de manera vertical aplicando siempre la misma presión, entonces si vemos todo un mismo perfil pero éste está compuesto una parte por arcilla y otra por arena, esta última se desprenderá más fácil y caerá mientras que en la primera se marcará el surco.
Si de piedras se trata, ¿qué podemos encontrar?
Si bien la parte rocosa ya es un indicador de ciertas características del suelo, el tamaño y posición de estas nos pueden aportar información valiosa al respecto. Podemos encontrar de diferentes tamaños, también distintos espacios entre ellas (algunas más juntas que otras), incluso existe lo que se llama «meteorización» que es cuando los minerales del suelo llegan a descomponerlas en su totalidad, viéndose como enteras pero al agarrarlas se desgranan por completo.
Visita a Gorka Izagirre
Creo sinceramente que donde más se aprende de vino es visitando viña y bodegas.
Este verano, un año más y a través de Visit Uribe es posible visitar bodegas de txakoli de la zona en jornadas de sábado / domingo a las 12 del mediodía.
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Recordamos esta visita a Gorka Izagirre del 2020.
. Joserra, José Ramón Calvo Valpuesta, enólogo de la bodega, nos recibió con los brazos abiertos y nos fue explicando la elaboración de sus vinos, los inicios y trayectoria de la bodega y los nuevos proyectos de la misma con un torrente de anécdotas e información que hizo que el tiempo transcurriera muy, muy rápido.
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En septiembre de este año (2020) la bodega cumplirá 15 años. Forma parte del complejo eno-gastronómico del Restaurante Azurmendi.
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En este artículo se recoge el momento de la inauguración
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Hay una frase muy manida en el mundo del vino: “ El vino se hace en la viña ” y otra que remata el mismo significado: “ Lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta ”.
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En ese momento, se tenía muy claro cuáles eran las líneas a seguir y cómo se iba a trabajar
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En Gorka Izagirre la bodega siempre va a estar al servicio de la viña, como herramienta útil.
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En variedades, las elegidas eran las autóctonas hondarrabi zuri y hondarrabi zuri zerratia.
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El símil es como en el fútbol, los jugadores los de aquí, aunque se traiga un entrenador extranjero; en este caso, las técnicas de cultivo o las formas de vinificación incorporadas de Borgoña en el battonage y el trabajo con las lías o del hemisferio austral por su conocimiento sobre la temperatura o las oxidaciones …
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El número de cepas por hectárea era un tema importante
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Era común hace 20 años poner 2000 – 2200 cepas por hectárea con brazos más largos … hoy son alrededor de 4600 cepas por hectárea de viñedo, con el objetivo de que produzca menos kilos pero de mayor calidad.
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Racimos de Zerratia a 4 de julio cerca de bodega
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En el tema de la masa foliar, fundamental, ahora hay mucha hoja trabajando para menos uva. Con postes y alambres altos y los racimos bien aireados.
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Tras el problema de la filoxera y superadas las variedades que durante años eran abundantes en cantidad pero no en calidad, hoy la clave se centra en el estudio de los suelos y saber elegir bien el patrón, el sistema radicular que mejor se adapta a él y los clones de la variedad.
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Es así que la media de la bodega un año normal no suele superar los 7000 kgs/ha.
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La poda es guyot. Cada año se renueva la planta entera. En la poda se deja un pulgar a dos yemas y el pámpano con sus racimos. Al año siguiente se corta el pámpano y se deja crecer el del otro lado …
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Actualmente Gorka Izagirre dispone de 42 hectáreas mayormente de Hondarrabi zuri zerratia.
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Aunque es menos productiva que la zuri y es más débil en cuanto a enfermedades, es más apta para los vinos de crianza, más elegante y con más matices. Terrenos orientados al sur-este, buscando el sol de la mañana y racimos bien aireados.
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” Nuestra filosofía se refleja en una frase: Para nosotros es mejor quitar que poner”
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Es toda una declaración de intenciones. En las botellas de añadas antiguas de G-22, en la contraetiqueta podemos leer: “Un año de Bizkaia embotellado” .
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Se va a reflejar fielmente cómo ha sido el año sin manipular ni alterar lo que ha sido ese año en el viñedo, lo menos posible.
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Tras los cuidados durante todo el año en el viñedo, la vendimia que se hace es manual.
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Ya en bodega, el control de la temperatura de los racimos, de los granos de uva y del mosto va a estar supervisado en condiciones óptimas para preservar los aromas y evitar fermentaciones no deseadas.
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Joserra nos siguió hablando sobre el tema de los sulfitos, sustancia natural que se crea ya en el propio vino en dosis muy bajas y que a veces es necesario aportar lo mínimo posible.
El sulfito básicamente previene de las oxidaciones y por otra, es un antiséptico. Los romanos ya ponían piedras de azufre en las ánforas que reaccionaban con el alcohol del vino y generaban sulfitos.
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¿Cómo se puede trabajar con el menor aporte posible de sulfito?
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1. Temperatura controlada. Enfriando la uva y el mosto a 10º, condición para que las levaduras no puedan arrancar la fermentación.
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2. Aporte de CO2 a -80ºT. Se sublima, se vuelve gas y por densidad desplaza el oxígeno, con lo cual se evita tener que echar sulfito innecesario.
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Posteriormente, se puso el foco de atención en las prensas neumáticas, cilindros con presión controlada a las diferentes variedades y condiciones.
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Tecnología punta al servicio del vino
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La parte líquida va a depósitos y la parte sólida a una planta de tratamiento para posteriormente esparcirlo por el viñedo y ayudar a que sea más “esponjoso”, menos compacto, pues los suelos aquí suelen ser bastante arcillosos.
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La bodega cuenta con 60 depósitos con un total de 550.000 lts. de capacidad
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Las parcelas se vinifican por separado y si una parcela tiene hondarrabi zuri y hondarrabi zuri zerratia, también se vinifican por separado.
El “Gorka Izagirre”, que es un coupage de ambas variedades en aproximadamente un 50%, suele salir cada año en el mes de marzo.
La parte de Zerratia va con una pequeña crianza en sus lías máximo tres meses para compensar la posible acidez de la otra parte y así integrar mejor el resultado final. Se consigue un vino con mayor volumen y estructura.
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En la imagen de abajo, en la barrica grande se elabora parte del Ama.
Las tres barricas de la derecha pertenecen al Ilun. Ahí, en esas tres barricas, se hace la fermentación maloláctica del tinto.
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Continuamos con la visita al tren de embotellado, el penúltimo paso de todo el proceso, … nos llamó la atención el nuevo sistema de tapones hechos a base de caña de azúcar !
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Gorka Izagirre fue el primer cliente nacional de Nomacorc, empresa lider de tapones de vino.
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Finalmente, pasamos a la mesa para compartir el hamaiketako, realmente bueno, por cierto, y catar los cuatro vinos propuestos.
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Una verdadera gozada, tanto los vinos como las explicaciones de Joserra …
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Enhorabuena a las iniciativas de Visit Uribe, a Joserra y al equipo de Gorka Izagirre por atraer y acercar el mundo del vino abriendo las puertas de la bodega y compartiendo con todos nosotros de forma cercana la magia del vino.
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Un abrazo a todo el equipo de Gorka Izagirre
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Salimos encantados !!!
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Este verano 2022 las actividades programadas son:
Artzai 2017 en «Pasión por el vino»
Txakoli en «Vinos y Restaurantes nº 215» julio 2020
Txakolis en la Guía Peñín 2021
72 vinos de Bizkaiko Txakolina presentados:
94 puntos
Artizar Magnum 2014 ·Borgoña·
93 puntos
G – 22 Magnum 2016
Artizar 2014 ·Rhin·
Artizar 2016 ·Borgoña·
Magalarte Zamudio Fb. 2016
92 puntos
Ama 2015
Doniene 2019
Doniene XX 2017
Geroa 2016
Magalarte Zamudio Fb. 2017
Ondarea 2017
Urezti 2016
Vino Atlántico 2018
91 puntos
42 Zura 2018
Artebakarra 2017
Artebakarra 2018
Berroja 2017
G – 22 de Gorka Izagirre 2018
Ieup! sobre lías Magnum 2018
Iri 2019
Itsasmendi nº 7 2018
Bat Berri 2018
Nekazari 2017
Lainoa 2018
Señorío de Otxaran 2019
Torre de Loizaga Sel. 2019
Ulibarri 2017
90 puntos
Baserritar 2017
Berroja 2018
Gorka Izagirre 2019
Gorrondona 2019
Eklipse Magnum 2016
Itsasmendi nº7 2017
Itsasmendi nº7 parcelario 7.1 2017
Magalarte Zamudio Fb. 2018
Mirene 2018
Ulibarri 2018
89 puntos
Aguirrebeko 2019
Aretxaga 2019
Butroi 2019
Doniene Apardune 2017
Garena 2019
Gorrondona Beltza 2019
Ieup! 2019
Ilun 2019
Eklipse 2017
Mendraka 2019
Uriarte Especial Berezi 2018
88 puntos
Erdikoetxe 2019
Etxerriaga 2019
Gure Ahaleginak 2019
Ieup! Barrikan 2018
Itsasmendi 2019
Magalarte Lezama 2019
Magalarte Zamudio 2019
Magalarte Z. tinto 2019
Menpe 2018
Menpe 2019
Torre Loizaga Bi. 2019
Txabarri Extra 2019
Urdaibai 2019
Zabalondo 2019
87 puntos
Artzai 2018
Errota Zaharra 2019
Menpe 2017
86 puntos
Abeitxa 2019
Amunategi 2019
Filoxera 2018
Uriarte 2019
85 puntos
Erdikoetxe 2019 Rosado
Txabarri 2019 Rosado
84 puntos
Txabarri 2019 Tinto
10 vinos de Arabako Txakolina presentados:
93 puntos
Astobiza Vendimia Tardía 2016
92 puntos
Malkoa 2016
Urtaran 2018
91 puntos
Tantaka Selección 2018
Uno 2018
90 puntos
Astobiza 2019
Tantaka 2018
89 puntos
Xarmant 2019
87 puntos
Astobiza Rosado 2019
Eukeni 2019
39 vinos de Getariako Txakolina presentados:
92 puntos
Adur XO 2016
K5 2017
K5 Lías 2014
91 puntos
Hiruzta Berezia 2018
Kirkilla Ameztoi 2017
Txomin Etxaniz Barrika 2019
Urkizahar Edizio Mugatua 2017
90 puntos
Aitako 2018
Hika B119 2019
Hiruzta 2019
Txomin Etxaniz Berezia 2019
89 puntos
Adur 2018
Hika 2018
K Pilota 2018
Rezabal 2019
Txomin Etxaniz 2019
Txomin Etxaniz White 2019
88 puntos
Ameztoi 9·6 2018
Finca Jakue 2019
Gaintza 2019
Gañeta Berezia 2019
Lasalde 2019
Urkizahar 2017
Urkizahar 2018
87 puntos
Akarregi Txiki 2019
Hika Rosé 2018
Hiruzta Rosé 2019
Izaro 2019
Talai Berri Rosé 2019
Txomin Etxaniz Rosado 2019
Ulacia 2019
86 puntos
Aizpurua 2019
Flysch 2019
Gañeta 2019
Rezabal Rosé 2019
Talai Berri 2019
85 puntos
Akarregi Txiki 2019
Gaintza Roses 2019
Gañeta Rosé 2019
42 txakolis de 15 bodegas de la DO logran entre 90 y 94 puntos
en la calificación de la Guía Peñín,
una de las guías de referencia en el mundo del vino.
Esta puntuación señala los vinos de calidad excelente y vuelve a confirmar el alto nivel que alcanzan
las elaboraciones de la DO.
La cosecha de 2019 ha sido calificada en su conjunto como Muy Buena y llama la atención
la diversidad de elaboraciones que han sido distinguidas, tanto los txakolis blancos jóvenes
más tradicionales, como los tintos, los fermentados en barrica, los criados en sus lías
o los de maceración carbónica y los vinos de vendimia tardía,
con añadas que van desde 2014 hasta 2019.
Los siguientes txakolis de Bizkaiko Txakolina han obtenido más de 90 puntos:
@Bodega Itsasmendi
Artizar Magnum 2014. 94
Artizar 2014. 93
Artizar 2016. 93
Urezti 2016 . Bodega Itsasmendi 92
Bat Barri 2018 MC. 91
Itsasmendi 7 2018. 91
Itsasmendi 7 2017. 90
Eklipse Magnum Tinto 2016. 90
Parcelario 7 2017. 90
@Oxer Wines
Marko Gure Arbasoak 2019. 93
Marko Skin 2018. 93
Marko 2019. 92
Marko Loretxoa 2018. 90
@Bodega Magalarte Zamudio
Magalarte Zamudio 2018. 93
Magalarte Zamudio 2017 FB. 92
Aretxabaleta 2017. 91
Aretxabaleta 2018. 91
Magalarte Zamudio 2018 FB. 90
@Bodega Gorka Izagirre
G22 Magnum 2016. 93
Ama 2015. 92
Zura 2018. 91
G22 2018. 91
Gorka Izagirre 2019. 90
@Bodega Doniene Gorrondona
Doniene 2019. 92
Doniene XX 2017. 92
Ondarea 2017 FB. 92
Gorrondona 2019. 91
Iri 2019. 91
@Garena
Geroa 2016 FB. 92
@Peninsula Viticultores
Península Vino Atlántico 2018. 92
@Bodega Hasiberriak
Nekazari 2017. 91
Baserritar 2017. 90
@Bodega Berroja
Berroja 2017. 91
Berroja 2018. 90
@Bodega Ulibarri
Ulibarri 2017. 91
Ulibarri 2018 90
@Bodegas de Galdames
Torre de Loizaga selección 2019. 91
@magalartelezama
Ieup sobre lías magnum 2018. 91
@bodegatalleri Berria
Gure Natura 2019.91
@bodegasvirgendelorea
Lainoa 2018. 91
Señorío de Otxaran 2019. 91
@txakoli_gure_ahaleginak
Mirene 2018. 90
Artzai en Gordexola
Siempre es una gozada escuchar a Iker Ulibarri, visitar el jardín que tiene como viñedo y probar sus txakolis, los de ahora y los de antiguas añadas, …
Tarde de junio en el viñedo de Artzai junto a Iker y Unai · profesor de la Escuela de Hostelería de Artxanda ·
Visita al viñedo de poco más de un par de has. de Hondarrabi zuri (30%) y zerratia (70%), que a estas alturas de junio muestra granos como guisantes en sus racimos.
La Zuri con un vigor de juventud exultante y la Zerratia un poco más tímida, hacen presagiar otra añada espectacular.
Viñedo con orientación norte-sur, pensado para aprovechar al máximo las horas de luz.`Mendi´ al fondo, feliz.
En bodega, probamos Ulibarri 17, 18 y la 19 en rama. Este es el txakoli más joven de los dos que hace. Añadas bien diferenciadas, con características definidas entre los tres.
Quizás la 19, recién sacada de depósito, con la turbidez propia, muestra maneras que apuntan a ser una de las mejores añadas de la bodega.
En cuanto a Artzai, la añada 2018 pletórica y Artzai 2019, aún en depósito, vuelve a presagiar otra añada antológica. La primera y única bodega que elabora txakoli en ecológico certificado en Bizkaia, suma y sigue elaborando vinos que enamoran, que gusta beberlos y que sacan más de una sonrisa en cada sorbo.
La tarde se fue calentando y fueron cayendo otras añadas antiguas, de esas que aún se guardan en bodega contadas con los dedos de una mano … `beber´ para contarlo, como diría aquel …
Enhorabuena y eskerrik asko, Iker !!!
Gaintza
Una bodega de Urdaibai te lleva el txakoli a casa a golpe de móvil
Nuevos tempos debido al confinamiento por el coronavirus, y nuevas formas de abrirse a un mercado casi cerrado por la pandemia.
Tanto que los productores del primer sector de Busturialdea se han abierto a nuevas formas de vender sus productos, incluso abogando por nuevas plataformas hasta ahora poco aprovechadas. Y las bodegas de txakoli no están exentas de estas novedosas tendencias que acaban de arribar.
Tanto que los responsables de txakoli Urdaibai, ubicados en dos hectáreas de terreno en pleno corazón de la Reserva de la Biosfera, en Arratzu, han abierto nuevos canales para llevar directamente a casa sus caldos.
Un mensaje de WhatsApp o una llamada y sus vinos llegan directamente al consumidor. “Damos facilidad a nuestros clientes y si para ello tenemos que tirar de redes sociales, lo hacemos”, detallan, sobre una apuesta por la que realizan “un balance positivo”.
“Llevamos 15 días, más o menos, desde que pusimos en marcha esta forma de vender. Y, aunque poco a poco, vamos sacando cajas que, de otra forma, sería muy difícil que vendiéramos por otras vías”, señala Alex Mestraitua, uno de los responsables de Urdaibai Txakolina.
En total, la última añada se ha cerrado con 12.000 botellas de producción en total de la cosecha de 2019 embotellada entre febrero y marzo.
“El cierre de los establecimientos hosteleros, que es donde mayormente vendemos nuestro txakoli, nos supone un perjuicio muy grande. Pero, a pesar del coronavirus, intentamos buscar alternativas para ir sacando nuestro txakoli”, evidencia. La inversión efectuada para tener sus botellas a disposición del consumidor “es muy alta”, y el covid-19 ha llegado en el peor momento. Sin embargo, no arrojan la toalla.
Así, durante la semana reciben los pedidos por teléfono y es el jueves cuando realizan las entregas. “Hay clientes que ya han probado el txakoli que les hemos llevado a casa. Y muchos de ellos repiten”, señalan con satisfacción.
Es por ello que no dudan en afirmar que su apuesta por las redes sociales “está siendo positiva”. Aún así, también mantienen abiertas las compras por Internet en tiendas on line. “Todos los encargos que vayamos recibiendo serán bienvenidos”, auguran, “más si cabe en la época por la que estamos pasando”.
La bodega Urdaibai Txakolina lleva hasta casa los pedidos y a partir de junio prevén hacer lo propio con productos de su huerta.
“Vamos tirando y semana a semana se están sumando más personas a pedirnos el txakoli –se puede efectuar en el número de teléfono 646 634 495 –”, apuntan. Pero Urdaibai Txakolina –incluido en la D.O. Bizkaiko Txakolina– tampoco deja de mirar al futuro, y a la opción de vender por esta misma vía los productos de la huerta.
Con unos invernaderos de 2.000 metros cuadrados de espacio, en junio prevén poner a la venta vegetales “que producimos de forma tradicional”. De campaña de invierno –acelga, espinacas, puerro o lechuga– y de verano –pimiento de Gernika, tomate, vaina–, “en breve daremos esa opción.
“Son productos de kilómetro cero, de calidad y que pasan por pocas manos”, inciden, por lo que animan al consumidor local “a apostar por lo de aquí, por lo más cercano”. No en vano, es la mejor forma de incentivar el desarrollo económico del sector primario de Urdaibai, “que ha resultado tocado” por el coronavirus.
En paralelo, la firma txakolinera arratzuarra también trabaja en la nueva añada que, en todo caso, no saldrá al mercado hasta el año próximo. Esperan que para entonces se pueda consumir en los bares y restaurantes. Pero, por si acaso, también dan la opción de hacerse con cajas vía WhatsApp. Deia 11/05/2020
Urdaibai Txakolina, vencedor absoluto del XXIII Cata de Forua Muinogorri Elkartea 2019
Urkizahar 2017
Urkizahar Nos vamos a la vecina denominación de origen Getariako txakolina , primera DO de Euskadi , en el año 1989, la Segunda DO Bizkaiko Txakolina en 1994 y la tercera. La DO Arabako Txakolina en el 2001.
Comarca de Urola Costa .
Una bodega que se encuentra en el corazón de Gipuzkoa,concretamente en Beizama, pegando a Beasain , encima del embalse Ibai Eder , con unas vistas impresionantes .
La bodega más alta de la denominación con viñedos entre 350 y 450 metros de altura .
Desde el año 2007 Toda Gipuzkoa puede elaborar Getariako Txakolina , ya que solamente tres pueblos :Aia, Zarautz y Getaria podían elaborar desde 1989 .
URKIZAHAR COSECHA 2017. Viene el nombre por el caserio . El proyecto comienza en el 2007 donde era elaborado en otras bodegas . , pero la bodega actual se inaugura en el Año 2016.
Trabaja todo en Ecologico: nada de Pesticidas .
El artífice del txakoli. Son Luis Javier Oribe e Igone Arruti. Luisja abandonó su trabajo para dedicarse al viñedo .
Trabaja con Hondarrabi. Zuri 100%.
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Póngame un caldo…, por favor!
El sector del vino siempre ha sido muy crítico cuando se refiere al vino como caldo.
Es lógico que bodegueros, enólogos, sumilleres, y amantes del vino en general, se pregunten si es una broma, un recurso mal interpretado o una tomadura de pelo llamar al vino,… caldo!
Estamos de acuerdo en que el empleo de ‘mosto de uva fermentado’ es demasiado largo para incluirlo en una reseña para evitar la repetición de la palabra vino. Pero, ¿por qué se comenzó a emplear el término caldo? Todas las cosas tienen una razón de ser y, en este caso, nos debemos remontar a los usos históricos y culturales del vino.
Dado que en el mundo gastronómico hablamos del caldo de cocido, caldo de pollo, caldo de verduras, etc…, y que ello significa o tiene que ver con `algo caliente´, pero no es inmersión en líquido caliente, tampoco una infusión.
La fermentación alcohólica es una reacción exotérmica, es decir, se genera calor en el proceso, de dentro hacia fuera.
Veamos:
“Desde el punto de vista energético la fermentación alcohólica es una reacción exotérmica, se libera una cierta cantidad de energía. La fermentación alcohólica produce gran cantidad de CO2, que es la que provoca que algunos vinos como el Champagne y el Cava tengan burbujas.
Este CO2 pesa más que el aire, y puede llegar a crear bolsas que desplazan el oxígeno de los recipientes donde se produce la fermentación. Por ello es necesario ventilar bien los espacios dedicados a tal fin. La liberación del dióxido de carbono es a veces “tumultuosa” y da la sensación de hervir, de ahí proviene el nombre de fermentación, palabra que en castellano tiene por etimología del latín fervere.”
Dentro de esta polémica, es cierto que la Real Academia Española de la Lengua así lo permite. Veamos:
La acepción caldo, proviene del latín “caldus”, que significa caliente. En este sentido y copiamos literalmente la RAE define “caldo” del siguiente modo:
Líquido que resulta de cocer o aderezar algunos alimentos.
Jugo vegetal, especialmente el vino, extraído de los frutos y destinado a la alimentación: “La Rioja es famosa por sus caldos”.
En siderurgia, hierro u otro metal en estado líquido dispuesto para el molde.
Can., Ec., Hond. y Méx. guarapo (‖ jugo de la caña dulce).
Entendemos que la RAE, dentro de su lógica, ha decidido llamar caldo al vino, en base a su temperatura de fermentación, ya que el vino tinto puede llegar a alcanzar los 30 ºC.
Si la RAE en base a la temperatura de servicio hubiera definido al vino, no lo hubiera llamado caldo ya que como todos sabemos se sirven aproximadamente desde los 6º grados hasta los 18º generalmente, excepto rarísimas excepciones.
Sería más lógico asociarlo con el mosto que está “cociendo”, antes de llegar a ser vino.
Por otra parte, la Academia habla del jugo vegetal obtenido de las frutas y aunque dice “especialmente vino”, lo que se obtiene directamente de la fruta es un mosto, no un vino.
El vino no es un jugo vegetal, hay todo un proceso posterior que lo transforma.
Asimismo, en la definición de vino · del latín vinum · que a continuación copio literalmente:
1. Bebida alcohólica que se hace del zumo de las uvas exprimido, y cocido naturalmente por la fermentación.
2. Zumo de otras plantas o frutos que se cuece y fermenta al modo del de las uvas.
Es una definición, torpe y mal concretada, el vino, sólo puede proceder de la uva fermentada y no de otras plantas o frutos como así se refiere.
El debate seguirá abierto. Hay muchas lagunas y espacios a mejorar, incluso en la RAE.
Vino joven con personalidad propia, exponente de la singularidad de los viñedos de Bodega Berroja en pleno corazón de la Reserva de Urdaibai. Con un 90% de Hondarribi Zuri y un 10% de Riesling. Aromas de fruta blanca y cítricos, piña y miel. Amarillo verdoso, balanceado, fresco y con volumen en boca.
Bodega Berroja (Muxika).
Butroi 2019
Txakoli moderno, afrutado, versátil y fácil de tomar. Con recuerdos a fruta blanca, cítricos, buena estructura y un elegante amargor final. La bodega une a 4 familias de varias generaciones txakolineras y con viñedos repartidos entre Gatika, Zamudio, Lezama y Larrabetzu. Elabora además Etxebarria, Oletxe y Sasines.
Bodega Butroi Upategia (Gatika). Web butroi.com. Disponible en Supermercados y Tiendas de alimentación. Contacto 639 469 738.
Garena 2019
Procedente del viñedo ubicado en las laderas que rodean el nuevo Restaurante Garena en Dima, destaca por su frescura e intensidad. Es un fantástico vino de aperitivo y marida con mariscos, arroces, pescados y quesos frescos. Un txakoli de altura, que ofrece toda la identidad del Valle de Arratia en una copa.
Bodega Garena Jatetxea (Dima). Web garena.restaurant. Disponible en Tienda online y Enotecas. Contacto 946 317 215.
Gorka Izagirre 2019
La versión más joven de la bodega. Combinación de las variedades locales Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Zerratia. Un vino excelente como aperitivo y que marida con arroces, mariscos, pescados y carnes blancas. Alegre, apetitoso, seco, fresco y muy agradable final. Perfecto para disfrutarlo en familia.
Bodega Gorka Izagirre (Larrabetzu). Web gorkaizagirre.com. Disponible en Tienda online, Enotecas y Tiendas de alimentación. Contacto 946 742 706.
Magalarte Lezama 2019
Tradicional, fresco, envolvente, con carácter varietal y elegante. Elaborado con las variedades Hondarrabi Zuri, Hondarrabi Zuri Zerratia y Riesling es ideal para aperitivo y para acompañar platos tales como: sopas, cremas, fiambres, verduras, pastas, pescados, mariscos…
Bodega Bodega Magalarte Lezama (Lezama). Web magalartelezamatxakolina.com. Disponible en Tienda online, sencillamentediferentes.com y venta directa. Contacto 672 249 868.
Itsasmendi Nº 7 2017
Es como la misma reserva de la biosfera donde se elabora, natural, diversa, compleja y en permanente evolución. Transmite con personalidad lo acontecido cada añada y con gran capacidad de guarda. Selección de subparcelas de viñedos singulares con crianza sobre lías en depósito entre 5-9 meses.
