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Vinos que se llevan bien con los platos navideños

Nerea Cuenco, Ricardo Pérez y María García nos ayudan a armonizar vinos y platos para la mesa navideña. JORDI ALEMANY.

Txakolis, blancos y tintos que ayudan a realzar los diferentes bocados de las mesas festivas

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Ya estamos aquí. O mejor: ya están aquí, un año más, los vinos de la cata para celebrar la Navidad por todo lo alto.

Nerea Cuenco, sumiller del Síkera; Ricardo Pérez, chef del Yandiola, y María García, de la Asociación de Sumilleres de Bizkaia, degustaron, junto al equipo de Jantour, casi una veintena de etiquetas para decidir cuál es mejor para cada plato y realizar unas cuantas propuestas con las que confeccionar menús variados. ¡Vamos allá!

Para esos momentos en los que aún no ha llegado todo el mundo a casa pero ya ha entrado un poco el apetito, y se sacan algunos bocados más o menos ligeros, ahí está el Marqués de Riscal Risk All 2021, un clásico perfecto para una tabla de quesos variados o un entrante especial de yogur griego con taquitos de queso azul.

También puede ser una copa de Piérola 2021, otro clásico que invita a comer algo de embutido o se puede reservar para las croquetas de carne de cocido o jamón.

Para la sección mariscos han salido en esta ocasión muchas posibilidades de maridaje con txakoli.

La burbuja fina y las notas cítricas del espumoso Apardune 2022 –Brut Nature, método tradicional, de Hondarrabi Zuri– le vienen mejor que bien al salmón ahumado servido con salsa tártara o con una mahonesa con encurtidos.

La untuosidad del Lapazaran 2024, muy aromático en nariz y tropical en boca, ha resultado ser el buen compañero de una ensalada de marinados con atún, sardina etc a modo de sashimi.

Itsasmendi 7 2019, en cuya nariz se aprecia la crianza sobre lías y se presenta más largo, con más volumen y con notas florales y vegetales, es una gran idea para ingerir un salpicón de marisco con hinojo, perifollo y vinagreta de finas hierbas o una ensalada de langostinos.

Y los ecos de madera y la salinidad de Zura 2022, de Gorka Izagirre, nos llevan hasta las cigalas salteadas en la sartén y las almejas en todas sus opciones.

Necesitaremos algunos platos de transición hacia las recetas estrella (y más pesadas, seguramente) de estas comidas…

Pues bien… ¿Una ensalada de mezclum de lechugas con manzana y queso de cabra, todo bien picadito? Abramos el premiado Sauvignon Blanc de Inurrieta Orchídea 2024, puro perfume que se convierte, dicen los expertos, en todo «un seguro para los invitados que no están acostumbrados a beber vino».

¿Empanada de berberechos o volován relleno? Una copa de Izadi Selección 2024 que «demuestra las profundidades del terruño con sus muchas capas: flores, fruta blanca, piedra calcárea, granito». ¿Tosta de foie a la plancha con sal y vinagre de módena?

Las violetas del Eguren Ugarte 2018, con un toque astringente, no defraudarán. ¿Y si la tosta es de pan brioche con una lámina de pastel de cabracho y langosta, todo ello gratinado? Tal vez haya que abrir otra botella diferente, por ejemplo, un Dominio del Berzal de la variedad Graciano. Balsámico y delicado para los amantes de monovarietales.

Hay un momento de tierra de nadie en muchas mesas: ¿seguimos con los entrantes, y sus respectivos vinos, o nos pasamos ya a los principales? Bueno, para no pensar mucho, se pueden poner en el plato el cardo con almendras o una menestra con sus rebozados y jamón, elaboraciones que tengan «salsas ricas», y en la copa el alavés Valserrano 2021, «otro crianza clásico que es para todos los gustos». Y ahora sí, se acerca la contundencia de los pescados y las carnes.

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Para pescados y carnes

La untuosidad y mineralidad de Montes Obarenes 2022 (¡14º! Y muy aromático) nos la recomiendan para el besugo al horno con una salsa suave.

La elegancia y sedosidad del Martínez Lacuesta 2012, para una carne blanca, como un pollo de caserío con hierbas aromáticas y castañas, una receta de las de antes.

La complejidad del Arana GR 2017 sumilleres y cocinero la ponen al lado del solomillo con sal gorda o con una salsa de queso azul.

Y el Pantocrator 2015, de boca sedosa y envolvente, para un asado de cordero cubierto de orégano. Ricardo Pérez nos recomienda: «una chorretada de vino blanco a mitad de cocción y regado con agua en la que hemos metido un limón cortado». Anotado queda. ¿Alguna carne más en la sala? Si hay plato de caza, o un magret o confit de pato con una salsa de oporto reducida, la elección es el Baigorri Garage 2012, especiado y mentolado.

Este año en la cata se ha descubierto alguna elaboración tan versátil que puede moverse por el menú sin problemas.

Es el caso del Lapazaran Pikaro 2021, que con sus 11 graditos –eso ya es cosa rara hoy en día–, su delicado aroma frutal y sus toques salinos, puede acompañar perfectamente tanto a un entrante (unos pimientos verdes rellenos de marisco o verduras), un primer plato muy saludable (una menestra) o un principal (por ejemplo, la merluza en salsa verde). Es lo que tiene esta Hondarrabi Beltza de carácter muy atlántico.

El vino del postre lo tienen muy claro nuestros colaboradores: el Rioja Vega Maturana, esa variedad «complicada» que por aromas a frutas y acidez bien sirve para acabar con un helado de vainilla con crema… y terminar, pero ya de verdad, con los turrones y chocolates que hay en cualquier casa en estas fechas.

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