Bodega Itsasmendi (Gernika). Web bodegasitsasmendi.com. Disponible en sencillamentediferentes.com y enotecas. Contacto 610 740 150.
Magalarte Zamudio 2019
Elaborado mediante técnicas enológicas vanguardistas y con la Hondarrabi Zuri como variedad principal. Sincero, elegante y persistente, avalado por el pasado y presente de 6 generaciones. Aromas frutales, cítricos, pomelo y piña. Entrada fácil, glicérico, y con volumen de boca final equilibrado.
Bodega Magalarte Zamudio (Zamudio). Web bodegamagalartezamudio.com. Disponible en Tienda online, supermercados y tiendas de alimentación. Contacto 944 521 431.
Mendraka 2019
De intensidad aromática muy alta, fresco y con los matices típicos que aporta la variedad autóctona Hondarrabi Zuri Zerratia: fruta blanca con ligeros recuerdos florales y herbáceos. En boca es alegre, equilibrado, y con un punto de acidez. Final de boca de agradable toque amargoso, y sensación retronasal muy fresca.
Bodega Elizalde (Elorrio). Web mendraka.com. Disponible en Supermercados y tiendas de alimentación. Contacto 635 730 345.
Menpe 2019
Fresco y lleno de matices. Con marcado carácter salino, yodado y atlántico. Nacido en la Reserva de Urdaibai de una tierra rica en minerales. Limpio y brillante. Sobresalen las notas de manzana verde, hierba fresca, fruta blanca, cítricos. En boca entrada ligeramente dulce, fresco, elegante, equilibrado y con una buena acidez.
Bodega Hasiberriak (Ibarrangelu). Web hasiberriakwines.com. Disponible en Tienda online. Contacto 689 604 106.
MS Bikandi 2019
Bodega familiar con más de 50 años de experiencia produciendo y elaborando txakoli en el valle del Duranguesado. MS Bikandi es un txakoli creado para el consumidor que busca frescura y juventud. Es afrutado, ligeramente ácido, fresco, redondo y persistente en boca. Perfecto para beber en buena compañía.
Bodega Bikandi (Durango). Web bikanditxakolina.com. Disponible en Venta directa con envío a domicilio. Contacto 679 658 284.
Señorío de Otxaran 2019
Esta bodega de Zalla echa a andar en los 80, aunque sus orígenes se remontan al s. XVII. Este txakoli se obtiene de una selección especial de uva y mosto de flor. Amarillo paja, limpio y brillante, en nariz resulta franco y pontente con aromas a fruta blanca madura y ligero toque especiado de finas hierbas.
Bodega Virgen de Lorea (Zalla). Web bodegasvirgendelorea.com. Disponible en Tienda online, supermercados y tiendas de alimentación. Contacto 944 242 680.
Torre de Loizaga Bigarren 19
Torre de Loizaga Bigarren 2019 está elaborado por esta bodega familiar con la variedad Hondarrabi Zuri del viñedo situado junto al castillo que da nombre al txakoli. Trabajado con sus lías hasta los 5 meses. Intenso y elegante, se adapta a cualquier situación. Aromas a finas hierbas, anises y fruta. Su paso en boca es fresco y amplio.
Bodega Bodegas de Galdames (Galdames). Web vinasulibarria.com. Disponible en Tienda online, supermercados y directa. Contacto 627 992 063.
Txabarri Extra 2019
Txakoli elaborado con variedades Hondarrabi Zuri (80%), Sauvignon Blanc (15%) y Riesling (5%) procedentes de los viñedos que esta bodega de Zalla tiene en Enkanterri. Muy aromático, afrutado y agradable de degustar. Reconocido con Bacchus de Oro 2020 y 4 de Plata anteriormente, lo cual avala su calidad.
Bodega Txakoli Txabarri (Zalla). Web txabarri.com. Disponible en Tiendas de alimentación y venta directa. Contacto 658 728 865. txabarri@txakolitxabarri.com.
Uriarte 2019
Bodega fundada en 1867 y con la quinta generación trabajando las viñas plantadas desde el inicio más la Hondarrabi Zuri plantada en 1982. 80% hondarrabi zuri , 5% riesling, sauvignon blanc y folle Blanche, 3% gross manseng y 2% de petit manseng. Afrutado, fresco con la presencia constante de un alegre verdor que perdura.
Bodega Bodega Uriarte (Gamiz Fika). Web txakoli-uriarte.com. Disponible en Supermercados y venta directa con envío. Contacto 659 674 595.
Catas virtuales de Bizkaiko Txakolina para seguir promocionando el txakoli
Con motivo de la pandemia de COVID-19, Bizkaiko Txakolina se ha visto obligada a suspender todos los eventos previstos para esta primavera. Por ello ha decidido poner en marcha una serie de acciones para continuar con la promoción del txakoli de Bizkaia. Las redes sociales serán la plataforma en la que se presentará la variedad de marcas y estilos de Txakoli de Bizkaia.
«La pandemia del Covid-19 también ha afectado a Bizkaiko Txakolina» dicen desde esta DO. Explican que este año no se celebrará el tradicional Bizkaiko Txakolinaren Eguna, un evento que por su carácter multitudinario es completamente inviable en las circunstancias actuales.
Tampoco se celebrará en la sede de Mendibile la sexta edición del Branke Jaialdia prevista para mayo o el Festival Bizkaiko Txakolina eta Musika que tanto éxito tuvo en sus dos ediciones anteriores y estaba consolidándose como un clásico en el calendario de la DO. El pasado mes de marzo, ya se suspendió la sexta edición de la Cata Solidaria del Rotary Club de Bilbao.
Informan asimismo de que cinco bodegas de la Denominación de Origen se han visto obligadas a acogerse a un ERTE a la espera de que la situación mejore y puedan retomar el ritmo de trabajo habitual. Donde el virus no ha hecho mella es en los viñedos, donde los productores siguen desarrollando las labores propias de la estación.
«El Consejo Regulador también sigue trabajando con más ímpetu que nunca para tratar de superar la situación de la mejor manera posible y conseguir que el Txakoli de Bizkaia salga fortalecido y esté más presente que nunca en nuestros hogares». Siempre «fomentando su consumo responsable en nuestras mesas a la espera de que vuelva la normalidad y podamos disfrutar de nuestro vino de nuevo en los establecimientos de hostelería».
Bizkaiko Txakolina, en las redes sociales
El Consejo se ha visto obligado a anular la amplia agenda de actividades de promoción que tenía prevista para estos meses, pero eso no quiere decir que el Txakoli de Bizkaia vaya a dejar de estar presente. Las redes sociales acogerán los eventos que estaban previstos desarrollar en directo.
De esta manera, la presentación de txakolis de Bizkaia que iba a tener lugar este mes en el restaurante A`Barrra de Madrid, se desarrollará de manera virtual en el perfil @fedek1 de Instagram. De la mano del periodista experto en vinos FedericoOldemburg, diversos invitados del mundo de la hostelería y la sumillería, descubrirán la calidad del txakoli de Bizkaia, siguiendo las explicaciones de los propios productores.
Fechas de las catas virtuales de Bizkaiko Txakolina
Viernes, 24 de abril – LAINOA2018, de Bodega Virgen de Lorea, con María José Huertas (Sumiller Paco Roncero).
Viernes, 1 de mayo – BERROJA2017, de Bodega Berroja , con ArielRot (Músico).
Viernes, 8 de mayo – TORRE DE LOIZAGA SELECCIÓN 2016, de Bodegas de Galdames, con PapeDieuf (Sumiller Hotel Bohemia, Gran Canaria).
Viernes, 15 de mayo – AMA2015, Bodega Gorka Izagirre, con DiegoCabrera (Barman).
Viernes, 22 de mayo – EKLIPSE2016, de Bodega Itsasmendi, con Caroline Wästerveld (anterior Sumiller Abac, Barcelona).
Viernes, 29 de mayo – APARDUNE2017, de Bodega Doniene Gorrondona, con AndoniAduriz (Mugaritz).
Viernes, 5 de junio – UREZTI2014, de Bodega Itsasmend, con David Villalón (sumiller, Angelita Bar).
Estas catas virtuales se celebrarán todos los viernes a las 19:00 horas.
Además de estas catas virtuales, los domingos a las 13.30h podremos tomar el aperitivo en directo con un sumiller u hostelero y un productor de Bizkaiko Txakolina, en el perfil de Instagram de la Denominación de Origen, @bizkaikotxakolina.
Desde la DO señalan que «puesto que los bares y restaurantes a los que solíamos acudir los fines de semana a tomar el aperitivo se encuentran con la persiana bajada, Bizkaiko Txakolina abre su ventana para que de manera virtual podamos disfrutar de esas conversaciones de barra y una copita de Bizkaiko Txakolina en compañía».
Una copa de txakoli en casa
Arbolagaña. Caseríos en Ibarrekolanda
En los terrenos en los que hoy el Ayuntamiento delimita el barrio de Ibarrekolanda había aproximadamente unos cuarenta caseríos; pero de todos ellos debemos destacar uno, el que popularmente da identidad al barrio: el Arbolagaña, caserío que a su vez hacía las veces de taberna y txakoli.
Este txakoli era conocido por tener frente a él un platanero sobre el cual había una plataforma de madera utilizada a modo de terraza en donde los comensales disfrutaban y a la que se accedía a través del balcón de la primera planta.
Esta característica no es única en el País Vasco, pues sabemos que en Ermua existió otro caserío con la misma característica y seguramente existieron más.
Los caseríos no eran de gran porte, eran sencillos de una o dos plantas y bajocubierta, la mayoría en renta al igual que sus huertas, pues muchos de los terrenos eran de la familia Otaola y del conde de Zubiria.
Cada caserío tenía su peculiaridad y merece la pena una breve reseña de cada uno de ellos recogida de los hijos y vecinos de éstos.
1. Azpilueta: Caserío de una planta del que sólo tenemos referencias de sus ruinas en el trazado de la avenida del Lehendakari Agirre, junto a la marquesina del edificio azul.
2. Rondoko: Caserío de José Basterretxea y Lucila Sertutxa, de dos plantas. Posiblemente al principio fuese de una, pero tras el incendio que sufrió antes de la Guerra Civil se reconstruyó con dos plantas más el desván. Tenía tejado de dos aguas y estaba situado en la trasera del Cine Banderas (el edificio azul). Era el txakoli temporero por excelencia de la zona, y tenía en su planta baja el lagar y el merendero. Sus terrenos llegaban hasta lo que hoy es el polideportivo de San Ignacio.
3. Susunse: Situado en el nº 17 del camino de Tellaetxe, en la parte baja de la campa de Helguera, hoy Conservatorio. Fernando Calvo “Puntxu” y Juanita Zarrabeitia fueron sus últimos moradores hasta que el caserío fue derruido en los años 70.
4. Castañedu: “Casería nombrada “Gastañaduy” señalada con el nº 15 en el barrio de Ibarrekolanda de 320 m2. Consta de piso bajo con soportal, cocina, bodega y cuadra, piso principal con sala, diez alcobas, cocina y excusado, y el piso de la cámara dividido en dos departamentos y su horno adyacente de 6 m2 de superficie”. Desde 1928 perteneció a la fábrica de baldosas de Construcciones Gamboa y Domingo S.A., y estuvo incluido dentro del recinto de dicha fábrica, en el que vivían tres de los empleados, Rodolfo Virto, Andrés Guerenabarrena, y Julián Bernal. Castañedu daba nombre también a la estrada que pasaba frente a él.
5. Etxezuria: Caserío de Isidro Menchaca y María Otaola padres de Juanita y Justo, ejemplo de baserritarras que perduran en el recuerdo, pues mantuvieron las huertas, las vacas, su chabola de aperos… hasta que en 1985 convirtieron la campa de Helguera en parking.
6. Arbolagaña: Era un caserío, regentado por Felipe Basabe y Eusebia Arrizabalaga, de dos plantas. En la planta baja estaba la cocina, la barra, una mesa grande con bancos, y más al fondo, las bodegas con las kupelas o toneles, donde guardaban el vino y el txakoli, y en la planta superior estaba la vivienda con sus tres habitaciones y un comedor que se usaba para el txakoli, desde donde se pasaba por el balcón al árbol. En la trasera de la casa estaban el gallinero y cuatro higueras que con las tejavanas podían dar sombra y cobijo a 20 mesas para servicio de unos doscientos comensales, como en las fiestas de San José; habitualmente las meriendas se daban en la planta baja e incluso en la calle, junto a la puerta. El Arbolagaña tuvo uno de los primeros teléfonos del barrio, el 10070 que usaban para recoger los encargos (incluso para cazuelas de bacalao al pilpil para llevar a Madrid o para dar avisos a los caseríos de al lado).
7. Guiñaco mayor: Éste era el palacete de la familia Otaola, que posteriormente pasó a manos de las religiosas de la Sagrada Familia y fundaron en la misma casona el primer colegio de huérfanas de San José, que también ofrecía a los vecinos los servicios escolares y religiosos.
8. Iñaku Txikerra: También denominado Guiñako menor, vivieron en él José y Elías Beaskoetxea, fenomenal jugador del Deusto en los años 20, años gloriosos para el club tomatero. Era apodado “Cayuela” porque era duro como una piedra y, aparte de jugar al fútbol, llevaba el caserío.
9. Landako: Caserío de Pantaleón Rementeria y posteriormente de su hija Juana que regentaron el txakoli Pantaleón o Rementeria. Era todo un restaurante, pues a principios de siglo ya daban comidas, y los mejores toreros que pasaban por Bilbao se acercaban al restaurante. Posteriormente se traspasó a Ramón Montenegro y así se conoció últimamente como “txakoli Montenegro” que trasladó su negocio a Enekuri tras la demolición del caserío.
10. Gumerenetxe: Chalet de Gumersindo Bilbao Goyoaga y Basilisa Echeverría (familia más conocida por sus Toldos Goyoaga), en los terrenos de esta casa estaba un pequeño caserío de una planta donde vivió Juan José Menchaca, que hacía las labores de jardinero y otros menesteres. El edificio era un gran caserón en el que luego la Institución Benéfica del Sagrado Corazón instaló su primera casa de acogida a enfermos excluidos y tuberculosos, que erróneamente se conoció como la “casa de los incurables”.
11. Mazo: Situado junto a la desaparecida estación del tren, despareció junto con las casa de la avenida de Enekuri al hacer el nuevo vial Enekuri-Camino de Morgan. Caserío pequeño en el que vivía la familia Manrique.
12. Laubide: también denominado Abasolo, en él vivían Nicolás Iza e Inés Olabe. En el recuerdo de la familia quedan las peras que recogían, por jugosas y por ser de un tamaño tan fuera de lo normal pues a veces tenían que apuntalar las peras en vez de las ramas. Dicho caserío fue demolido en los años 80.
13. En camino de Etxezuri, cerca de Laubide y junto a una fundición que se instaló posteriormente, se ubicaba una casa de inquilinos con tres alturas, una por vivienda, en donde vivían Nicolás Etxebarria y Mari, Basilio Olaskoaga y la familia Garrastazu.
14. La casa de Lina: Casa de inquilinos de cuatro alturas que si no hubiese sido demolida estaría frente a la comisaría de la Ertzaintza. Perteneció a Félix Cortadi. Su nombre viene dado por el nombre del bar que regentó Lina en los bajos de dicha casa.
15. Garro: Perteneció a la familia Garro. Casita situada junto a la terminal del tranvía cerca del cruce con Ramón y Cajal, de pequeña planta y dos pisos. Sus últimos vecinos fueron Miguel Calvo y Cristina.
16. Araneko: Caserío de dos plantas. Era el más antiguo de la zona alta. Da nombre a la zona de subida a Arangoiti. Perteneció a Carlos Eric Ede y Margarita Revuelta.
“El sueño”
17. También están las casas junto al cementerio, la que estaba en la parada del autobús de Lezama con escaleras a los costados, por ejemplo. En los años de mediados de siglo fue bar, el bar “El sueño”.
“bar de Pedro”
También el bar “Pantxike”, posteriormente conocido como “bar de Pedro”, que muchos hemos conocido y donde incluso hemos jugado una partida a las cartas o a la rana bajo los plataneros de la entrada. Ambos bares de carretera eran muy frecuentados por casi todos los conductores de los camiones GMC que vaciaban el canal. Eran los años 50 – 60. También en los años 50 la casa del afilador se levantó dos alturas más, para alcanzar cuatro pisos, destacando del resto. La casa larga era un conjunto de casas que destacaba de la barriada de la avenida de Enekuri por ser varias adosadas de una sola planta.
18. Hipoli: Caserío que pocos años antes de su demolición fue utilizado por la asociación Lagun Artea para el tratamiento de desintoxicación de toxicómanos. Perteneció a Hipólita Menchaca y Lázaro Akarregi.
19. La familia Jaio – Basterretxea (Pantxike) vivió en el caserío que estaba frente al de Hipólita. Era estrecho y alto con la cuadra abajo, bar en la primera planta a ras de la carretera y las habitaciones en la planta superior. La primera ampliación de la Avda. de Enekuri lo derribó.
20. Torrontegi: Más conocido por la casa de Santa, pertenecía a Santa Etxebarria y a Patxo Menchaca, es el caserío que en las fotos antiguas se distingue desde la calle Benidorm.
21. Iturriaga: Perteneciente a varias familias. Juanita More e Inés More dieron el nombre a la estrada que pasa frente al caserío. Hoy es el único que permanece en pie.
22. Longane: Era el caserío de Lázaro y de Ángel Longane. Caserío rodeado de unos frutales exquisitos y apreciados por la chavalería del lugar, lo que combatía con cartuchos de sal y hasta piedras si hacía falta para que no le robasen los frutos. Los árboles daban tanto fruto que Ángel iba a recoger las peras con tres cestos: uno para las caídas en el suelo, otro para las que al cogerlas se les arrancaba el rabo y un tercero para las que estaban intactas.
En los terrenos del caserío Longane estaba la glorieta, esta “casa china” como algunos la llamaban. Era una casa de madera y acristalada en su totalidad perteneciente a Bernardino Menchaca y era utilizada para las fiestas y comidas de la familia y amigos, así como para tomar baños de sol.
23. Iturriagabekoa: Junto a Longane era un caserío de dos plantas perteneciente a Feliciano Arrizabalaga y Francisca Sabando con el nº 64 del camino Ibarrekolanda. Estaba situado junto a la fuente más popular del barrio: “la fuente del chorrillo”.
24. Landabaso: Perteneciente a Ángel Elezkano, el caserío de planta alargada dio nombre al camino que transcurría frente al caserío.
25. Bekoetxe: Caserío de Justo Aranguren y Manuela Menchaca, junto a él estaba, rodeada de un murete, “La fuente de Larrauri” que daba un agua de excelente calidad y que daba nombre a la zona.
26. Erdikoetxe: Caserío de Miguel Aranguren y Simona Rementeria. Se dedicaban a las labores del caserío, principalmente a sementera de verduras. El abuelo, Pantaleón, después de estudiar floricultura en París, fue uno de los primeros en introducir la flor como cultivo de vivero. Más tarde crearon los invernaderos Rementeria en la trasera de Ramón y Cajal.
27. San Miguel: Fue una ermita que existió hasta principios del siglo XX. Ya en el siglo XVIII de ella nos da cuenta Jesús Gaztañaga, que en 1791 “estaba llena de goteras su tejado y el pavimento sin enladrillar, enlosar ni entarimar”. Miguel Aranguren nos cuenta que recuerda las ruinas con dos bancos de piedra grandes de dicha ermita e incluso recuerda que a la zona la llamaban la república de San Miguel. El sitio marcado es aproximado, y quizás estuvo en el mismo lugar que la casa de Alberto Rementeria.
28. Trauko: Junto al muro de Sarriko y frente a San Miguel estuvo el Caserío de Cipriano Marzo, que en los últimos años tuvo una chatarrería.
29. Frente a Trauko: A la derecha de la estrada de San Miguel estaba la casa de Alberto Rementeria y María Agirre, pequeña casa que constaba de una planta y pajar.
30. Dentro de Sarriko: Pegada al caserío Trauko, la casa de Mercedes Apodaka y Paco Aguirrezabal, cochero de los condes. Junto a ella estaban las cocheras y caballerizas de los condes. No debemos de olvidar que el coche es un artilugio relativamente moderno.
31. Iturriaga: Nombre del antiguo caserío sobre el que se construyó en 1928 un chalet para Manuel Zubiria, hijo de los condes y donde en los últimos años residió Eduardo Bunge.
32. El Chalet: Perteneció a Tomas de Zubiria e Ibarra. Fue un palacete de estilo alpino, con dos alturas más camarote. Fue incendiado durante la Guerra Civil y reconstruido en 1939 por Manuel Mª Smith, con un tejado más plano, que es el que hoy conocemos.
33. Sarrikoetxe: Caserío situado dentro de la finca de los Condes. En él vivieron Francisco Muguerza y Eustaquia Egiguren. Francisco fue “el artesano” de los condes, y hacía diversas “chapucillas”, pero sobre todo, los muebles y ornamentos de madera.
34. Basabe: Caserío que hacía la labor de portería trasera de los condes. Estaba fuera del recinto de la finca. En él vivió Enrique Muguerza, ebanista como su padre Francisco.
Un tinto de la DO Bizkaiko Txakolina . Ubicado en El Valle del Sosiego ( Zalla )
BODEGAS TXABARRI
Una bodega con 5,5 hectáreas de Hondarrabi zuri ( Courbu ) Hondarrabi Beltza ( Cabernet Franc ) Izkiriotta ttipia (petit manseng ) ,Izkiriotta( Gros Manseng ) y Hondarrabi Zuri Zerratia ( Petit Manseng ) creada en 1995.
Algunos viñedos plantados en 1988, hay que recordar que la DO se creó en 1994.
Viñedos al lado de la Casa de Juntas de Avellaneda a 6 Kilómetros de Zalla , la comarca más occidental de Bizkaia . Es una zona montañosa , en la que se encuentran además de Zalla , Galdames , Musquiz , Balmaseda y 5 bodegas .
TXABARRI TINTO COSECHA 2017
Color rojo cereza con ribete granate , limpio , brillante y capa media baja .
Intensidad aromática media baja en donde aparecen notas de frutos rojos , notas vegetales ( piracinas) ,flores azules ,limpio . Cerrado al principio poco a poco se abre.
Entrada en boca ligeramente Dulce , paso largo ,notas ahumadas , piracinas , final largo con una acidez alimonada que persiste con unas 6 caudalias.
Un vino que sorprende por su ligereza y frescura . Un vino Atlántico al uso , ligero , fresco. Y largo .
Temperatura de servicio : 16 grados .
Perfecto con carnes , quesos curados , pescados grasos con mucho sabor .
El txakoli contiene el aliento
Oxinbaltza
La bodega Oxinbaltza se ubicaba en un reformado caserío de 1875 en la falda sur del monte Oiz, concretamente en el barrio de Magunas del municipio de Muxika.
Año de Fundación: Julio 2004
En lo que fueron montes de pino, cinco socios (Azloa Oxinbaltza) iniciaron este proyecto. 23 hectáreas en una única finca entre bancales e imposibles pendientes. Auténtica viticultura de montaña. Suelos terciarios y roca arenisca donde plantaron entre 2006-2008 las dos variedades blancas principales, un poco de tinta y un 10% de Riesling.
“Estuvimos cinco años buscando suelo, hay que estar un poco loco”, comenta entre risas Aitor Zenarruzabeitia, uno de los socios.
” En medio del viñedo Oxinbaltza se encuentra nuestra bodega, Azola Oxinbaltza, que ocupa un gran caserío del siglo XIX.
Se trata de una edificación típicamente vasca que cuenta con tres plantas, con una superficie de 320 metros cuadrados cada una, que ha sido totalmente reformada y acondicionada para acoger celebraciones y eventos de todo tipo.
Sus paredes de piedra y vigas de madera a la vista, le confieren un carácter tradicional, que junto con el entorno en el que se encuentra, rodeado de bellos montes y cuidados viñedos, hacen de él un lugar ideal para cualquier encuentro o celebración “.
Aproximadamente un 15% de la superficie plantada está situada en bancales, y otro 70% de la plantación tiene más de un 30% de pendiente.
Dada la orografía del terreno, la viticultura de Oxinbaltza es una viticultura de montaña, es decir, una viticultura heroica, que requiere un sobreesfuerzo desde todos los puntos de vista para sacarla adelante, todo ello compensado con una calidad de uva excepcional.
La plantación se ejecutó entre los años 2006 y 2008, siendo la extensión total de viñedo de 23 has., y situándose a una altura de entre 200-400 mts. límite que establece el Consejo.
La insolación es perfecta ya que todo el viñedo está situado al sur, con una adecuada aireación, siendo la textura del suelo arenosa.
El viñedo únicamente incluye variedades autorizadas y/o recomendadas por la D.O. Bizkaiko Txakolina, con la siguiente proporción:
Daniel García, prestigioso restaurador -él prefiere que le llamen cocinero, como se ha hecho toda la vida- y una de las estrellas de la cocina vasca colgada en la Guía Michelín, recibió ayer en su restaurante, Zortziko, a los responsables de la bodega Azloa Oxibaltza, fundada en el 2004, ubicada en el extremo suroeste del municipio de Muxika, en la falda sur del monte Oiz. Presentaban en sociedad, a un grupo reducido de gente, la primera cosecha de su txakoli, Oxinbaltza, cuyo nombre proviene de ‘Oxin’, pozo de río, ya que la finca está en un pozo de río ancho y profundo, y ‘baltza’, negro.
Gorka Azpitarte, administrador de la finca, explicó a la concurrencia las características de la finca, que se encuentra en plena montaña, por lo que la plantación de la uva es más complicada que en otros terrenos. Eso sí, parece que la calidad del vino blanco es extraordinaria.
Elena García, la enóloga, explicó a los allí presentes que el txakoli que han sacado al mercado, apenas 9.000 botellas, es amarillo pajizo, con ligeros tonos verdosos, limpio y brillante; franco de intensidad, con aromas de fruta como pera y manzana verde; fresco pero con cuerpo. En el futuro, no tardando mucho, esperan llegar a las 250.000 botellas.
HISTORIA
El viñedo Oxinbaltza está situado en el extremo sureste del municipio de Muxika al lado del río Maguna, también llamado Orobio, que hace de frontera entre los municipios de Muxika y Iurreta.
Justo al lado de la finca propiedad de Azloa Oxibaltza S.L., existe un pozo de río impresionante de una gran capacidad por su anchura y su profundidad, y seguramente es la razón del nombre del paraje, ya que en euskera Oxin quiere decir pozo de río y baltza, negro u oscuro.
Curiosamente Oxinbaltza está enclavado en la falda sur del monte Oiz, justo debajo del antiguo camino del vino y el pescado. Desde Bermeo salían hace siglos carretas llenas de pescado que se adentraban hacía el paso de Urkiola a través de Maguna para dirigirse hasta la Rioja. A la vuelta volvían por el mismo camino pero esta vez cargados de vino.
El viñedo Oxinbaltza presenta una capacidad de producción limitada derivada de las dificultades tanto físicas como técnicas del emplazamiento.
Por ello, todo el esfuerzo y los cuidados se dirigen hacia la obtención de la máxima calidad de uva (podas personalizadas, vendimias en verde, recolección manual, doble selección en viñedo y bodega…) siempre con la creencia de que la base para elaborar grandes vinos está en una viticultura de calidad.
Oxinbaltza elabora cinco diferentes vinos
OXINBALTZA · blanco fermentado en barrica
MAUMA · tinto
MAIORA · blanco crianza en lías
KATAN · blanco joven
LAIXIAR · rosado
1. Oxinbaltza
Variedades: hondarribi zuri Denominacion Origen: Bizkaiko Txakolina Cosecha: 2010 Grado alcohólico: 13º Txakoli blanco fermentado en barrica
NOTAS DE CATA
Vista: Amarillo pajizo, limpio y brillante.
Nariz: Aroma con intensidad alta, donde destacan los tostados de la barrica integrados con el carácter varietal de fruta cítrica.
Gusto: Estructurado, potente donde su acidez resalta los aromas de la madera integrados con las frutas ácidas. Su retronasal es potente y duradera.
2. Mauma
Variedades: hondarribi baltza Denominacion Origen: Bizkaiko Txakolina Cosecha: 2010 Grado alcohólico: 12,5º Txakoli tinto
NOTAS DE CATA
Vista: Rojo púrpura de capa media-alta.
Nariz: Aromas de fruta negra como la mora y un ligero toque herbáceo característico de la variedad.
Gusto: Buen paso de boca, equilibrado donde se aprecian los aromas varietales y un final ligeramente amargo típico de la hondarrabi beltza. Su retronasal es duradera.
3. Maiora
Variedades: hondarribi zuri Denominacion Origen: Bizkaiko Txakolina Cosecha: 2010 Grado alcohólico: 12,5º Txakoli blanco con crianza en sus lías
NOTAS DE CATA
Vista: Amarillo pajizo.
Nariz: Aroma fresco de intensidad alta, con marcado carácter varietal, destacando la fruta cítrica como el limón y pomelo y un ligero toque de hierbas aromáticas.
Gusto: Fresco debido a su acidez pero untuoso. Aparecen los aromas cítricos. Su retronasal es varietal y duradera.
4. Katan
Variedades: hondarribi zuri Denominacion Origen: Bizkaiko Txakolina Cosecha: 2010 Grado alcohólico: 11,5º Txakoli blanco
NOTAS DE CATA
Vista: Amarillo pajizo con ligeros tonos verdosos.
Nariz: Aroma fresco de intensidad media-alta, con carácter varietal, destacando la fruta cítrica y manzana verde.
Gusto: Fresco debido a su acidez y sus aromas cítricos pero equilibrado. Su retronasal es varietal.
5. Laixiar
Bitxia. Bodegas Talleri
Talleri fue una bodega de txakoli que se fundó en Morga, en junio del 2009 como cooperativa compuesta por 16 soci @ s, todos productores vinícolas de la zona del Txorierri y Busturia.
La bodega tenía 1300 m² repartidos en dos plantas y estaba preparada para elaborar un volumen de 300.000 litros
La cooperativa Talleri comenzó su andadura en 2009. Al año siguiente se puso la primera piedra de la bodega.
En ese lugar había un antigua fábrica de tejas, de ahí la forma arquitectónica, que recuerda a una teja. Se dispuso una preciosa estructura de madera y cobre, con una enorme terraza, from la que se veía una carretera, perteneciente al Camino de Santiago …
La bodega estaba planteada y diseñado con la mejor tecnología.
Disponía de una sala de microvinificación para investigación y desarrollo de sus vinos.
Varios depósitos en los que poder trabajar y hacer ensayos.
En esta serie de vídeos y artículos, podemos ver una pequeña historia representativa de Bitxia …
Vídeos
Inauguración oficial de la Bodega Talleri (Morga) 6:38 minutos
Cata del Txakoli Bitxia 5:00 minutos
Opiniones sobre el txakoli Bitxia 5:29 minutos
1. Inauguración oficial de la Bodega Talleri ( Morga )
2. Cata del txakoli Bitxia
3. Opiniones sobre el txakoli Bitxia el día de la inauguración de la bodega
En estos artículos, desde el primero, en el que la bodega es aún un boceto, hasta el último, podemos encontrar muchos detalles y curiosidades.
Esto es una idea de José Ángel Carrero que quería hacer una marca para poder exportar como txakoli de Euskadi. Su primera intención fue que elaboradores de las tres denominaciones aportasen litros para con una misma marca poder introducirse en diferentes mercados.
El problema que había, más en aquella época, era que no había ninguna bodega con producción, eran pequeñas. Estábamos en una región de minifundios. Hoy en día hay bodegas que han crecido, pero en aquella época no.
Una marca con producción podía competir en el mercado internacional, pero no había potencial suficiente.
Pero no aceptaron el que se mezclasen tres D.O. Algunos estaban de acuerdo, otros no, y al final se rompieron esas conversaciones.
El siguiente paso de José Ángel y sus socios fue que en una misma D.O. se puediesen mezclar, sin trabas burocráticas, todo el vino pertenece a la Denominación Bizkaiko Txakolina.
Así que Virgen de Lorea , Gurrutxaga y él mismo · Berroja · crearon “Maddy” en aquella época de las primeras botellas en tipo borgoña.
“El vino yo lo cate, y estaba buenísimo. Sólo era para exportación. No se vendía en el mercado nacional . Tenía una presentación bestial, muy bonita, rompedora para aquella época. Botella borgoña, etiqueta llamativa . A `Los negociants´ no les importaba pagar más por el txakoli”.
Un nombre que le va como anillo al dedo, de un personaje mitológico de Euskadi. Nombre que podemos encontrar en personas, tanto en Gipuzkoa como en Bizkaia y Araba. (Más común en Gipuzkoa).
Así se define el txakoli Maddy desde su página web:
MADDY: Dama mitológica del País Vasco
TXAKOLI: Vino Blanco característico del País Vasco
Maddy está presente desde tiempos remotos en las leyendas rurales de la tierra vasca. Maddy es una divinidad con cuerpo y rostro de mujer, atractiva y elegantemente vestida. De ella se dice que posee capacidad para volar sobre las cumbres de las montañas en las que habita. Desde allí presagia y determina el clima, y pone su magia sobre la tierra, el viento, el sol y el agua, como Reina de la Naturaleza que es, e influye con ello de forma decisiva, en la obtención de las mejores cosechas.
Ella es el alma de este vino; sin duda su mejor creación. Un txakoli singular, inigualable, diferente de lo conocido hasta ahora,. Un regalo especialísimo que es selección de selecciones de racimos, uno por uno, allí donde la naturaleza da cada año lo mejor de sí misma. Por eso, este auténtico privilegio, solo podía llevar el nombre de la diosa que lo ha hecho posible.
Dice también la leyenda, que Maddy es astuta e inteligente, a la vez que independiente y decidida, y con un punto de traviesa y transgresora. También por eso, este vino es Maddy. Porque integra de manera sabia, tradición y modernidad.
Conjuga la enorme personalidad y carácter único del vino de esta tierra, con dosis adecuadas de innovación atrevida para acercarlo a los paladares más vanguardistas. Todo, desde la elección de los viñedos más adecuados, hasta el último detalle de diseño, está minuciosamente pensado en desbordar las expectativas de un consumidor moderno, internacional, vanguardista y curioso, de vinos blancos de alta expresión. Maddy es intrépida, es para intrépidos.
Tierra, tradición y tiempo
BASQUE GROUP OF TXAKOLI WINEMAKERS
Ajurias, Carretera de Zugastieta a Balcón de Bizkaia, Barrio Berroja – 48392 Muxika Bizkaia
Ahora, podemos leer en este artículo, el primer restaurante de E.E.U.U. que apostó por el Txakoli Maddy…
“Barcelona” es el primer restaurante de Estados Unidos en importar Maddy Txakoli
Publicado el Sábado 13 de septiembre de 2014
Escrito por Ria Rueda
Norwalk, CT– “Barcelona Wine Bar and Restaurant” se complace en presentar la última incorporación a la exclusiva cartera “Selecciones de Gretchen” de nuestra galardonada lista de vinos: Maddy Txakoli. Barcelona es el primer restaurante en presentar a Maddy Txakoli en los Estados Unidos, y la historia detrás de la selección es realmente única. Durante una visita a España a principios de este año, la botella de hermoso diseño llamó la atención del director de vinos y licores de Barteca, Gretchen Thomas. “Asistí a Alimentaria en Barcelona, y mientras deambulaba entre citas en el área de vinos vascos, me encontré con el Maddy Txakoli”, dice Thomas. “Debido a que mi hija se llama Maddy, tenía curiosidad por probar el vino, sin tener expectativas. Me sorprendió su gran calidad. Probé más de 100 vinos esa tarde, y Maddy era en quien no podía dejar de pensar después de abandonar la feria. ¡Era el único vino que desearía haber encontrado en un bar en algún lugar de la ciudad para poder beberlo yo mismo!. Sabía que sería un vino perfecto para nuestro programa”.
El nombre de la diosa mitológica de la naturaleza, Maddy era conocida por ejercer su magia sobre la tierra e influir en la calidad de la cosecha. Maddy Txakoli es un vino espumoso que es un producto exclusivo y único que se distingue claramente de otros txakolis, que generalmente son verdes o burbujeantes. Maddy es un vino blanco seco con alta acidez y bajo contenido de alcohol que captura las mejores cualidades de la variedad de uva Ondarrabi Zuri. Combina lo mejor de las cosechas de tres productores históricos en la subregión Bizkaiko de Txakoli: Berroja, Gurraxaja y Virgen de Lorea. Maddy Txakoli combina perfectamente con mariscos y verduras a la parrilla.
Maddy Txakoli está disponible por copa o por botella en las siguientes ubicaciones de Barcelona Wine Bar and Restaurant: Greenwich, Stamford, South Norwalk, Fairfield, New Haven y West Hartford.
Sobre Barcelona Wine Bar & Restaurant
Los galardonados Barcelona Wine Bar & Restaurants son conocidos por su comida excepcional, selecciones de vinos excepcionales y un ambiente animado. Los copropietarios Sasa Mahr-Batuz y Andy Pforzheimer comenzaron a entretener a los invitados en 1996 con su primer bar de tapas y vinos en South Norwalk. Hoy, Barcelona Wine Bar & Restaurant es el grupo de restaurantes español más grande en los Estados Unidos con seis ubicaciones en Connecticut: Greenwich, Stamford, South Norwalk, Fairfield, New Haven, West Hartford, así como ubicaciones en Atlanta, GA, Brookline, MA y Washington DC. Para más información, www.barcelonawinebar.com .
Una pena no haber podido concretar la visita que teníamos pendiente con Urkizahar en estas fechas. Será una de las que más pronto que tarde haremos al viñedo y conocer in situ la bodega, el proyecto y los vinos de Luisja.
El txakoli ecológico Urkizahar se basa en el concepto de micro viña. El objetivo no es otro que resucitar la agricultura rural en Gipuzkoa, así como impulsar y recuperar un compromiso ético con el ecosistema.
Nuestro viñedo tiene una superficie de 2,5 hectáreas distribuidas en dos parcelas , entre los 350m y los 450m de altura, mirando al sur y sobre el embalse Ibai-eder, en el municipio de Beizama
El entorno es lo primero que sorprende. La bodega Urkizahar está en un alto, el viñedo más alto de la DO Getariako Txakolina , como si de un mirador sobre el embalse Ibai-eder se tratase.
Verdes pastos, baserris desperdigados por las laderas y frondosos bosques acompañan los viñedos. Un entorno lleno de vida y fuerza que ayuda a que el producto gane en calidad, y es que, como dice Luisja Oregi Iñurrieta , la esencia del Txakoli se origina en el viñedo, no en la bodega.
Botella Urkizahar junto al baserri familiar
Hasta prácticamente el 2016, las uvas de Hondarrabi Zuri cultivadas en las parcelas de Urkizahar eran procesadas en una bodega externa a esta explotación. Un hecho, que con la construcción de la bodega a principios del 2016 paso a ser historia. Actualmente, la pequeña bodega, da forma al sueño Urkizahar, un espacio donde poder descubrir el proceso de elaboración del Txakoli y tomar una buena copa disfrutando del entorno.
Año de inicio del proyecto : 2007.
Año de construcción: 2016.
Ubicación: Beizama (Gipuzkoa).
Extensión: 2,5 hectáreas.
Altitud : 350 – 450 metros.
Objetivos: Crear un caldo de gran calidad respetando las premisas de la agricultura ecológica.
Orientación : Orientación sur, sobre el embalse Ibai-eder.
Variedad: Hondarrabi Zuri.
Origen : Viñedo del baserri Urkizahar de Beizama.
Recolección y selección : Manual.
Denominación de Origen : Getariako Txakoli.
Elaboración : Fusión de técnicas tradicionales y maquinaria moderna.
Biológico, orgánico, ecológico, natural a fin de cuentas, sin añadidos. Sin fertilizantes, sin químicos, sin pesticidas, sin organismos genéticamente modificados o transgénicos.
“Bodegas de Galdames” es el txakoli que la familia Sulibarria elabora en la misma localidad, concretamente en el barrio del Bentorro, en plena comarca de las Encartaciones.
Es la comarca más occidental de Bizkaia. Es una zona poco industrializada y con una importante presencia del sector agrario. Se trata de un territorio montañoso de valles profundos, con un clima más extremo que la media de Bizkaia y un variado paisaje de bosque, prados y plantaciones.
Aquí se encuentran varios municipios con una tradición importante txakolinera, entre los que podemos destacar Zalla, Galdames, Muskiz, Balmaseda y Carranza .
La actividad para lograr un moderno txakoli comenzó en el año 2005 con la plantación de las primeras viñas y durante cinco años se fueron sumando paulatinamente otros terrenos a partir de la elección de las mejores parcelas, hasta completar las más de 5 Ha. de la actual plantación: Viña Sulibarria .
En el año 2010, se dio otro paso trascendental, bodega propia, introduciendo las mejores técnicas de elaboración. Sus viñedos se encuentran en dos barrios de Galdames; en el de Concejuelo junto a Torre Loizaga y en el de Valdibian junto al histórico molino de Valdibian.
Torre Loizaga da nombre a los dos txakolis más potentes de su bodega; Torre de Loizaga “Bigarren” siendo el de mayor producción de la bodega, y Torre de Loizaga “Selección” obtenida de una vendimia seleccionada con una compleja fermentación.
La bodega produce también un tercer txakoli denominado Errota Zaharra en referencia al Molino de Valdibian y la antigua relación de los harineros de Bizkaia con el txakoli ”.
Tres fenómenos del txakolí: Unai, Txomin y Jabi, en Mendibile 2018
En el descorche XXV Aniversario DO Bizkaiko Txakolina
Unai en el Casco Viejo en la ofrenda floral
En San Mamés
Con Miren, Itziar y Pedro Ballesteros. Noviembre 2018
“Después de muchos años unidos al txakolí, utilizando las formas más tradicionales de elaboración en nuestro caserío familiar, decidimos dar un paso definitivo, intentando aunar esa experiencia heredada de nuestros abuelos y los métodos más modernos de elaboración.
En el año 2005 empezamos con la plantación de nuestras primeras viñas y durante cinco años fuimos plantando paulatinamente, eligiendo las mejores parcelas, hasta completar las más de 5 Hectareas de nuestra actual plantación, Viña Sulibarria .
En el año 2010, dimos otro paso trascendental, dotándonos de nuestra propia bodega e introduciendo las mejores técnicas de elaboración. «
La capacidad de producción llega a los 50.000 lts., Ampliables a 70.000 lts.
Torre Loizaga, una de las mayores colecciones de coches Rolls Royce del mundo
El Castillo de Concejuelo en la Torre Loizaga , Galdames (Bizkaia) a escasos 40 minutos del centro de Bilbao, es el escenario en el que 45 unidades forman una de las mejores colecciones de Rolls-Royce de Europa y una de las 5 mejores del mundo . La marca británica, sinónimo de grandeza y calidad en el sector automovilístico, cuenta en Galdames con 45 vehículos en funcionamiento y perfectas condiciones, cosa que no es fácil decir en cuenta que muchas de estas joyas son de principios del siglo XX.
Anagrama Rolls-Royce
Esta colección de Rolls-Royce es única en muchos aspectos, por sus excelentes condiciones, por su ubicación, por la cantidad de vehículos… pero queremos subrayar la que para nosotros es la más importante: la colección de la torre loizaga cuenta con todos los modelos fabricados desde el comienzo de Roll-Royce hasta el día que BMW compró la firma británica en los años 90.
Debemos de tener en cuenta que este tipo de vehículos se crearon para gente de clase alta que disponía de un chofer las 24 horas del día.
Los coches de aquella época, no eran tan fáciles de conducir, ni de arreglar como los de ahora, es por ello, que la marca Rolls-Royce profesionó la labor del chofer creando una escuela.
Esta escuela, enseñaba nociones de mantenimiento, mecánica, maniobrabilidad, seguridad, primeros auxilios, normas de etiqueta y ejercicios especiales de conducción en condiciones adversas.
La Torre Loizaga es conocida en el mundo entero por su colección de Rolls-Royce pero no debemos olvidar los otros 30 vehículos que sin ser de Rolls-Royce componen la espectacular colección de Miguel de la Vía-CMV.
Miguel de la Vía, empresario Bizkaino con una gran afición automovilística, no solo creo de la nada una de las mejores colecciones de Rolls-Royce del mundo, sino que restauro y abrió al público la Torre Loizaga uno de los edificios históricos del municipio de Galdames .
El caserío Amunategi ha cultivado vides desde tiempos inmemoriales y elaborado txakolí desde hace siglos tal y como se venía haciendo en muchos de los caseríos de Bizkaia.
Referencias escritas datan la producción de txakolí en el caserío Amunategi desde 1812.
El edificio de la bodega, se construyó en 1849 como reza la inscripción que figura en la fachada del propio edificio, actualmente restaurado y en el que se ha instalado una bodega moderna de última generación.
El edificio de la bodega, se construyó en 1849 como reza la inscripción que figura en la fachada del propio edificio, actualmente restaurado y en el que se ha instalado una bodega moderna de última generación.
El caserío y el viñedo de 17.000 metros cuadrados, se encuentran en una posición dominante sobre el valle de San Bartolomé en Busturia, en suave ladera de orientación sur que tiene como fondo las marismas de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y como horizonte los montes Oiz e Illunzar y los más cercanos de San Miguel de Ereñozar y San Pedro de Atxarre.
Esta ubicación es privilegiada. Amunategi es una de las bodegas que puede presumir de tradición y entorno a partes iguales.
NOTA DE CATA AMUNATEGI 2018
AMUNATEGI 2018 catado en la feria de Muskiz 2019
Txakoli de Busturia. Elaborado con hondarrabi zuri y hondarrabi zuri zerratia.
De color amarillo acerado, prácticamente pajizo, limpio y brillante.
Aroma de intensidad media, pera blanquilla, manzana smith, tomado a temperatura de 10º
En boca es ligero, fresco, ácido, típico txakoli de costa con notas salinas y ligero amargor final.
Muy recomendable !!!
Amunategi, uno de los txakolis elegidos en la Feria de Muskiz 2019
Las instalaciones de la bodega actual se han diseñado para albergar únicamente el txakoli de los propios viñedos que lo rodean. La bodega está dotada de la más moderna tecnología para la elaboración de txakolí blanco.
Tiene una capacidad de elaboración de 27.500 litros, repartidos en 4 depósitos de 5.000 litros, 3 de 2.500 litros, 1 de 1.000 litros y por último 1 de 300 litros. Dispone de sala de embotellado y de almacén.
La Bodega Amunategi se encuentra ubicada en el municipio de Busturia, entre Gernika y Bermeo, en la margen izquierda de la ría de Mundaka, en una zona de suave pendiente con orientación sur. Todo su territorio se incluye en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.
La Torre de Madariaga (anterior al s.XV) acoge el Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.
Las marismas de Urdaibai son auténticos santuarios de vida natural, y están considerados, junto con los arrecifes de coral y los bosques tropicales húmedos, los ecosistemas más productivos del planeta.
La Reserva de la Biosfera de Urdaibai acoge más de 240 especies de aves, de todas ellas, cerca de 100 especies diferentes pueden observarse en las marismas durante todo el año.
En Busturia, principalmente en los barrios de San Bartolomé y San Cristóbal, el visitante puede contemplar antiguas edificaciones, iglesias, ermitas, humilladero, caseríos monumentales… esparcidos por el municipio.
El robledal de Aingerubide, situado al pie del peñón de Atxapunte (en el barrio de Axpe), es de poca extensión, pero de gran interés naturalístico.
Desde el barrio de Axpe accedemos a la playa de San Antonio en la ría de Mundaka, donde hay varios bares y restaurantes con terrazas.
El visitante puede hacer excursiones a Gaztelugatxe, Bermeo, Mundaka, Gernika, ver el bosque encantado de Oma, visitar el exterior de las cuevas prehistóricas de Santimamiñe,…
Estos emparrados se construían sobre pilotes de madera o piedra para cubrir los caminos (Ver fotografía antigua). Fue un acertado invento gracias al cual se ganaba terreno de cultivo para la vid a salvo de la humedad del suelo, al tiempo que se daba sombra y cobijo al caminante.
De todas formas, en aquel entonces la Ruta del vino y el pescado llegaba hasta la Rioja Alavesa, ya que este vino riojano era más apreciado y mucho más caro que el Txakoli, vino joven que se elaboraba en Bizkaia.
En este último tramo de la marcha se aprecia perfectamente la función que hacían las Parras de vid del caserío Amunategui que sujetaban la vid y cómo se mantiene la tradición Txakolinera de la comarca. Además podemos ver de cerca el encinar cantábrico y las plantaciones forestales de pino y eucalipto en zonas de más pendiente.
La vinificación de la uva criada en parral fue hasta época muy reciente una dedicación complementaria de muchos en el mundo rural vasco. Se satisfacían con ella todas las necesidades del consumo familiar sin necesidad de salir del autoabastecimiento que caracterizaba la vida el caserío.
Se trata de alineaciones de pilares troncocónicos de mampostería aglomerada, coronadas por un bloque de mayor tamaño, que discurren en filas paralelas por los márgenes de los caminos vecinales. Sobre éstas se situaban los largueros en los que se apoyaban las parras.
Si bien desde hace unos años se esta produciendo un resurgimiento de la actividad txakolinera, ya que tanto el consumo de ese vino blanco como su producción siguen en aumento, no ocurre lo mismo con los emparrados de uva para txakoli sobre pilares troncocónicos.
Su fragilidad y actual inutilidad hace de ellos un elemento especialmente vulnerable, que como tal merece mayor protección.
En 2003, Urdaibaiko Galtzagorriak puso en valor un tramo con estas estructuras en el barrio Axpe de Busturia. Más tarde, en 2009, el Ayuntamiento de Busturia hizo lo propio en un tramo del barrio San Bartolomé.
También los caseríos suelen contar con sistemas de emparrado adosados a sus fachadas, fundamentalmente la sur. Se trata de una estructura de espalderas en retícula, apeadas sobre ganchos de piedra, sobre la que se enroscan los pámpanos.
En el caserío Isla Goikoa de Gautegiz Arteaga existe todavía hoy un gran lagar con una tina trabajada en caliza.
En este enlace encontrarás mucha más información sobre estos elementos etnográficos, así como del proyecto de voluntariado desarrollado por Urdaibaiko Galtzagorriak para ponerlo en valor.
Aventura que comienza en 2008 y que pretende poner en valor el concepto de añada.
Itsasmendi `7´, realmente empieza en 2003, con otra etiqueta diferente a la actual.
El depósito `7´ de la bodega siempre parecía diferente al resto de sus hermanos. Parcela a parcela, añada tras añada, daba unas notas que llamaban la atención al equipo de Itsasmendi.
En esta imagen vemos la primera etiqueta del Itsasmendi `7´, madurado doce meses en el depósito nº7.
“Si la naturaleza no se comporta cada año igual, queremos que el vino siga también el mismo camino. Al amparo del Golfo de Bizkaia y su marcado carácter atlántico conseguimos que cada añada de Itsasmendi 7 sea única e irrepetible”.
Las etiquetas son un mensaje en sí mismas.
`Son fotografías que nos permiten disfrutar de un recuerdo visual del año en el que se elaboró cada txakoli, bajo la recomendación de no juzgar y tan sólo intentar sentir, entender y convertir cada copa en un placer´.
2008
“El inicio de cada proyecto siempre es complicado e involucra a un equipo que ha de trabajar en sincronía. Por ello hemos elegido esta imagen de Leonor Uriarte: un gran carguero en plena travesía, en ella se resumen varias sensaciones que queremos transmitiros.
Por un lado, la dificultad de trabajar en un entorno natural y la necesidad de un equipo cohesionado para conseguir un objetivo óptimo y por otro lado, nuestro respeto por el medio natural representado en este caso por el mar y que forma parte también de nuestro nombre (itsas).
Esta conciencia por el entorno que nos rodea nos ha animado a establecer cambios formales sustanciales en la presentación del vino, como es el hecho de haber eliminado la cápsula o diseñar un embalaje que necesite un menor número de recursos para ser producido.
Colaboran: Ana Badiola, diseñadora; Lucía Onzain, artista.
2009
Como preámbulo del Año Internacional de la Biodiversidad, el tema elegido para la añada 2009 ha sido “ La Diversidad Biológica “.
Las condiciones meteorológicas de inicio de otoño nos han llevado a realizar una selección de la producción sobre una mayor variedad de parcelas que en años precedentes. Esta añada 2009 es, por tanto, fruto de la interacción de una mayor diversidad geológica, topográfica y microclimática.
A lo largo de estos años hemos adquirido el compromiso ecológico de integrar el viñedo de una forma armoniosa en el medio natural. El viñedo se inserta en un paisaje de gran diversidad vegetal y animal.
La fotografía está realizada por Begoña Zubero en una de las viñas de la bodega.
2010
El tema elegido para la añada 2010 ha sido “La enología como puente entre la naturaleza y un gran vino” y la fotografía ha sido realizada por el artista plástico Jesús Jauregi.
Elaborar un vino es una inteligente mezcla de arte y tecnología, entrelazada desde la sensibilidad. Itsasmendi cuenta desde su inicio con la colaboración de la enóloga Ana martín que gracias a su conocimiento y su filosofía expresa en sus vinos el carácter de un territorio y de un modelo de viticultura, creando un txakoli moderno, pero con alma antigua, para que el consumidor perciba en cada botella la originalidad, personalidad y diferenciación.
La creación de los grandes vinos comienza en el viñedo y aquellos que lo aman caminan a través de una enología respetuosa con el medio natural. Las manos simbolizan el poder creador.
Las experiencias se guardan de una manera sutil en nuestro incosciente, pero también quedan archivadas en nuestras manos. Las manos simbolizan el poder creador.
2011
A finales de mayo o principios de junio ocurre uno de los momentos más fascinantes y delicados en el viñedo: La Floración, tal y como muestra la fotografía realizada por Heinz Hebeisen.
La función de la flor es producir semillas a través de la reproducción sexual. Para una planta, la semilla es la próxima generación, para un viticultor el momento del nacimiento de la baya para producir vino.
En cada brote, por lo general, se producen de uno a tres racimos …
Las sustancias volátiles aromáticas que se albergan en el interior de una flor de la viña producen un perfume característico no muy intenso, pero de gran elegancia.
2012
El lanzamiento al mercado de un nuevo vino: Artizar 2010 en pleno asentamiento de la crisis económica ha sido el preámbulo de una cadena de varios acontecimientos.
El verano más seco en décadas. Una ciclogénesis la primera semana de septiembre en sintonía con una subida del IVA al 21%. La más larga vendimia desde el inicio de nuestra actividad (32 días) … la presentación del txakoli tinto Eklipse 2011 en el mes de diciembre como un ilusionante reto. Año intenso, cambiante e impredecible en su inicio.
Todo ello se refleja en la fotografía de Iñaki Oñate y su fuente de inspiración: la insensibilidad, el desapego, la insolidaridad brutal, bestial. Es salvaje, desolador, aunque hay esperanza, hay futuro, hay ilusión. La soledad, la desolación … y la nota de color … en la madre y el niño
2013
El agua y la luz son esenciales para la vida vegetal, y se utilizan en todos los procesos vitales. La temperatura y el viento juegan también un papel fundamental. La floración es el momento más delicado de las viñas y en nuestra zona acontece habitualmente hacia finales de mayo. Las condiciones meteorológicas son determinantes en este momento.
La humedad y baja temperatura dificultan la polinización y aumenta el riesgo de enfermedades, ralentizan los procesos e inciden en la duración del ciclo de la uva.
Mayo 2013 ha sido el más fresco desde 1997, superando las precipitaciones normales, lloviendo 26 días y con tº medias de 12º-13º.
2013 ha sido un año con numerosas incidencias meteorológicas inusuales, como una ciclogénesis explosiva, el vendaval Xynthia que recogió 228kms/h y numerosos fenómenos costeros con enormes oleajes que proporcionaron alertas rojas en enero, noviembre y diciembre.
La fotografía de Aitor Aulestiarte representa uno de esos momentos espectaculates de la fuerza de la naturaleza.
Añada 2013 más extrema y 2014 mucho más cálida …
2014
Con motivo de la XX vendimia, se realizó un concurso para la elección de la fotografía que represente esta añada.
Imaginación, sacrificio y profesionalidad han permitido alcanzar metas impensables desde que empezara la primera añada en 1995.
“Itsasmendi: Un sueño hecho realidad”
“La fotografía de Jon Beristain, ganadora bajo un jurado formado por una empresa profesional de producción fotográfica, otra de marketing y la propia bodega, está llena de fuerza y transmite muchos de los aspectos de nuestra trayectoria durante estos años: esfuerzo, colaboración, evolución sin perder la esencia, constancia, humildad y tesón necesarios para crear y sacar adelante la bodega que empezó de cero y se ha transformado en un referente del Txakoli”.
En la ermita de los Santos Txirenes se celebró una fiesta para celebrar por todo lo alto la XX Vendimia.
2015
Itsasmendi y Urdaibai: “Un camino de gran futuro”
La añada 2015 recupera un marcado carácter atlántico. Este txakoli presenta una elegante frescura con un gran potencial de guarda ( recuerda en muchos aspectos al 2011 ). La fotografía es de Javier Arrizabalaga.
Es una zona que representa la integración de la naturaleza, el ser humano y sus actividades. La diversidad, la incidencia de la actividad humana llena de historia, cultura y tradición, la belleza natural de las estaciones del año y el romanticismo de los pequeños rincones. Todo ello en perfecto equilibrio y armonía.
Itsasmendi y Urdaibai se encuentran en el convencimiento de que la elaboración de txakoli en pleno corazón de la Reserva de la Biosfera, es un valor añadido para la marca.
Como muestra, se desarrollaron actividades novedosas e innovadoras como el Urdaibai Bird Center y el Mundaka Festival.
2016
Equilibrio: La conciliación de la vida laboral y personal de Marian Lázaro.
En una organización hay situaciones personales que nos ofrece la vida como la maternidad/paternidad, enfermedades o fallecimientos de familiares … que acaban incidiendo en la vida laboral.
En definitiva, somos muy parecidos a las viñas, en donde el equilibrio es también la base de la calidad para elaborar grandes vinos.
La conciliación entre la vida personal, familiar y laboral es un gran reto del S.XXI.
En nuestra filosofía, son las personas el eje principal sobre el que construir la calidad y la diferenciación.
2017
La fragilidad de la perfección en la naturaleza de Marian Jimeno
Las temidas heladas primaverales visitaron Itsasmendi en fecha poco esperada (28 de abril) y produjo importantes pérdidas en viñedos como los de Mungia y Abadiño.
En muchas zonas de España como Rioja, Ribera, Bierzo o Valdeorras se produjeron tremendas heladas con imágenes espectaculares en los viñedos. La climatología en floración (finales de mayo) fue también atípica, con temperaturas anormalmente elevadas para esas fechas.
A pesar de la belleza de la naturaleza, muestra en ocasiones una enorme fragilidad, representada por este Diente de León. Hierba salvaje y estacionaria, que se abre por la mañana y se cierra a la noche, y que según la tradición, te ayudan en el cumplimiento de un deseo al soplarla.
“Sus pequeñas partículas en el aire ante una ligera brisa representa el viaje de sus semillas esparcidas, al igual que nuestros vinos, que pueden ser descubiertos por diferentes personas permitiendo que nuestra historia llegue muy lejos”.
Vídeo que explica muy bien el concepto de Itsasmendi 7
La constante evolución e inquietud de Itsasmendi ha dado lugar a los parcelarios 7.1 7.2 7.6 … pero ese tema será expuesta en una próxima entrada.
Un gran vino de una bodega muy arraigada en nuestra tierra, con más de un centenar de años de tradición familiar en la producción de txakoli.
Iñaki, junto a su hijo y relevo generacional, Andoni, han presentado en 2016 la primera añada de este txakoli, que a mí personalmente, me encanta.
Clásico en el fondo y moderno en sus formas, representa la tradición puesta al día
Una gozada para los sentidos, por dentro y por fuera, y uno de los mejores txakolis con mejor relación calidad – precio que puedes encontrar hoy en día.
Fresco y divertido, elaborado con el viñedo más cercano a la bodega. Hondarrabi zuri, hondarrabi zuri zerratia.
Iñaki : «… cuatro generaciones de txakolineros (la cuarta es Iñaki, la quinta es su hijo Andoni, ingeniero agrónomo y enología en La Rioja) a nivel de Txoriherri, elaborando durante muchísimos años.
Ya el bisabuelo elaboraba un montón de litros, llegaba a los 5.000 litros entonces. No tenía tractor, lo cual tenía bastante mérito y de ahí en adelante hemos seguido … en su momento de la Denominación de Origen, y en este momento estamos nosostros, yo soy la cuarta generación de Magalarte Txakolina Lezama y Andoni es el futuro, con ganas de empezar otra vez y con alegría.
¡En Ieup! hemos trabajado la presentación, un reto. Hemos querido meter en el interior algo más serio. Hemos buscado el frescor del txakoli, con muchísimo aroma, que sea un producto muy expresivo, superfresco sin perder el carisma del Bizkaiko Txakolina, que es lo que al final queremos. Queremos mantener nuestra línea de producto, pero usando algo más expresivo todavía.
Sacamos a la calle en Navidades (2016) las primeras botellas y salimos premiados con el 1º Premio en blancos en la Feria Santo Tomás 2016 , lo cual para nosotros es muy gratificante «.
Santo Tomás 2016
En la categoría de txakoli gorri el jurado reconoció el trabajo de Jose Domingo Txabarri en la elaboración del txakoli Txabarri en Zalla. Arkaitz Larrazabal, productor del Maisu Txakolina en Orduña, fue premiado en la categoría de tinto e Iñaki Aretxabaleta, de la bodega Magalarte de Lezama y productor del txakoli IEUP, recogió el premio al mejor blanco.
Andoni : «Desde que he nacido, he vivido en este viñedo. Mi aita, cuando tenía 18 años, me dijo a ver si me apetecería estudiar el mundo del vino.
Estudié ingeniería agricola y enología en La Rioja y hoy en día aquí estamos, elaborando este vino tan tradicional de una forma un poco más moderna, con más conocimiento, siempre con la ayuda de aita, que es lo más importante, la experiencia «.
Iñaki : «El relevo, la verdad, es que es costoso, digamos. Él tiene grandes inquietudes y yo tengo un poquito de experiencia. ¿Qué ocurre …? miedo, que sé que el correr no ayuda mucho, nos complementamos y entre uno y otro vamos haciendo cosas y supongo que las haremos bien «.
Andoni : «Al final, el uno con el otro nos vamos puliendo y siempre la decisión cuanto la gente más preparada esté, sale mejor. Al final uno tiene una opinión, también tenemos en cuenta a mi hermana Amaia ya ama, Pili, que ayudan un montón, y entre todos, al final, las decisiones son más acertadas «.
Iñaki : «Yo creo que durante un tiempo tenemos que trabajar juntos y la realidad es que luego, él va a tener que hacer más y yo menos, que es normal».
Andoni : «Yo creo que hay futuro. El txakoli de Bizkaia es un producto de gran calidad. Se vende en gran parte en Bizkaia misma, pero yo creo que tiene muchas posiblidades. Aquí se están elaborando vinos complejos, crianza sobre lías, que están triunfando y tenemos que hacer txakolis jóvenes, frescos y txakolis un poco más envejecidos y salir fuera. Yo creo que hay oportunidades «.
Iñaki : «Otra apuesta que tenemos … el año pasado pusimos un montón de uva tinta (hondarrabi beltza). Queremos empezar a elaborar txakoli tinto, que es una apuesta … hoy en día en Bizkaia, la producción de uva tinta es muy limitada. A mi me gusta mucho el txakoli tinto, y pienso que hay que conseguir un txakoli tinto grato, ya hay bodegueros que lo están haciendo, es una apuesta más y tenemos que ampliar ese abanico de producto que tenemos «.
La bodega está en constante evolución y produce además del Ieup !, el Magalarte clásico, el Ieup! Barrikan, un mágnum de edición limitada de txakoli sobre lías y un proyecto súper interesante de tinto …
Aquí un pequeño recordatorio a través de artículos e imágenes a nuestro compañero Patxi Zabala.
Premios Ipar Kutxa 2010
Con Antonio García. 2015
Visita a Magalarte Lezama 3 de octubre 2017
Con Iñaki Suárez
En Mendibile junto a Aritza de Munetaberri, Javi Pérez de Bodegas Talleri y Jabi Aretxabaleta de Magalarte Zamudio
Homenaje al Restaurante “El Amparo”. Sociedad Bilbaína
Epikuria
En la cata del XXV Aniversario D.O.Bizkaiko Txakolina
En Larrabetzu con Elena e Iñaki
Descorche XXV Aniversario D.O. Bizkaiko Txakolina
Patxi Zabala sirve un txakoli ante Silvia Mendizabal. / JORDI ALEMANY
La Denominación de Origen festeja su 25 aniversario con una de sus mejores añadas
Los 25 años de una denominación de origen dan para que un vino ligado a la tradición pero con no muy buena fama, es decir, un caldo considerado más «folclórico» que interesante, evolucione hasta ser apreciado por su calidad.
Es lo que tiene que haya mucha gente trabajando en la mejora del cultivo de la vid y la posterior elaboración del vino. Eso es, resumiendo mucho, lo que celebra este año el Bizkaiko Txakolina, cuya D.O cumple 25 con la sensación de haber mejorado mucho y haber llegado a ser un caldo «de referencia», en palabras del presidente del Consejo Regulador, José Luis Gómez Querejeta.
Ya no solo lo beben los mayores, los que le tienen cariño porque es de casa, sino que los más jóvenes también lo piden. Ya no es solo para ‘chatear’, sino que puede ser invitado a la mesa.
Es el caso del Mendraka, el txakoli elegido por seis miembros de la Asociación de Sumilleres de Bizkaia en una cata a ciegas para representar a la D.O. en los actos institucionales y promocionales a lo largo de 2019. El de Mendraka, de la bodega Elizalde de Elorrio, fue el que se descorchó y con el que se brindó oficialmente en el Bizkaiko Txakolinaren Eguna, celebrado el jueves de la semana pasada en el espacio El Silo, en Bilbao.
La madrina de la presentación del Txakoli Eguna fue la periodista Silvia Intxaurrondo, que recordó su propia historia familiar. «Martín, tío de mi padre, tenía un txakoli de los años 60, de esos que han cambiado tanto». Situado en Montellano, Galdames, era el típico «caserío de los de toda la vida, con las uvas no en vides, sino en parras, con una tierra muy fértil y que producía para consumo de casa». Al vino sumaba los productos del cerdo y de las gallinas, «y se convirtió en un referente para los cazadores de la zona».
Una gran añada
Sería ya en los 80 cuando los productores comenzaron a pensar en la profesionalización y la apuesta por la calidad. «Una tarea difícil e ilusionante para recuperar un exquisito caldo», dijo Intxaurrondo. De la Asociación de Txakolineros, al nacimiento de la D.O. hace ya 25 años. Así que el acto del jueves sirvió también para dar comienzo a los que se realizarán a lo largo de 2019 para conmemorar esa fecha. Se hará con una buena añada, por cierto. En palabras del sumiller Patxi Zabala, «una de las mejores».
Las abundantes lluvias de la primavera pasada y el calor posterior hicieron que los granos alcanzaran la maduración en un «estado de sanidad perfecto». Una vendimia cálida reforzó después las características del txakoli que podremos beber este año, que en el de Mendraka se define por «reflejos verdosos, muy fresco en nariz, afrutado, y muy complejo en boca, con notas cítricas y florales. Un vino con mucho cuerpo, que perdura en la boca».
Hoy se celebra la Bizkaiko Txakolinaren Eguna, fiesta de presentación de la última añada del Txakoli de Bizkaia
11 abril 2019
Hoy jueves, 11 de abril, la Pequeña DO Txakoli de Bizkaia celebra su tradicional Bizkaiko Txakolinaren Eguna, fiesta en la que se presenta la última añada de txakoli y que este año dará inicio a los actos de conmemoración del XXV Aniversario de la creación de la Denominación de Origen.
Por este motivo las personas que asistan al Bizkaiko Txakolinaren Eguna de este año podrán disfrutar de una exposición fotográfica “un paseo por Bizkaiko Txakolinaren” que acerca las bodegas y viñedos de todo el territorio de Bizkaia, el sabor, el color y el aroma del txakoli, las vides y el esfuerzo diario al corazón de Bilbao.
El evento tendrá lugar en El Silo y dará comienzo a las 19:00 horas de la mano de la presentadora Silvia Intxaurrondo con la proyección de algunos de los videos que se están grabando como conmemoración de los 25 años de la Denominación de Origen y el discurso del presidente del Consejo Regulador, José Luis Gómez Querejeta.
A continuación tendrá lugar el descorche y la cata del BIZKAIKO TXAKOLINA de la añada 2018, que correrá a cargo de Patxi Zabala, miembro de la Asociación de Sumilleres de Bizkaia y componente del Comité de Cata de la DO desde sus orígenes.
MENDRAKA SERÁ ESTE AÑO EL TXAKOLI INSTITUCIONAL
Un panel de cata compuesto por seis miembros de la Asociación de Sumilleres de Bizkaia, eligió en una cata a ciegas el txakoli Mendraka, de la bodega Elizalde de Elorrio, para que sea este año el txakoli institucional de la DO.
Este txakoli será el que se catará en el Bizkaiko Txakolinaren Eguna y aportará la DO a lo largo del año para eventos institucionales y diversas promociones de Bizkaiko Txakolina.
Uriondo es una pequeña bodega familiar fundada en 1987 por Roberto Ibarretxe, ubicada en Zarátamo.
Roberto era profesor de psicología en Bilbao y su hermano ingeniero; Ambos ahora trabajan en la bodega.
Plantaron las primeras vides en el área en 1982 en la granja lechera de sus padres.
Uriondo es el nombre del barrio de Zarátamo donde se asienta el caserío.
Es uno de los tres pioneros originales en el renacimiento de la producción txakolinera en el entorno de Bilbao con la creación de la D.O. Bizkaiko Txakolina en 1994.
Uriondo consta de un único pequeño viñedo de 2,5 has. a unos 175 mts. de altitud y con orientación sureste.
Al igual que con el pan casero, todos sus vinos fermentan espontáneamente con levaduras nativas de la viña.
Desde sus comienzos, antes incluso de la creación de la D.O. Bizkaiko Txakolina, Uriondo ha evolucionado sin perder las raíces siendo reconocido hasta en el mercado USA, donde la cosecha 2009 obtuvo 91 puntos Parker y estuvo posicionado entre los 100 mejores vinos vendidos en E.E.U.U. de menos de 20 $.
Cabe destacar la inestimable aportación como asesor enológico de Jon Aguirre.
Variedades Hondarrabi zuri y Folle Blanche vendimiadas manualmente.
In the terraced vineyards on a steep hillside overlooking this Basque town on the southern edge of the Bay of Biscay, it’s hard not to feel a powerful thirst. With a salty breeze blowing in off the Atlantic, bright sunshine pouring down and a panoramic view that stretches along the twisting shoreline all the way to Biarritz, the mouth begins to tingle in anticipation of fresh seafood and cold white wine.
This is the land of Txakolina, …
Txakolina, un nombre retorcido para el simple placer
Trabajadores podan vides en el viñedo Ameztoi Txakolina en Getaría, España.Crédito…Denis Doyle para The New York Times
EN los viñedos en terrazas en una empinada ladera que domina esta ciudad vasca en el extremo sur del Golfo de Vizcaya, es difícil no sentir una sed intensa.
Con una brisa salada que sopla desde el Atlántico, un sol brillante a cántaros y una vista panorámica que se extiende a lo largo de la serpenteante costa hasta Biarritz, la boca comienza a sentir un hormigueo ante la anticipación de mariscos frescos y vino blanco frío.
Esta es la tierra de Txakolina, el vino blanco con vigor, refrescante y a menudo burbujeante que se disfruta en todo el País Vasco. En restaurantes y bares de pintxos, en terrazas con vista al mar o en sótanos oscuros y rústicos de madera y piedra, no se puede dejar de notar la Txakolina en todas partes, especialmente porque a menudo se vierte en forma de arco desde una botella sostenida por encima del hombro en vasos para crear una explosión de burbujas en el vaso.
“En San Sebastián, no creerías cuánto se bebe Txakolina sólo en el mes de agosto”, dijo Ignacio Ameztoi Aranguren, cuya bodega familiar, Ameztoi, es un productor líder de Txakolina. “Aquí en el País Vasco lo beben todo el año. También lo beben con carne. Esa es la cultura «.
Isabel Viñas Ramos. Isabel se licenció en Psicología de la Universidad del País Vasco en 1999 y obtuvo una Maestría en Viticultura, Enología, Gestión y Análisis del Vino en la Universidad de La Rioja en 2010.
Isabel comenzó Su carrera en el mundo de la viticultura en Uriondo Txakolina en 1996, donde ha sido enóloga y maestra de bodega desde la cosecha de 2010. Tiene un conocimiento profundo de las peculiaridades y fortalezas del entorno natural de su vida y de la viña.
Sus esfuerzos están dirigidos a la configuración de un ecosistema complejo en el viñedo (policultivo) en el que las diferentes especies animales y vegetales coexisten dentro del viñedo con los humanos en un proceso de homeostasis dinámico que ofrece una gran riqueza y diversidad a todas las partes involucradas.
Uriondo es una pequeña bodega familiar fundada en 1987 por Roberto Ibarretxe, ubicada cerca de la ciudad portuaria de Bilbao en el pequeño pueblo vasco de Zaratamo. Uriondo, que lleva el nombre de su vecindario, es la bodega más antigua de la región y fue uno de los tres pioneros originales en el renacimiento de la producción de txakolina cerca de Bilbao, con la creación de la DO Bizkaiko Txakolina en 1994.
Uriondo, que consiste en un pequeño viñedo ( 2,5 hectáreas), está situado a una altitud de 175 metros con una exposición sureste, en el campo vasco. Todo el trabajo lo realiza Isabel manualmente, desde el viñedo hasta la botella. El máximo respeto se da a la tradición del vino local como parte de la tradición culinaria vasca.
El máximo respeto se da a la tradición del vino local como parte de la tradición culinaria vasca. Lamentablemente, el viaje de Isabel a los Estados Unidos fue cancelado debido a # covid_19 donde iba a aparecer en muchos eventos en todo Estados Unidos, incluida @wonderwomenofwine.
Su cosecha de 2019 ya está disponible en todo el país, asegúrese de comprar algunos de estos fantásticos micro-Txakoli y apoyar a nuestras bodegas dirigidas por mujeres durante este momento difícil para la industria. #más fuertes juntos
Isabel Viñas Ramos – Uriondo – Bizkaiko Txakolina Isabel obtuvo una licenciatura en Psicología de la Universidad del País Vasco en 1999 y obtuvo una Maestría en Viticultura, Enología, Gestión y Análisis del Vino en la Universidad de La Rioja en 2010.
Isabel comenzó Su carrera en el mundo de la viticultura en Uriondo Txakolina en 1996, donde ha sido enóloga líder y maestra de bodega desde la cosecha de 2010.
Tiene un conocimiento profundo de las peculiaridades y fortalezas del entorno natural de su vida y de la viña.
Sus esfuerzos están dirigidos a la configuración de un ecosistema complejo en el viñedo (policultivo) en el que las diferentes especies animales y vegetales coexisten dentro del viñedo con los humanos en un proceso de homeostasis dinámico que ofrece una gran riqueza y diversidad a todas las partes involucradas.
Uriondo es una pequeña bodega familiar fundada en 1987 por Roberto Ibarretxe, ubicada cerca de la ciudad portuaria de Bilbao en el pequeño pueblo vasco de Zaratamo.
Uriondo, que lleva el nombre de su vecindario, es la bodega más antigua de la región y fue uno de los tres pioneros originales en el renacimiento de la producción de txakolina cerca de Bilbao, con la creación de la DO Bizkaiko Txakolina en 1994.
Uriondo, que consiste en un pequeño viñedo ( 2,5 hectáreas), está situado a una altitud de 175 metros con una exposición sureste, en el campo vasco.
Todo el trabajo lo realiza Isabel manualmente, desde el viñedo hasta la botella. El máximo respeto se da a la tradición del vino local como parte de la tradición culinaria vasca.
El máximo respeto se da a la tradición del vino local como parte de la tradición culinaria vasca. Lamentablemente, el viaje de Isabel a los Estados Unidos fue cancelado debido a # covid_19 donde iba a aparecer en muchos eventos en todo Estados Unidos, incluida @wonderwomenofwine.
Su cosecha de 2019 ya está disponible en todo el país, asegúrese de comprar algunos de estos fantásticos micro-Txakoli y apoyar a nuestras bodegas dirigidas por mujeres durante este momento difícil para la industria. #más fuertes juntos
Isabel Viñas Ramos – Uriondo – Bizkaiko Txakolina Isabel earned a degree in Psychology from the University of the Basque Country in 1999 and went on to earn a Masters in Viticulture, Oenology, Wine Management and Analysis at the University of La Rioja in 2010.
Isabel began her career in the world of viticulture at Uriondo Txakolina in 1996, where she has been lead winemaker and cellar master since the 2010 vintage. She has an in-depth knowledge of the peculiarities and strengths of the natural environment of her life and of the vineyard.
Her efforts are directed to the configuration of a complex ecosystem in the vineyard, (polyculture) in which the different animal and plant species coexist within the vineyard with humans in a dynamic homeostasis process which offers great wealth and diversity to all parties involved.
Uriondo is a small family winery founded in 1987 by Roberto Ibarretxe, located near the port city of Bilbao in the tiny Basque village of Zaratamo. Uriondo, named after their neighborhood, is the oldest winery in the region and was one of three original pioneers in the revival of txakolina production near Bilbao, with the creation of the Bizkaiko Txakolina DO in 1994.
Uriondo, consisting of one tiny single vineyard (2.5 hectares), is situated at an altitude of 175 meters with a southeasterly exposure, in the Basque countryside. All of the work is done by Isabel manually, from vineyard to bottle.
The utmost respect is given to the tradition of the local wine as part of the Basque culinary tradition. Regrettably, Isabel’s trip to the US was just cancelled due to #covid_19 where she was to be featured in many events across the US, including @wonderwomenofwine .
Her 2019 vintage is in now in stock nationally, please make sure to grab some of this fantastic micro-Txakoli and support our women-led wineries during this tough time for the industry. #strongertogether
Sabéis cual es el origen de la palabra TXAKOLI? La versión más extendida dice que la palabra txakoli tiene su origen en la expresión “etxeko ain”, “lo justo para casa”, lo que respondían los productores del vino cuando les preguntaban qué tal había ido la producción.
De ahí se pasó al “etxekolain” para acabar en el “txakoli”. (Teoría de José Uria Irastorza) Son días para quedarse en casa. ¿Tenéis vosotros suficiente txakoli para casa?
Badakizue zein den txakolin hitzaren jatorria? Bertsio hedatuenak dio txakolin hitzak “etxeko ain” esamoldean duela jatorria. Ekoizleei uzta zelakoa izan zen galdetzean “etxerako ain”, hau da”Etxerako nahikoa”, erantzuten baitzuten.
Hortik “etxekolainera” pasatu zen, Txakolina hitzan amaitzeko. (José Uria Irastorzaren teoria) Etxean geratzeko egunak dira hauek. Txakolina nahikoa al duzue etxerako?
Lamento no estar de acuerdo con la acepción de la palabra TXAKOLIN. Ni yo, ni otras personas que lo han estudiado a fondo, con papeles de por medio, y sin hacer elucubraciones lingüísticas.
Ya va siendo hora de llamar al pan, pan; y al txakolí, txakolin (acabado en ene). Ya que se han conseguido unos vinos de categoría internacional, comparables a los «grandes» vinos blancos de renombre internacional, hora es de que abandonemos los «inventos» lingüisticos del origen de nuestro vino, que además son innecesarios pues el auténtico hace tiempo que se puso sobre la mesa.
Cuando un personaje es ilustre, lo es por lo que ale, lo que expresa y lo que comunica. Al margen de que se llame Kepa, Peio, Peru, Pedro, Peter, Petrus, Pedru, Pere, Πέτρος (Petros), פטרוס (Petros), 彼得 (bi3de2, pite); y así hasta 70 veces en otras tantas lenguas que se hablan o el mundo.
Gracias por poder participar en el blog, y spero no molestar a nadie.
Gracias por participar, José Luis. El origen de la palabra, aún a día de hoy se considera un misterio y sigue siendo un tema abierto a debate. No me cabe la menor duda de que tienes argumentos de peso, de lo cual me alegro, tanto por la contundencia de los mismos como por tu generosidad a la hora de compartir esos conocimientos. Cuídate. Un abrazo.
Gari. Reflexiones
” Hoy he estado dando una vuelta por el viñedo, viendo su despertar con la primavera. Esa magia y encanto que me llevo a decidirme por esta maravillosa profesión.
Las plantas siguen su curso, se adaptan al frío, al calor, a las heladas.
Lucen con el sol pero saben que tendrán que convivir con lo que la naturaleza les depare cada año.
Allí están majestuosas y tranquilas, con una capacidad de adaptación infinita.
Y yo las escucho, las entiendo, las amo y me toca imitarlas y seguir como ellas…. dando lo mejor de uno mismo ”
Ama de Gorka Izagirre
El Ama de Gorka Izagirre es uno de esos vinos que aparecen muy de tarde en tarde en el panorama vitivinícola.
La suma de conocimiento, paciencia, tenacidad y superación han traído esta maravilla que tuve la ocasión de probar por primera vez en el Campeonato de España de Sumilleres en 2018 en el Pabellón Ifema.
Ya pude darme cuenta de que este txakoli volaba muy alto. Complejidad envuelta en seda. Quizás el más personal de la casa, quizás el que le sitúe un escalón aún más alto y sea un auténtico referente.
Más tarde, con ocasión del 50 aniversario de la WSET · septiembre 2019 ·, pude volver a comprobar su extraordinaria evolución en botella en la propia bodega de Gorka Izagirre.
Un txakoli que seduce, que enamora y que te hace recordar cada momento que lo bebes.
Ama 2015 con un punto de madurez excepcional, fue vendimiado el 23 de octubre de 2015.
“Hay poderosas razones para visitar la bodega Gorka Izagirre. Una, el hermoso paisaje donde está ubicada, el valle de Asúa; otra, degustar sus txakolis, en la vanguardia vitivinícola de este vino identitario; y para rematar, darse un festín en Eneko, con una estrella Michelin, situado encima de la bodega.
Aunque el proyecto surgió hace casi 30 años, cobró impulso en 2005 de la mano de los propietarios del restaurante Azurmendi, Eneko Atxa y su tío Gorka.
La apuesta se basa en la colaboración de 25 viticultores, distribuidos por varios municipios, que aportan sus 40 hectáreas. El resto, una exigente selección de uvas para lograr la mejor expresión de las variedades autóctonas hondarrabi zuri y hondarrabi zerratia.
De esta última nace su vino más logrado, Ama (madre en euskera), un alarde de finura enológica y respeto medioambiental. Con las escasas uvas de Astoreka (1,8 hectáreas), y solo en las añadas más cálidas, elaboran este txakoli. Tiene una pequeña parte fermentado en barrica, y dos meses de crianza sobre lías.
El resultado no puede ser más gratificante: un expresivo tejido aromático, donde la fruta madura y la flor danzan sobre un suelo de pedernal y hierba seca, con leves recuerdos de bollería. Fresco, envolvente, reafirma en boca su vocación de grandeza.”
AMA 2015
Bodega: Gorka Izagirre. Barrio Legina s/n, Larrabetzu (Bizkaia)
El Reglamento (UE) nº 1151/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de noviembre de 2012, sobre los regímenes de calidad de los productos agrícolas y alimenticios establece las siguientes definiciones
Denominación de Origen
A los efectos del Reglamento (UE) nº 1151/2012 se entenderá por “denominación de origen” un nombre que identifica un producto:
” Originario de un lugar determinado, una región o, excepcionalmente, un país, cuya calidad o características se deben fundamental o exclusivamente a un medio geográfico particular, con los factores naturales y humanos inherentes a él
cuyas fases de producción tengan lugar en su totalidad en la zona geográfica definida.
A los efectos del Reglamento (UE) nº 1151/2012 se entenderá por «indicación geográfica» un nombre que identifica un producto:
” Originario de un lugar determinado, una región o un país, que posea una cualidad determinada, una reputación u otra característica que pueda esencialmente atribuirse a su origen geográfico de cuyas fases de producción, una al menos tenga lugar en la zona geográfica definida. “
Abio es un histórico, no sólo del txakoli de Bakio, sino del txakoli bizkaino.
Bakio, en palabras de Mikel Garaizabal, es una de las zonas más templadas de Bizkaia, a pesar de ser pueblo de costa.
Tanto el clima como el suelo, asentado en suaves laderas además de ser un pueblo más volcado en la tierra, en la agricultura que en el mar, han colaborado para que Bakio sea considerado la cuna del txakoli en Bizkaia.
Abio junto a Gorrondona y Zabala, las tres actuales bodegas en funcionamiento en Bakio y Ados Basarte Txakolina
Fundada en 1890, ha cosechado premios en ferias como la del “Ultimo Lunes de Gernika” o la clásica de Santo Tomás.
“El premio más antiguo que disponemos es el de la feria de Vinos del País en 1971”.
De lo que es trabajar la tierra, la vid, saben mucho en la bodega Abio Txakolina.
Tres generaciones llevan ya mimando estas viñas mecidas por las brisas marinas, en el corazón de Bakio.
Abio ha visto reconocida su labor con el premio BBK por su txakoli Gorena, un vino de hondarrabi zuri que tiene como característica peculiar que ha sido elaborado con maceración carbónica.
En 2013 sobre una producción total de 30.000 litros, 2.000 fueron de la marca Gorena, por tratarse de una edición limitada.
“El Abio Gorena nació en junio de 2013. Es un txakoli muy complejo y destinado a carta para maridar. Este premio nos viene como anillo al dedo. Es un empujón para entrar en Bilbao”, resalta Rubén.
En el pasado año 2019 de su lagar salieron 40.000 litros de txakoli blanco, 200 l. de ojo de gallo y otros 250 l. de tinto, aunque su objetivo es aumentar la producción.
La producción se comercializa prácticamente en Bizkaia, apenas exportan fuera.
Asier Alcibar – Arichuluaga es la tercera generación de la familia en hacerse cargo de la bodega bakiotarra, enclavada en el barrio Elexalde y resguardada en el caserío “Basigo”. Asier Alcíbar – Arichuluaga y su primo Rubén Gaubeka unieron sus fuerzas en 2008 para dar un nuevo impulso a la bodega.
Aquí lo detallan en este artículo
Berroja
Berroja comenzó, con sólo 3 hectáreas, en 1996 recogiendo su primera cosecha en el año 2000. Solo un año después, en 2001, se diseña la bodega que produce 3 txakolis: Berroia, Aguirrebeko y Berroja. Hoy son alrededor de 26 has. de las que 22 están plantadas de viñedo.
En las 9 parcelas de viñedos en Berroja , nombre del barrio de la anteiglesia bizkaina de Muxika · Gernika que da origen a la bodega, se cultiva uva con unas características peculiares gracias al terreno del Triásico superior, donde se asientan. Anualmente se producen no más de 120.000 litros que, con las nuevas plantaciones, podrían llegar a los 160.000.
Este artículo es testigo de la inauguración de la impresionante bodega, que al estilo de los mejores Châteaux, está rodeada por todo su viñedo.
En este vídeo, José Angel Carrero explica de forma clara los detalles de la Bodega Berroja (2005)
Axpe, txakoli y … sidra
Cuatro generaciones de sidra y txakoli en la familia. La Sidrería que se puede ver hoy en día se construyó en 1996, junto al caserío AXPE, en Markina- Xemein comarca de Lea Artibai a 60 metros sobre el nivel del mar, donde se elabora y se embotella la sidra y txakoli con la marca AXPE.
El símbolo de Axpe tiene tres partes. Una es la piedra que representa el barrio Atxondoa (al lado de la roca). La roca tiene una grieta que simboliza el caserío Axpe. Otro de los elementos que lleva la escultura es una pieza de acero inoxidable que está simbolizado por el arado que va abriéndose camino en la tierra, en las nuevas tecnologías. Por último, lleva una media luna de madera que simboliza la forma circular del fruto, manzana y uva, que son el origen del caserío Axpe, Sidra y txakoli.
Sidra con la marca AXPE Bizkaiko Sagardoa y AXPE Euskal Sagardoa que se diferencia por su cápsula roja Denominación de Origen y el Txakolí AXPE con Denominación de Origen Bizkaikoko Txakolina.
En el último Gustoko 2020
Hace pocos años se llevaron a cabo nuevas plantaciones de costa, ampliando la zona de producción y sumando a las de Markina-Xemein los viñedos de Ea.
En el txakoli la variedad principal es Hondarrabi Zuri en un porcentaje del 80%, encontrando también, Hondarrabi zerratia en otro 5%, Sauvignon Blanc en el otro 10% y Riesling en otro 5%
Para la elaboración de la sidra natural son dos hectáreas de manzanos autóctonos de cosecha propia situados al lado del caserío AXPE y el resto de los caseríos proximos de Km.0… sólo con determinadas variedades registradas y catalogadas por los consejos reguladores, Hazi, Kalitatea… en manzanares de Bizkaia. Tras la recolección manual del fruto, la sidra se elabora en la propia bodega.
Recogemos esta entrevista de cuando fue presidente de productores de sidra Enero 1999 …
Artizar 2014 · botella borgoñona
Artizar, estrella del amanecer, Venus, la última luz que se desvanece en el cielo al amanecer, a la salida del sol.
Obra cumbre de Itsasmendi y un regalo para los sentidos. Artizar comenzó en añada 2010 en un intento por superarse y vaya si lo ha conseguido, expresando todo el potencial de los mejores racimos de viñas de Itsasmendi «estilo libre».
Viticultura de precisión, máximo cuidado de las viñas, momento preciso de vendimia. Trabajo y saber hacer en viña, remate en bodega.
«La originalidad del Artizar reside en disponer de la libertad necesaria para elegir cada año pequeños rincones y detalles vitivinícolas a veces imperceptibles para que muestren toda su expresión en este nuevo Txakoli.»
Itsasmendi Artizar 2014
Elaborado en inox con crianza sobre lías de 13 meses, buscando domar la acidez marcada de este uva.
Aromas a flores blancas, azahar y jazmín, fruta blanca, notas cítricas y mineralidad. Nos habla de primavera y suelo, piedra, tierra verde y armonía. En boca delicado, directo y fresco en el paso de boca. Final limpio, integrado, … muy, muy buen vino. Muy bueno, sí señor !.
El 2014 fue un año de perfil mediterráneo, con temperaturas atípicamente elevadas la primera semana de septiembre, que adelantó la maduración y redujo la acidez de las uvas recolectadas con respecto a un año normal.
Surgió la curiosidad de que en una misma parcela se dieran dos expresiones tan diferentes de la Hondarrabi Zuri · viñedo plantado en 1989 · con casi 10 días de diferencia en la recogida y dos uvas totalmente diferentes, siendo las dos con mucha personalidad.
Artizar es un txakoli de estilo libre, que busca reflejar rincones del viñedo que merecen ser elaborados por separado. En esta añada marcada por las altas temperaturas se dio la curiosidad de que la misma variedad · Hondarribi Zuri · se mostró de dos maneras muy distintas. Este motivo llevó a la bodega a elaborar dos vinos bajo el mismo nombre, ya que su coupage no transmitía la esencia ambas por separado. En este caso se trata de un txakoli sobre lías criado en barrica, crianza en barricas de 600 litros con 11 meses sobre lías.
Ya que su coupage no transmitía la identidad de ambas por separado decidimos sacar al mercado dos Artizar de esta añada. Esta Hondarrabi Zuri es de una parcela de lutitas y areniscas y amplias vetas calizas que cruzan la finca, que han proporcionado una uva delicada, y elegante.
Extracto del reportaje en torno al Txakoli Simón aparecido en “La Guía Repsol” …
‘Txakoli Simón’ es así hoy sinónimo de buena txuleta asada a la parrilla, pero no siempre fue así. De hecho, el origen del restaurante se remonta a 1922, y entonces se ceñía fielmente a la esencia de esos establecimientos llamados precisamente chacolís, donde se despachaba el vino joven elaborado en el mismo lugar y la gente acudía muchas veces con su propia comida.
“Aquí Simón Lozano hacía txakoli, hasta 5.000 litros, diez bokois. A partir de febrero o marzo, que era cuando estaba para beber, se abría la temporada de txakoli, que duraba lo que duraba el vino, como pasa en las sidrerías, así como el producto de la matanza de dos o tres cerdos, y la gente venía un poco a pasar el día.
Era, más bien, un lugar de reunión. Muchos traían sus cazuelas para calentar y aquí se preparaban huevos fritos con chorizo, etcétera”, rememora Oscar.
Oscar entró en 1988 como empleado, junto a dos compañeros de la Escuela de Hostelería de Galdakao; la casa necesitaba tres personas durante la temporada de verano, entre junio y septiembre, y ellos decidieron aceptar el trabajo, en vez de irse a Baleares y Canarias, como hacían la mayoría de estudiantes. Ya en diciembre, el dueño, nieto de Simón, les citó en ‘Baserri Maitea’ (1 Sol Guía Repsol) y les propuso encargarse del negocio, que entonces ocupaba únicamente lo que hoy es la barra del bar (entonces mitad bar y mitad cocina) y las concurridas campas. Debajo estaba la bodega de txakoli (hoy almacén), en la actual cocina se encontraba la cuadra y en el comedor el gallinero.
Hay sábados que llegan a despiezar hasta 14 cintas. El 80 % de sus ‘txuletas’ son de vaca frisona.
“Cuando hacía malo no trabajábamos nada”, recuerda Óscar, que tras un periodo de prueba aceptó la propuesta y se puso al frente de ‘Txakoli Simón’ junto a su amigo Fernando Campo, fallecido hace diez años. Seguían despachando vino y huevos fritos acompañados de lo más rico del cerdo, pero pronto dieron un giro a todo, emprendieron reformas arquitectónicas y de concepto que hace cinco lustros desembocaron en la apertura de su primer comedor cerrado (el segundo, en el piso superior, se abrió hace solo 14 años), para no fiar la facturación a la meteorología, y en la apuesta por la chuleta de vacuno mayor como estandarte.
Lo que nació como un merendero es hoy un concurrido restaurante con todas sus letras, un referente del icónico monte Artxanda con su cocina en Bilbao y su aparcamiento en Sondika. Por supuesto, se mantienen las viejas costumbres, la pizarra sigue ofreciendo huevos con chorizo, con beicon, con lomo, con morcilla, con jamón (“a la gente de fuera, ver a otras personas bebiendo aquí una botella de vino y comiendo una txuleta o mismamente unos huevos fritos de manera distendida le perece hasta exótico”), pero también se demandan mucho hongos, foie con higo confitado y, sobre todo, txuletas que se asan con conocimiento y pasión.
En sus inicios, se servía ‘txakoli’ y algunos clientes llevaban su propia comida.
Juanma, extraordinario sumiller, hoy ofreciendo vinos muy personales en Txakoli Simón.
La parrilla no es matemática
“Lo primero que hay que hacer es sacar las txuletas a eso de las diez de la mañana para que atemperen; luego limpiarlas; y, una vez que se van pidiendo, nosotros las rebozamos en sal, literalmente, las pongo al fuego, a una altura que va en función de la hora y de que tenga más o menos calor. Me gusta que tengan contacto con la llama, pero no lo puedo buscar del todo, porque en la parrilla puede haber hasta 25 txuletas a la vez y si tienen mucha grasa y las bajas mucho, eso arde. Tienes que tener mucho cuidado”, precisa el parrillero.
A Oscar le gusta que la ‘txuleta’ entre en contacto con la llama
Disponer de un buen suelo con una excelente orientación, y tener claro qué hacer. Son los ingredientes de un proyecto que dos hermanos pusieron sobre la mesa en Bilbao hace una década y que se ha convertido en una realidad consolidada bajo la denominación de Txakoli Munetaberri.
La marca surge de una explotación cercana a 7 hectáreas de vid, de ‘ondarrabi zuri’, en las faldas del monte Arraiz. Es el único txakoli de Bilbao.
La silueta del puente y la iglesia de San Antón lo acreditan en la etiqueta de sus botellas.
La actividad ha servido para recuperar, además, una ocupación que a finales del siglo XIX y principios del XX desbordaba las laderas de los montes bilbaínos y que casi llegó a desaparecer a causa de una plaga de filoxera y, décadas más tarde, por el desarrollo industrial, que prácticamente vació de moradores los caseríos de la villa. Muneta fue uno de ellos.
En él residió Pedro ‘Montaña’, abuelo de sus actuales propietarios, con su familia hasta que encontró trabajo en el astillero Euskaduna y se fue a vivir a la ciudad.
«Subía a menudo y siempre le recordamos junto a sus vacas y al lado de viñedos», explica Mari Mar, una de sus nietas y socia de la actual explotación familiar.
Junto a su hermano, Mari Mar decidió recuperar el caserío y embarcarse en este proyecto. «Muneta necesitó una reforma integral, como cualquier otra casa que no ha estado ocupada durante varios años», reconoce.
Paralelamente a la rehabilitación contemplaron la idea de darle un uso «porque le teníamos mucho cariño».
En este contexto, la familia apostó por recuperar el txakoli «en reconocimiento a lo que habían hecho nuestros abuelos. Es un homenaje a ellos», aseguran.
Con las ideas claras, los propietarios de Muneta recurrieron a la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina en busca de ayuda. «Sabíamos que queríamos trabajar con un producto autóctono y llevar a cabo las ilusiones de nuestros abuelos», insisten los dos hermanos.
Después de estudiar el terreno y comprobar que tenía una «excelente» potencialidad por el tipo de tierra y la orientación, en 2003 llegaron las primeras plantas procedentes de Francia con el correspondiente ‘pasaporte’ que autentificaba las cepas.
«Apostamos por la variedad ‘ondarribi zuri’ porque queríamos hacer un txakoli, txakoli», añaden los cosecheros.
Evitaron «hacer experimentos trayendo uva que no va con este clima ni con esta tierra».
Los resultados de su trabajo se vieron a partir de 2006. Las 20.000 plantas que habían llegado tres años antes a las faldas de Arraiz dieron sus primeros racimos. La uva fue procesada, como lo hacen ahora, en la bodega Iturrialde, en Larrabetzu.
Con estos primeros caldos nació la denominación Munetaberri y el txakoli elaborado en Bilbao volvió a aparecer en el mercado.
Después de distribuir 50.000 botellas con la cosecha de 2009, los responsables de la sociedad familiar aseguran que «es muy pronto para ver un rendimiento real. Es un hobby un poco caro -bromea Mari Mar- que continúa necesitando de inversión, inversión…».
Recolección a mano
Muneta ha activado ya toda su maquinaria para poder ofrecer dentro de seis meses su nueva cosecha a los consumidores.
Una añada que se prevé «extraordinaria» por las características atmosféricas que han acompañado al desarrollo de la uva durante la primavera y el verano. Habrá que esperar a marzo de 2011 para comprobar si la previsión del enólogo de la casa, José Ramón Calvo, se cumple.
Cerca de una treintena de trabajadores han participado en la vendimia este año. En cuatro días -las tareas finalizaron el sábado- se han recogido 37.500 kilogramos de uva, «un 25% menos» que en 2009.
La recolección se ha llevado a cabo a mano porque la orografía tampoco permite muchos excesos», explica Mari Mar, y los racimos han sido enviados a la bodega en cajas de 15 kilos «para que la uva vaya suelta y no se rompa».
Con la vendimia de este año finalizada, los dueños de Munetaberri se marcan como reto consolidar el proyecto y ampliar el número de viñedos hasta llegar a 10 hectáreas. «Somos novatillos en el mercado, pero parece que tira para adelante. Hemos hecho una fuerte inversión y tenemos que esperar la amortización correspondiente», razona su propietaria.
Munetaberri es uno de los escasos viñedos urbanos del mundo. La filosofía de la bodega es la sostenibilidad manteniendo la tradición en la elaboración y el respeto por la tierra para obtener la máxima expresión del suelo.
Producción integral de viñedo propio y variedades de uva seleccionadas hacen que este txakoli sea muy buena opción.
Desde el inicio, el proyecto fue plantar hondarrabi zuri, uva perfectamente adaptada al clima y al suelo, con personalidad propia y gran potencial enológico. En los últimos años y dentro de las normas del Consejo regulador, se han plantado otras variedades con el objetivo de obtener una gama de vinos más amplia: zerratia, riesling y hondarrabi beltza.
La enóloga Pilar Llamosas entre las hileras de viñas de Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Zuri Zerratia con las que elabora su txakoli Petite. Un paisaje de postal y una dedicación absoluta dan lugar a apenas 2.600 botellas que se descorchan en su mayoría en Casa Garras, el restaurante que Pilar atiende a diario junto a su familia. / FERNANDO GÓMEZ
Nos encontramos con Pilar Llamosas, hermana de Txema, el cocinero del Garras, parada obligada en el descubrimiento de Carranza (menú casero por 11 euros y unas jornadas dedicadas al buey de quitarse la boina). Pilar estudió Químicas. «Pero no me gustaban las salidas que ofrecía la carrera. He trabajado toda la vida en el negocio familiar, ayudando a mi padre Jose Mari y a mi madre Natividad.
Un día, acompañando a mi tío Antonio en el Museo del Vino de la calle Ledesma, en Bilbao, me sirvieron un vaso de San Vicente, un Tempranillo de la finca La Canoca, en San Vicente de la Sonsierra. Fue un descubrimiento. Cogí la costumbre de probar vinos y me gustó tanto ese mundo que estudié Enología en la universidad de La Rioja», recuerda.
En el último curso, los padres le propusieron plantar un viñedo en las laderas: 1,75 hectáreas con 9.000 viñas de Hondarrabi Zuri y 8.500 de Hondarrabi Zuri Zerratia (Pétit Corbu). «Quería jugar con variedades autóctonas sabiendo que se complementan muy bien», explica esta antigua trabajadora en la bodega Itsasmendi.
El txakoli de Pilar Llamosas, máster en Enología Innovadora por la UPV, se llama Petite y luce una etiqueta azul con un racimo de diminutas uvas verdes. Su primera cosecha llegó en 2015. «Era octubre y ya empezaba a recoger la uva cuando Garikoitz Ríos me ofreció la posibilidad de usar un depósito de Itsasmendi.
El viñedo es mi pasión; cada día iba a verlo nada más salir del restaurante para controlar la maduración de la uva. Hago una viticultura sostenible, sin herbicidas, desbrozando, metiendo ovejas en el viñedo para abonar, compactar y mantener la tierra», señala. Su parcela produce 2.000 litros, apenas 2.600 botellas que se descorchan en Casa Garras en su mayoría. «Mi trabajo es lograr representar en la botella lo que tengo en el campo», resume la enóloga.
«¿Momentos? Fue súper emocionante catar el primer vino. Me daba más miedo… Pero me salió una sonrisa de oreja a oreja cuando lo caté. Para mí fue cumplir un sueño», explica pensando ya en poner en marcha su propia microbodega en la Casa de la Tinaja, desgranando su sueño de hacer txakolis parcelarios y microelaboraciones… «En Carranza es posible vivir, pero tienes que buscarte tu oportunidad, tu nicho».
La primera añada de Petite txakolina fue la del 2015. Se vendimió el 15 de octubre. Permaneció en sus lías finas durante 8 meses
Después de años de espera han podido recogerse los primeros frutos de uno de los proyectos de la familia Casa Garras, PETITE TXAKOLINA.
En 2012 dio comienzo este pequeño sueño con la plantación del viñedo de la familia Llamosas-Orcasitas, en el que tantas ganas e ilusión se han invertido. Por ello, hoy tenemos el placer de presentaros nuestra nueva creación.
Nota de cata: En nariz mineral con notas sutiles de vegetales de hierba fresca y planta de tomate, toques anisados y de hinojo limpio. En boca fresco y limpio, con untuosidad que aporta estructura, y una acidez cítrica, que consigue un paso agradable.
Agradecimientos: Desde Casa Garras, Pilar Llamosas (enóloga) quiere agradecer al más grande, Garikoitz Ríos (director técnico de Bodegas Itsasmendi), la confianza depositada. ¡Gracias por tus sabios consejos y tenderme la mano!
No dudéis en acercaros hasta nuestra casa para catar Petite Txakolina. Su venta es directa a través de Casa Garras, por lo que si estáis interesados llamad al 946806280 o escribid a casagarras@gmail.com a la atención de Pilar Llamosas. ¡Os va a sorprender!
En la cata del XXV Aniversario de la D.O. Bizkaiko Txakolina que se celebró en Mendibile en junio 2019 fue uno de los txakolis que más gustó y mejores críticas cosechó al final de la jornada
Casa Garras y Petite Txakolina en el pasado Bilbao Food Capital 2019
Casa Garras y Petite Txakolina en Basquexperience de EITB emitido el 2/2/2020
Accidente José Lapazaran
Evacuado en helicóptero tras volcar con un tractor en Muxika en una zona de difícil acceso
EL VEHÍCULO HA ATRAPADO POR LA PIERNA DEL HOMBRE QUE LO CONDUCÍA
El conductor de un tractor ha resultado herido tras sufrir un accidente y quedar atrapado bajo el vehículo, en una zona rural de difícil acceso de Muxika, y en el rescate ha sido necesaria la intervención de dos helicópteros.
Según ha informado el departamento vasco de Seguridad, el siniestro se ha registrado hacia las 12,20 horas de este domingo cuando un tractor ha volcado y ha atrapado por la pierna del hombre que lo conducía.
El accidente se ha registrado en un terreno rural de fuerte pendiente y difícil acceso, por lo que en el rescate han intervenido efectivos de bomberos y ertzainas, además de un helicóptero de la Ertzaintza que ha evacuado inicialmente al herido hasta otro helicóptero de Osakidetza, que finalmente le ha llevado al hospital de Cruces.
Verema 2020. Txakolis catados en la guía.
En Verema, las catas comentadas de nuestros txakolis han sido:
· Atlantis hondarrabi zuri 2018
· Itsasmendi 7 2016
· Itsasmendi Artizar 2013 – botella Rhin
· Vino Atlántico 2018
· Atlantis hondarrabi zuri 2018
Itsasmendi 7 2016
Maria50: ” Color amarillo pajizo. Nariz fresca, recuerdos a fruta amarilla con hueso, lichis, flores blancas y piña. También sensaciones minerales. En boca es un vino fresco, seco, con buena acidez, de paso fresco y muy frutal, amargoso y de gran persistencia. ”
Itsasmendi Artizar 2013 · botella Rhin
Vino Atlántico 2018
labajos: ” Buen chacolí de Vascongadas que tiene un bonito color amarillo dorado y cierta densidad. Nariz de intensidad media baja con cítricos como el pomelo, fruta de hueso con albaricoque predominante, notas de flor blanca y un fondo mineral de tiza. En boca es untuoso, tiene volumen, menos acidez de la esperada para un chacolí, dulcedumbre y final salino y ligeramente mineral. Creo que tiene capacidad de guarda y mejora en botella. ”
Arrutzi_Najera: ” Intenso color amarillo dorado, con numerosas lágrimas finas e infinitas. Aroma ahumado, flavor del roble, una crianza conjuntada, bien conjuntada pero insistente. Al movimiento surge la fruta madura, notas de miel, pulpa de cítricos secos, lías, especias dulces y membrillo de manzana. la entrada en boca es agradable, con un tacto meloso donde hay una untuosidad que se va abriendo gracias a una acidez viva y jugosa, que equilibra y compensa.”
Vino Atlántico 2018
Inmalva: ” Amarillo pajizo con reflejos dorados. Con intensidad aromática media pero aroma interesante, ligeramente floral y mineral, con fruta blanca y amarilla bastante madura, que incluso muestra aspectos melosos. En la boca impacta inicialmente su acidez, pero inmediatamente se vuelve untuoso, con un fondo dulce que contrasta con la acidez tan marcada, pero que va evolucionando en la copa, integrándose y alcanzando un mayor equilibrio. ”
Vino Atlántico 2018. Bacchus de Plata.
Enhorabuena a los txakolis premiados en Bacchus 2020 !!!
Txabarri Extra 2019 · Bacchus de Oro
Vino Atlántico de Península Viticultores 2018 · Bacchus de Plata
El concurso de vinos Bacchus está organizado por la Unión Española de Catadores y este año se han presentado al certamen 1571 vinos procedentes de distintos países del mundo.
El Bacalao «Club Ranero», junto con el Bacalao a la Vizcaina y por supuesto el Bacalao al «pil-pil» son uno de los platos más conocidos de la gastronomía Bilbaina.
De hecho, el Bacalao «Club Ranero» no es sino un bacalao pil-pil al que se le ha añadido una fritada de pimiento, cebolla y tomate con pimiento choricero.
Su origen la sitúa a principios del siglo XX en una mañana de verano de 1910.
Según la Marquesa de Parabere en la tradicional «Sociedad Bilbaina», y según otros en el «Txakoli Tablas» de Indautxu, también conocido como sede del «Club Ranero» por la afición de sus socios al juego de la rana.
Los “Txakolís” eran tabernas de temporada, verano principalmente, donde se expendía Txakolí y comida, sustituidos hoy en día por cerveceras y sidrerías.
El Bacalao Club Ranero, aunque de padre francés, es indautxutarra de pura cepa. Nació en “el txakoli de Tablas” que estaba situado en lo que hoy es esquina Licenciado Poza y Gregorio de la Revilla, en pleno centro de Bilbao de la mano del famoso cocinero Alejandro Caveriviére, natural de Burdeos, que vivía en Artxanda y ejercía de cocinero en la Sociedad Bilbaína de la Calle Navarra de Bilbao …
En el txakoli de Tablas tenía su sede una sociedad formada por grandes aficionados al juego de la rana, llamada “Club Ranero”, figurando entre los jugadores miembros de las grandes familias bilbaínas de la época, que a su vez eran socios de la Sociedad Bilbaína.
Entre ellos estaba Alejandro Caveriviére, que cuando terminaba su tarea en la Sociedad Bilbaína, se dirigía por las tardes al txakoli a practicar su juego favorito y charlar con los amigos.
Una tarde de verano de 1910, entró en la cocina del txakoli a curiosear y vio sobre unos blancos lienzos, una tajadas de bacalao preparadas ya para el pil-pil, limpias y listas para elaborar el plato y junto a ellas, los ingredientes de la fritada, pimientos verdes, tomate, calabacín, ajo, cebolla y salsa bizkaina …
En cualquier caso, su creador se tiene claro por ambos bandos, el cocinero de la Sociedad Bilbaina Alejandro Caveriviere, de origen francés, pero bilbaíno de corazón · ya sabéis que los de Bilbao nacen donde quieren · …
Alejandro Caveriviere y su equipo en la Sociedad Bilbaína
Cuenta la historia, que estando jugando unos socios a la rana y teniendo preparado un buen bacalao pil-pil para comer, se presentaron otros socios.
Su cocinero Alejandro Caveriviere, no tenía nada más preparado, así que tuvo que estirar el condumio.
Y no se le ocurrió otra idea que con los productos de que disponía, estirar el pil-pil, añadiendole una especie de fritada de pimientos, tomates y cebolla, ligada finalmente con carne de pimiento choricero.
El resultado gustó tanto que a parecer en ese momento se le puso nombre. Hay quien dice que fue sin más la imaginación de Alejandro Caveriviere la causa de esta exquisita receta.
Su misterio, no es otro que un buen bacalao y un buen aceite de Oliva virgen extra, unidos a una buena técnica para ligar la gelatina que desprende el bacalao.
El gran cocinero Guillermo Pérez de Heredia nos comenta en relación al tratamiento del bacalao:
” Cuando se hace un buen pil-pil, untuoso, que se pega a la tajada resbaladizo pero no cayendo de sopetón, con un verde-amarillo pálido por el aceite y el plasma del bacalao.
Y el sabor, sutil, como una natilla con tropiezos de mar. Y la bizkaina, como el Santo Job, levántate y anda choricero que resucita por la humedad en vez de descomponerse dándole dos vidas, la de la tierra y la del paladar. Y el color, tendría que tener su propio color como cardenalicio, Burdeos … salsa bizkaina, si hasta había un color Azafata, que era el uniforme de las azafatas de Aviaco, compañía bilbaína … “
Os dejo unas NOTAS BÁSICAS, que no debéis olvidar nunca cuando os adentréis en la cocina para preparar esta receta:
– Elegir un bacalao de calidad. El bacalao debe estar DESALADO previamente. Entre 24-48 horas en agua fría y en la nevera, para que no fermente, cambiando cada 6 horas el agua. Para saber si está ya desalao no hay otra forma que ir probando.
– El primer paso es confitar muchos ajos en láminas y sin germen, en el aceite que usaremos a posteriori. De esta forma aromatizaremos nuestro aceite. Si quereis podeis añadir también guindillita.
– Utilizaremos una cazuela baja. Tradicionalmente se ha venido haciendo en cazuela de barro por lo bien que guarda el calor y el sabor que le da.
– Ponemos ese aceite a fuego medio-bajo e introducimos las tajadas de bacalao bien secas, con la PIEL HACIA ARRIBA, nunca hacia abajo, o el bacalao se curva. El aceite debe cubrirlo y llegar a la piel que es donde está la gelatina. EL ACEITE NUNCA DEBE HERVIR. Dejamos confitar el bacalao hasta que al tocarlo con el dedo el dedo pueda atrevesar casi la piel. Sacamos y dejamos en una fuente para que suelte agua, gelatina y aceite. Con ese jugo y con el aceite aromatizado con los ajos y el bacalao, iremos ligando la salsa.
– Para ligar la salsa, MUÑECA CON MOVIIENTO DE VAIVEN o un COLADOR DE MALLA y el ACEITE A TEMPERATURA MEDIA.
– La VERDURA para el club ranero hay que cortarla en cuadraditos pequeños y el tomate debe estar pelado y despepitado. Nunca debe faltar el pimiento choricero.
Bilbao, durante el siglo XIX, era una ciudad de vocación anglófila en la que se imitaban la mayoría de las costumbres provenientes de las Islas Británicas. la creación de los clubs de acceso exclusivo, a los que sólo se podía acceder previa pertenencia a una determinada casta social o económica.
Las plusvalías generadas por las minas de hierro permitieron el nacimiento de una élite de empresarios y ricos comerciantes que son los que fundan la “Sociedad Bilbaína”, el “Club Naútico”, el “Marítimo del Abra”, la “Sociedad El Sitio” y el “Athletic Club”.
La historia de la Sociedad Bilbaína equivale a casi doscientos años de historia gastronómica, desde 1839 en su sede de la Plaza Nueva y, desde 1913, en su actual dirección.
El comedor de esta sociedad es actualmente el más antiguo de la Villa. Situado en el segundo piso del edificio, en la esquina de la calle Bailén, ofrece unas magníficas vistas sobre el Paseo del Arenal, la Ría y Artxanda.
La inauguración oficial de la nueva sede, el 13 de enero de 1913, constituyó todo un acontecimiento social al que asistieron los bilbaínos más ilustres de la época encabezados por su alcalde Federico de Moyúa. Fueron agasajados con un menú calificado de “exquisito y delicado” por el diario El Pueblo Vasco mientras El Liberal lo definió como “digno de reyes”. Fue preparado por el insigne chef de cusine, Alejandro Caveriviere, quien contó con la ayuda del primer maître d´hotel, Mariano Sanz.
En su primer domicilio en la Plaza Nueva, alrededor de 1840, el Ambigú de la “Sociedad Bilbaína” estaba al cargo de la cocinera Mariana Inchaurbe quien, tras numerosas controversias, se vio obligada a ceder el servicio a ‘Matossi y CIA’ dueños del ‘Café Suizo’. En 1871 se hizo cargo de sus fogones, otra famosa cocinera: Brígida de Murua. Posteriormente se optó por contratar chefs propios, tras un corto período de tiempo en que la responsabilidad culinaria recayó en Francisco de Lazurtegui.
El Chef Alejandro Caveriviere
La Sociedad Bilbaína contó con uno de los cocineros de mayor prestigio en la historia culinaria de Bilbao: el francés, Alejandro de Caveriviere, nacido en Burdeos y vecino de la Villa desde 1900. Contrajo matrimonio con la guipuzcoana Prudencia Urnieta con quien residía en un caserío de Archanda
El Chef Caveriviere junto a otros empleados en la “Bilbaína”
Este chef había iniciado su carrera cuando sólo contaba catorce años de edad. Durante dos décadas forjó su oficio en los fogones de algunos de los principales restaurantes y hoteles parisinos, antes de recalar en Bilbao. Su receta más popular, el ‘bacalao Club Ranero’, fue una creación “inventada” mientras jugaba a la rana en un chacolí. Consiste en un “pilpil” ilustrado con una fritada de cebolla, pimientos verdes, tomate y pimientos choriceros.
Se cuenta que la creación de esta receta surgió una veraniega tarde de 1910, en el Txakolí de Tablas, en Abando. Como en muchas otras tabernas, había una mesa de madera con una rana metálica para practicar el famoso juego de la rana que consiste en intentar colar una moneda por la rendija de la boca. La gran afición de Caveriviere y su cuadrilla de amigos por este juego les llevó a fundar el “Club Ranero”, cuya sede era el txakoli Tablas.
Existen dos versiones. La primera asegura que el cocinero ideó la receta cuando al entrar en la cocina del txakoli vio unas tajadas de bacalao listo para elaborarse al pilpil y junto a ellas, los ingredientes para preparar una fritada con pimientos choriceros. En ese momento, se le ocurrió añadir al pilpil un sofrito de esas verduras. La segunda versión afirma que surgió por pura necesidad.
Caveriviere y su cuadrilla disfrutaban del juego de la rana cuando de improviso se presentaron más amigos. Se le ocurrió entonces añadir una fritada de verduras al bacalao al pilpil que iba a degustar con su cuadrilla logrando que la comida diera más de sí. El caso es que el bacalao “club ranero” llegó a convertirse en uno de los platos más ligados a la idiosincrasia de Bilbao, junto con el bacalao a la vizcaína y el bacalao al pil-pil.
Fuentes Bibliográficas
“Perejil y Guindilla – El Club Ranero en la Versión Original de Caveriviere”. Periódico Bilbao, pag 34.
El bacalao, según el historiador Teófilo Guiard, se convirtió en el movimiento principal del puerto bilbaíno desde que comenzaron las importaciones de este pescado. Los muelles de Bilbao, en especial el de Uribitarte, impresionaban durante el siglo XIX por la capacidad de barcos, almacenes e importadores que se citaban allí dedicados al comercio del bacalao. En Bilbao se negociaba con todas las clases de bacalao y de procedencia muy diversa. Llegaban bacaladas desde Islandia, Noruega, Virginia, Escocia, etcétera.
El bacalao siempre ha mantenido una relación muy estrecha con la capital vizcaína, no sólo a nivel comercial, sino también gastronómico. Los cocineros de Bilbao han creado un gran número de recetas y son muchos los restaurantes que ofrecen platos de bacalao o las tiendas especializadas en este producto. A riesgo de omitir otros nombres importantes, en este texto se mencionan básicamente aquellos establecimientos bilbaínos y hechos reseñables que han jugado un papel importante en la culinaria del bacalao.
Manuel Llano Gorostiza contaba como anécdota que, en el siglo XIX, un modesto almacenista de Bilbao, José María Gurtubay, un día, al pedir que le enviaran cien o ciento veinte bacaladas, escribió las cifras con números, lo que llevó a la confusión de la letra “o” con otro cero, por lo que le enviaron un millón ciento veinte bacaladas (1.000.120). Unos años antes, en 1824, se había establecido el Monopolio Estatal del Bacalao y al comerciante sólo le interesaba importar pequeñas cantidades que pasaban inadvertidas para hacienda.
Cuando estaba al borde del suicidio, sin saber como vender semejante cantidad de pescado, Bilbao quedó sitiada en el transcurso de la Primera Guerra Carlista y fue su cargamento de bacalao el que alimentó a la población durante el asedio. Gurtubay se convirtió en poseedor de una de las fortunas más grandes de la Villa.
Bacalao “Gregorio Martín”. En las proximidades del Mercado de la Ribera, en el número 22 de Artecalle luce desde abril de 1931 el rótulo “Almacenes Coloniales y Bacalao Gregorio Martín”. Y junto al rótulo la famosa placa con forma de bacalao que hace ya casi 80 años colocó el propio Gregorio Martín y en la que se lee “Tfno 13.707” Entrar en este comercio de toda la vida es un regalo para la vista y el olfato y nos sumerge en el pasado de la Villa. Hoy se pueden encontrar en Gregorio Martín las mismas enormes bacaladas, sacos de legumbres variopintas a granel, quesos, embutidos, conservas, vinos, condimentos, chocolates… con la misma profesionalidad y simpatía de siempre.
Bacaladería La Busturiana (Desde 1890)
Abierto en (1890), “La Busturiana” es el comercio más antiguo de San Francisco. La bacaladería tuvo su primera ubicación en Uribitarte, pero enseguida se trasladó a la calle Hernani, donde llegó incluso a disponer de tres lonjas (bacaladería, charcutería y encurtidos) y un restaurante. Con el paso de los años han bajado las ventas porque ya no se dedica tanto tiempo a la cocina, los jóvenes no cocinan bacalao. Antes, sobre todo en Semana Santa y Navidad, se hacían unas colas impresionantes”, decían Pío González y Mari López sus últimos propietarios, que durante más de veinte años se hicieron cargo del negocio. La Busturiana es un ejemplo atípico dentro de San Francisco porque se nutre de clientes de fuera del barrio, fundamentalmente restaurantes. En 2014 pusieron el negocio en venta, porque no daba “ni para pagar la luz”.
En 1939, un jovencísimo Juanito Eguino comenzaba su andadura empresarial con una pequeña bodeguilla donde se despachaba vino y bacalao. Una vez casado con Dolores Ruiz, fundan en la calle Coscojales de Portugalete “Ultramarinos Eguino”, aquí el bacalao pasa a ser la seña de identidad del comercio. En 1975, la familia Eguino amplia el negocio, inaugurando una nueva tienda en la calle Carlos VII. Unos años después, su hijo Adolfo Eguino Ruiz da un paso adelante fundando y dirigiendo en las inmediaciones de Bilbao, una sociedad importadora de bacalao con mas de 3000 m2 destinados al secado, envasado y almacenamiento del bacalao. En 2005, Bacalao Eguino amplia su servicio al público inaugurando una nueva tienda en el corazón de Barakaldo (en Rontegui) junto a la emblemática Plaza Cataluña, convirtiéndose en el referente de la venta de bacalao en la margen izquierda y en Vizcaya. Hoy con los nuevos medios de comunicación, transporte y logística Bacalao Eguino ha conseguido llevar a toda España el que es considerado por muchos como el mejor bacalao del mundo y han pasado a denominar al Bacalao Eguino como. “El Bacalao de Bilbao”.
La familia Giraldo lleva desde los años 70 especializándose en el bacalao, desde la pesca hasta el salado. Ofrece a los clientes un bacalao pescado con anzuelo en las puras aguas de Islandia e Islas Faroe, donde se cría el considerado por los expertos el mejor bacalao del mundo, el Gadus Morhua. Descargan todos los días en puerto, comenzando inmediatamente el proceso de salado. De esta forma consigue un bacalao, más jugoso y con una garantía de calidad excelente. Otro paso revolucionario fue ofrecer el bacalao ya desalado, así el cliente, obtiene un producto listo para cocinar. Giraldo hoy, es lider internacional en producción de bacalao desalado. La apertura a nuevos retos, la innovación y la obsesión por la calidad hacen de Giraldo una empresa con gran proyección de futuro. Conscientes de ello, lleva años apostando por la formación gastronómica en todos sus frentes, desde la creación y edición audiovisual, hasta la producción de una colección exclusiva de libros especializados, pasando por la presencia y participación en los más prestigioso eventos del sector -como ferias, congresos o campeonatos-, campañas de comunicación, acciones itinerantes por todo el mundo y patrocinio de premios propios y otros galardonados.
La importancia de las mujeres en la cocina vasca ha sido en todos los tiempos vital. Su papel decisivo lo puso de manifiesto María Mestayer de Echague “Marquesa de Parabere”, quien, a pesar de no ser cocinera de profesión, poseía tan amplios conocimientos sobre materia culinaria que le llevaron a regentar tres restaurantes en Madrid.
Caveriviere en las cocinas de la “Bilbaína”
El repertorio gastronómico de este chef francés era muy extenso. En 1936 Alejandro se jubiló tras 36 años al servicio de la ‘Sociedad Bilbaína’. Antes, en 1925, cuando cumplió sus bodas de plata como trabajador, se le rindió un homenaje al que se sumaron sus colegas agrupados en la ‘Sociedad de Cocineros’. Unos años más tarde, y a solicitud de la “Sociedad de Arte Culinario” que presidía el marqués de Arriluce, se le concedió la Medalla del Trabajo.
Tradición e innovación en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del siglo XX
Olga MACÍAS MUÑOZ, Universidad del País Vasco
La vanguardia actual de la Gastronomía en el País Vasco está compuesta por destacados cocineros, todos ellos hombres, que han creado la Nueva Cocina Vasca. Pero esta exitosa corriente culinaria hunde sus raíces en una rica tradición que ha sido transmitida durante generaciones de madres a hijas. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX surgieron los primeros pasos que nos llevan hasta lo que hoy en día se considera una de las mejores cocinas del mundo. Las pioneras de este proceso fueron todas ellas mujeres que supieron captar la esencia de la tradición culinaria, aprendida de sus madres o maestras, a la que añadieron toques de modernidad de otras cocinas foráneas.
¿Pero quienes fueron estas mujeres? ¿Cual fue su aportación en la cocina vasca? Para comenzar, tenemos a las hermanas Úrsula, Sira y Vicenta Azcaray, bilbaínas de nacimiento y propietarias del restaurante El Amparo, situado en la capital vizcaína. María Mestayer es otra de estas cocineras, más conocida como la Marquesa de Parabere. Con una extensa producción de obras culinarias, esta bilbaína pronto marchó a Madrid donde abrió el restaurante Parabere. Por último, Nicolasa Pradera es todo un emblema en San Sebastián, donde su restaurante La Casa Nicolasa era, a su vez, el ejemplo del buen comer en esta ciudad. Tampoco hay que olvidar que su libro, La Cocina de Nicolasa, sigue siendo hoy en día el manual de uso para muchos de aquellos que nos acercamos a la cocina.
Por lo tanto, en todas estas cocineras se repiten las mismas pautas, además de ser excelentes profesionales de los fogones y propietarias de restaurantes de éxito en ciudades tan importantes como Bilbao, San Sebastián y Madrid, todas ellas plasmaron sus conocimientos culinarios en libros que gozaron y gozan en la actualidad de una amplia divulgación. Pero sin duda alguna, el mayor mérito de estas mujeres fue el saber fusionar la cultura gastronómica tradicional con un toque de sibaritismo muy del gusto de la sociedad del momento. Así es, al mismo tiempo que aligeraron una cocina ancestral tan contundente como excesiva, introdujeron nuevas técnicas y gustos que aprendieron durante sus etapas de formación, ya fuese en el extranjero o en las casas de una burguesía local ávida siempre de aires foráneos. De este modo, sentaron lo que serían las bases de la cocina vasca actual.
Las hermanas Azcaray
Vicenta, Úrsula y Sira Azcaray nacieron en Bilbao, en los años 1866, 1870 y 1870 respectivamente. Hijas del subdirector del Banco de Bilbao, sus padres transformaron en 1886 un primitivo local en una taberna o txakoli. Las buenas artes de la madre en la cocina les llevó a crear el restaurante El Amparo, que se convirtió en un referente ineludible de la cocina bilbaína. Con previsión de futuro, las hermanas Azcaray fueron enviadas por sus padres a Francia para que aprendiesen los principios de la gastronomía de este país, tan en boga por aquellos momentos entre la burguesía.
Por lo tanto, al aprendizaje en los fogones con la madre, se añadió la base teórica de la cocina francesa, y fue precisamente en esta fusión en donde radicó el éxito del restaurante que regentaban. En efecto, en la carta de este local se ofertaba a la par que los platos más emblemáticos y elaborados de la cocina francesa, una cocina vizcaína renovada. Esta cocina de fusión, que tan de moda está hoy en día, pronto llamó la atención de los bilbaínos. El éxito de los platos de las hermanas Azcaray fue tal, que sus clientes no cejaban en el empeño de pedirles una y otra vez que publicasen sus recetas. Así lo hicieron y comenzaron a redactar sus conocimientos en dos cuadernos manuscritos, en los que con un método claro y conciso explicaban la elaboración de sus platos. Pero hubo que esperar al fallecimiento de la última de las hermanas en 1929, para que un hermano de éstas se hiciese cargo de la publicación de estas recetas. De este modo es como en 1930 salió a la luz el libro El Amparo, sus 685 platos clásicos.
En la presentación que Jesús Llona Larrauri hace de esta obra en su edición del 2001, define este trabajo como un compendio de la buena cocina de aquella época. Además cataloga a las tres hermanas como las precursoras de la buena cocina bilbaína, que junto a platos de la mejor cocina internacional ofrecían otros platos que bien se podían encontrar en la mesa de cualquier casa bilbaína. Las mismas hermanas Azcaray indicaban que la novedad de todas estas elaboraciones no estaba en sus ingredientes sino en una elaboración más adecuada en cantidades y tiempo de cocción. Como consecuencia de todas estas innovaciones, El Amparo se hizo famoso por su merluza frita, por su variante en salsa verde y, también, por su bacalao a la vizcaína. Las recetas de las hermanas Azcaray son hoy en día estudio de las escuelas de hostelería y su libro manual de uso para muchos cocinillas. Por todo ello, estas mujeres son una mención obligada para comprender la actual cocina vasca.
La Marquesa de Parabere
La Marquesa de Parabere era el seudónimo de María Mestayer de Echagüe. Nacida en Bilbao en 1878, hija del cónsul francés en esta ciudad, no era ni marquesa ni se apellidaba Parabere, pero comenzó a utilizar este nombre ya desde las primeras obras que sobre gastronomía escribió. Poco se sabe de esta mujer, pasada la juventud en Bilbao marchó a Madrid donde abrió dos restaurantes llamados Parabere. Conocida más por su amplia obra sobre gastronomía, su legado ha llegado hasta nuestros días. Es más, no es difícil encontrar en cualquier librería sus dos obras más emblemáticas: La Enciclopedia Culinaria: la cocina completa y La Enciclopedia Culinaria: confitería y repostería.
En la obra de esta divulgadora de la cocina poco se dice sobre su formación culinaria, pero desde la primera publicación en 1933 de La Enciclopedia Culinaria: la cocina completa, la Marquesa de Parabere certificaba que cuantas recetas integraban su obra habían sido experimentadas por ella misma. Además, podía garantizar a sus lectores que estas recetas habían merecido la aprobación de los mejores y renombrados cocineros españoles y franceses de la época. A todo esto había que añadir que la autora hacía hincapié en que el sistema que recogía para la redacción de las recetas en todos sus libros era algo nuevo, ideado por ella para evitar repetir en cada receta la factura básica de los alimentos, procedimiento habitual en los libros de la época. Es más, indicaba que para facilitar el trabajo y no recargar inútilmente el texto, había compuesto un vocabulario con los términos más empleados en la cocina, términos muchos de ellos ininteligibles para el vulgo, por ser vocablos franceses adaptados por el uso al español.
Pero ante todo, la Marquesa de Parabere recalcaba que su libro era instructivo y quien lo estudiase detenidamente podría acometer luego los guisos y los platos más complejos. También indicaba que había procurado solucionar el problema de los guisos caseros, exponiendo fórmulas sencillas, asequibles a todos. Con miras más altas, también incluyó guisos de la cocina cosmopolita, procurando, en todo lo posible, simplificarlos adaptándolos al gusto español sin alterarlos. Para finalizar, esta cocinera reseñaba que mostraba siempre las recetas completas, luego, cada cual vería al aplicarlas sí le convenía aligerar o suprimir alguno de sus ingredientes, pero en ese caso, no se hacía solidaria de los fracasos.
Muchos la tildaban de pesada y machacona por lo detallado de sus recetas, pero la Marquesa de Parabere dejaba bien claro que sus libros no eran para profesionales. Es más, consideraba que siendo más los profanos que los entendidos aquellos que se acercaban a su obra y teniendo en cuenta, también, que los fracasos en la elaboración de los platos obedecían a errores en las recetas, no quería que se pudiese decir esto de las suyas.
Ente 1934 y 1936, María Mestayer publicó Platos escogidos de la cocina vasca, Entremeses, aperitivos y ensaladas y Conservas caseras. Todo este legado ha llegado hasta nuestros días. Sus recetas, redactadas con una claridad inusual para su época, siguen siendo factibles en la actualidad a pesar de los adelantos de la técnica.
Nicolasa Pradera
Nicolasa Pradera nació en Marquina (Vizcaya) en 1870 y desde bien joven entró al servicio como cocinera de la familia Gaitán de Ayala. Al casarse una hija de esta familia con uno de los miembros de la familia Londaiz de San Sebastián, Nicolasa se trasladó a esta capital donde conoció al que sería su marido, Narciso Dolhagaray, uno de los carniceros más influyentes de la ciudad. El matrimonio abrió en 1912 el restaurante Casa Nicolasa. Por aquellos momentos, San Sebastián era el centro de veraneo habitual de la familia real española, lo que hizo que pronto acaparase la atención de las élites sociales coetáneas. El local regentado por Nicolasa Pradera supo atraer pronto la atención de esta distinguida clientela al fusionar la cocina tradicional con un toque de sibaritismo procedente de la cocina francesa. En efecto, Nicolasa había aprendido en su Marquina natal las nociones básicas de una cocina tradicional junto a los principios que regían la gastronomía de las casas pudientes de la época.
Al igual que ocurrió en el caso de las propietarias del restaurante El Amparo, Nicolasa Pradera partió de su larga experiencia en los fogones para plasmar sus conocimientos en un libro, La cocina de Nicolasa, publicado en 1933. La categoría como cocinera de su autora viene avalada por el prólogo que hace de esta obra el doctor Gregorio Marañón. En palabras de este erudito, en una época en la que las cocinas regionales habían entrado en auge, y entre las que la cocina vasca ocupaba un lugar eminente, Nicolasa Pradera había dotando de gracia, modernidad y suculencia a esta cocina tradicional.
Marañón no ponía en duda la tradición centenaria de la cocina vasca, abalada por generaciones de mujeres al frente de los fogones, pero aseguraba que a su juicio el afinamiento y difusión de esta cocina era consecuencia del crecimiento de San Sebastián y de Bilbao, merced a la moda del veraneo y al progreso de las industrias locales. Pero para Mañarón, Nicolasa Pradera vio más allá de esta nueva moda y supo fusionar la tradición popular con sus creaciones propias inspiradas en la cocina internacional. Finalizaba este estudioso su introducción diciendo que este libro era el prontuario oficial, magistral e insustituible de la cocina vasca.
Por su parte, el restaurante de Nicolasa Pradera, Casa Nicolasa, gozó de una gran notoriedad y fama durante más de medio siglo. Lo vendió en 1932 y al año siguiente abrió con sus hijos el restaurante Andia en la playa de La Concha. Con posterioridad, en 1940, inauguraron también el restaurante Nicolasa en Madrid.
Sin lugar a dudas, el mayor logro de Nicolasa Pradera fue el saber adaptarse a los anhelos y requisitos en materia culinaria de un turismo cosmopolita que con el tiempo fue democratizándose. Su cocina, de hondas raíces populares sirve hoy en día como ejemplo para aquellos que se acercan a través de su obra a los platos más emblemáticos de la cocina vasca.
Fue una adelantada a su tiempo. Una cocinera y restauradora cuyo magisterio persiste y se engrandece día a día. Madre, periodista, profesora, cocinera, empresaria y autora de legendarios recetarios, María Mestayer Jacquet (Bilbao, 1877-Madrid, 1949) se autotituló Marquesa de Parabere. Se concedió a sí misma este feliz y ‘fake’ título nobiliario con el que ha pasado a la historia de la gastronomía. Ahora sus herederos de familia y oficio presentan ‘Homenaje a la Marquesa de Parabere’ (Planeta Gastro), un doble reconocimiento en el que los grandes de la cocina de hoy celebran su talento y recrean platos de libros como ‘La cocina completa’ (1933), uno de los recetarios más influyentes, vendidos y utilizados en las últimas ocho décadas.
Es un reconocimiento a un talento único y a nuestra historia culinaria. Y es que el éxito global de la cocina española «sería incomprensible sin la labor de quienes asentaron las bases y fijaron las recetas que reelaboran las nuevas generaciones», asegura Déborah Albardonedo, agente literaria y responsable de la compilación. Presentó el libro junto a varios chefs constelados de estrellas Michelin: Diego Guerrero, de ‘DSTAge’; Jeroni Castell, de ‘Les Moles’; Javier Aranda, de ‘Gaitán’ y Yago Daporta de ‘La Cabra’. Todos coinciden en la «vigencia» y «plena actualidad» de la cocina de La Parabere y en la necesidad de que la conozca el gran público. En que sin ella no tendríamos a los Adrià, Roca o Aduriz. «Es el ABC de la cocina. Sus recetas, muy vivas, son la base obligatoria para cualquiera que desee innovar», dice Guerrero. «Todo cuanto debe saber un cocinero, lo fundamental, está en sus libros», sentencia Daporta.
El doble libro rescata algunas de las recetas originales de Parabere con notas aclaratorias sobre utensilios y técnicas de su época. El reto de recrearlas recae en el creativo cocinero Santi Almuiña Casas y de su fotógrafo de cabecera, Alberto Castro. La segunda parte reúne versiones de 50 de las recetas icónicas de Parabere realizadas por chefs tan reputados como Joan Roca, Fina Puigdevall, Andoni L. Aduriz, Francis Paniego, Albert Adrià, José Andrés, Toño Pérez, Ángel León, Alberto Chicote, Elena y Juan Mari Arzak, Carme Ruscalleda, Martín Berasategui, Oriol Balaguer o Paco Torreblanca. Del ‘Foie gras trufado al vino de Madeira’ (Ruscalleda), al ‘Cake de chocolate’ (Martín Beresategui), pasando por las ‘Codornices con cerezas’ ( Alberto Chicote) o el ‘Caldo vegetal’ (Joan Roca).
Gonzalo y José Antonio Méndez de Vigo, nietos de María Mestayer, prologan un volumen que «sirve de reconocimiento y admiración» a «la mejor escritora culinaria en la España del siglo XX». «Nuestra abuela unió el mejor legado culinario con el extraordinario compromiso humano que demostró a lo largo de su vida», escriben. Para ella «sería un orgullo comprobar que, muchas décadas después de dejarnos, pudiera concitar entre los grandes chefs de España un sentimiento común de su aceptación como referente y guía de la cocina española».
Pionera
Hija de la alta burguesía bilbaína, su padre, Eugenio Mestayer y de Melier, era cónsul de Francia en Bilbao. Su madre, María Jaquet De la Salle, hija de un acaudalado banquero francés asentado en Bilbao. Disfrutó María de una educación esmerada y una confortable posición social que no invitaba a ganarse la vida como autora de manuales culinarios. La querencia de su esposo –el relevante abogado donostiarra Ramón Echagüe Churruca- por manteles y fogones ajenos le llevó a interesarse por la cocina. Una labor a la que se entregó con entusiasmo y celo.
Dio clases y escribió en periódicos, rentabilizando su gran sapiencia culinaria. Pero era una rareza que una dama de su posición, casada y madre de ocho hijos, tuviera tal ocupación. Firmó sus primeros artículos como Maritxu, pero identificada con la condesa Dash, escritora francesa de novelas románticas, decide imitarla y adoptar el aristócrático alias que la situó la historia de la gastronomía y que rescató del título de una de sus novelas ‘La Marquise de Parabère’. Como tal firmó exitazos como ‘Confitería y repostería’ (1930), ‘La cocina completa’ (1933) o ‘Platos escogidos de la cocina vasca’ (1935), abriendo un mercado vedado a las mujeres, ganándose el reconocimiento de crítica y público y el respeto de los cocineros.
Con el dinero ganado con sus recetarios -suma más de cuarenta ediciones- y una herencia se metió en harina y abrió en 1936 en Madrid el ‘Parabere’, restaurante situado en el número 9 de la calle Cádiz, cerca de la Puerta del Sol. Un negocio que iba viento en popa cuando fue incautado por la CNT al inicio de la Guerra Civil, lo que obligó a ‘la camarada marquesa’ a servir a políticos y periodistas afines a la República y al anarcosindicalismo. Tras la contienda el ‘Parabere’ se mudó al más aristocrático barrio de Salamanca, donde estuvo hasta 1944.
De vuelta a sus recetas, se centró en la escritura de obras como el recetario de pastelería Royal o ‘Historia de la gastronomía’. Falleció en Madrid el 20 de noviembre de 1949, dejando inacabada su obra definitiva, una enciclopedia culinaria en doce tomos que refundía y ampliaba todas sus obras anteriores.
Esteban Franco García, del restaurante Eneko Bilbao, se ha convertido en el mejor sumiller de Euskadi al conseguir la txapela de campeón. Haemin Song, de Mugaritz, Luis Gómez, de Eneko Larrabetzu y Rodrigo Andaur del Ayala de Barakaldo, obtuvieron el segundo, tercero y cuarto puesto respectivamente en el Concurso de Sumilleres de Euskadi que se celebró el lunes en las instalaciones de Bizkaiko Txakolina en Mendibile Jauregia de Leioa. Los tres primeros clasificados acudirán a disputar, en algún momento de este año (ya cerca del verano si todo va bien), al Campeonato Nacional de Sumilleres en Madrid.
Al certamen vasco se presentaron doce de los catorce participantes que se habían apuntado, que al final «los nervios y las inseguridades», dicen los sumilleres, le pueden jugar una mala pasada a cualquiera. Todos ellos son miembros de alguna de las tres asociaciones de sumilleres del País Vasco, ese es el único requisito para poder participar… Ese y luego, como cuenta el presidente de la Asociación de Sumilleres de Bizkaia, Javier de la Cruz, muchos otros: un gran conocimiento teórico del mundo del vino, ser capaces de hacer una cata descriptiva de un par de caldos, desenvolverse en inglés o francés, identificar distintas bebidas, diseñar un maridaje en diez minutos sobre un menú propuesto por un Estrella Michelin, saber decantar y servir sobre vela… Y si todo eso puede hacerse además sin perder la sonrisa, y sin una arruga en el uniforme, mejor.
Pruebas difíciles
En un concurso de este tipo se valora todo. Hay alguien en una esquina observando las maneras de los concursantes, y eso vale para nota al final. Pero las importantes son las pruebas, muchas, que empiezan por un examen tipo test de más de 50 preguntas –junto con la cata descriptiva de un par de vinos–. Esta primera fase valía el 70% de la nota y a ella se presentaron: Diego María Torres Blanco, Esteban Franco García, Aner Sarriugarte Matos, Oksana Kunitsa, Inmaculada Concepción González Jiménez, Aitor Maiztegui, Rodrigo Andaur Valencia, Leslie Patricia Aguirre Flores, Haemin Song, Sara Ortiz de Zarate, Luis Gómez García y Aitor Arruabarrena. «El nivel es muy bueno y por eso estuvo muy reñido».
De estas doce personas, cuatro pasaron a las pruebas de la tarde. «El examen fue dificilillo», reconoce el presidente. «No es baladí: tienes que saber realmente mucho sobre vinos, licores y destilados, coctelería, maridajes sin alcohol… Es una prueba dura. La sumillería abarca mucho, es todo un mundo», explica el tercer clasificado, Luis Gómez, que lleva veinte años trabajando intermitentemente en hostelería y «dos años escasos» como sumiller –el último en Eneko Larrabetzu–. « La sumillería no es un solo tema, es historia, elaboradores, cultura, zonas y comarcas… Tienes que probar mucho, leer mucho y seguir siempre investigando».
La experiencia
Lo peor del concurso para Gómez fue «tener que hacerlo todo contrarreloj, es lo que más te cuesta». Para cada una de las pruebas de la tarde tenían entre cinco y diez minutos. «Y es muy difícil corregir la carta errónea, porque entra todo» –se trata de encontrar los errores en una carta, y para eso hay que conocer muy bien orígenes, bodegas, denominaciones–. Franco, el primer clasificado, coincide. «Hay que conocer muchísimo productos. Lo más fácil, para mí, el maridaje al momento», dice este sumiller del Eneko Bilbao que cree que la mejor baza es «la experiencia, que no se estudia en ninguna escuela».
Es el caso del cuarto finalista, Rodrigo Andaur, el dueño del restaurante Ayala de Barakaldo, reconocido como la gran sorpresa del concurso porque, como le dijeron algunos jurados, «vengo de un local de pueblo, donde no existe una gran cultura del vino y me he peleado con los que trabajan en grandes restaurantes». La prueba de maridaje fue también en la que más cómodo se sentía. «Una vez al mes organizo una cena de este tipo para unas treinta personas en el restaurante, así que estoy acostumbrado», explica. Otra cosa es la decantación y el servicio en vela. «Estamos en un pueblo, damos un buen servicio pero este tipo de cosas no las hacemos», reconoce.
Iba para un ratito, pero `la liada´ en Gustoko siempre es una opción a tener en cuenta.
La curiosidad hace que los stands te atrapen y cueste `encontrar´ la puerta de salida …
Sólo un par de horas y encontrarte con txakolis como Txabarri, Gure Ahaleginak, saludar a bodegas que lo hacen muy, muy bien como Boreal en Cantabria (Meruelo) o ClementeGarcía en Rioja (Baños de Ebro) con unas garnachas de aúpa, tanto la que está envejecida en barrica como en tinaja … y cómo no ! presenciar la cata comentada de Mikel Garaizabal, de donde uno siempre sale con subidón.
Ya me hubiese gustado recorrer más stands, pero es lo que me dio de sí la mañana del sábado.
Mikel presentó una cata de txakoli, sidra y queso Idiazabal con una fluidez, complicidad, empatía y agilidad en la que aprendes, te lo pasas bien y disfrutas al mismo tiempo. Escucharle, es salir con una sonrisa en los labios.
Txakoli de Orduña · Gure Ahaleginak · y Markina · Axpe · y sidra de Lea Artibai y Axpe con queso Idiazabal, … una feria que hace honor a su nombre: Gustoko !
Arkaitz tiene nuevos proyectos entre manos …
Esta bodega va a seguir creciendo en calidad !
Txakoli de Orduña en uno de los stands más bonitos de la feria con decoración de Beatriz Inza, estilista floral …
Joseph Hallam: «El txakoli será pronto materia de estudio»
Egia Enea, Lexardi y Hegan Egin en Basquetxok
Alfredo Egia presentó junto a Raquel de chocolates Kaitxo en Basquetxok · feria del chocolate celebrada en Balmaseda entre el 28 de febrero y 1 de marzo 2020 · tres txakolis de km. 0, más bien km. 1,3 desde el viñedo al Palacio Horcasitas, que es donde se celebró la cata.
· Egia Enea 2013
· Lexardi Rebel Rebel 2017
· Hegan Egin 2018
Estos txakolis, por el origen de la uva, los métodos de cultivo y técnicas de elaboración, fermentaciones espontáneas etc, … se diferencian de otros más comerciales y se nota, entre otras cosas, por la capacidad de guarda y su evolución en botella.
Egia Enea Txakolina pasó en 2012 a llamarse Bizkai Barne, Txakoli de interior.
Egia Enea formó parte de un proyecto aún más ambicioso y profesional llamado Bizkai Barne, que se trata de una asociación de viticultores y enólogos cuyo principal objetivo es elaborar txakolis de calidad procedentes de viñedos propios del interior de Bizkaia.
El Egia Enea 2013 está elaborado mayoritariamente con hondarrabi zuri zerratia. Su trabajo con las lías le aportan estructura y grasa en boca.
Viñedo de 5 has. situado en orientación sur y con suelos franco arenosos.
Txakoli diferente con una gran capacidad de guarda que combinó con un chocolate de origen Nicaragüa propuesto por Raquel.
La conexión de la viña con el suelo al que pertenece, el vínculo que se establece queda reflejado en este txakoli de terruño, en el que el respeto por la vida orgánica en la cubierta vegetal, el cuidado en los tratamientos con mínima intervención, … lo hacen diferente a los standares comerciales.
Muy especial.
80% petit corbú y 20% petit manseng. Viñedo de 0,8 has. plantado en 2006, con un rendimiento de 1100 kgs. por hectárea. Libre de herbicidas desde su plantación, pasó en 2017 a tratamientos ecológicos en biodinámica con dosis muy bajas de cobre y azufre. Vendimia manual. En la fermentación, no se separa la uva del raspón, se encuba entera. Transcurre en barrica francesa usada 85% y ánfora de gres 15%.
Tras más de ocho meses de fermentación alcohólica con maloláctica parcial, la barrica pasó a inoxidable para continuar su desarrollo oxidativo.
Los trasiegos del vino han sido por gravedad y no ha sido clarificado, estabilizado ni filtrado.
” Rebel Rebel 2017 es la primera añada de un nuevo camino que empiezo. No llega porque sí. Responde a años de crisis y rupturas, a reflexiones sobre dónde llevamos nuestros vinos y nuestras vidas; para un viticultor entiendo que va todo unido.
También a otra concepción de la viticultura y métodos de elaboración en las que “inevitablemente” nos hemos ido sumiendo.
He tratado de dejar que la VIDA transcurra en la viña, en el mosto y en el vino, que éste por sí mismo vaya encontrando su equilibrio. Tengo compañeros de viaje a los que agradezco su inestimable ayuda: Guillermo, Imanol y Denes son también parte de él y espero lo sigan siendo.
La biodinámica no la abrazo como un totem. La entiendo como vehículo que permite unirme íntimamente a la viña, para lo bueno y para lo malo. Trabajarla es mi mejor terapia. Ella conoce mejor que nadie mis alegrías y ansiedades mis ilusiones y miedos. Los aplaca y los transforma.
La rebeldía de este vino no es pretenciosa ni contestataria. La concibo como simple interpelación a que las cosas puedan ser de mil y una maneras y esta es una de ellas. La próxima añada será de otra, será lo que tenga que ser.
Se trata de una rebeldía inocente, bisoñez incluso, la misma que sienten los niños ante las tradiciones, normas y cultura, cuando lo único que pretenden es descubrir el mundo por sus medios.
La niña del columpio nos mira, nos pide que la sigamos empujando y ayudemos a alcanzar más altura. Quiere sentir vértigo y experimentarse en situaciones que la atraen pero no domina. Esta rebeldía y no otra es la que pretendo evocar.
Rebel Rebel quiere hablar por sí mismo y expresar su VIDA, su suelo, transformaciones y evolución que le han llevado a ser lo que es … tal cual.
Alfredo Egia “
Apenas 785 botellas.
Aproximadamente 1900 botellas, de una parcela próxima a Lexardi.
Petit Courbu 50%, Petit Manseng 50%. Viñedo propiedad de Alfredo Egia, situado en Balmaseda (25 km suroeste de Bilbao). Superficie de 1 hectárea en cultivo natural, preparaciones 500P y 501. Suelo pobre poco profundo de cayuela (esquistos y gres con rocas areniscas), orientación sur y pendiente del 30%.
Vendimia manual el 4 de octubre en cajas de 15 kg. Rendimiento de 20 hl/ha. La uva entró en perfectas condiciones sanitarias en bodega ayudada por el buen tiempo de septiembre de 2018.
Vinificación y crianza en Bodegas Bizkai-Barne – Orozko. Prensado directo, desfangado ligero de 2 horas, fermentación alcohólica de 7 a 10 meses en barricas de roble francés nuevas, de tres y 5 años de 225, 300, 400 y 500 litros, depósitos siemprellenos de acero inoxable y en ánforas de gres (15%). Fermentación espontánea. Larga fermentación de 7 a 10 meses con maloláctica completa y solapada. Una de las barricas ha seguido una crianza oxidativa sin rellenos. Embotellado sin clarificación ni filtración en septiembre 2019, tres semanas después de ensamblaje. 14º
MAIZTEGI maneja los secretos culinarios mejor guardados de los vascos.
Por eso, primero popularizó los txokos y ahora regenta el Everest del blanco bizkaino.
En el templo de Bizkaiko Txakolina oficia Gorka Maiztegi, un dinamizador de este caldo e impulsor de actividades que giran en torno a la joya de la corona. Y eso que él iba para químico, pero como las ciencias no eran lo suyo, prefirió la alquimia de la cocina. En la actualidad es el maestro de ceremonias del Mendibile Jauregia, un auténtico centro de interpretación del txakoli vizcaino. Allí, Maiztegi se lleva a veces alguna sorpresa. “Todavía hay gente que pide txakoli de Gipuzkoa porque hay mucha costumbre, aunque cada vez menos, eso sí. Sobre todo porque aquí tenemos gran variedad de txakolis de mucha calidad. Quizá el de Getaria sea más fácil de beber en principio, igual más fresco… pero hay que pedir txakoli vizcaino porque hay tantos que puedes encontrar el que más te guste. Nosotros tenemos 25 diferentes”, se jacta.
Artesanía pura bajo el influjo del Cantábrico, este vino ya se ha hecho mayor y marida con la alta gastronomía. “Se trabaja muy bien. Se está abriendo a otros mercados y está gustando mucho”, declara.
Precursor hace ya 16 años de un nuevo concepto de restauración basado en los tradicionales txokos y sociedades gastronómicas pero abiertas al público en general a través del Txoko Piperrak, hace ocho años se incorporó a la gestión del restaurante de Mendibile Jauregia. Aquí se ha convertido en un auténtico activista del txakoli ya que promueve toda la cultura vinculada a esta denominación de origen a través de un programa de actividades junto a la D.O. Txakoli de Bizkaia, la Diputación Foral y el Ayuntamiento de Leioa.
Gracias a su difusión, este vino sigue abriéndose camino y haciéndose un hueco en el mercado internacional. Porque contar con inmejorables viñedos, la mejor uva y el mejor caldo no sirve si no se promociona y no se le garantiza la presencia en los mercados. Y ahí esta siempre la mano de Maiztegi. Por ejemplo, en la organización del concurso mural, en colaboración con el Máster de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la UPV, que adornan los muros del palacio con temas relacionados con esta bebida. “La cosecha del año pasado anduvo por el millón novecientos mil litros. Es difícil crecer porque el territorio tampoco es muy grande. Pero para poder exportar hay que aumentarla un poquito”. Y es que aunque la mayor parte de la producción se vende en el mercado local, “se está abriendo a países como EE.UU. o México, porque el particular clima de nuestro territorio da una extraordinaria calidad y personalidad al producto”, precisa.
Maiztegi también está detrás de las exhibiciones deportivas de herri kirolak o moviendo los hilos de muestras pictóricas o de exposiciones escultóricas. Y acostumbra a mezclar gastronomía y cultura a través de conciertos musicales durante las celebraciones vinculadas al txakoli como Branque y Txakolibier.
Bebida en auge donde las haya, reconoce la competencia con su primo hermano de Getaria. “Cada uno debe buscar su propio hueco. Pero la competencia no está solo en el txakoli guipuzcoano, también en otros blancos de Rioja. Como la nuestra es una denominación pequeña, y no puede competir en cantidad está obligada a elaborar vinos de gran calidad”, asegura. Y por supuesto nada de chacolí de Burgos. “El nuestro es un vino que se hace con una uva que es la hondarrabi y en una zona geográfica determinada. Así que si se hace en otro lugar, desde luego no podrá ser txakoli”.
Mendibile Jauregia
Mendibile Jauregia está en Leioa, concretamente está en el barrio Mendibil (algunos lo conocemos como Mendibile) y según el libro Leioako Leku Izenak, su nombre viene de Mendi (monte) y bil (biribil: redondo).
Mendibil es un nombre bastante común para caseríos ya que había varios por la zona pero este es especial pues es un un palacio rural de los siglos XVII-XVIII.
También es bastante curioso porque tiene un soportal con doble arco, algo no muy común en esta zona siendo más típico del Duranguesado y es por ello que es uno de los primeros caseríos de doble arco de Bizkaia.
La verdad es que no se sabe muy bien quiénes fueron sus primeros dueños pero, sin duda, fueron importantes porque, como bien indica la web de Mendibile Jauregia, sus características arquitectónicas son bastante singulares y el hecho de que tenga 4 plantas y 1.471 metros cuadrados junto con su apariencia señorial ha hecho que se gane el calificativo de palacio.
En el siglo XX fue totalmente renovado su interior pero fue una restauración en 2007 gracias a los alumnos del Taller de Empleo lo que le dio su aspecto actual.
Además de ser restaurante y dedicarse a la celebración de lbodas y comuniones, es sede del Consejo Regulador y de la Denominación de Origen de Bizkaiko Txakolina.
También será la próxima sede del Campeonato de Euskadi de Sumilleres 2020, el próximo lunes 9 de marzo.
Mendibile Jauregia está en Leioa. Será la próxima sede del Campeonato de Euskadi de Sumilleres 2020.
Concretamente está en el barrio Mendibil (algunos lo conocemos como Mendibile) y según el libroLeioako Leku Izenak, su nombre viene de Mendi (monte) y bil (biribil: redondo)
Mendibil es un nombre bastante común para caseríos ya que había varios por la zona pero este es especial pues es un un palacio rural de los siglos XVII-XVIII.
También es bastante curioso porque tiene un soportal con doble arco, algo no muy común en esta zona siendo más típico del Duranguesado y es por ello que es uno de los primeros caseríos de doble arco de Bizkaia.
La verdad es que no se sabe muy bien quiénes fueron sus primeros dueños pero, sin duda, fueron importantes porque, como bien indica la web de Mendibile Jauregia, sus características arquitectónicas son bastante singulares y el hecho de que tenga 4 plantas y 1.471 metros cuadrados junto con su apariencia señorial ha hecho que se gane el calificativo de palacio.
En el siglo XX fue totalmente renovado su interior pero fue una restauración en 2007 gracias a los alumnos del Taller de Empleo lo que le dio su aspecto actual.
Además de ser restaurante y dedicarse a la celebración de lbodas y comuniones, es sede del Consejo Regulador y de la Denominación de Origen de Bizkaiko Txakolina.
Será la próxima sede del Campeonato de Euskadi de Sumilleres 2020, el próximo lunes 9 de marzo
Los txakolis de Andoni siempre están arriba en las catas, con una regularidad impresionante. Sea una añada ideal o difícil, de mucha o poca producción, cálida o fría, los vinos están entre los mejor puntuados y valorados, no sólo de la zona del Txorierri sino de los txakolis de la D.O. Bizkaiko Txakolina.
Es una bodega que se deja ver en la mayoría de ferias locales: Getxo, Lezama, Muskiz, último lunes de Gernika, Santo Tomás … Hacía tiempo que tanto Jon Andoni como yo queríamos visitar Erdikoetxe, conocer de primera mano los entresijos y compartir anécdotas con Andoni.
Poco a poco iremos desgranando el texto …
Ahora, de momento, la galería de imágenes, que hemos dividido en cinco apartados:
1. Fotos de la visita a bodega y Casa Rural · 16 de febrero 2020 2. Artículos de prensa 3. Imágenes de los txakolis 4. Premios 5. Turismo rural 1. Fotos de la visita a bodega y Casa Rural · 16 de febrero 2020
2. Artículos de prensa
Erdikoetxe en «El Correo» · 5 agosto 2001
Artículo en «El Correo» · 31 agosto 2002
Artículo en «El Correo» · 31 agosto 2003
Artículo en «El Correo» · 9 abril 2017
3. Imágenes de los txakolis y del viñedo. Hemeroteca de Erdikoetxe
4. Premios ( … algunos ! )
5. Turismo rural
Eskerrik asko, familia !!!
Y ánimo para seguir muchos años más así
Dossier D.O. Bizkaiko Txakolina 2019
LA D.O. BIZKAIKO TXAKOLINA PRESENTÓ EL BALANCE ECONÓMICO DEL EJERCICIO 2019
14 FEB 2020
El Consejo Regulador de la D.O. Bizkaiko Txakolina presentó ayer en una rueda de prensa celebrada en Bilbao el balance económico del ejercicio 2019, además de detallar todas las actividades que se han desarrollado a lo largo del año para promocionar los vinos de la DO.
Los datos fueron presentados por los miembros del Consejo Regulador, Bertol Izagirre y Aritza Antolínez, junto con la técnica de promoción del Consejo, Maider Zalduondo.
Izagirre destacó tanto el incremento de la producción respecto a la corta cosecha de 2018, como el volumen de txakoli calificado en estas fechas, que ya supera el millón de litros, cuando el año pasado había alcanzado los 850.000 litros aproximadamente. Este incremento en el volumen calificado certifica la demanda creciente tanto por parte de los clientes habituales, como de los nuevos mercados a los que se está incorporando Bizkaiko Txakolina.
La producción total de la cosecha 2019 ha sido de 1.524.354 litros, lo que supone un incremento de un 25,51% respecto a la añada anterior, aunque el volumen total no ha alcanzado el obtenido en 2017 que supuso el récord histórico de la DO. El incremento registrado este año debe interpretarse a partir de la excepcionalmente corta cosecha de 2018, un año en el que los viñedos sufrieron una meteorología especialmente adversa.
La entrada en producción de nuevos viñedos (21 hectáreas plantadas entre los años 2012 a 2015) ha influido positivamente en el volumen total de la producción, aunque el incremento de la producción de uva no ha sido suficiente para las necesidades del sector y expectativas que se habían marcado tras la corta cosecha de 2018.
Aritza Antolínez repasó toda las actividades de promoción entre las que destacó la segunda edición del Campeonato de maridaje de pintxos y Bizkaiko Txakolina, celebrado en Pamplona, y diversas actividades celebradas en Madrid.
En este sentido, Zalduondo adelantó que el próximo mes de marzo se celebrará en Madrid una cena elaborada a cuatro manos por los cocineros Txema Llamosas, de Casa Garras,y Toni Roselló, de A`Barra de Madrid, maridada con toda la gama de txakolis de Bizkaia.
» Segunda semana de febrero!! Hoy toca catar el Menpe cosecha 2019 de la DO Bizkaiko Txakolina .
Acaba de salir al mercado la nueva añada . Un vino elaborado por Arkaitz y David de sus viñedos en Mendata y Rigoitia en El Barrio de Akorda. ( Ibarrangelua ) . Todo dentro de la reserva del Urdaibai .
Un vino con un color amarillo pajizo con reflejo verdoso , limpio , brillante . A copa parada intensidad media alta Notas de frutas blancas , hierbas aromáticas , mineral , fresco y limpio . Entrada en boca ligeramente Dulce , pasó ligero , y un final largo , agradable , equilibrado con un poquito de amargor .
Muy rico .
Es una gozada el poder además de catar , beber estos vinos con tanta calidad, facilidad y refrescantes . Un coupage de: Hondarribi zuri ( Courbu ), Riesling, Hondarrabi zuri zerratie ( petit Courbu ) , mune mahatsa ( folle Blanche) chardonnay, un poco de izkirota ( gros Manseng)
Una bodega que está elaborando cosas muy especiales ,
En marcha su Segundo vino en ánfora , fermentado en barrica , espumoso…..
Se nota que son personas inquietas. Llevan dos años con muy muy buenos vinos : Menpe , Nekazari y Baserritar.
Un Bizkaiko Txakolina que a la gente le va a gustar y mucho , ya que tiene un grado alcoholico bajo , muy fácil de beber !!!.
Enhorabuena . Próxima semana Merrutxu !!!!! «
Añada 2020: 129.875 litros de txakoli en Bakio
Onintza Enbeita fue la madrina
BAKIO PRESENTA SU NUEVA AÑADA DE CALDOS EN LAS FIESTAS DE SAN JOSÉ, QUE ESTE AÑO TUVO COMO MADRINA A LA BERTSOLARI ONINTZA ENBEITA, EN EL MARCO DE LA FERIA AGRÍCOLA CELEBRADA EN LA CARPA DE ZUBIAURREALDE
CARLOS ZÁRATE 08.02.2020 |
Bakio presenta su nueva añada de caldos en las fiestas de San José en su feria agrícola
Ni la inestable climatología, ni las frescas temperaturas impidieron disfrutar ayer a los bakiotarras del día grande de las fiestas de San José. Decenas de personas se congregaron en el entorno de la carpa de Zubiaurrealde para brindar con la última cosecha de txakoli. Un día muy especial, sobre todo, para los productores locales que fueron protagonistas con la presentación de la nueva añada, correspondiente a 2018, y de la que han embotellado un total de 129.875 litros. Se trata de una cifra inferior a la de 2017 -que fue de 168.300 litros- debido a la «mala primavera» existente, con una «gran cantidad de lluvia» que perjudicó la «floración», según explicaron los productores. Sin embargo, todos ellos se mostraron «satisfechos» con el resultado final. «Hemos conseguido un txakoli con poca acidez y un poco más de graduación de alcohol», explicaron, por ejemplo, desde bodegas Abio.
Igual de contentos se mostraron los asistentes que se acercaron a la feria agrícola a probar los nuevos caldos y también a adquirir productos típicos como quesos, patés, conservas, miel, hortalizas, embutidos?, y degustar suculentos pintxos. En concreto, en la feria se dieron cita productores como Zabaleko, de Mungia; Igor Merino, de Muskiz, los patés Eskuola de Mungia; productos de la ganadería ecológica Itturbaltza de Mungia; la panadería Sarrikola de Larrabetzu; las trufas de Lorea de Gasteiz hicieron las delicias de los más golosos con sus delicatessen de whisky, caramelo, chocolate, naranja, etc. Además estuvieron productores de conservas Urdaibai, de Bermeo; y flores Iturriaga y Bizilore de Bakio, entre otros.
Así, con el estómago medio lleno y el cuerpo entonado, decenas de personas presenciaron la inauguración de la nueva añada, un acto en el que este año ejerció de madrina, por votación popular, la bertsolari y periodista Onintza Enbeita, conocida por su faceta de periodista en diferentes medios, sus participaciones como presentadora en varios programas de ETB y por ser la flamante campeona de bertsolaris de Bizkaia.
PRODUCCIÓN Los elixires txakolineros corrieron a cargo de tres de las bodegas existentes en la localidad costera: Doniene Gorrondona, Zabala y Abio. Pese a la mala primavera vivida y la inferior cantidad de litros de txakoli obtenidos, los productores se mostraron encantados con el resultado final. Traduciendo a cifras el trabajo realizado el año pasado, la cosecha de la bodega Abio ha alcanzado los 40.000 litros de zuria, 200 de gorria y 225 de beltza. En el caso de Doniene Gorrondona, su producción asciende a 68.000 litros de zuria, 6.000 de bereziak y 5.000 de beltza. Por su parte, Zabala Txakolina ha obtenido de los viñedos 10.200 litros de caldo zuria y 250 de beltza.
Una producción destacada que el público tuvo la ocasión de degustar ayer con el acompañamiento de música y alimentos. Incluso, para aquellos que eligieron no probar el alcohol, el Ayuntamiento de Bakio impulsó una novedosa iniciativa de la mano de la empresa Hambroneta Catering. Para ello se instaló un puesto donde cada uno podía realizar su propio cóctel de frutas de zumo natural a base de pedaladas. Así, con una bicicleta conectada a una licuadora a través de una dinamo, los asistentes pudieron exprimir su propio zumo. «El objetivo es fomentar el consumo de productos ecológicos», explico Koldo Hernández, de Hambroneta Catering. Antes del acto institucional de presentación de la nueva cosecha, el trikitilari Roberto Etxebarria y su hija Miren pusieron a cantar al público al ritmo de Topa honen bitartez. Después, la jornada se prolongó con la comida popular organizada por Gure Etxea y con la velada de idi probak.
Barcelona Wine Week
Lluis Tolosa: «Para el enoturista, la persona es más importante que el vino»
Nace la primera Disociación de Bares de Vino de la Ibérica
Yolanda Ortiz de Arri3/2/2020
Son pocos pero bien avenidos, les une una pasión un tanto desmedida hacia el buen vino, guardan un hueco importante en sus vinotecas para Jerez, Champagne o Jura, tienen un nombre tan largo como un gran parcelario borgoñón y reniegan de talibanismos excepto si alguien osa llamar “caldo” a la bebida que les da de comer.
Son la Disociación de Bares de Vino de la Ibérica y reivindican, copa de cristal fino en mano, que beber bien es tan importante como comer bien.
De izquierda a derecha, Javier Carmona (Yerbagüena), Luis Gutiérrez, Jesús González (La Tana), MiguelLaredo (Laredo), César Ruiz (El Marginal), Miguel Anxo Besada (A Curva), Dani Landi (Comando G), Armando Guerra (er Guerrita), Jonathan Hernando (Cork), Joana Viera y André Antunes (Delicatum) y Fernando García (Comando G)
La idea surgió de una conversación entre Armando Guerra, de la ilustre Taberna der Guerrita en Sanlúcar, y Jonathan Hernando, propietario del Cork, sin duda el mejor bar de vinos de Bilbao. “Comentábamos la escasez de negocios de hostelería en España que dan relevancia al vino frente a la sobredimensionada figura del chef y decidimos juntarnos”, explica Guerra, que hace de portavoz no oficial de la recién creada Disociación.
¿Y por qué Disociación? “Porque declaramos nuestra lejanía de cualquier bar que no sitúe el líquido elemento en el centro de su universo gastronómico,” explica Er Guerrita, que también organiza Innoble y las famosas catas veraniegas de su taberna. Como reza la gamberra pero elocuente declaración de intenciones de los disociados, “la comida y el cocinero están a la altura del vino, nunca por encima. La única razón por la que el cocinero puede estar por encima del camarero de vinos es que sea el propietario, aunque a veces ni eso bastará”.
Juntando la sed con las ganas de beber
La lista de disociados es un dream team para cualquier persona con un moderado interés en el mundo del vino: A Curva (Pontevedra), Cork (Bilbao), La Cigaleña (Santander), La Tana (Granada), Er Guerrita (Cádiz), Yerbagüena (Málaga), Monvínic (Barcelona), Laredo (Madrid), Cuenllas (Madrid), El Marginal (Madrid) y desde Braga en Portugal, Delicatum.
Algunos de los vinos bebidos durante la comida en el restaurante La Querencia en Gredos, y la placa de la Disociada de Honor, similar a las que los socios exhiben en sus establecimientos.
Tras la primera cumbre anual —con nevada incluida— celebrada recientemente en Gredos, y con los Comando G como anfitriones, Luis Gutiérrez como invitado de lujo y quien escribe como Disociada de Honor, se han unido también La Fisna (Madrid), Pura Cepa (Murcia), Albarizas (Valencia), Salitre (Almería) y Maitea (Barcelona). La Disociación está abierta a nuevos integrantes, siempre que cuenten con el apoyo del 50% de los socios existentes, aunque la organización aclara que “no se admitirán sobornos salvo que sean en forma de vino unicornio”.
No hay cuotas ni directiva y todavía no tienen claro si la Disociación será una mera exaltación de la amistad entre taberneros o si desembocará en algún tipo de evento o de acción conjunta, pero lo que acordaron en la comida en La Querencia en Villanueva de Ávila (70 habitantes, 1 restaurante, 16 referencias de Gredos y con visos de llegar a 40), es que se van a juntar una o dos veces al año para hablar de lo suyo y pasarlo bien —la próxima cita será en junio en Pontevedra, con Miguel Anxo Besada (A Curva) como anfitrión—, compartir (y beber) los descubrimientos enológicos y exhibir en sus establecimientos la placa que les identifica como miembros del grupo.
Su decálogo de compromisos también incluye “defender la disociación, pero siendo generosos con el prójimo; elevar al vino como elemento central del bar; conocer las vinificaciones del entorno y ofrecerlas cuando merezcan la pena; mantener una oferta rica y variada de vinos; considerar que la formación continua en vinos es imprescindible; viajar a zonas elaboradoras hasta el límite de lo admisible familiarmente; evitar los fundamentalismos vínicos en todas sus formas y sonreír en el servicio”. No quedó claro si este último punto es aplicable cuando algún cliente les pida un “criancita y un verdejito bien frío”.
La elegancia de los veinte años de la bodega Doniene Gorrondona de Bakio
LA BODEGA DONIENE GORRONDONA DE BAKIO CELEBRA SUS DOS DÉCADAS DE TRAYECTORIA CON LA EDICIÓN LIMITADA DE UN TXAKOLI
UN REPORTAJE DE L. GONDRA 02.02.2020 |
Egoitz, Itziar, Andoni y Julen, al frente de la bodega, posan con el txakoli Doniene XX. Fotos: Juan LazkanoJuan Lazkano
La producción de esta bodega ha alcanzado las 100.000 botellas en la añada de 2015
DICE el tango que veinte años no es nada. Pero en este caso, es mucho. Muchísimo. En ese tiempo caben la puesta en marcha de una bodega, quince hectáreas de viñedo, innumerables jornadas de trabajo duro, sueños, ilusiones y miles de botellas de buen txakoli, de ese que entra en boca con alegría y que pone a las papilas gustativas haciendo la ola. Dos décadas ha cumplido la bodega bakiotarra Doniene Gorrondona. Y para celebrar este cumpleaños urge vestirse de largo. Con suma elegancia.
Por eso, los responsables de esta firma han lanzado una edición limitada de un txakoli, el Doniene XX, un caldo elaborado exclusivamente con hondarrabi zuri y criado en barrica de roble francés. Esta bodega presentó ayer este nuevo txakoli del que solo se han lanzado 600 botellas y cuyos dorados reflejos son la antesala de sorbos sedosos, que en nariz evocan a membrillo fresco y que son, sobre todo, elegantes, muy elegantes, tal y como señaló ante los presentes la enóloga de Doniene Gorrondona, Itziar Insausti, que es también una de las socias de este proyecto txakolinero.
Fue en 1996 cuando Itziar Insausti, Egoitz Insausti, Andoni Sarratea y Julen Frías pusieron en marcha su bodega en el caserío Gorrondona, sito en Bakio. «En Doniene Gorrondona apostamos por las variedades autóctonas, sobre todo hondarrabi zuri y hondarrabi beltza y hoy día tenemos 15 hectáreas de viñedos, todos en Bakio», explica.
ETIQUETA La producción de esta bodega ha alcanzado las 100.000 botellas en la añada de 2015, y de esta producción un 5% ha sido de txakoli beltza. Cuentan con tres tipos de txakoli zuri y un espumoso. A esta familia ahora se une el elegante Doniene XX, un caldo especial por muchos motivos, entre ellos, por la etiqueta que lo viste. Ésta luce una obra del pintor Adolfo Guiard, El aldeano de Bakio, que se expone temporalmente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Tal y como explica Itziar, la bodega contactó a través de la pinacoteca con el propietario del cuadro que ha dado el visto bueno a que esta imagen de una escena rural de Bakio luzca en las botellas de este txakoli. «Siempre unimos el txakoli con la cultura; tienes que transmitir no solo el vino, también una historia», narra.
Ayer, un nutrido grupo de personas acudió a la presentación de este txakoli y alzó sus copas por estas dos décadas y por otras muchas que a buen seguro están por llegar cargadas de generosas añadas de caldos bakiotarras.
Asistieron, entre otros, el presidente de Bizkaiko Txakolina, Iñaki Aretxabaleta; representantes del Ayuntamiento de Bakio, de la asociación de desarrollo rural Jata Ondo, productores de txakoli de Bakio y de Txorierri, y gentes del sector hostelero, además de amigos de los responsables de Doniene Gorrondona. El dúo Seiren puso melodía a esta cita.
Un brumoso Jata fue testigo del brindis que rubricó los veinte años de esta bodega y su nuevo y elegante txakoli.
La bodega de Zalla que usa drones para mejorar su txakoli
La primera del mundo en hacerlo
LA BODEGA TXABARRI DE ZALLA AHORRA EN ABONO Y AUMENTA SU PRODUCCIÓN ESTUDIANDO EL SUELO CON LA AYUDA DE DRONES
REPORTAJE DE ELIXANE CASTRESANA 02.02.2020 |
Ahorra en abono y aumenta su producción estudiando el suelo con la ayuda de drones.
En una pasada lo abarca todo». José Domingo Txabarri sigue con la mirada el vuelo de los drones que escanean palmo a palmo sus 5,5 hectáreas de viñedos en Abellaneda. Es la última de las sesiones que se han llevado a cabo desde febrero para monitorizar la cosecha de 2016 con el objetivo de analizar su vigor en «la primera bodega del mundo» que emplea este sistema de control continuado en el tiempo, certifica Ander García, ingeniero aeronáutico de la empresa Drone by Drone, encargada del trabajo. El estudio concluye que poner en práctica las enseñanzas extraídas «ha permitido un ahorro del 30% en el gasto de abono». Además, Txabarri, adscrita a la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina, prevé producir 30.000 kilos más de uva, «fruto de la confluencia de varios factores: el empleo de drones y la excelente climatología».
Un beneficio «importante» que todavía prefiere traducir en retorno económico gracias a las fotografías del suelo que toman los aparatos. «Con los mapas de color que me entregan ya sé qué zonas requieren más o menos abono», explica el txakolinero de Zalla, reciente ganador de dos premios en el Último Lunes de Gernika. Obtener un retrato «de una sola vez» es una de las ventajas del uso de drones en agricultura, señala Jordi Monedero, electrónico e informático de la empresa que ha realizado el trabajo de campo. Hay ciertos factores que influyen en los viñedos que «solo resultan apreciables si se mira desde el aire: como las diferencias entre los terrenos, temperatura, sol o el desarrollo de las plantas».
POR ETAPAS Durante cada vuelo se hancongelado «88 imágenes multiespectrales que generan el mosaico u ortofoto con una escala de colores dividida en cinco intensidades», en las que el verde se asigna a aquellas viñas que crecen con más fuerza. El proceso se ha repetido en diferentes etapas: la preparación del suelo en invierno; en el máximo apogeo de la floración, en primavera; en pleno verano, en la vendimia a finales de septiembre; y por último en noviembre para evaluar el estado de la tierra tras la recogida de la uva.
Jordi y Ander ya disponen de los resultados que proporcionarán las pautas a Txakoli Txabarri de cara al futuro con el objetivo de engordar su ya extenso palmarés: 63 reconocimientos, entre ellos los premios Bacchus y Baco. Según han podido constatar, las parcelas situadas más al sur presentan una alta variabilidad que ha requerido la puesta en marcha de medidas correctoras. Así, «la aplicación selectiva de abonos y fertilizantes ha conseguido una cosecha más homogénea en toda la explotación de txakoli, equiparando al final las áreas de mejor rendimiento con las de peor». En consecuencia, se ha ahorrado un 30% del gasto en abono, «alrededor de 2.000 euros», calcula José Domingo Txabarri.
«En lo que respecta a los drones nos encontramos solo en la prehistoria. A medida que vayan ganando autonomía para recorrer más kilómetros crecerán sus aplicaciones: soluciones en seguridad, inspección de obras o incluso transporte», pronostica mientras pone a punto un multicóptero preparado para alzar el vuelo a 120 metros de altitud, «lo que permite la ley». Este aparato, que el propio Jordi maneja por control remoto capta las imágenes, y el dron que pilota su compañero Ander lleva a cabo las mediciones técnicas. La agricultura es uno de los campos donde ya se ha implantado esta tecnología. «Se han utilizado, por ejemplo, en la lucha contra la avispa asiática» precisan, aunque actualmente cuenta con mayor peso en el sector audiovisual.
En cuanto a su aprovechamiento para el txakoli «la bodega Txabarri ha sido pionera», alaban Jordi y Ander. José Domingo Txabarri les conoció a través de su hijo y no ha dudado en probar su utilización para sacar aún más partido a sus plantaciones en Abellaneda, situadas en las inmediaciones de la Casa de Juntas. Se trata de un territorio «muy apto para la producción de txakoli que recibe corrientes térmicas procedentes de la Meseta o el litoral de Muskiz, cerca de aquí».
En días despejados como el que da la bienvenida en la quinta y última jornada de trayecto a vista de pájaro, desde las viñas se divisa la silueta del Gorbeia entre una hilera de montes. Bajo la bruma, Zalla. En el municipio donde la bodega Txabarri ha echado raíces y el resto de clientes están deseando probar una cosecha de altos vuelos.
La bodega está situada en el municipio de Ibarrangelua, en plena Reserva de Urdaibai, enfrente de la Isla de Izaro, de Mundaka, Bermeo y entre las playas de Laga y Laida, al lado del Hotel Gametxo.
La bodega es pequeña, de garage y dispone de lo imprescindible para la elaboración de vinos. Varios depósitos, un tino de roble francés nuevo de 600 lts · Seguin Moreau, la gran tonelería de la zona de Cognac y una tinaja de barro donde se cría el `Nekazari´.
El txakoli de año se llama Menpe, en homenaje al padre de David y quien empezó con la actividad vinícola.
El criado en tinaja de barro se llama Nekazari. Primera bodega de la D.O. Bizkaiko Txakolina que ha innovado con esta joya.
Los leves toques de la excelente madera de Seguin Moreau van a parar a la etiqueta de Baserritar, que en breve verá la luz como referente no sólo de la bodega sino de los txakolis con crianza.
Elabora el primer txakoli de Bizkaia criado en tinaja de barro
Menpe comenzó su andadura en 2017. Las tres añadas presentaron grandes diferencias entre sí, con matices que los hacían muy personales, marcando añada y expresando terruño.
La evolución en copa animaba a seguir probando … Sin duda, estamos ante una de las grandes bodegas de txakoli bizkaino !
En Menpe, el aroma de fruta blanca, hierba recién sesgada y una acidez equilibrada con un ligero amargor final en boca hacen que este txakoli sea muy elegante.
La tinaja, también de origen francés, neutraliza muy bien la acidez punzante, por lo que Nekazari es la expresión de aquellos paladares que buscan sutileza, equilibrio y armonía tanto en nariz como en boca.
Los viñedos están situados en laderas con un drenaje idóneo …
Trabajan dos parcelas. Una en Mendata llamada Nekesolo y otra en Errigoitia llamada Maiaga, ésta de más altura · a 400 mts. · y más tardía en maduración.
La visita fue intensa y gratificante … La bodega tiene un mirador espectacular, con unas vistas privilegiadas de Urdaibai …
Hasi berriak, en euskera significa » nuevos comienzos » …
En esta página se pueden comprar muchos txakolis de las 3 DO .
Una bodega creada hace 2 años , el nombre de la bodega indica eso mismo en euskera : (nueva creación) .
Una bodega que la dirigen Arkaitz y David . Y que disponen de dos viñedos en las zonas más altas de la DO Bizkaiko Txakolina: Rigoitia que está cerca de los 400 metros ( Maiaga) y Mendata cerca de los 200 ( Nekesolo ) . Eso implica una maduración más tardía .
Los dos están situados dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y la bodega está ubicada en Ibarrangelua en un paraje impresionante donde se ve toda la costa y la isla de Izaro.
MENPE cosecha 2019
Un txakoli elaborado con uvas de las dos parcelas .
Un coupage de:
Hondarribi zuri ( Courbu ), Riesling, Hondarrabi zuri zerratie ( petit Courbu ) , mune mahatsa ( folle Blanche) chardonnay y un poco de izkirota ( gros Manseng)
Un txakoli joven , fresco y limpio con notas de manzana verde,hierba fresca,flores blancas .
Una entrada en boca ligeramente dulce , paso ligero ,elegante ,equilibrado, con una notas alimonadas muy agradables y un poco de amargor
Un vino que nos lleva a la costa atlántica .
Para ser el pequeño de la casa tiene una producción de pocas botellas : 7721 botellas .
NEKAZARI
Un Txakoli que ha sido fermentado y criado en ánfora ,una ánfora que tenía sed !!! Que manera de beber !!!
Nacido de la tierra, criado en arcilla, como antaño. . 10 meses en contacto con sus propias lías (ánfora y depósito).
Vino blanco de color amarillo palido con reflejo verdoso.
En nariz destaca el tono cítrico y frutas de hueso, con toques de brioche e hierbas aromáticas . En boca es estructurado por su crianza, equilibrado y final sabroso.
Un Txakoli con una acidez menos marcada que el pequeño , muy fácil de beber.
Una producción de 883 botellas !!!!
BASERRITAR
Un Txakoli que hay muy pocas botellas , muy especial. , una nariz con mucha mucha personalidad , una nariz que me traslada a las zonas pizarrosas del Mosela Aleman , con una notas de hidrocarburos , que nos hace pensar en rieslings puros . Uvas de los dos viñedos , y un poco de Txakoli que ha sido fermentado en barrica francesa . Buena acidez y años de dar alegrías .
Un Txakoli único en el mercado.
Una producción de 820 botellas .
AROTZ
un Txakoli fermentado en barrica de roble francés nada maderizado donde salen esas notas de tostados y vainillas , todo muy leve , muy bien integrado, la acidez, el dulzor, el amargor y los tostados . «